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Ya son quince días sin difusión de reporte semanal sobre sismos de junio

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Este lunes 7 de septiembre se cumplieron dos semanas desde que las autoridades encargadas publicaran el último balance oficial de cifras de los sismos del 24 de junio.

El último reporte dado a conocer fue el lunes, 24 de agosto, difundido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en el que se cifró en 6509 la cifra de fallecidos en los movimientos telúricos, en 6462 la de rescatados, en 226 696 la de ciudadanos atendidos en hospitales y en 335 las viviendas entregadas.

También, se detalló en ese último balance que al menos 14 239 viviendas estaban en categoría de “restringidas” -etiqueta amarilla- mientras que 11 001 tenían etiqueta roja o se consideraban de alto riesgo de habitabilidad.

Hasta el 24 de agosto, se habían recogido al menos 600 790 toneladas de escombros, lo que representaba un 28, 61 % del total.

Este balance llegó a ser diario durante el primer mes de la emergencia post sismos. Al cumplirse el mes duró más de siete días sin publicarse hasta que las autoridades retomaron su difusión semanal, que había sido ininterrumpida hasta el 24 de agosto.

El 2 de septiembre pasado Provea había advertido que las autoridades interinas llevan más de una semana sin actualizar el número oficial de fallecidos por el doble terremoto del 24 de junio, al tiempo que señaló que el registro de desaparecidos no cambia desde el 25 de junio, cuando fueron reportadas 157 personas.

La ONG reiteró entonces su llamado al Gobierno de publicar y actualizar de manera continua las estadísticas sobre el desastre socioambiental. La organización recordó que contar con información pública y verificable durante una emergencia permite dimensionar la magnitud de la tragedia y constituye una obligación estatal.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El Mañanero del 8 de septiembre: Clippve inició la ruta de las respuestas pendientes

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¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este martes, 8 de septiembre, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo guayoyo.

Primer sorbo: la dosis fuerte de información para abrir los ojos

Con una concentración en las cercanías de la Defensoría del Pueblo, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) inició este lunes 7 de septiembre una serie de manifestaciones que se llamará: “La ruta de las respuestas pendientes”.

La organización protestará por siete días en distintas instituciones gubernamentales y cárceles para exigir la liberación de todos los presos políticos y el estatus sobre su seguridad y estado de salud.

Recién salido del horno: otras noticias

Héctor Obregón, presidente de Pdvsa: “Esta es una relación ganar-ganar”

OVP denunció muerte de tercer recluso de Uribana en menos de cinco meses 

China pide que sus intereses petroleros en Venezuela queden libres de “interferencias” de EE.UU.

El nuevo acuerdo petrolero Estados Unidos-Venezuela: ¿gomecismo del siglo XXI?

Unidades Clínicas Móviles de la SAV llevan exámenes de cáncer a comunidades afectadas por los sismos

Dólar/Euro BCV

La cita

“Si a nosotros nos dicen las elecciones son mañana, hagamos elecciones mañana. Tenemos presencia en todo el territorio nacional”, diosdado cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela

Lo que rompe en redes

Después de estar en la clandestinidad, la presidente de Primero Justicia se reencontró con sus compañeros de partido.

Azuquita pa’l café

El Real Madrid sacó un comunicado para reiterar a quienes asistan al estadio “Santiago Bernabeu” de la capital española, que pueden llevar banderas de todas las comunidades de la nación europea, ante rumores de prohibiciones.

La ñapa (recomendamos…)

Elección del TSJ, del CNE y presidencial

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El objetivo de todos debe ser presionar para que se realice cuanto antes la elección presidencial. Ya la sociedad civil logró ganar, con el liderazgo de María Corina y la candidatura de un ciudadano honorable como Edmundo González

La mesa de negociación para la transición política acordó que la agenda fuese: 1) atención a las víctimas del terremoto; 2) fortalecimiento de la democracia; y 3) derechos y garantías políticas. El primer punto es responsabilidad exclusiva de quien detenta el poder, pero el régimen lo incluyó para intentar disponer del oro depositado en Londres. El segundo lo han limitado a la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE), excluyendo la elección presidencial. El tercero no se ha tocado. Es evidente que los magistrados y rectores de los últimos años no cumplieron con su deber. ¿Qué podemos esperar de los próximos?

¿Es posible elegir magistrados probos?

