Anggy Polanco, autor en Runrun

Anggy Polanco

#MonitorDeVíctimas | El asesinato de Katiuska Tatiana y otros 8 homicidios marcaron al Táchira en junio
El homicidio de una menor de edad, tres personas asesinadas por cuerpos policiales y dos personas torturadas forman parte de esta lista de muertos

 

Nueve homicidios fueron perpetrados en Táchira durante el mes de junio. Esto representa un 50 % de incremento en la tasa de asesinatos en dicho mes, en comparación con las cifras de mayo.

En junio la entidad se vio marcada por el asesinato de la adolescente  Katiuska Tatiana Baltazar Gómez, ocurrido la primera semana del mes pasado. Este hecho causó conmoción y repudio. 

El cadáver de la menor, en avanzado estado de descomposición y con evidentes signos de violencia sexual, fue localizado seis días después de que la muchacha desapareciera, sin dejar rastro alguno.

Tras el hallazgo del cuerpo, el viernes 4 de junio, y tomada declaración a los acompañantes de la víctima, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) estableció que la última persona con la que se vio a Katiuska fue un vecino de 18 años, que siempre estuvo enamorado de ella. Éste se habría ofrecido a acompañarla hasta la casa.

Destacan también muertes por resistencia a la autoridad

Tres personas fueron ultimadas a manos de cuerpos policiales, en supuestos enfrentamientos en Táchira durante el mes pasado. En dos hechos policiales se vieron reflejadas la actuación de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes), ahora conocidas como  DIE y en los tres  homicidios tuvo participación el Cicpc.

Miembros de la fuerza pública asesinó a dos amigos residentes del municipio Torbes, cuando, en lugares diferentes y con pocos minutos de diferencia, fallecieron luego de que supuestamente se enfrentaron a tiros con las comisiones mixtas  de las Faes y el Cicpc. Estas muertes ocurrieron entre las 7:30 y 7:40 a.m. del 4 de junio.

La primera de estas víctimas fue identificada como Kevin Didier Santiago Pernía, de 22 años, quien trabajaba con su padre, criando cerdos. El segundo fue Kennedy Jeanpierre Jaimes Gutiérrez, de 30 años, de quien dijeron, era obrero y residía en el sector Walter Márquez.

Dos hombres localizados con signos de tortura

En la segunda semana de junio también se registró un doble crimen. Las víctimas fueron halladas con las manos atadas con mecate, los ojos vendados con tela y con heridas ocasionadas por arma cortante y quemaduras. El hecho ocurrió la tarde del domingo 13 de junio, en el sector La Llovizna, en la vía al sector El Socorro, municipio García de Hevia.

Como David José Bello Ortega, de 26 años de edad fue identificado uno de los cuerpos. Se conoció que se desempeñaba como comerciante e iniciaba un emprendimiento de fábrica de pantalones. El cadáver de la otra persona asesinada no ha sido reclamada por sus familiares.

Seis municipios manchados de sangre

Las nueve muertes registradas el mes pasado en la entidad ocurrieron en seis municipios del Táchira: Samuel Darío Maldonado, García de Hevia, Torbes, Independencia, San Cristóbal.

#MonitorDeVíctimas | Con signos de tortura y quemaduras hallan cuerpos de dos hombres en La Fría
Cuatro personas fueron asesinadas en el Táchira durante la segunda semana de junio. Dos de ellas en un doble crimen en el que las víctimas fueron localizadas con signos de tortura

@anggyp

Los cuerpos de dos hombres que presentaba signos de tortura fueron localizados en una zona boscosa del municipio García de Hevia, estado Táchira. Tenían las manos atadas con mecate, los ojos vendados con tela, quemaduras y heridas ocasionadas por arma cortante.

Las fallecidos fueron encontrados por habitantes de la zona en horas de la tarde del pasado domingo 13 de junio, en el sector La Llovizna, en la vía al sector El Socorro.

Una de las víctimas fue identificada como David José Bello Ortega, de 26 años de edad. El hombre se desempeñaba como comerciante y acababa de iniciar un emprendimiento de una fábrica de pantalones.

