vente archivos - Runrun

vente

Una fracción de la AN rechaza que chavismo participe en Comisión para elegir rectores del CNE
Un grupo de parlamentarios consideran que el Psuv solo regresó para “implosionar lo que queda de Asamblea Nacional”
La Guardia Nacional implementó un procedimiento de seguridad que incluyó tomar foto a los carnets de los periodistas

@saracosco

 

Una marcha chavista en apoyo al expresidente Evo Morales – quien renunció el pasado domingo luego de la sugerencia hecha por el Alto Mando Militar de Bolivia – tenía como un “punto de agitación” la Esquina La Bolsa, justo donde queda ubicado el Palacio Federal Legislativo.

Aunque se desconoce si el motivo era la marcha, los funcionarios de la Guardia Nacional que custodian el Palacio decidieron implementar un protocolo de seguridad, distinto al de las semanas anteriores.

En la primera entrada – en la esquina La Bolsa – el Comandante de la GN de la Asamblea Nacional, Mayor Leonardo Malaguera, tomó fotos de los carnets de los periodistas, con el argumento de que era por “seguridad” ante la ausencia de una lista.

Pero luego en la segunda puerta – que ya da paso a los jardines del Palacio – otro grupo de Guardias tomaron nota en un papel de los nombres y cédulas de los periodistas y trabajadores del Parlamento.

Ni trabajadores de la Asamblea Nacional ni los periodistas que constantemente asisten a las sesiones, conocieron de forma exacta el motivo de este procedimiento.

Pero ya una vez pasado estos filtros, los diputados de las fracciones minoritarias – que deberán elegir al próximo presidente de la AN, según el acuerdo rotativo de la oposición- dejaron entrever aún más sus diferencias con la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, al mando del presidente Juan Guaidó.

Desde los jardines del Palacio, el diputado Biagio Pilieri (Convergencia-Yaracuy) volvió a criticar la conformación de la Comisión Preliminar para renovar el Poder Electoral.

“Por lo ético, no es posible que esta Comisión esté integrada por ciudadanos que no son diputados, debido a que abandonaron su cargo en la AN durante dos años y perdieron su investidura. Se están violando los artículos 187.20, 191 y 197 de la Constitución”, expresó Pilieri, quien forma parte de la fracción 16 de Julio – el ala más radical de la oposición.

El parlamentario aseguró que el chavismo no regresó con buenas intenciones a la Asamblea Nacional. “Vienen a implosionar lo que queda de la AN y otros están en el juego de llevarnos empujados solo a una elección parlamentaria”.

Aún con sus diferencias, minutos después de estas declaraciones los diputados Adolfo Superlano (Barinas) y José Antonio España (Delta Amacuro) explicaron la expulsión del partido Cambiemos se debe a las críticas hacia la gestión del presidente Guaidó.

“Se me ha dicho que soy muy crítico con la gestión de la Junta Directiva, particularmente con el diputado Guaidó y el diputado Stalin González. Se me ha pedido que baje el volumen y que mis declaraciones tienen que someterse a censura previa, lo cual es totalmente inaceptable”, expresó España. 

El diputado expuso que mantiene una postura crítica hacia el presidente Guaidó porque hasta ahora no ha dado resultados concretos y considera que se ha escalado en la confrontación, en vez de buscar “espacios de diálogo”.

Por el momento, las diferencias políticas dentro de Cambiemos no se dirimieron con una negociación. España señaló que en las próximas horas podría nacer otra fracción dentro del Parlamento. 

La hora de los partidos minoritarios en la AN
A lo largo de los cuatro años de este periodo legislativo se han formado tres nuevas organizaciones políticas dentro del Parlamento
Diputados de estas organizaciones también han sido víctimas de la persecución por parte del TSJ y se encuentran en clandestinidad, embajadas o en el exilio

@saracosco

El 16 de septiembre el régimen de Nicolás Maduro anunció junto a cuatro partidos minoritarios de oposición un nuevo proceso de diálogo y firmaron un acuerdo en el que se establecieron algunos puntos para buscar una salida a la crisis.

Soluciones, MAS, Cambiemos y Avanzada Progresista fueron los partidos que asistieron al encuentro en la Casa Amarilla -sede de la Cancillería- para dar la información que tomó por sorpresa al país y a los dirigentes de los partidos más grandes de la oposición -el conocido G4: Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo- al igual que al presidente encargado de Venezuela y de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

Pero solo dos de estos cuatro partidos tienen representantes dentro del Parlamento: Cambiemos con seis diputados y Avanzada Progresista con uno.

