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Luis Ugalde

Luis Ugalde May 25, 2020 | Actualizado hace 1 mes
En todo amar y servir, por Luis Ugalde

Varios amigos doctores me han sorprendido con la afirmación de que les gusta el lema de los jesuitas “En todo amar y servir”. Yo no soy religioso -me dice uno-, ni me considero creyente, pero comulgo con ese lema de ustedes que para mí es fuente interior de inspiración y vida.

Hace 30 años los jesuitas no teníamos este lema. ¿Será que los jesuitas contrataron a alguna empresa de imagen y mercadeo para refrescar su rostro? La verdad es que esa frase es de san Ignacio, pero estaba escondida en el secreto del corazón.

Al celebrar de los 500 años del nacimiento del santo (1491) algún jesuita tuvo la feliz idea de levantar esta joya oculta como inspiración renovadora.

Ignacio tenía poco de poeta, pero mucho de conocedor y médico de almas. Luego de sus primeros años de vanidad y de glorias efímeras, a los 30 años se sintió tocado por Dios para cambiar radicalmente su vida. Brotó en él la pregunta ¿cómo lograr la liberación de tantas ataduras que envician e impiden la realización humana?

En su difícil proceso interior de búsqueda sintió que, a causa de su gran ignorancia espiritual, Dios le llevaba de la mano corrigiéndolo como un maestro de escuela a un niño de primeras letras. Esa experiencia personal la recogió en un librito-guía para ejercitar el espíritu, que desde entonces ha servido a muchos millones de personas en centenares de países y lenguas diferentes para hacer los Ejercicios espirituales, tomando como maestro espiritual a Ignacio y a los jesuitas.

La piedra de bóveda del edificio de los Ejercicios es la última meditación llamada “contemplación para alcanzar amor”. En una breve cuartilla Ignacio nos da las instrucciones para hacer esa contemplación, con la advertencia previa de que “el amor consiste en la comunicación de dos partes, a saber, en dar y comunicar el amante al amado lo que tiene o de lo que tiene y puede, y así por el contrario el amado al amante”.

Luego nos invita a recordar y contemplar todo el bien recibido en nuestra vida y “sentir y gustar internamente” a Dios, actuando gratuitamente en nosotros con su presencia silenciosa y múltiple.

La presentación ignaciana de esa omnipresencia amorosa en momentos parece bordear el panteísmo, del que se salva al transformarse en coloquio entre amado y amante; el amor no es una fuerza telúrica impersonal sino es Dios que se entrega y suscita la respuesta amorosa. A los dioses mundanos del poder, del dinero y de ritos religiosos y de leyes sin Espíritu, Jesús contrapone el Dios-amor que rompiendo barreras se hace hermano, sirviendo y dando vida.

Jesús se atreve a decir que a Dios nadie lo ha visto nunca, pero que quien lo ve a él, ve actuar al Padre que es Amor. También dirá que quienes se compadecen y se hacen hermanos del herido y los que dan de comer al hambriento y liberan al oprimido, se encuentran con Dios, aunque ellos crean no conocerlo.

A Dios nadie lo ha visto nunca, pero con Él nos encontramos todos los días en aquellos que nos necesitan y reciben vida de nosotros, nos dice la Escritura.

Ignacio dice que, luego de muchas dificultades y traspiés espirituales, tuvo “una ilustración tan grande que todas las cosas me parecían nuevas”. Y encontró la alegría y sentido de en todo amar y servir, cuando todavía no era sacerdote, ni pensaba fundar la orden religiosa de los jesuitas, pero en Jesús había encontrado sentido y gustado internamente que quien da la vida a otros por amor, aunque parezca perderla, la encuentra.

Es un misterio, eso de que la pérdida es ganancia frente a la lógica mundana dominante: en la lucha por la vida hay que quitársela a otros para disfrutarla. La ciencia y los prodigiosos avances de la racionalidad instrumental, con frecuencia, se usan para ganar guerras sofisticadas con millones de muertos y sometidos para vida de los vencedores. La alternativa es el amor capaz de domar y convertir a todas las ciencias, avances tecnológicos y organizativos, y los medios económicos y políticos en instrumentos de Amor y Vida.