De acuerdo con el artículo 295 de la Constitución, el comité de postulaciones “estará integrado por representantes de los diferentes sectores de la sociedad, de conformidad con lo que establezca la ley”. La mesa de negociación modificó la Ley Orgánica del TSJ –¿es esto legal?–, y en su artículo 65 quedó establecido que el comité de postulaciones estará integrado por once diputados y doce representantes de otros sectores de la sociedad.

Es importante notar que esos doce representantes de la sociedad son preseleccionados por los citados once diputados y que la aprobación definitiva la realiza la Asamblea Nacional por las dos terceras partes. ¿Cuál Asamblea? No hay motivos para esperar que este comité haga el trabajo esperado. Tampoco que la Asamblea Nacional –¿cuál?– haga la selección definitiva de los mejores.

Con la elección de un nuevo CNE puede suceder algo similar. Hay que entender que los Rodríguez harán lo posible por no perder el poder.

¿Qué implica que difícilmente se elegirán a los mejores magistrados? Desde luego, esta es una de las consecuencias de que la transición haya comenzado con el garrafal error de dejar en el poder a los hermanos Rodríguez y a Diosdado Cabello. Los venezolanos estamos pagando caro que el presidente Trump haya dado prioridad a los negocios y no a la recuperación de la democracia.

Esta situación no debe desanimarnos. Con un nuevo presidente o presidenta, esos nuevos magistrados no podrán dictar sentencias aberrantes impunemente. Los venezolanos protestaríamos masivamente, sin el temor de ser asesinados o encarcelados. Además, con una nueva Asamblea Nacional, esos magistrados se cuidarían de hacer sus fechorías y existiría la posibilidad de acortar su permanencia y, quizá, hasta de destituirlos por no impartir justicia correctamente.

¿Qué hacer?

El objetivo de todos debe ser presionar para que se realice cuanto antes la elección presidencial. Ya la sociedad civil logró ganar, con el liderazgo de María Corina y la candidatura de un ciudadano honorable como Edmundo González. Se demostró que la trampa no está en las máquinas ni en las mesas electorales. Solo la falta de escrúpulos de Elvis Amoroso permitió cambiar el resultado.

Con observadores internacionales que no sean simples acompañantes, sino que estén presentes en todas las etapas del proceso y, sobre todo, en la sala de totalización, les será imposible cambiar el resultado. La Sala Electoral tampoco podría avalar el fraude. Eso sí, debemos tener testigos en todas las mesas y lograr, como en la elección anterior, que las actas que evidencian el resultado estén en nuestro poder.

Desde luego, hay que presionar a Marco Rubio para que exija al régimen realizar la elección presidencial cuanto antes.

Conclusión

El TSJ y el CNE no son tan importantes para la recuperación inicial de la democracia, pero sí para la etapa posterior. Lo vital para los venezolanos es la elección presidencial. El gobierno de Estados Unidos debe convencerse de que está en su mejor interés que haya en Venezuela un gobierno legítimo.

Como (había) en botica

  • La Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos obtuvo, a precio simbólico de un penique, el derecho a participar en el 35 por ciento de la empresa NABEP. Su propietario, Alejandro Betancourt, está investigado en varios países y tendrá que responder ante la justicia venezolana por el sobreprecio y el fiasco de las plantas de generación eléctrica. Además, esa empresa no tiene capacidad para desarrollar 17 campos petroleros. Los venezolanos rechazamos este acuerdo,
  • La crítica sustentada más fuerte a este convenio contranatura la hizo Ricardo Hausmann. También el Movimiento Ciudadano Venezolanos en el Mundo envió una carta pública a Marco Rubio, y Moisés Naím ha sido igualmente crítico, entre otros.
  • El presidente Trump miente al afirmar que este adefesio permitirá bajar el precio del combustible y garantizará el suministro de petróleo a su país. La producción petrolera solo aumentará significativamente cuando lleguen empresas con músculo financiero, capacidad tecnológica y recursos humanos capacitados. Pero esas empresas solo acudirán cuando haya un gobierno legítimo. Por lo pronto, exigimos transparencia, percibimos que todo es una burla y es evidente que la situación económica de los venezolanos se ha deteriorado en estos ocho meses del tutelaje.
  • ¡No más prisioneros políticos ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Héctor Obregón, presidente de Pdvsa: “Esta es una relación ganar-ganar”

En una entrevista concedida a la periodista Shirley Varnaggy en la emisora Onda, el presidente de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), Héctor Obregón, aseguró que el gobierno de Delcy Rodríguez no está regalando crudo ni cediendo soberanía a los Estados Unidos y que los acuerdos firmados recientemente en materia energética garantizan una relación “ganar-ganar”.