Estos dos grupos forman parte de los llamados “partidos minoritarios” que, junto a La Causa R, Cuentas Claras, Proyecto Venezuela, Vente, ABP, MPV, Camina y Convergencia, tendrán el derecho de elegir el presidente de la Asamblea Nacional del próximo periodo parlamentario que se inicia el 5 de enero de 2020.

Sin embargo, La Causa R, Proyecto Venezuela y Encuentro Ciudadano- que agrupan a 8 diputados- decidieron darle el apoyo a Guaidó para que continúe en el cargo si no logra el objetivo del cese de la usurpación antes del 5 de enero de 2020. Cambiemos, Avanzada Progresista, ABP, Convergencia y Vente todavía lo piensan, lo que trae división dentro de estas toldas políticas.

El diputado Omar González (Vente-Anzoátegui) aseguró el 11 de septiembre en el Palacio Federal Legislativo, que hacer un pronunciamiento sobre dar apoyo o no a Guaidó para la presidencia el año que viene es extemporáneo y, además, “evidencia desconfianza en su promesa de acabar con la usurpación”.

Caso similar ocurre con el partido Avanzada Progresista del excandidato presidencial Henri Falcón, quien todavía parece tener aspiraciones de competir por la jefatura del Estado. Según declaraciones del coordinador del partido,  Luis Augusto Romero a Runrun.es, es un tema que será discutido próximamente en la Dirección General. 

Más fraccionados

En una base de datos hecha por Runrun.es se revela que cuando la oposición ganó las elecciones parlamentarias existían 10 partidos minoritarios – con un total de 20 diputados- pero a lo largo de estos cuatro años la bancada unitaria ha tenido sus diferencias lo que ha provocado que se formen más organizaciones políticas.

Actualmente existen 12 partidos minoritarios y la suma de diputados en estas organizaciones asciende a 23. Aquí se cuentan 4 parlamentarios que no pertenecen a algún partido político y son independientes – que no existía en 2015.

Actualmente existen 12 partidos minoritarios y la suma de diputados en estas organizaciones asciende a 23

 

El más reciente es el diputado Julio César Reyes, quien formaba parte de las filas de Avanzada Progresista. Luego del anuncio del nuevo diálogo con el régimen de Maduro, decidió formalizar su retiro del partido y aseguró que ese proceso no tiene el respaldo de la mayoría del país. “Como diputados de la Asamblea Nacional rechazamos esta acción desesperada que busca minar nuestra unidad y dar legitimidad a quien no la tiene”, dijo.

Al día siguiente de este anuncio, en la sede del Palacio Federal Legislativo, informó a los medios de comunicación que dentro del partido se deben hacer reflexiones y que ya desde hace un mes aproximadamente estaba alejado de la organización. Tanto, que lo habían excluido del grupo de chat de Whatsapp de la Dirección Nacional. 

Este tipo de situaciones se había empezado a ver desde finales de 2017 cuando Vente, ABP y Convergencia decidieron formar una nueva fracción llamada 16 de Julio – separándose de la Unidad.

No fueron los únicos, porque en 2018 un grupo de 9 diputados de Un Nuevo Tiempo – entre ellos Timoteo Zambrano (Zulia), que forma parte del nuevo diálogo con Maduro- rompieron con ese partido y se fueron a la tolda de Leocenis García, Prociudadanos.

Esta unión duró poco y actualmente esa fracción no existe dentro de la Asamblea Nacional. En mayo de ese mismo año Timoteo Zambrano junto a Maribel Guédez, Adolfo Superlano, José Gregorio Aparicio y Melva Paredes se fueron a Cambiemos.

En diciembre de 2018 la diputada Delsa Solórzano (Encuentro Ciudadano-Miranda) también dejó el partido zuliano UNT y formó su propio partido llamado Encuentro Ciudadano, junto al suplente Luis Loaiza (Encuentro Ciudadano-Mérida). Aunque ahora, junto a los diputados Carlos Berrizbeitia (Proyecto Venezuela-Carabobo), Simón Calzadilla (MPV-Aragua), Williams Gil (Cuentas Claras-Carabobo), Franklyn Duarte (Copei-Táchira), formalizaron una nueva fracción llamada Concertación por Venezuela.