La información la dio a conocer un pariente de Bello a las afueras de la morgue del Hospital Central de San Cristóbal. Se supo que tanto él como su esposa habían bajado desde Colón, donde residían, a la localidad vecina de La Fría. Ella se quedó en casa de una persona cercana, pero su esposo se fue con un amigo a hacer una diligencia, en su vehículo, un Festiva color verde.

Pasaron las horas y el hombre no llegó. Fue al siguiente día, cuando al ver las noticias en las redes sociales del hallazgo de dos cuerpos cerca de la urbanización donde ella se encontraba, la mujer acudió a las autoridades para reconocer el cuerpo. El vehículo en el que Bello se desplazaba no ha sido localizado.

Familiares del comerciante aseguraron que no tenía problemas con nadie, que no había sufrido amenazas ni tenía deudas pendientes. Bello tenía un mes de haber salido de prisión bajo medida de presentación. Sus allegados contaron que estuvo preso por porte ilícito de arma y que hace más de un año había renunciado al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, organismo al que ingresó luego de graduarse  en la UNES. Indicaron que tenía intenciones de irse del país.

Piden justicia

El padre de Bello, en medio de la tribulación, expresó que desea que se llegue hasta el final de las averiguaciones y las autoridades determinen quiénes asesinaron a su hijo y al otro hombre.

«¿Qué cuentas le darán a Dios quienes le hicieron eso a mi hijo?», expresó, al tiempo que indicó que duda del hecho de que con la ocurrencia de tantos crímenes sí investiguen la muerte de su único hijo.

Sin identificar

Sobre la otra víctima, aún por identificar, se conoció que tenía entre 25 y 30 años de edad, era de piel blanca y contextura regular. El cuerpo tenía restos de tela color azul oscuro y parte de una bota deportiva, color negro.

Los allegados del comerciante asesinado indicaron que podría tratarse de un conocido del que solo saben que se llamaba Javier, quien sería de nacionalidad colombiana y había salido recientemente de la prisión, al igual que Bello.

Lo hallaron bajo un puente

Daniel Enrique Montilla, de 29 años, fue encontrado sin vida en horas de la mañana del 11 de junio. Presentaba una herida por arma de fuego en la región occipital derecha. El cadáver fue localizado en el sector Boconó, población de La Tendida,  municipio Samuel Darío Maldonado. Estaba a la orilla de un afluente, debajo de un puente.

La esposa de Montilla acudió a la morgue del Hospital Central de San Cristóbal para reconocer su cuerpo y detalló que el hombre era oriundo de Trujillo y se dedicaba a labores del campo.

La mujer desconocía que hacía su pareja en La Tendida. Indicó que su esposo tenía varios días sin comunicarse con ella. Ignoraba si tenía algún problema  o si lo habían amenazado.

Sin identificar

El cuerpo de otro joven fue hallado en horas de la mañana del 10 de junio en el sector Piscurí,  municipio Fernández Feo, vía a San Joaquín de Navay. La víctima no poseía documentos de identidad. El cadáver no había sido reclamado.

Fuentes policiales indicaron que el hombre vestía una franela gris y un pantalón negro. Tenía cerca de 22 años, era de piel trigueña y cabello negro. El cadáver fue encontrado por moradores de la zona. Presentaba heridas a nivel del rostro, producidas por arma de fuego.

#MonitorDeVíctimas | En Táchira acribillan a funcionario del Ministerio de Las Comunas cuando compraba perros calientes
La víctima fue identificada como Tony Rafael Rojas. Lo mataron frente a su esposa. Fue el primero de los cuatro hombres asesinados entre el 10 y el 16 de mayo en la entidad

@anggyp

Cuatro hombres fueron asesinados en el estado Táchira durante la tercera semana de mayo. La primera víctima mortal fue un ingeniero en informática que se desempeñaba como funcionario del Ministerio de Las Comunas, en la población de Rubio. El hombre fue identificado como Tony Rafael Rojas de 40 años.

Este individuo fue acribillado a tiros en horas de la noche del pasado lunes 10 de mayo. Rojas se convierte en la segunda persona asesinada en la entidad que hacía parte de los actores gubernamentales en la zona de frontera.