El directivo emitió estas declaraciones luego de que la semana pasada Rodríguez firmara en Miraflores junto al secretario de Energía, Chris Wright, acuerdos en materia petrolera que supuestamente conceden al gobierno de Donald Trump acceso a reservas por 65 000 millones de barriles de reservas probadas de crudo y el desarrollo de 17 campos estratégicos. 

Estas fueron algunas de las perlas que soltó Obregón en el programa matutino de Varnaggy:

24 meses trabajando: El presidente de Pdvsa dijo que la empresa tiene dos años laborando en pro de atraer a inversionistas extranjeros. “Y desde febrero de este año han venido sucediendo reformas, entre ellas la Ley de Hidrocarburos y algunos modelos contractuales que no estaban vigentes. Venezuela tenía 83 años sin reglamento. Se dieron condiciones ideales para trabajar con compañías foráneas”. 

¿Seguridad jurídica?: Obregón expresó que uno de los factores que atrajo a la inversión extranjera fue la supuesta seguridad jurídica existente en Venezuela alrededor de la industria petrolera.

Talento humano: Pese a los casi 8 millones de venezolanos que se encuentran fuera del país y han migrado en los últimos años, entre ellos un nutrido grupo de profesionales, el presidente de Pdvsa aseguró que Venezuela cuenta con el talento humano suficiente para trabajar en los 17 campos que serán explotados. “Hay mucho talento humano y personal formado”, dijo. 

Petróleo para el pueblo: “¿De que nos sirve tener tanto petróleo bajo tierra si eso no se convierte en mejoras para la vida del venezolano?”, preguntó el abogado. Obregón dijo que los acuerdos tienen una vigencia de 25 años y podrían llegar a 100 (como dice el presidente Trump) porque son prorrogables. 

30% por barril: Partiendo de la premisa de que los acuerdos son un “ganar-ganar”, el presidente de Pdvsa sostuvo que si un barril de petróleo se vende a 65 dólares, a Venezuela le quedará el 30%, es decir, $19. “El gobierno americano no se queda con el petróleo, lo compra, hay una diferencia entre una concesión y un CPP (Contrato de Participación Productiva).  Pdvsa aún maneja sus recursos, administramos y giramos las condiciones de fondo”

Defendió a Betancourt: En la misma línea del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio y la presidenta encargada Delcy Rodríguez, el presidente de Pdvsa salió en defensa del directivo de la empresa NABEP (North American Blue Energy Partners), Alejandro Betancourt, investigado en España, Suiza y también en territorio estadounidense por supuesto desfalco y lavado de dinero.

  

“Que una persona sea acusada no necesariamente implica la responsabilidad, él fue sobreseído, puede que haya cierto prejuicio con el tratamiento de esta persona. NABEP recibió Petrazamora produciendo 20 000 barriles de petróleo diarios y hoy está en 100 000”, sostuvo. Obregón dijo además que esta empresa fue escogida por su trayectoria “exitosa” y no se hizo un proceso de licitación porque el tiempo era apremiante. “Nuestra legislación lo permite así”, acotó. 

-Sobre el millón: Obregón dijo que actualmente Venezuela produce 1 millón 200000 barriles diarios. “El negocio para Venezuela es ganar 100 mil millones de dólares en los próximos 25 años que se invertirán para desarrollar infraestructura que está inexistente, incluyendo ocho campos verdes (green fields) que ya fueron firmados”.

Esperan que sigan: Aunque no se refiere propiamente a un posible cambio de gobierno, Obregón asomó que la idea de estos acuerdos perduren en el tiempo, independientemente de quién ocupe Miraflores. “No se está violando la soberanía, el Estado está actuando dentro de la ley y la Constitución, cualquier tentativa de cambiar este acuerdo puede generar indemnizaciones”, advirtió.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

Los “puntos de dolor” que identificó Transparencia Venezuela en acuerdo petrolero con EE.UU.

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Transparencia Venezuela fijó posición respecto al acuerdo petrolero anunciado el 31 de agosto por la Casa Blanca, que según Estados Unidos, implica una concesión por 100 años para explotar 17 campos petroleros en el país, equivalente a más del 20% de las reservas probadas.