Minorías perseguidas

Entre todas estas fracciones, las nuevas y las más antiguas, la cantidad de diputados suman 23. Pero algunos han tenido que retirarse de la Asamblea Nacional por la persecución del Tribunal Supremo de Justicia. Acusados de participar en un supuesto golpe de Estado el pasado 30 de abril, cuando se produjo un alzamiento militar en Caracas. 

El diputado Simón Calzadilla del MPV se encuentra actualmente en la clandestinidad. Esto provoca que dentro de los diputados principales, su partido no tenga más representantes. En esta tolda solo queda el suplente José Rafael Hernández, por el estado Bolívar.

Igualmente, La Causa R ha visto bajas entre sus representantes parlamentarios. Mariela Magallanes (Aragua) y Américo De Grazia (Bolívar) se encuentran refugiados en embajadas. Sin embargo, el suplente de Magallanes, Arnoldo Benítez, es también parte de ese partido, por lo que en estos momentos cuentan con 2 diputados dentro de la AN.

El partido ABP tiene como principal a Richard Blanco que salió del país por la frontera con Cúcuta en junio de este año y así su partido se queda con solo tres suplentes, aunque uno de ellos, Edwin Luzardo (Zulia), ha asumido como principal después de que Timoteo Zambrano empezara a faltar a las sesiones desde marzo de 2017.

Caso similar ocurre con el diputado Juan Pablo García (Vente-Monagas) que también ha sido blanco de las sentencias del TSJ y se encuentra en clandestinidad. Su suplente es también del mismo partido por lo que la representación dentro de la Asamblea Nacional queda igual con 2 parlamentarios. 

Llegar a un acuerdo

Aunque un grupo de diputados de estos partidos políticos ya decidió darle apoyo a Juan Guaidó para que continúe como presidente del Parlamento, queda por decidir si apoyarán el resto de la Junta Directiva o si tendrá que haber cambios conforme al acuerdo de gobernabilidad de la AN, que fue aprobado en 2015.

Delsa Solórzano dio a entender en una rueda de prensa en el Parlamento, hace dos semanas, que apoyarán a Guaidó pero que el resto de la directiva debe cambiar. Los demás partidos aseguraron siguen en debate sobre el tema.

Al no cumplirse el mantra de Guaidó que nació en enero de este año -Cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres-, los partidos minoritarios se han acercado al chavismo cuando llega su momento protagónico dentro de la AN. 

Si los partidos Vente,  Avanzada Progresista y Cambiemos – que aún no han dado respuesta al tema- decidieran no apoyar a Guaidó para que siga al frente de la Junta Directiva de la AN, no influiría en las votaciones porque solo suman en total 9 diputados. 

El futuro no está escrito, por Víctor Maldonado

BasuraenPetare

 

Estamos en la peor de las circunstancias. Una inmensa tormenta se cierne sobre nosotros y no sabemos qué hacer. El país se sigue disolviendo en una crisis cuyos costos nadie quiere afrontar con seriedad propositiva. Persiste un lenguaje populista que provoca una inmensa decepción, porque la dirigencia política tiene mucho miedo de hablarle al país con claridad. El estado venezolano no es viable, no podemos financiar 2,7 millones de empleados públicos y más de 500 empresas públicas que en su conjunto lo único que aportan es distorsión, indisciplina fiscal y perdidas monumentales. Nadie sensato puede pensar que podemos salir de la crisis manteniendo vigente el estatismo y preservando para los que vienen el inmenso poder que tiene el ejecutivo nacional. Los venezolanos están pasando penurias, el hambre llegó a millones de familias que no saben qué hacer para preservar sus activos y su calidad de vida. La clase media está sumergida en una pobreza que los va a flagelar por muchos años. La violencia es la dueña de las calles y la escasez se ha transformado en un puñal que siempre está allí, a flor de piel, a punto de atravesarnos por el costado, porque nos hace víctimas potenciales de la adversidad. Ante este cuadro que resulta dantesco ofende la indiferencia con la que se trata la tragedia a la que están expuestos millones de venezolanos.