Nubia Castro, esposa del fallecido, fue testigo del hecho. Relató que ambos se habían detenido en el sector de El Cañaveral, de la zona El Cafetal, municipio Junín, para comprar perros calientes. Fue justo en el momento que Rojas se bajó de la moto y saludaba a un conocido, cuando llegaron pistoleros en un vehículo Ford Runner, de color oscuro. 

La mujer narró que tres hombres empezaron a disparar. En medio del tiroteo, Nubia logró esconderse debajo de un vehículo. Desde allí pudo ver que a su esposo, quien tras caer con múltiples heridas al suelo, se le acercó un sicario y le volvió a disparar hasta asegurarse de dejarlo sin vida. Le dieron doce tiros. Los asesinos tenían parte del rostro cubierto con tapabocas grandes, de color negro.

«Él cayó herido al piso y ellos (los sicarios) se vinieron y lo remataron. Pensé en el momento que si me metía me mataban», narró evidentemente consternada la esposa del occiso. 

¿Ajuste de cuentas?

Según fuentes policiales, los responsables de este crimen fueron cuatro hombres que iban en una Fortuner de color negro. Usaron armas cortas. Se maneja como móvil el ajuste de cuentas. 

Allegados de la víctima comentaron que desconocían que tuviera enemigos, que era una persona humilde, que no tenía problemas con nadie, por lo que su pareja no entiende por qué se ensañaron de esa forma contra él.

La esposa de Rojas dijo que dejaba lo sucedido en manos de Dios porque no cree que ocurra justicia. Ante la difícil situación económica, rojas también se ganaba la vida como mototaxista. El hombre deja dos hijos menores de edad.

Las otras víctimas

Los otros asesinados en esta racha de violencia fueron Arturo Monsalve Carrero de 30 años. Era vendedor de urnas. Lo mataron a tiros el pasado jueves 13 de mayo en la población de Colón, municipio Ayacucho, mientras compraba perros calientes.

Luis Alberto Lizacano Gelves, de 34 años, fue otro de los occisos. Fue localizado sin vida en el sector Caño e Tigre, del municipio Fernández Feo, en el sur del Táchira. Lo habían reportado como desaparecido cuatro días antes del hallazgo, ocurrido el 16 de mayo. Lo asesinaron a bala.

El último fallecido no ha sido identificado. El cadáver fue localizado también el 16 de mayo, cuatro kilómetros antes de la población de Orope, municipio García de Hevia. Era un hombre que presenta labio leporino, de aproximadamente 28 años de edad.

#MonitorDeVíctimas | Hallan sin vida en Táchira a hombre desaparecido en Apure

Luis Alberto Lizcano Gelves, de 34 años de edad, había sido reportado como desaparecido el pasado 12 de mayo. Su cadáver fue hallado cuatro días después

 

El hallazgo fue efectuado el pasado 16 de mayo. Ese mismo día fue encontrado, también en esa entidad, el cadáver de otro hombre que tenía signos de tortura

 

@anggyp

 

A Luis Alberto Lizcano Gelves, de 34 años de edad, lo habían reportado como desaparecido sus parientes, en Apure, el pasado 12 de mayo. Lo hallaron muerto cuatro días después en el municipio Fernández Feo, en Táchira.

El hombre se desempeñaba en labores de campo, específicamente en atención de animales, en la parroquia Urdaneta del municipio Páez, estado Apure.

La pareja de Lizcano narró que el cadáver fue localizado en el sector Caño e Tigre al sur del estado Táchira. Los familiares reportaron en medios de comunicación la desaparición del hombre luego de que su moto, una KLR, fue hallada por los habitantes de El Nula.

La mujer explicó que se comenzaron a escuchar rumores según los cuales a su esposo se lo habían llevado, aparentemente en contra de su voluntad. La familia del occiso desconoce quiénes podrían ser los responsables y los motivos que rodean la muerte del hombre. Se ignora si tuvo amenazas o si tenía algún tipo de deuda.

Al principio de la desaparición de Lizcano sus parientes creyeron que había sido capturado por la fuerza pública venezolana, en vista de la situación de conflicto armado que se vive en el estado Apure y ante la desaparición de varios lugareños a los que presuntamente intentan vincular con grupos al margen de la ley.