De acuerdo con la ONG, aunque se requieren inversiones urgentes para el desarrollo, la falta de transparencia, legalidad y garantías democráticas de este convenio han generado dudas entre expertos, abogados y académicos del tema.

La organización identificó seis problemas primordiales en la negociación que se llevó a cabo después de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, remarcando que este proceso se desarrolló sin información previa. De este mismo modo, se cuestionó el contrato con empresas extranjeras de espaldas al país y sin el conocimiento de los ciudadanos.

Contradicciones, inconsistencias y riesgos

Uno de los aspectos más señalados por Transparencia Venezuela es sobre la dimensión del acuerdo. Advierten que la entrega por 100 años no está prevista en la legislación vigente ni en la reforma de la Ley de Hidrocarburos, la cual fija un plazo máximo de 25 años con prórrogas de hasta 15 años por este tipo de acuerdos. Indican que esta inconsistencia se observó en las declaraciones de Delcy Rodríguez, quien afirmó que el convenio se mantendrá por 25 años, contradiciendo el anuncio de Estados Unidos.

Este informe recuerda que la Constitución le asigna a la Asamblea Nacional el poder de aprobar contratos de interés público y convenios internacionales. Transparencia indica que las proyecciones del Estado con respecto a la “recepción de 209 000 millones de dólares en 25 años” carecen de soporte al no especificar precios de referencia, regalías ni impuestos.

Ven con preocupación igualmente que no queda claro quiénes son las partes del convenio ni cuáles responsabilidades adoptarán el Departamento de Guerra de Estados Unidos, PDVSA, NABEP y los operadores privados que participarán, así como tampoco el régimen fiscal que se aplicaría con base en el convenio.

Con respecto a los 17 campos petroleros involucrados en este acuerdo, destacaron la existencia de reclamos por derechos previos como el caso de Delta Finance en la empresa mixta PetroDelta, donde la participación fue transferida a Pacific Coast Energy Company en seis campos del país como Tucupita, Bombal, Uracoa, El Isleño, Temblador y El Salto. De la misma forma, se alerta sobre el riesgo de demandas internacionales por parte de países como China y Rusia, ya que no hay un cierre en la relación petrolera comercial con ellos.

Falta de transparencia y ausencia de legitimidad

La selección de North American Blue Energy Partners (NABEP) como empresa para materializar el acuerdo también parece representar un punto de alerta para Transparencia Venezuela, quien exige investigaciones independientes sobre el origen de sus recursos y cómo operó en el país.

El informe destacó que su socio principal, Alejandro Betancourt, ha sido mencionado en investigaciones judiciales en España y Suiza por el caso Atlantic, vinculado a 4850 millones de dólares.

Por otra parte, la ONG insistió en que aunque los nuevos capitales son indispensables para elevar la producción petrolera, la debilidad institucional es un factor que conspira en contra de la sostenibilidad de los acuerdos.


“Venezuela aún no cuenta con instituciones democráticas ni garantías suficientes para proteger a inversionistas, comunidades y ciudadanos. La deuda pública está en cesación de pagos desde 2017 y varias empresas que han ganado arbitrajes en el CIADI o juicios en Estados Unidos no han podido cobrar, como ConocoPhillips, con una acreencia cercana a 12 000 millones de dólares. También se ha informado que Estados Unidos aportaría una parte importante del capital requerido, pero no se ha precisado en qué plazo se harían los desembolsos, bajo qué condiciones, contra qué garantías ni de dónde provendría el resto de la inversión”, advirtieron.

Ante todas estas preocupaciones, Transparencia Venezuela le exhortó al Estado a publicar de forma inmediata el convenio completo, los contratos y los estudios de impacto ambiental exigidos en el artículo 129 de la Constitución para asegurar “una transición con capitales constructivos”.

Para leer el informe completo pulse aquí.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

China pide que sus intereses petroleros en Venezuela queden libres de “interferencias” de EE.UU.

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El gobierno de China advirtió que sus intereses y derechos petroleros en Venezuela no deben estar sujetos a la injerencia de terceros países, marcando posición tras el reciente acuerdo en materia energética alcanzado entre Caracas y Estados Unidos.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, declaró el lunes que la cooperación entre ambas naciones “está protegida por el derecho internacional y las leyes de ambos países”. Al ser consultada directamente sobre si el gobierno venezolano había dado garantías explícitas de que el nuevo pacto con Washington no afectaría las inversiones de Pekín, la vocera enfatizó que estas relaciones bilaterales “no tienen relación con ningún tercer país ni deben estar sujetas a interferencias”.