Ignacio nos invita a recordar y contemplar cómo Dios actúa en todo, amorosa e invisiblemente para que nuestra respuesta a tanto bien recibido sea “en todo amar y servir”. Este lema de los jesuitas es el camino de la vida que presentan los Ejercicios. Pero no es exclusivo de los jesuitas, ni siquiera de los cristianos, ni de practicantes de una religión, sino es la profunda verdad de toda conciencia y el núcleo inspirador de la condición humana.

Esta Venezuela de indigencia y agonía, sin gasolina, ni dólares, ni Estado que nos regale todo, nos invita a mirar dentro de nosotros y sacar de nuestro inagotable pozo interno agua viva para nosotros, nuestras familias, nuestra economía, nuestra política, nuestra reconciliación y reconstrucción nacional.

Esfuerzo traducido en solidaridad y vida, no porque nos obligan con el fusil, sino porque redescubrimos que no somos “yos” rabiosos disputándonos a dentelladas los restos del país, sino “nos-otros”, dándonos vida unos a otros.

La alegría de “En todo amar y servir” es una poderosísima palanca para transformar nuestra sociedad en sus sentimientos interiores y en la política del bien común que acabe con el hambre, la miseria y dictadura que tienen secuestrada la vida de los venezolanos.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Elecciones para cambiar o para perpetuar la miseria en dictadura, por Luis Ugalde

En este año electoral el régimen quiere votaciones para reforzar y perpetuar su poder dictatorial. Por el contrario, más del 80 % de los venezolanos quiere (o quisiera) elecciones para cambiar y emprender de inmediato la reconstrucción en democracia y libertad. Si Maduro fuera demócrata, ante el abrumador malestar y clamor del pueblo, renunciaría y daría paso a elecciones presidenciales y parlamentarias verdaderamente democráticas.

Esa gran mayoría que quiere elecciones para salir de la dictadura en este año debe exigir un nuevo CNE equilibrado y respetable, movilizarse para demandar los comicios, lograr condiciones electorales razonables y activarse para votar y defender el voto.

El régimen ha confesado que está decidido a impedir las elecciones presidenciales e imponer solo las parlamentarias. La AN tiene que negociar para designar cuanto antes un nuevo CNE equilibrado e impedir que el TSJ imponga uno incondicional del régimen, con lo que empujaría a la mayoría opositora a no votar. Un CNE en manos de la dictadura conduciría a una Asamblea Nacional del régimen que así tendría todos los poderes del Estado y toda la fuerza para que continúe la miseria y el éxodo venezolano.

El fallido asalto a la Asamblea Nacional

Al régimen le falta dominar a la AN que es punto de resistencia de la democracia venezolana y de apoyo internacional contra la dictadura. Por eso hace un par de meses el régimen planificó el asalto a la Asamblea Nacional, de amplia mayoría opositora, para eliminar de raíz su autonomía con su presidente Juan Guaidó constitucionalmente (art. 233) encargado de la Presidencia de la República desde que Maduro terminó su período presidencial el 5 de enero de 2019. El asalto se planificó con compra de votos para la nueva directiva y cerco armado para impedir la entrada de los diputados que no se vendieran. Pero falló estruendosamente la conspiración gubernamental y dejó en evidencia ante el mundo que la mayoría de diputados tuvo valor y rectitud para no dejarse comprar ni expulsar del parlamento.

Vimos a Guaidó y sus compañeros unidos  enfrentando con éxito a los cascos, fusiles y paramilitares armados para defender la mayoría parlamentaria democrática.

Luego vino la audaz y sorpresiva salida del país de Guaidó para reunirse con líderes e instituciones democráticas de América y Europa, que lo recibieron y aclamaron como presidente encargado. Así la AN democrática y el liderazgo de Guaidó se han fortalecido y su bandera de “elecciones presidenciales democráticas” aparece como la gran oportunidad para salir de la dictadura e ir a la reconstrucción con fuerte apoyo internacional, porque solos no podemos.

Dos elecciones

Tenemos dos elecciones en 2020: las parlamentarias  y las presidenciales. Los demócratas y los que queremos salir de la miseria nacional debemos participar y ganar las dos. El gobierno está decidido a las trampas necesarias para perpetuarse en el poder, impidiendo la presidencial y ganando las parlamentarias con un nuevo CNE nombrado por el TSJ servil al Ejecutivo y sometido al régimen. Con un CNE así la mayoría de la oposición se negaría a ir al “matadero” de unas votaciones sin árbitro respetable y sin las debidas condiciones electorales democráticas.

