La marcha en Caracas exigiendo salario digno no pudo ser invisibilizada 

Lo que finalizó como una marcha que llegó a las inmediaciones de la Asamblea Nacional, pudo haber sido una mera concentración en la Plaza Morelos. 

Como habían anunciado, representantes gremiales, sindicales, trabajadores, jubilados, pensionados y estudiantes acudieron en la mañana de este jueves 12 de marzo a la plaza que queda al lado de la Defensoría del Pueblo, en Caracas, pero su sorpresa fue conseguir una inmensa tarima del chavismo a escasos metros bloqueando el acceso en la avenida Universidad, además de presencia de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Pese a la música con alto volumen proveniente de la tarima oficialista y de las consignas pro gobierno de un animador, los trabajadores expresaron su descontento por un sueldo mínimo que desde 2022 yace estancado en 130 bolívares mensuales, algo similar a 30 centavos de dólar.

“No hay razón para que no nos dejen ni siquiera expresar nuestro descontento”, dijo el docente jubilado Melquiades Cedeño, quien después de 31 años de servicio devenga una mensualidad de 250 bolívares.

“En este mes de marzo, ciudadana presidenta encargada (Delcy Rodríguez), necesitamos respuesta sobre el salario”, instó Hugo Díaz, presidente de Fetraenseñanza.

Ante la imposibilidad de transitar por la avenida hasta el Parlamento, los participantes tomaron la calle alterna, siempre bajo el ojo avizor de efectivos policiales.

La marcha recorrió parte del centro

Como un enjambre, los manifestantes llenaron el centro caraqueño, provocando que empleados de tiendas y kioscos salieran a ser testigos de algo que ha sido criminalizado, especialmente después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024: la protesta pacífica.

Hasta un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) se solidarizó con la causa por un sueldo digno. “Esta marcha sí tiene sentido”, expresó.

“Estamos en estado de zozobra, el reclamo no es solamente por el salario, sino por la dignidad del venezolano, la dignidad de un pueblo, el salario está desaparecido de la educación, las universidades no tienen presupuesto, todo la población está padeciendo de calamidades y atropellos”, indicó el educador Felipe Sánchez.

Sánchez, junto a decenas de personas, bordearon la bloqueada avenida por el oficialismo y se reincorporaron a la vía a la altura de la entrada del Metro de Bellas Artes.

La multitud pasó frente al Ministerio Público ante la mirada de empleados. Asimismo, trabajadores del Metro de Caracas salieron a observar la protesta, conformada básicamente por personas de la tercera edad. 

“Estamos en la calle porque esto le pertenece al pueblo, en la calle siempre hemos pedido lo que merecemos, nos lo hemos ganado. Tenemos escuelas deplorables, sin agua y servicio eléctrico en el interior del país, necesitamos atención social, prestaciones honorables”, dijo el docente Alexander Castro, quien viajó a la capital venezolana desde el estado Zulia. 

En la esquina El Chorro, una animadora oficialista sobre una tarima al borde de una acera pedía la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, capturados por fuerzas militares estadounidenses el pasado 3 de enero.

“Esta marcha es nuestra”, gritó micrófono en mano, al tiempo que acusó de “traidores y asesinos” a quienes pasaban frente al Ministerio de Educación Superior.

“Aquí se acabó el miedo”

En ese punto, la marcha nuevamente fue desviada por un piquete policial y los manifestantes bordearon la plaza El Venezolano para encontrarse con una pared humana de funcionarios que fue rebasada por la multitud. Hubo forcejeos sin heridos aparentes que lamentar

Una cuadra más allá, otra barrera conformada por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) esperaba a los manifestantes en un costado de la plaza Bolívar, justo al frente de la Asamblea Nacional

Ya no se podía ir más allá, pero se mantuvieron al son de consignas “salarios dignos” y el “pueblo está en la calle”. 

Una tensión que rememoraba a las protestas de 2014, 2017, 2019 y las poselectorales de 2024 estaba en el ambiente. Con esa herida abierta y cientos de presos políticos todavía en centros de reclusión a pesar de la promulgación de la Ley de Amnistía, algunos optaron por retirarse.

Pero los más estoicos se quedaron, pese al inclemente sol y la llegada de motorizados y equipos antimotines con escopetas y hasta extinguidores a los alrededores de la plaza, cuyo núcleo es una estatua del Libertador Simón Bolívar.  

“Aquí se acabó el miedo”, dijo uno de los asistentes a la marcha mientras miembros de la PNB con escudos se movían de un lado a otro sin un rumbo aparente. Parecía que la palabra “represión” fue sacada de su diccionario por “intimidación”.  

“No queremos más bonos, queremos salarios, son cuatro años sin aumento, queremos discutir el contrato colectivo, exigimos al ministro del Trabajo que nos de respuesta, el magisterio va a seguir en la calle en toda Venezuela”, dijo Carmen Teresa Márquez, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros, mientras una comisión de manifestantes ingresaba al Parlamento para entregar a los diputados unas exigencias.

Al parecer, la promesa de Márquez de mantenerse en la calle reclamando pacíficamente por sus derechos será una constante mientras el salario básico en Venezuela equivalga a poco más de dos pasajes en transporte colectivo.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Pese a tarimas colocadas por el oficialismo, música con consignas pro gobierno a todo volumen y piquetes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional, la actividad de los trabajadores, gremios y sindicatos elevó la voz frente a la Asamblea Nacional
Piquetes policiales no pudieron evitar el reclamo de decenas exigiendo un sueldo digno
/
redacción runrunes
TelegramWhatsAppFacebookX

Lo que finalizó como una marcha que llegó a las inmediaciones de la Asamblea Nacional, pudo haber sido una mera concentración en la Plaza Morelos. 