El hallazgo

El cuerpo fue encontrado a eso de las 1:00 de la tarde del pasado domingo a orillas de una vía. De acuerdo con fuentes policiales, la víctima presentaba heridas de bala en el tórax y en el rostro.

A principio del mes de marzo dos personas fueron localizadas sin vida en el mismo sector Caño e Tigre, también con impactos de bala. Esta zona es considerada un aliviadero de cuerpos, lo que haría parte de las prácticas desarrolladas por grupos subversivos que tienen presencia histórica en la entidad.

Fernández Feo y el Nula se registra la presencia del  Ejército de Liberación Nacional (ELN), así como las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL).

Lizcano residía en el kilómetro 30 de El Nula, estado Apure, y es la segunda víctima de su familia asesinada en la zona. Hace dos años un hermano de él fue ultimado en la misma localidad. Se conoció que deja a tres hijos menores de edad.

Lo localizaron un cadáver con signos de tortura en Orope

Otro cadáver fue hallado ese mismo 16 de mayo. El cuerpo fue localizado por lugareños de la zona a cuatro kilómetros antes de la población de Orope, municipio García de Hevia, en Táchira.

De acuerdo con fuentes detectivescas, la víctima presentaba traumatismos, excoriaciones y heridas abiertas a nivel del rostro. El occiso estaba maniatado con una cinta adhesiva transparente. 

Se trataba de un hombre que presenta labio leporino. Era de piel trigueña, contextura delgada y de aproximadamente 28 años de edad. Estaba por identificar.

Para el momento del hallazgo vestía camisa color blanco, jean azul y zapatos deportivos color negro, con una marca Nike.

#MonitorDeVíctimas | Mientras estaba en un taller ultimaron a vendedor de urnas en Táchira
El crimen ocurrió en plena mañana del pasado 13 de mayo. A Arturo Monsalve Carrero lo mataron frente a uno de sus familiares

@anggyp

El comerciante Arturo Monsalve Carrero de 30 años, quien se dedicaba a vender urnas, fue asesinado el pasado jueves 13 de mayo. El hecho ocurrió en la población de Colón, municipio Ayacucho, en Táchira.

Monsalve se encontraba en un taller mecánico realizando mantenimiento a su camioneta, en compañía de un pariente, cuando fue atacado a tiros por desconocidos. Eran aproximadamente las 9:00 de la mañana.

Los presentes no vieron en qué se desplazaban los victimarios ni cuántos eran, las personas al escuchar las detonaciones se lanzaron al suelo. El comerciante fue trasladado a una clínica local, donde falleció a los pocos minutos. Al parecer recibió tres tiros, revelaron personas cercanas al occiso.

El hombre no tenía problemas con otras personas y desconocen si había recibido amenazas antes de su muerte, indicaron sus parientes.

Se supo que la víctima solía vender las urnas en Cagua, por lo que se movía constantemente entre Aragua y Táchira.  El hombre deja huérfanos a tres hijos menores de edad.

#MonitorDeVíctimas | Sigue la ola de asesinatos en el sur del Táchira, con modus operandi similares
Durante los primeros 20 días de marzo se registraron 3 homicidios en la zona. Los lugareños manejan la hipótesis de que se trate de un enfrentamiento entre el ELN y Los Boliches

@anggyp

Un tercer asesinato durante este mes se registró el pasado sábado 20 de marzo en la zona sur del Táchira. La víctima fue José Alberto Toro García, de 40 años de edad, quien laboraba en una finca de la población de El Nula, estado Apure.

De acuerdo con datos suministrados por María Toro, hija del hoy occiso, su padre había salido a las 9:30 de la mañana  de ese sábado, desde El Nula con destino a su casa, situada en el municipio La Ceiba del estado Barinas.

Toro García le había comunicado a su esposa vía telefónica que se disponía a partir  en su moto Empire Owen, con destino a Barinas, para visitar a sus seres queridos. La familia, al ver que pasaban las horas y él no llegaba a casa, comenzó a preocuparse.

Ese mismo día los parientes del hombre alertaron a través de sus redes sociales acerca de su desaparición. A las horas siguientes se enteraron de la fatal noticia a través de los medios de comunicación.