“Los legítimos derechos e intereses de China en Venezuela deben ser protegidos”, sentenció Mao, de acuerdo con declaraciones difundidas por el medio oficialista chino Global Times.

Hace una semana, el portavoz del Ministerio Chino de Exteriores, Guo Jiakun, también hizo sus votos en una rueda de prensa porque los “derechos e intereses legítimos de China en Venezuela” fuesen “salvaguardados”.

La exigencia diplomática de China llega en un momento en el que el tablero petrolero venezolano se reacomoda. Apenas el domingo 6 de septiembre, el Ministerio de Petróleo de Venezuela intentó enviar un mensaje de tranquilidad a sus acreedores históricos.

Durante una entrevista a Venevisión la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, enfatizó que el gobierno de Delcy Rodríguez es “muy respetuoso” con los acuerdos con China y Rusia, y recordó que con esos gobiernos mantienen “empresas mixtas con autorización de ejercicio de actividades primarias vigentes”.

Henao garantizó que tras el acuerdo petrolero entre Caracas y Washington, las empresas mixtas donde esos dos países tienen participación «continuarán ejecutando sus actividades».

Más expectativas que detalles

El reciente y polémico acuerdo energético firmado entre el gobierno de Donald Trump y la administración venezolana de Delcy Rodríguez contempla la explotación de 17 campos estratégicos. Estos campos albergan unos 65 000 millones de barriles de crudo, lo que equivale a casi una quinta parte de las reservas probadas de Venezuela.

El pacto busca reactivar la deteriorada industria hidrocarburífera venezolana mediante la participación de operadores privados y de un consorcio, proyectando una inyección de capital de hasta 100 000 millones de dólares para alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios.

Sin embargo, la opacidad en los términos contractuales ha desatado fuertes contradicciones en la prensa: mientras Caracas difunde que la vigencia de las concesiones es de 25 años, los reportes de la administración estadounidense señalan que el control mayoritario se extendería hasta por 100 años o por tiempo indefinido.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

OVP denunció muerte de tercer recluso de Uribana en menos de cinco meses 

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Como Richard Álvarez fue identificada la tercera persona privada de libertad que murió en el Centro Penitenciario David Viloria, conocido como cárcel de Uribana en el estado Lara.

De acuerdo con una denuncia del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP),  Álvarez falleció en el Hospital Central Universitario “Doctor Antonio María Pineda”, luego de presentar complicaciones de salud.

Fue el tercer fallecimiento por causas asociadas a la salud documentado por OVP en menos de cinco meses en ese penal.

La ONG informó que en abril fallecieron Henry Pastor Cristancho Becerra de 53 años, y Rosqui Norberto Escalona, de 71 años. 

De acuerdo al OVP, en ambos casos habían advertido problemas de salud y dificultades para recibir atención médica durante su reclusión.

“Este centro penitenciario permanece bajo medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual ordena proteger la vida e integridad física, psíquica y moral de las personas privadas de libertad, además de adoptar medidas relacionadas con las condiciones de detención, el hacinamiento, la seguridad y la disponibilidad de personal suficiente”, expuso un comunicado en X del OVP

El OVP indicó que las constantes muertes asociadas a problemas de salud obliga a revisar qué está fallando en el suministro de atención médica dentro de la cárcel de Uribana.

 Desatención médica principal causa de muerte

Según el informe del OVP correspondiente a 2025, la principal causa de muerte el año pasado fue la deficiente atención médica y las precarias condiciones de salud en los centros penitenciarios.

Según la investigación, 151 personas privadas de libertad fallecieron por complicaciones de salud, lo que equivale al 95,57% del total de casos documentados. 

De la misma forma se registraron cuatro muertes por hechos violentos (2,53%), un fallecimiento por presunto suicidio (0,63%) y dos muertes accidentales (1,27%).

Entre las principales causas de muerte por salud se identificaron afecciones cardiovasculares (48 casos), causas respiratorias (39), falla multiorgánica (ocho) y shock hipovolémico (siete).

En 2025 hubo incremento en la cifra de fallecidos en comparación con 2024 (105) y con respecto a 2023 (61).