Como habían anunciado, representantes gremiales, sindicales, trabajadores, jubilados, pensionados y estudiantes acudieron en la mañana de este jueves 12 de marzo a la plaza que queda al lado de la Defensoría del Pueblo, en Caracas, pero su sorpresa fue conseguir una inmensa tarima del chavismo a escasos metros bloqueando el acceso en la avenida Universidad, además de presencia de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Pese a la música con alto volumen proveniente de la tarima oficialista y de las consignas pro gobierno de un animador, los trabajadores expresaron su descontento por un sueldo mínimo que desde 2022 yace estancado en 130 bolívares mensuales, algo similar a 30 centavos de dólar.

“No hay razón para que no nos dejen ni siquiera expresar nuestro descontento”, dijo el docente jubilado Melquiades Cedeño, quien después de 31 años de servicio devenga una mensualidad de 250 bolívares.

“En este mes de marzo, ciudadana presidenta encargada (Delcy Rodríguez), necesitamos respuesta sobre el salario”, instó Hugo Díaz, presidente de Fetraenseñanza.

Ante la imposibilidad de transitar por la avenida hasta el Parlamento, los participantes tomaron la calle alterna, siempre bajo el ojo avizor de efectivos policiales.

La marcha recorrió parte del centro

Como un enjambre, los manifestantes llenaron el centro caraqueño, provocando que empleados de tiendas y kioscos salieran a ser testigos de algo que ha sido criminalizado, especialmente después de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024: la protesta pacífica.

Hasta un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) se solidarizó con la causa por un sueldo digno. “Esta marcha sí tiene sentido”, expresó.

“Estamos en estado de zozobra, el reclamo no es solamente por el salario, sino por la dignidad del venezolano, la dignidad de un pueblo, el salario está desaparecido de la educación, las universidades no tienen presupuesto, todo la población está padeciendo de calamidades y atropellos”, indicó el educador Felipe Sánchez.

Sánchez, junto a decenas de personas, bordearon la bloqueada avenida por el oficialismo y se reincorporaron a la vía a la altura de la entrada del Metro de Bellas Artes.

La multitud pasó frente al Ministerio Público ante la mirada de empleados. Asimismo, trabajadores del Metro de Caracas salieron a observar la protesta, conformada básicamente por personas de la tercera edad. 

“Estamos en la calle porque esto le pertenece al pueblo, en la calle siempre hemos pedido lo que merecemos, nos lo hemos ganado. Tenemos escuelas deplorables, sin agua y servicio eléctrico en el interior del país, necesitamos atención social, prestaciones honorables”, dijo el docente Alexander Castro, quien viajó a la capital venezolana desde el estado Zulia. 

En la esquina El Chorro, una animadora oficialista sobre una tarima al borde de una acera pedía la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, capturados por fuerzas militares estadounidenses el pasado 3 de enero.

“Esta marcha es nuestra”, gritó micrófono en mano, al tiempo que acusó de “traidores y asesinos” a quienes pasaban frente al Ministerio de Educación Superior.

“Aquí se acabó el miedo”

En ese punto, la marcha nuevamente fue desviada por un piquete policial y los manifestantes bordearon la plaza El Venezolano para encontrarse con una pared humana de funcionarios que fue rebasada por la multitud. Hubo forcejeos sin heridos aparentes que lamentar

Una cuadra más allá, otra barrera conformada por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) esperaba a los manifestantes en un costado de la plaza Bolívar, justo al frente de la Asamblea Nacional

Ya no se podía ir más allá, pero se mantuvieron al son de consignas “salarios dignos” y el “pueblo está en la calle”. 

Una tensión que rememoraba a las protestas de 2014, 2017, 2019 y las poselectorales de 2024 estaba en el ambiente. Con esa herida abierta y cientos de presos políticos todavía en centros de reclusión a pesar de la promulgación de la Ley de Amnistía, algunos optaron por retirarse.

Pero los más estoicos se quedaron, pese al inclemente sol y la llegada de motorizados y equipos antimotines con escopetas y hasta extinguidores a los alrededores de la plaza, cuyo núcleo es una estatua del Libertador Simón Bolívar.  

“Aquí se acabó el miedo”, dijo uno de los asistentes a la marcha mientras miembros de la PNB con escudos se movían de un lado a otro sin un rumbo aparente. Parecía que la palabra “represión” fue sacada de su diccionario por “intimidación”.  

“No queremos más bonos, queremos salarios, son cuatro años sin aumento, queremos discutir el contrato colectivo, exigimos al ministro del Trabajo que nos de respuesta, el magisterio va a seguir en la calle en toda Venezuela”, dijo Carmen Teresa Márquez, presidenta de la Federación Venezolana de Maestros, mientras una comisión de manifestantes ingresaba al Parlamento para entregar a los diputados unas exigencias.

Al parecer, la promesa de Márquez de mantenerse en la calle reclamando pacíficamente por sus derechos será una constante mientras el salario básico en Venezuela equivalga a poco más de dos pasajes en transporte colectivo.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.