 

La indiferencia política es el resultado de no saber qué hacer y de cierta holgura que todavía mantiene la clase política. Algunos se han recluido en la negación. Otros han caído en el narcisismo político. Muchos de ellos creen que en estas circunstancias tiene algún sentido la preservación de unos signos, una tarjeta y una parcialidad. Todos ellos parecen cómodos con unas reglas en las que la ficción de unas mayorías aplasta, a través de un reglamento infame, el papel de las minorías.  No tienen ni demuestran esa generosidad que hace falta para ser una alternativa creíble a un régimen tan excluyente como el que vivimos. Las tragedias lucen distantes de una agenda que está centrada en preservar el espacio de los partidos, olvidando que el hambre, la enfermedad y la muerte cobran de contado. Resulta sorprendente que haya alguien que defienda el diálogo como vía de solución, y peor aún, que esta gente sea tan contumaz como para seguir insistiendo en confundir al país.  Ciertamente el diálogo es un logro civilizacional que tiene un valor ético. Ojalá todo se pudiera resolver por esa vía, pero esa ruta exige un conjunto de condiciones que ahora no están presentes en el país. Lamentablemente se ha montado una conjura, la conjura de los ingenuos, que pretenden desmontar un régimen como el que vivimos usando este mecanismo de resolución de conflictos. Esa conjura no puede ni podrá evadir su responsabilidad en el sufrimiento de los venezolanos.

 

La ingenuidad y la corrección política ha reducido a la alternativa democrática a un club de señoritas pudorosas que son incapaces de ver las jugadas perversas del régimen. Por eso es y fue imperdonable el haber afrontado de la forma más improvisada posible un ciclo de encuentros asimétricos, mal negociados, con mediadores que no son confiables, pero, sobre todo con un equipo que se armó allí, donde era más importante la indulgencia fotográfica que satisfacer las expectativas de la ciudadanía. Cuando se planteó el debate sobre su necesidad y su oportunidad, de inmediato se activó una línea comunicacional en la que “los influencers” convalidaron ardorosamente esa propuesta. Para colmo la entrada del Vaticano al equipo de mediadores fue confundida algo totalmente diferente, un halo de virtud e infalibilidad religiosa que los obligaba a seguir en la trama sin medir las consecuencias, como si la sola presencia de una sotana podía balancear un proceso que comenzó mal y por lo tanto tenía que concluir como terminó.

 

Solo ahora sale Chuo Torrealba a decir que “fracasó por incumplimiento del régimen, porque la oposición acudió sin tener claridad ni consenso alrededor de qué objetivos buscaba, y porque no usó el apoyo técnico que tenía a disposición”. Tres errores cometidos con una imperdonable arrogancia. Confiar en el régimen, y pretender el diletantismo como estilo político que puede darnos resultados. Pero ese peligro todavía no se ha conjurado. Sigue estando presente esa línea de acción como posibilidad, esperando que en una segunda oportunidad el régimen va a prestarse a su propio desarme de poder, va a convalidar la clausura del socialismo del siglo XXI, y va a comportarse republicanamente.

 

La verdad es otra. El régimen sigue descontando los costos de la represión mientras gana tiempo. La coalición cívico-militar está aprendiendo a ser todavía peor de lo que es, y a practicar esa indolencia que resulta tan desalentadora. No le importa los costos de la crisis. No le interesa las consecuencias del hambre, ni la fractura de las familias, ni el crimen enseñoreado de las calles, que por eso mismo lucen vacías al ocaso y hasta el amanecer. Tampoco le afecta el desempleo, el colapso empresarial o el crecimiento de la informalidad. Ni una vez se han dado por aludidos por las escenas dantescas que muestra a familias enteras comiendo basura, o los efectos evidentes de la desnutrición. Ellos están en otra cosa. Están en lo de siempre, en la dimensión fraudulenta de la propaganda y la puesta en escena. El carnet de la patria es un fiasco. Las bolsas CLAP se transformaron en lo de siempre, una oportunidad para que la corrupción raspe la olla de los escasos productos del país. Algunos las reciben una que otra vez, pero ni esos privilegiados se salvan de las penurias a las que todos los demás están expuestos. Cabría esperar que ese programa social padece, al igual que el resto, de una inflación de cifras y resultados que lo hacen parecer mucho mejor y más extendido de lo que realmente es. Pero imagínense ustedes lo que significa todo el gobierno reducido y dedicado a eso nada más: a repartir unas bolsas de comida, y a sobrevivir dentro de un statu quo que resulta incomprensible sin algo de aquiescencia de los que están en la oposición. Y sin que “los influencers” hagan lo suyo, quien sabe con qué tipo de retribución. Ya no se puede negar que hay algunas encuestas y análisis políticos que son una confesión de parte.