El cadáver de este trabajador del campo había sido localizado la tarde del mencionado sábado en la troncal 5, sector La Azulita, en la vía de la Recta de Ayarí,  municipio Fernández Feo. El cuerpo presentaba varios impactos de bala en la cabeza.

¿Robo o ajuste de cuentas?

Familiares de Toro García señalaron que el hombre pudo haber sido abordado por delincuentes para robarle, pues la moto en la que se desplazaba no fue localizada en el sitio del suceso. Las autoridades presumen que pudo tratarse de un ajuste de cuentas.

La víctima deja a 5 hijos, uno de ellos menor de edad. Así lo indicaron parientes del occiso, que se presentaron en la morgue del Hospital Central de San Cristóbal para retirar el cadáver.

Mismo modus operandi

Solo en el municipio Fernández Feo se contabilizan tres asesinatos en lo que va del mes de marzo. Todos ocurrieron bajo modus operandi similares: a algunas víctimas se las llevan de sus respectivas casas y luego aparecen sin vida en zonas boscosas.

Durante la segunda semana de este mes otras dos personas fueron localizadas sin vida en zona rural del sector Caño Tigre, entre la Recta de Ayarí y Puerto Vivas, vía al llano. Esta área es considerada por los habitantes del sector como zona roja, al ser sitio donde suelen deshacerse de cadáveres. Sobre estos occisos se confirmó que uno de ellos era barbero. El otro resultó ser un piloto colombiano.

¿Problemas entre guerrillas?

Este municipio de la zona sur del Táchira es un territorio dominado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo irregular colombiano. También tienen incidencia en el lugar las Fuerzas Bolivarianas de Liberación, mejor conocidas a nivel local como Los Boliches.

Una de las versiones que los lugareños manejan es que se trata de una «operación limpieza», llevada a cabo por estos grupos guerrilleros. La otra hipótesis es que estas muertes podrían responder a un conflicto armado entre el ELN y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombia (Farc), precisamente por el control de las fronteras entre Táchira y Apure.

#MonitorDeVíctimas | Homicidios en Táchira no disminuyen y se intensifica la ley del oeste

Fotos: Cortesía Johnny Parra

 

Los homicidios se han reducido entre 30 % y 45 % en casi toda Venezuela, pero en Táchira la disminución es de apenas 2,2 %. Lanzar los cadáveres al lado colombiano es una de las prácticas para ocultar los números rojos. La violencia en este estado fronterizo se mantiene intacta e incluso podría estar aumentando. La acción de una multiplicidad de grupos armados que operan en la región sería una de las causas 

 

@anggyp

 

Las noticias sobre la aparición de cadáveres en las trochas (pasos fronterizos ilegales) que conectan a Venezuela y Colombia ya son parte de la cotidianidad en el estado Táchira. El diario La Opinión de Cúcuta difunde cada hallazgo, y aunque queda claro que las víctimas son personas relacionadas con la actividad fronteriza, en la mayoría de los casos los cuerpos no son identificados. Esta violenta dinámica se ha exacerbado por las continuas restricciones impuestas por los gobiernos a los pasos legales y por la presencia de más de una veintena de grupos armados no estatales.

En 2017, Táchira ocupaba el lugar número 13 en la clasificación de los estados con más homicidios en Venezuela, en 2018 estaba en la posición 14. Pero en 2019 la violencia se incrementó, principalmente en los municipios fronterizos, y la entidad saltó sin ningún obstáculo al puesto 9 en el ranking de los estados con la tasa más alta de crímenes contra la vida, según datos del Observatorio Venezolano de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz, obtenidos de manera extraoficial por Monitor de Víctimas, mediante una filtración. 

 

Táchira limita con el Departamento Norte de Santander, Colombia, y ha sido permeado por diversas organizaciones criminales, como las disidencias las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Pero además, varias de sus localidades se convirtieron en refugio de algunos grupos residuales de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), también identificadas como paramilitares, entre los que destaca Los Rastrojos. 