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El nuevo acuerdo petrolero Estados Unidos-Venezuela: ¿gomecismo del siglo XXI?

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La reciente alianza energética entre EE. UU. y Venezuela ha desatado euforia y consternación. El acuerdo anunciado el 28 de agosto entre Estados Unidos y Venezuela contempla la operación, por parte de North American Blue Energy Partners (NABEP), de 17 campos venezolanos con aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas, una inversión proyectada de hasta 100.000 millones de dólares y una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios. Según Caracas, tendrá una vigencia de 25 años y generará alrededor de 209.000 millones de dólares en regalías e impuestos.

Washington, en cambio, habla de derechos por 100 años, una contradicción que solo podrá aclararse con la publicación de los contratos. La estructura anunciada concede al Gobierno estadounidense una participación del 35 % en la casa matriz de NABEP, el derecho a comprar a costo de producción el 20 % del crudo y preferencia sobre el 80 % restante. Todo ello bajo un modelo en el que la operadora privada asume la inversión y el riesgo, mientras los yacimientos continúan siendo propiedad inalienable de la república.

Los defensores del acuerdo la consideran un paso necesario para la reconstrucción económica; sus críticos cuestionan su legitimidad y perciben intenciones neocoloniales. Algunos han equiparado el momento actual con la danza de las concesiones mediante la cual el capital extranjero y el dictador Juan Vicente Gómez dieron vida, hace más de cien años, a la industria petrolera nacional. La pregunta es inevitable: ¿estamos ante el espectro del gomecismo del siglo XXI?

La historia permite identificar semejanzas, pero no trasplantar mecánicamente una época sobre otra. En el debate sobre este acuerdo conviene explorar las diferencias que nos separan de la Venezuela de Gómez sin omitir un punto que conecta ambos momentos: la ausencia de legitimidad democrática.

Una crítica central sostiene que el carácter ilegítimo y autoritario de las autoridades interinas vicia cualquier compromiso que estas asuman en nombre de la república. La legitimidad es, en efecto, esencial: fortalece la confianza en las instituciones, somete las decisiones estratégicas al escrutinio ciudadano y reduce el riesgo político que ahuyenta las grandes inversiones. Sin embargo, ilegitimidad política y nulidad jurídica no son necesariamente equivalentes. Los Estados mantienen obligaciones y relaciones económicas más allá de los gobiernos que los administran, incluso cuando estos carecen de origen democrático.

Vale recordar que la industria petrolera venezolana y parte de la modernización económica asociada a ella también comenzaron bajo una dictadura. Durante veintisiete años, Gómez controló los destinos del país y perfeccionó un Estado represivo del cual fueron víctimas miles de venezolanos. Eso no impidió que, tras su muerte, las administraciones posteriores heredaran el incipiente andamiaje petrolero y lo transformaran progresivamente. No anularon la existencia de la industria por haber nacido bajo un régimen ilegítimo: desarrollaron capacidades regulatorias, elevaron la participación fiscal del Estado y negociaron condiciones cada vez más favorables para la nación.

Idealmente, la transformación del sector de hidrocarburos debería impulsarse desde una nueva democracia, con autoridades legítimas, instituciones independientes y mecanismos eficaces de rendición de cuentas. Esa posibilidad, sin embargo, no existe hoy. Durante más de dos décadas no fue posible desplazar internamente al chavismo del poder. Ahora, con el gobierno estadounidense como actor directo en cualquier arreglo político en el país, las alternativas inmediatas son menos viables.

Reconocer esta realidad no significa defender ni legitimar todo acuerdo suscrito por un gobierno autoritario. Significa trabajar con las circunstancias existentes. Una futura democracia podrá auditar estos contratos, exigir transparencia, impugnar las cláusulas que presenten vicios jurídicos y negociar modificaciones cuando existan condiciones perjudiciales para el país. Lo que no podrá presumir es que todo compromiso desaparece automáticamente con el cambio de gobierno: una ruptura unilateral podría generar arbitrajes, indemnizaciones y nuevas cargas para la república, como ya ha pasado en este siglo. La tarea será perfeccionar lo aprovechable y corregir, por medios legales y negociados, aquello que lesione el interés nacional.