 

El régimen ha disfrutado de un libreto oposicionista que le perdona la vida una y otra vez. Los escándalos e impugnaciones internacionales aquí se tratan con sordina. Las iniciativas hemisféricas han chocado, reiteradamente con la contradicción entre lo que se denuncia y lo que se hace. Timoteo es una muestra de la desfachatez y el descaro con los que se practica la política local. Manuel Rosales tiene un discurso que en poco se diferencia del planteado desde el oficialismo. Henry Falcón se vende como puente y bisagra, sin que nadie le llame la atención o intenten ponerlo contra las cuerdas. Al parecer tiene la indulgencia plenaria de esa izquierda exquisita que no se cansa de vivirse al país y de equivocarse con desparpajo. Para muestra, valga el proceso de legalización de los partidos políticos. Luego de un buen tiempo señalando que el CNE es parte del problema, la MUD fue incapaz de resistirse a participar nuevamente del guión oficial. Habrá ganadores, perdedores, extorsiones, chantajes, nuevas alienaciones, y todo el 2017 perdido para la gente. Porque ahora todos los problemas del país parecen reducidos a tres: legalizar partidos, elegir candidatos para las elecciones regionales, y ganar las gobernaciones. Obviamente ellos creen que el hambre, la violencia, la escasez, los presos políticos y el colapso económico pueden esperar su turno. ¿Estamos ciegos o no queremos ver?

 

Todo parece indicar que la coalición goza de buena salud, y que por eso mismo el presidente puede perder tiempo en inexplicables cadenas, que se alternan con los espectáculos montados por Diosdado. Ellos ponen el guión, colocan la música y deciden el ritmo. La iniciativa está en sus manos, y la administran a su favor. Aquellos triunfos del 2015 fueron dilapidados en el 2016 y nadie puede apostar a que sea revertida la tendencia en el 2017. Y no será así hasta que la mayoría de descontentos se transforme en una inmensa fuerza concentrada en el cambio político. Hay un detalle. Se necesitan líderes que crean que tiene sentido y que es posible ese cambio político. Por ahora somos, como diría Isaiah Berlin, una mayoría blanda que está siendo gobernada por una mayoría que usa la fuerza pura y dura para imponer sus condiciones.

 

Ya sabemos que “los influencers” apuestan por la política de la sumisión, esperando “a ver qué pasa”. Pueden pasar años, puede que no pase nunca. Porque el futuro no está escrito. No existen estadísticas sobre el futuro, y ningún futuro es posible si no nos proponemos su ocurrencia con seriedad y disciplina. No pasará nada a favor si nos negamos a “mirar a lo lejos, a lo ancho, a lo profundo; si no tomamos riesgos, si nos negamos a pensar en la gente, en sus expectativas y también en su capacidad de aguante”. No pasará nada si no somos capaces de transformar en indignación activa lo que ahora es adaptación para la sobrevivencia. La diferencia entre una cosa y otra es la presencia o no de liderazgo político que denuncie la realidad y con mucha empatía convoque a la realización de un cambio político en el que todos se sientan representados. La diferencia es la misma que hay entre la resignación cínica y la creación de una visión compartida. Lamentablemente el liderazgo se ha conformado con ser los mayordomos de un régimen que necesita de antagonistas dóciles para simular pluralismo donde solo hay tiranía.

 

Los venezolanos ya saben cómo se puede perder tiempo valioso. Llevamos dos años dilapidando el tiempo de la anticipación, es decir de la prospectiva de los cambios posibles y deseables. No hay forma de que los partidos acuerden un pacto político que nos muestre verdadera disposición para gobernar el país, superar la crisis, realizar la justicia transicional que todos aspiran, y alternarse en el poder. Sin ese requisito no hay programa de gobierno que tenga sentido, porque nunca va a ser puesto en práctica. Lo triste es que sean esos personalismos de pigmeos los que lo impidan. Llevamos dos años perdiendo el tiempo de la preparación de la acción: es decir, no hemos podido elaborar y evaluar las opciones estratégicas posibles para allanar el camino a los cambios esperados (preactividad) y provocar los cambios deseables (proactividad). Ni podemos con la coyuntura, ni tenemos la más remota idea de cómo acordar los consensos mínimos para ser alternativa contrastante a lo que está ocurriendo.