La estrategia del régimen para el triunfo de la dictadura en las parlamentarias es la división y la abstención de la mayoría opositora. Con eso se apagaría la última luz de esperanza que es la AN y se acabaría con el fuerte y renacido liderazgo de Juan Guaidó.

Frente a eso, los que queremos cambio de régimen con votos (terreno donde somos más fuertes que con la violencia armada), tenemos la unidad en torno al liderazgo repotenciado y reconocido de Guaidó, con increíble apoyo de los gobiernos e instituciones democráticas internacionales para unas elecciones presidenciales libres y limpias, como manda la Constitución. Todo esto implica fuerza democrática y negociación política con un sí rotundo a las elecciones para cambiar, al nuevo CNE negociado en la AN, y a la  reconstrucción plural.

El camino para salir de la dictadura son las elecciones con fuerte presión nacional y externa con las condiciones básicas exigidas, con apoyo de las democracias del mundo y con transparencia y libertad garantizadas por la observación internacional. Unidos bajo la guía de Guaidó, liberado de la “disciplina partidista” y acompañado por la sociedad civil y por los equipos políticos nacionales e internacionales.

Cuanto antes se debe definir, comunicar y articular ese camino 

El régimen está jugando duro para impedirlo y se va a endurecer más; aunque también es cierto que muchos que fueron (o son) chavistas  están deseando que se vaya Maduro. La salida electoral limpia no se va a dar sin movilización, ni presión fuerte. Pero tampoco sin negociación para que la transición sea viable, con menor costo y sumando el máximo de voluntades y capacidades para la reconstrucción. Cosa que es imposible con la perpetuación de la actual dictadura y el absurdo modelo político económico que ha hundido al país.

Caracas, 28 de febrero de 2020.

Luis Ugalde Jun 27, 2019 | Actualizado hace 1 año
Ni quiere ni puede, por Luis Ugalde

Me refiero a Maduro. Se aferra al poder y acelera la agonía de Venezuela con más miseria y muertos. No  hay argumentos que permitan pensar que el  desastre puede mejorar con este régimen; prolongar la agonía no es “ganar tiempo”, sino destruir millones de vidas.

La salida incluye elecciones libres y justas con todas las garantías internacionales.  Venezuela tiene una constitución elaborada en su momento por la mayoría chavista y hoy violada sistemáticamente por el chavo-madurismo. Elecciones libres y respeto a los derechos humanos y la constitución son dos irrenunciables puntos de encuentro (nacional e internacional) para la recuperación y reconstrucción de un país reconciliado. Pero Maduro ni quiere ni puede aceptarlas y dice que se puede discutir todo menos su usurpada presidencia hasta el 2025.

Es difícil encontrar civiles y militares no corruptos medianamente informados que no consideren una locura trágica la prolongación de este régimen por seis años más y la voluntad de perpetuarse totalitariamente. Es necesario que también en el mundo todas las fuerzas de presión con alguna autoridad moral rechacen esta realidad inhumana. Según los expertos las elecciones libres no podrán ser antes de diciembre de este año, pues se requiere habilitar candidatos y partidos, liberar presos y exiliados, cambiar el CNE, renovar el Registro Electoral, garantizar el voto de millones de exiliados y la libertad de los testigos, eliminar la usurpadora ANC “supraconstitucional”…

Cambio de régimen ya. Pero sería un gravísimo error y una cruel tortura contra toda la población que los dirigentes de Venezuela y el mundo se olvidasen o aplazaran el cambio inmediato del modelo económico-social reinante. La población -incluso los chavistas y los militares no corruptos que son la mayoría- sabe que el trabajo, la empresa productiva, la educación, las instituciones y los servicios públicos más esenciales…  agonizan. Urge un cambio de modelo económico con freno a la hiperinflación, garantías y estímulo a la inversión y la producción y un “plan Marshall” inmediato con masiva ayuda humanitaria internacional, refinanciamiento de la deuda desbocada, con años de gracia e inversión de decenas de miles de millones de dólares. Esto no puede esperar hasta el 2020 con el nuevo gobierno electo. Es obvio que Maduro desde el poder “ni quiere ni puede” cambiar su “socialismo del Siglo XXI” y carece de toda confianza interna y externa para la reconstrucción y para recibir el apoyo internacional masivo y activar la inversión privada  multimillonaria, sin los cuales Venezuela no tiene vida. Maduro ni quiere ni puede.