Dicho esto, existen diferencias sustanciales entre el marco petrolero actual y el de Gómez. Bajo la Ley de Hidrocarburos de 1922, el Estado otorgaba directamente a una compañía el derecho exclusivo de explotar un área hasta por 40 años, a cambio de un canon de explotación de apenas 10 % y otros tributos menores, en una época en la que todavía no existía el impuesto sobre la renta. En el modelo actual, la empresa privada opera mediante un contrato con PDVSA o una de sus filiales, asume la inversión y el riesgo, y debe devolver al Estado los activos y datos al vencimiento. Además, la regalía y el Impuesto Integrado de Hidrocarburos pueden representar conjuntamente entre el 20 % y el 35 % del valor bruto de la producción, a lo que se suma el impuesto sobre la renta. No estamos, por tanto, ante una concesión gomecista con otro nombre.

El Estado venezolano de los años veinte tampoco poseía las competencias técnicas necesarias para fiscalizar eficazmente a las concesionarias. Estas capacidades comenzaron a desarrollarse durante el propio gomecismo: en 1930 se creó el cargo de inspector técnico de hidrocarburos y en 1931 la Inspectoría Técnica General de Hidrocarburos, acompañada por programas para formar ingenieros venezolanos. Ese proceso se expandió aceleradamente con la venezolanización de la industria desde la década de 1940.

Aquel andamiaje, todavía insuficiente, fue heredado y perfeccionado por administraciones de distinto signo hasta contribuir al desarrollo de un Estado moderno y, finalmente, de la democracia establecida en 1958. Hoy Venezuela cuenta con una compañía nacional, un marco regulatorio especializado y más de cien años de experiencia técnica, jurídica y comercial. El desafío no es construir esas instituciones desde cero, sino despolitizarlas, recuperar sus capacidades y devolverles la eficiencia y la transparencia necesarias para cumplir su misión.

Otro elemento constante de nuestra historia petrolera ha sido la limitada participación del capital privado venezolano en la operación directa de los campos. Durante el gomecismo no existían los conocimientos ni los recursos financieros locales para desarrollar las concesiones. La nacionalización aprobada en 1975 y ejecutada en 1976 reservó al Estado las actividades principales, aunque posteriormente subsistieron espacios para empresas de servicios y, durante la apertura petrolera, para distintas formas de asociación con capital privado. Entre los pocos precedentes de una operadora privada nacional destaca Petrolera Mito Juan, fundada en 1965 con capital venezolano e incorporada al sector estatal una década después.

El acuerdo anunciado y la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos podrían abrir una oportunidad para el surgimiento de operadores nacionales. Pero esa apertura no debe quedar capturada por el modelo de empresario que prospera gracias a contratos opacos, relaciones privilegiadas con el poder y una capacidad camaleónica para acomodarse a cada nueva élite gobernante.

Venezuela no necesita sustituir el monopolio estatal por un capitalismo de conexiones, sino construir un sector donde compitan empresarios capaces, transparentes y dispuestos a invertir y asumir riesgos. Que una figura de aquel perfil ocupe un lugar central en esta alianza demuestra precisamente la urgencia de publicar los contratos, reinstitucionalizar la industria y establecer procesos de selección que privilegien la competencia, la experiencia y la honestidad.

Históricamente, Venezuela ha dependido de la dirección estatal o del capital extranjero para extraer sus hidrocarburos. Si se desarrolla con reglas claras, competencia y fiscalización efectiva, una industria formada por múltiples empresas venezolanas podría contribuir a la reconstrucción mediante empleos bien remunerados, ingresos fiscales, transferencia tecnológica y nuevas inversiones dentro y fuera del sector energético.

El tiempo dirá si este acuerdo y las inversiones privadas que puedan acompañarlo facilitan la reconstrucción económica, la transición democrática y la incorporación del empresariado nacional al desarrollo de los recursos energéticos, o si terminan frustrando esas posibilidades. Lo que ya puede afirmarse es que, pese a las semejanzas políticas entre el gomecismo y el presente, existen diferencias jurídicas, fiscales e institucionales fundamentales. Comprenderlas no obliga a celebrar el acuerdo, pero sí permite discutirlo desde la realidad y no desde una analogía histórica incompleta.

Marcus Golding es Dr. en Historia por la Universidad de Texas en Austin y fundador de Red Historia Venezuela. Su próximo libro, Foreing Petroleum Companies and National Development in Venezuela, 1936-76, será publicado por Bloomsbury en octubre de 2026 | marcus.golding.a@gmail.com

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