A esto se suma la llegada de los colectivos (grupos de civiles armados) venezolanos, como el Colectivo de Seguridad Fronteriza, y la presencia de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional. “Hoy por hoy, los grupos armados irregulares tienen presencia en el 85% de los municipios del estado Táchira”, asegura un informe del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) sobre Grupos Armados Irregulares en la Frontera de Táchira.

La crisis económica y el paso masivo de migrantes que huyen desesperados de sus lugares de origen en Venezuela, ha sido aprovechado por los diversos actores criminales que operan la mayoría de los 29 municipios del Táchira. Se multiplicó la actividad del contrabando, el tráfico y la trata de personas en los que participan funcionarios gubernamentales, grupos criminales y civiles, disparando las cifras de muertes violentas en sus diversos móviles: ajuste de cuentas, sicariato y ejecuciones extrajudiciales.

“La vinculación de los grupos armados irregulares en el estado Táchira ha ido en aumento, y así lo demuestran los datos que revelan que, en el primer semestre de 2019, los hechos violentos causados por éstos representan el 8%; mientras que, en el primer semestre del año en curso (2020), aumenta exponencialmente a 29%, siendo superado únicamente por las muertes por resistencia a la autoridad”, dice el documento del OVV, publicado en septiembre de 2020.

La respuesta gubernamental ha sido “el silencio” y “la ley del oeste”, expresiones muy conocidas en la entidad. No hay acciones de seguridad orientadas a controlar a la mayoría de estos grupos, solo Los Rastrojos (paramilitares) han sido prácticamente desaparecidos del territorio venezolanos. Pero ese espacio ha sido tomado por las exguerrillas del ELN, disidencias de las FARC y el Colectivo de Seguridad Fronteriza. 

Mientras, el Estado venezolano ha respondido con controles para el suministro de gasolina, venta de productos de la cesta básica, y criminalización de todos los pobladores fronterizos, lo que ha generado más muertes y rentas criminales en la región.

2017: Boom de la migración pendular

Para el 2017, ocurrieron 357 homicidios con una tasa de 28 homicidios por cada 100.000 habitantes en Táchira, mientras que la tasa nacional fue de 47 (según la misma fuente oficial). Los municipios fronterizos con más movilidad de personas, como Bolívar y García de Hevia, comenzaron a registrar más hechos de sangre debido a la profundización de la guerra entre grupos criminales que buscaban tomar poder de ciertas zonas y economías ilegales generadas por el paso de migrantes pendulares y migrantes internos que se comenzaban a concentrar en estas poblaciones.

Comparando los homicidios entre los datos de 2016 y 2017 se registró un aumento de los casos en más de 12 municipios. Entre ellos: Antonio Rómulo Costa con 50 % de los casos, Bolívar 138,9 %, Cárdenas 31,3 %, Fernández Feo 15,8 %, García de Hevia 6,3 %, Guasimos 150 %, Jáuregui del 100 %, José María Vargas 200 %, Municipio Libertad 200 %, Lobatera 500%, Michelena 75%, Panamericano 23,5% en comparación el año anterior.

 En 60 % de los casos se manejó como hipótesis de los homicidios el ajuste de cuentas, 20 % de los homicidios quedó “por determinar” la causa, 10% fue registrado como sicariato y el 10 % restante se atribuye al robo el móvil del crimen.

 En 2017 los homicidios ocurrieron con mayor frecuencia los días sábados, domingos y miércoles.  90 % fue perpetrado con armas de fuego.

 En el municipio Independencia se registró un aumento de 100 % en los casos de resistencia a la autoridad, que son los homicidios cometidos por funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado. El incremento en este delito fue similar en el municipio Antonio Rómulo Costa 100 %, mientras que Ayacucho reportó el aumento más drástico con 350 %.

 2018: Aumento de violencia en municipios de  frontera

 Para el 2018, las cifras oficiales indican que se registraron 277 los homicidios, y la región ocupó la posición 14 de la escala nacional, con una tasa de 22 homicidios por 100.000 habitantes, mientras que la tasa nacional fue de 33. Sin embargo, se evidencia un cambio en los sitios donde ocurrieron las muertes. Cuatro de los municipios fronterizos (García de Hevia, Ayacucho, Lobatera, Pedro María Ureña, Bolívar y Rafael Urdanet) pasaron a ocupar los primeros cinco lugares con más homicidios, junto a la capital tachirense.