 

No seremos alternativa mientras todos los partidos -salvo Vente- estén en la cola del socialismo, se declaren de izquierda, y pretendan ser la versión benigna del populismo estatista y personalista que nos está matando. Por eso, ni preactivos ni proactivos. Solamente la misma voracidad con la que quieren tener poder. Por eso, el repugnante populismo y la misma demagogia en boca de los políticos, que lucen perdidos en el intento fallido de decir y ofrecer lo que supuestamente quieren oír y recibir los venezolanos. Mientras tanto los problemas se agravan y ellos lucen deslucidos y espectrales.

 

Michel Godet, economista francés, profesor en el Conservatoire National des Arts et Métiers y titular de la cátedra de prospectiva estratégica plantea que solamente hay cinco actitudes posibles frente al futuro: la actitud del avestruz pasivo que sufre el cambio; la del bombero reactivo que se ocupa en combatir el fuego, una vez éste se ha declarado; la del asegurador pre-activo que se prepara para los cambios previsibles pues sabe que la reparación sale más cara que la prevención; y por último, la conducta del conspirador pro-activo que trata de provocar los cambios deseados. Nuestra tragedia es que hemos pasado veinte años entre avestruces y bomberos, mientras los otros, los del régimen, han logrado imponer el guión de la tiranía y la servidumbre.

 

[email protected]

Las frases contundentes de Gloria Álvarez en Venezuela

Screen Shot 2015-05-12 at 11.38.30 AM

La politóloga guatemalteca, que se ha convertido en un fenómeno en redes sociales a raíz de un discurso publicado en Youtube, conversó con Runrunes sobre el populismo, República, empoderamiento y acceso a la tecnología

Gloria Álvarez ha hecho una lectura deconstructiva bastante exhaustiva sobre el populismo, esa enfermedad que padecen cada vez más mandatarios latinoamericanos, tan antigua como la misma Grecia. Describe casi en detalle, en un tono atronador y certero, la receta aplicada en Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua: la erosión y posterior secuestro de las instituciones —llámense Poderes— sometidos al arbitrio y capricho de caudillos que enarbolan la bandera de la justicia social; la modificación de la Constitución para garantizar la permanencia del mandante, el establecimiento de controles económicos, la demagogia que caracteriza la administración irresponsable y negligente de los recursos y riquezas naturales, la persecución de la disidencia, los medios, periodistas. La anulación de la crítica.

La politóloga guatemalteca, que se ha convertido en un fenómeno en redes sociales, estuvo en Venezuela en una gira de cuatro días como invitada del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice). Se le encuentra en un auditorio de un hotel cercano a Plaza Altamira. Habla, frente a una audiencia absorta, del empoderamiento de las clases más desfavorecidas mediante el acceso y uso de la tecnología, la exigencia de derechos y la construcción de sociedades basadas en la República. “A más República, menos socialismo y viceversa”, repite.

Cuando se le pide hacer un balance de la situación venezolana, confiesa las preocupaciones que traía: “Me decían que no viniera. En verdad creía que la situación era muy dramática, que había colas por todos lados. Yo me traje papel higiénico en mi maleta. Pero cuando llego veo que hay una crisis, pero que quizá no es tan cruda como la vemos desde afuera”. Pese a esta constatación, Álvarez dice que no cree que los venezolanos exageran. Habla de Hugo Chávez, y de su papel en la expansión del populismo en América Latina, la alianza con Cuba. Pero tampoco se le escapa el deterioro económico de Venezuela y la ideologización de sus ciudadanos.

No por casualidad días antes, durante una conferencia en la Universidad Central de Venezuela, fue interrumpida por un simpatizante del oficialismo que la acusó de ser agente de la CIA. “Muéstrame el cheque”, le respondió Álvarez en un vídeo que fue difundido en Internet.

Álvarez, quien posee estudios en Roma y forma parte del Movimiento Cívico Nacional (MVC) en Guatemala, una organización que propugna el fortalecimiento de los valores republicanos, la lucha contra la antipolítica, la construcción de una dirigencia y meritocracia en el acceso a posiciones en cargos públicos. Fustiga al oficialismo, al que vincula con la corrupción, el despilfarro y el enriquecimiento con los dineros de todos los venezolanos. Pero también cree que los jóvenes venezolanos no tienen una propuesta clara y que la oposición promueve la falsa idea de que todos los problemas van a ser resueltos cuando acceda al poder.

Aquí algunas de las frases contundentes de Gloria Álvarez: