Notas sueltas de dolor y esperanza, por Armando Martini Pietri - Runrun
Notas sueltas de dolor y esperanza, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini

En el país de los ciegos el tuerto es rey. Puede pasar que en el país de los tuertos, el rey sea el ciego. Por años dos “invidentes” han dispuesto destruir Venezuela. Internas distorsiones y perversidades, sin ver lo que sucede a su alrededor. Recorren hacia la izquierda en la vía con dirección a la derecha.

Acá mis notas sueltas:

Suben colinas cuando el mundo va de bajada. Economía controlada, manejada y estropeada por el Estado, a diferencia de sus camaradas chinos, comunistas de doctrina, pero que desde Pekín incentivan la iniciativa privada. Con un sistema de salud eficiente, sin trabas a médicos, sea medicina moderna, o tradicional -aunque escape un revoltoso murciélago contaminado. Parte de la estulta ceguera. No siempre escuchar cantos de sirenas cubanas enmohecidas es suficiente.

Dudar de la importancia y capacidad de las mujeres, es una gran pendejada. Vivimos tiempos en los cuales, excepto en tierras islámicas, el género femenino ha recorrido un largo camino para superar injusticia y humillación. Comparten con hombres, en condiciones reales de igualdad, esfuerzos para llevar al mundo adelante; disponiendo talento, voluntad y capacidad al servicio de la humanidad, manera de servir a sus familias, a sí mismas y a la realidad.

Son parte integral de la economía y la política. Líderes, estadistas, exitosas jefes de Estado, para orgullo y bienestar de sus naciones; forman parte de la ciencia, del pensamiento intelectual, la cultura, de fuerzas militares institucionales, del magisterio, la sanidad. Sin dejar de ser cuidadosas en su apariencia, coquetas, fascinantes, sin descuidar un segundo esa relación especial, profunda, maravillosa, que es la de madre.

No es en la belleza física donde está la grandeza de ser mujer, sino en su intelecto, sentido de responsabilidad. En los espacios que, a base de coraje, convicción e intransigencia con la injusticia, han ocupado.

Invidentes precipitan la ruina, que convierten en despeñadero de ilusiones y esperanzas; gobiernan entre escombros, rudos bajones que necesitan frenar con tanques y fusiles rusos, camaradas cooperadores que se asfixian, autoridades civiles, militares, comunales con ilegítimas e inmorales licencias para robar, cobrar ilegalidades, desconocer tráficos diversos, abandonar parte del país a caprichos y conveniencias para delincuentes venidos de naciones vecinas, lejanas, para explotar recursos que deben ser manejados por venezolanos y expertos autorizados.

Buscan ignaros que ponen una condición, como decía aquel fiel obediente al tirano, “no me dé nada, póngame donde haiga”. Que en el socialismo castro-chavista es solo para pocos corruptos quienes aprovechan y se benefician, no para ayudar excepto a quienes, por conveniencia, interés, codicia e incompetencia, se hacen socios y cómplices de violadores de los derechos humanos.

Ya ni siquiera somos nación de tuertos ni de ciegos, tras años de chavismo-madurismo, hemos terminado en un no-país, territorio de explotación para llenar bolsillos delincuenciales. Inclinados ante jerarcas que, tras sesenta años de absolutismo, opresión mantienen miserable y  calamitosa su isla, que jerarcas cubanos; y ahora ante los iraníes.

Fanáticos de un comunismo que aplican a los cubanos, no a sus familias. Exaltados de una religión inventada por un árabe que tomó elementos de ventaja e interpretación malvada, traicionando la esencia y observancia del Corán. Sin embargo, ambos coinciden en un objetivo común: destruir la democracia estadounidense poderosa pero respetuosa de los derechos ciudadanos, y los israelíes a quienes, les tienen culillo.

El socialismo bolivariano y el comunismo castrista son ideologías para resentidos. Cubanos e iraníes dejan mensajes perversos, distorsionados a sus pueblos y al mundo, mientras el madurismo les da campo de acción, no dejan nada a nadie, excepto destrucción y miseria.

Igual que hombres, hay mujeres infames, de mentes distorsionadas, que cometen pecados de corrupción, inmoralidad e hipocresía, como forma de ser; no por venganza o sufrimiento previos, sino porque la perversión se siembra, cultiva, cosecha. No es solo una consecuencia, es maldad personal.

En Venezuela tenemos ambos ejemplos, mujeres que ejercen gobierno en plena cooperación con la tiranía, represión, robo, opresión e intolerancia; y las que sostienen con coraje, integridad, decisión, un mensaje claro, definido, coherente de oposición, enfrentamiento a lo retorcido y cruel.

No hace falta dar nombres, conocemos cooperantes de la descomposición, que arremeten contra la venezolanidad; y a las que no han dado jamás su brazo a torcer en defensa de los derechos y libertades, que representan democracia y esperanza para Venezuela. Sabemos quiénes son, las que se mantienen como los hombres vilmente revolucionarios, perversos rodilla en tierra con el latrocinio.

Y las que se mantienen en alto, sin amilanarse, con la ilusión y confianza de que vendrá justicia sin impunidad, recuperación verdadera y sustentable.

 

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