El municipio con mayor número de homicidios para el 2018 fue Ayacucho con 46 casos, 16,9 %. El segundo lugar lo ocupó el municipio García de Hevia con 42 homicidios, 16,2 %; San Cristóbal tuvo 33 casos, 12,7 %; Pedro María Ureña 32 homicidios, lo que representó 10%; y Bolívar con 22 casos, representado en 8,5 %.

Para este año 100 % de los hechos fueron perpetrados utilizando armas de fuego. Las hipótesis que se manejaron fueron sicariato con 22, 2%, por determinar 22,2%, ajustes de cuenta 22,22%, crimen de género 22,2, robo 11,1 %. Además los hechos ocurrieron con más frecuencia en más días de la semana: jueves, viernes, domingo, lunes y martes.

Además se originaron asesinatos en importantes porcentajes los siete días de la semana, pero en mayor medida los días miércoles con el 18,8 % de los crímenes sucedidos en estos días. Incluso en el rango horario se nota un incremento de los hechos horas diurnas durante las 12 del mediodía a las 5:00 de la tarde en un 25,3 % y de 6:00 am a 12 del mediodía con el 23,2 %.

La frontera se ha visto colmada de miles de personas en condiciones de vulnerabilidad provenientes del centro del país, decenas encontraron oportunidad en el paso de mercancías de un país a otro, mientras que muchos otros han sido captados por las bandas criminales, que se aprovechan de su desesperación económica. 

Para el profesor e investigador de la Especialidad de Estudios Fronterizos de la Universidad de Los Andes, Francisco Sánchez, el incremento de la violencia y homicidios en el margen fronterizo en cierta medida se debe al desplazamiento de personas provenientes de otras regiones hacia los municipios del Táchira. Algunas de estas personas ingresan a este ecosistema criminal sin control, en busca de mecanismos de supervivencia. 

También la crisis económica del país ha generado una especie de migración de grupos delictivos de las zonas urbanas hacia las zonas fronterizas donde se desarrollan actividades de crimen organizado más rentables, como la minería ilegal, el narcotráfico, el contrabando y el tráfico de personas.

Adicionalmente se conformaron nuevos grupos binacionales, como la organización La Línea que surgió en el 2018. Esto ha ido empeorando la guerra por el control de los pasos informales que son utilizados incluso por estas organizaciones para el tráfico y trata de personas, el contrabando de todo tipo de mercancía y para el narcotráfico.

Se ampliaron las oportunidades para delinquir y las trochas se han convertido en los principales enclaves para el desarrollo de las actividades ilegales.

El salto a la posición 9

En 2019 se reportaron 271 homicidios en Táchira. Aunque hubo una disminución respecto a 2018, la reducción fue de apenas 2,2 %, muy baja si se compara con entidades como Carabobo, Miranda y Distrito Capital donde los homicidios se han reducido entre 30 % y 45 %. Además no hay certeza de que estas cifras realmente registren todos los crímenes ocurridos dentro del territorio tachirense.

La tasa en Táchira fue de 21 homicidios por 100.000 habitantes, con un detalle llamativo, por primera vez en los últimos cinco años era similar a la tasa nacional que también fue de 21, según la data del observatorio del Ministerio de Relaciones Interiores. 

Cinco municipios concentran más de 50 % de los homicidios. Tres de ellos son fronterizos: Pedro María Ureña pasó a ser la jurisdicción más violenta con 61 homicidios, lo que representa 22,5 % de los asesinatos; el municipio Ayacucho con 31 asesinatos, que representan 11, 4 %; y García de Hevia con 30 homicidios, 11,1 % de los casos. Los otros dos municipios son San Cristóbal, que concentró 34 hechos de sangre, para 12,5 % y Fernández Feo.

Para Anna María Rondón, criminóloga y representante del Observatorio Venezolano de Violencia Capítulo Táchira, lo primero que hay que tener en cuenta es que la región está en frontera con Colombia y esa característica la diferencia del resto de los estados del país. Explica que en los últimos años la criminalidad relacionada con homicidios está caracterizada por lo que ocurre en los pasos fronterizos ilegales.

 De acuerdo al seguimiento de la experta, las muertes en las trochas son los móviles que vienen ocurriendo con mayor frecuencia y es lo que se viene observando del 2016 al 2019 con la escalada de los hechos de sangre en las jurisdicciones más cercana al margen fronterizo.

Para 2020 se comienzan a ver muertes al estilo de los carteles mexicanos como decapitaciones en áreas limítrofes por ende aumentaron las diversas formas de ejecución de homicidios. La información oficial indica que en 77 % de los casos de las muertes se usaron armas de fuego y en 11,9 utilizaron armas blancas. 

La experta señala que es una región donde ocurre una cantidad importante de sicariatos, pero en 2019 se notó una disminución con los homicidios relacionados a unos delitos más comunes como robo o por motivos pasionales. El móvil que se manejó en el 70 % de los casos fue ajuste de cuentas, mientras que 9,5 % de los casos quedó en el estatus “por determinar”. El 6,5 % de las muertes se produjo por robo y 5,6 por riña. Un 4,4 % de los homicidios fue por causa de robo de vehículo, 2,4% fue violencia de género, 0,8 % por sicariato y 0,4 % por robo frustrado.

Entre 2019 y 2020 decenas de cadáveres de personas asesinadas en municipios del estado Táchira (Venezuela) han sido arrojados a territorio colombiano. La acción, que ha desconcertado a las autoridades de Colombia, ha motivado incluso la elaboración de algunos reportajes e investigaciones por parte de organización de la sociedad civil y medios colombianos sobre las masacres en las trochas

“Las trochas entre Venezuela y Colombia se han convertido en el escenario de muchas muertes violentas, en su mayoría de venezolanos que se encuentran con alguno de los grupos armados que controlan esa zona. Muchas veces estas personas son asesinadas en Venezuela y sus cuerpos arrastrados a territorio colombiano para que alguien los recoja. Pueden pasar varias horas en el suelo antes de que la policía llegue”, dice una publicación que reproduce Frontera Viva

Se estima que gran parte de los victimarios  son hombres entre 17 años y 28 años. Y las víctimas son en su mayoría hombres, añade Rondón, por lo general son personas que utilizan los pasos fronterizos. 

Se suma la resistencia a la autoridad

Desde 2017 se evidenció un incremento importante de los homicidios por “resistencia a la autoridad”, detalla Anna María Rondón, aunque las cifras oficiales muestran los contrario.

 “Difícilmente pasa un mes en el estado Táchira sin que ocurran homicidios de esta índole. La aparición de las FAES (Fuerza de Acciones Especiales) también tuvo un significado importante en este sentido”, expuso la experta.

La llegada de la FAES a comienzos de 2018 estuvo acompañada de la designación de Freddy Bernal como protector de Táchira, quien ha liderado muchos procedimientos de este cuerpo de seguridad, en particular la persecución a Los Rastrojos.

Rondón refiere que el Táchira está frente a un Estado arbitrario, que poco guarda la integridad física ni respeta los convenios internacionales de derechos humanos. En el primer semestre de 2020, el monitoreo de prensa arroja que se han registrado 41 casos de homicidios a manos de policías y militares, la misma cifra que reportaba el observatorio del Ministerio de Relaciones Interiores para octubre de 2019, lo supone un aumento en estos casos de “resistencia a la autoridad”.

La experta también considera que en el fondo hay cierto grado de indefensión de los cuerpos policiales frente a las grupos criminales que se mueven en la región. “Hay estructuras criminales que tienen mejores armas que los funcionarios. Entonces enfrentarlos es algo prácticamente inútil y matarlos representa beneficios más inmediatos, es el razonamiento de las autoridades. El Estado no cree en su propia capacidad para resocializar, en su propia capacidad para hacer justicia”, argumentó.

Ante este escenario no se observan posibles mejoras en la situación de violencia homicida en Táchira. Mientras más se incrementan los controles en los municipios fronterizos más aumentan las oportunidades para grupos armados que controlan las zonas, aumentan los ingresos en los pasos informales, surgen nuevas estructuras delincuenciales, las existentes se fortalecen y se diversifican las rentas criminales.