Venezuela entera y los líderes del mundo no pueden perder tiempo prolongando esta cruel agonía. Urge combinar con más eficacia la presión interna y externa y la negociación para lograr la salida de Maduro con la garantía de un gobierno de transición con programa, libres elecciones con condiciones y cambio inmediato de modelo, garantías jurídicas y reinstitucionalización constitucional. Gobierno de transición y elecciones donde el chavismo responsable participe de modo significativo  y con pleno derecho.

Hay avances hacia el gran consenso. EE.UU ya pone en primer lugar las elecciones, también la Unión Europea y el Grupo de Lima. Los intereses de China y Rusia no están en mantener este régimen de creciente ruina económica. Al régimen cubano que tiene secuestrado a  nuestro país hay que hacerle ver con hechos que le conviene más aceptar el cambio en Venezuela. Hace falta más unidad en los demócratas y mayor presión hasta ver que la salida de Maduro les beneficia más que su permanencia usurpadora.

Avances. En el prediálogo de Noruega (no ha habido diálogo) ocurrió algo muy importante, los representantes de Guaidó expresaron de manera clara y firme que la  salida de Maduro es condición irrenunciable para que se inicie la negociación, pues su permanencia usurpadora significa más muerte y violación de derechos humanos. Me imagino que del lado del  régimen se defendió como indispensable la permanencia de Maduro en el poder hasta el 2025. Obviamente, esta claridad de posiciones enfrentadas impidió el inicio de un falso diálogo como los del pasado. El régimen anunció que continuará la negociación y Guaidó dijo con claridad que por ahora no puede iniciarse. Luego en Suecia, en Washington y en múltiples instancias se apoya el “diálogo de Noruega”, que solo será verdadero si todos los amigos de la democracia y los DDHH en Venezuela entienden y defienden que Maduro y su equipo es dictadura y anticambio. Urge la presión para la salida negociada de Maduro y Gobierno (¿Junta de Gobierno?) de transición con claras y definidas líneas para el cambio inmediato del suicida modelo económico social y la inmediata preparación de las condiciones para unas elecciones libres y justas. Es clave la negociación sobre el papel y las garantías de las fuerzas armadas en esta transición.

Me cuesta  aceptar que haya “políticos” tan ingenuos que crean que Trump va a enviar sus marines para salvarnos o que la ONU va a enviar a su Comisionado de Derechos Humanos para plantarse ante Maduro, llamarle usurpador y criminal y exigir su renuncia inmediata. Lamentablemente hay quienes parecen apostar a este imposible y tachan de vendido al presidente encargado Guaidó si no entra en ese juego. Es importante que Bachelet haya venido como enviada de la ONU, llamando protocolarmente presidente a Maduro. Su visita ha ayudado mucho para hacer más visible la tragedia de Venezuela, la persecución y la tortura política y el grave y masivo deterioro humanitario. Que el mundo y la propia ONU entiendan que esas no son acusaciones de opositores radicales carentes de objetividad, sino que aquí hay dictadura de muerte y no un “socialismo humanitario”.  Por la forma en que se dieron los encuentros y las evidencias y el comunicado final, esperamos que esta visita y sus consecuencias contribuyan más para que todos los países decisivos (incluso China y Rusia) sumen esfuerzos y aceleren la presión para la salida del usurpador y de un gobierno unitario de transición con la tarea muy precisa de cambiar el modelo de muerte impuesto por el régimen y preparar las elecciones  democráticas. Todo esto exige de la dirigencia venezolana (trabajadores, vecinos, empresarios, iglesias partidos políticos, ONG, academias…) un propósito superior claro y unitario respetando la gran pluralidad de sus identidades y tareas específicas. Se trata de salvar cuanto antes el barco que, con la actual tripulación y rumbo, se hunde sin remedio.

 

Caracas, jueves 27 de junio de 2019.

Luis Ugalde Feb 04, 2019 | Actualizado hace 1 año
Hay que saber llegar, por Luis Ugalde

Como dice la canción mexicana, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Está claro que si no fuera por la presión norteamericana el régimen ya hubiera detenido al Presidente Guaidó, eliminado la AN y apresado a los diputados. Solo en un par días han matado a decenas por protestar, detenido a un millar, atropellado a menores de edad, perseguido a los comunicadores… Nos guste o no, la fuerza de disuasión de las democracias del mundo, especialmente de USA, es indispensable para frenar el crimen oficial en Venezuela, eliminar la injerencia dominante de Cuba, la presencia delincuencial del ELN y del narcotráfico, o los oscuros negocios y poder de Rusia o de la dictadura turca.

Hay que evitar la amenaza del baño de sangre y urge salir de la realidad del baño de hambre; ambos son baños de muerte y el usurpador está empeñado en perpetuar el régimen que los impone. Es imprescindible la salida del dictador Maduro, con el mínimo de costo posible, hacer la transición a la democracia con rápido cambio socioeconómico y
crear las condiciones democráticas para una elección libre y justa. Afortunadamente el Presidente interino Guaidó ha actuado con claridad y valentía y ha conectado de modo increíble con la inmensa mayoría de los venezolanos y de los gobiernos democráticos del mundo. Falta que la FAN se decida a cumplir con su deber constitucional para que la
presión exterior no caiga en la indeseable intervención militar y cese el régimen opresor.

Mantener el actual modelo y dictadura es respaldar la perpetuación del hambre, la represión y el exilio para millones de venezolanos. Sumar y multiplicar fuerzas para construir. Es lógica la impaciencia por acortar el sufrimiento y salir cuanto antes de este túnel de la muerte. Pero ahora que ya empezamos a ver la luz en la salida, es indispensable controlar las iras y las ilusiones para llegar a la democracia en condiciones para reconstruir el país en todas sus dimensiones, sumando el máximo de talentos, capacidades y recursos y no fracasar. Pongamos la cabeza en las
necesidades constructivas de mañana y tendremos menos peligro de quedar atrapados en el deseo de venganza y de retaliación, o de volver al predominio de los pequeños intereses partidistas que minarían toda reconstrucción. El país se ha levantado y puesto en marcha con la legítima Asamblea Nacional y su Directiva unitaria y se ha desbordado de entusiasmo con su Presidente interino Guaidó; urgen el pronto alivio humanitario, el freno inmediato al disparate económico y elecciones democráticas este año, con todas las condiciones justas. La gente ve en Guaidó un liderazgo fresco y unitario con la mano abierta a la ciudadanía, a los militares y a los adversarios políticos que se unan a la inmediata salida del usurpador. Pero todavía la democracia no está ganada y el régimen está usando su poder de represión criminal.

Saber llegar en condiciones para no fracasar significa llegar con unión de diversos, mucho apoyo internacional y con el país movilizado para construir juntos. El renacer nacional es tarea titánica y exige inteligencia para crear un verdadero clima empresarial, inversión masiva de miles de millones de dólares, trabajo productivo para millones con un salario
que no sea de hambre ni sea saqueado por la hiperinflación antes de llegar a casa. El gobierno democrático tendrá que ser de unidad y necesitará un inmenso prestigio moral que solo lo da el ejemplo. Para ello el Presidente electo (y su equipo) no podrá ser persona que resta y que discrimina, sino un gigante humilde que sabe sumar y multiplicar,
atraer y cultivar un espíritu de reconciliación nacional. Pudiera ser de partido, pero no partidista, o más bien un “outsider”. Guaidó está dando importantes pasos de transición con ese modo suprapartidista, convocando gente destacada que puede ser de su partido u otro de la oposición, o venido de los que creyeron en el chavismo, pero no cayeron en la delincuencia. Ni linchamientos, ni impunidad.

Por ejemplo el sistema de salud. Asusta pensar lo que significa recuperar todo el sistema público de salud con buena complementación del privado. El actual régimen abandonó en los barrios miles de ambulatorios públicos de atención primaria para remplazarlos de manera sectaria con personal cubano en régimen de servidumbre política, a cambio de
miles de millones de dólares para el régimen cubano. El “Barrio adentro” no era mala idea si se hubiera implementado con médicos y enfermeros venezolanos en régimen democrático. Su efecto nefasto es que ahora no tenemos ambulatorios, 70% de los “Barrio adentro” está abandonado y más de 20.000 médicos y trabajadores venezolanos
de la salud se vieron obligados a abandonar el país y brindar a otras naciones el fruto de la inversión multimillonaria que hizo Venezuela en su formación.

Desde ahora hay que pensar en un gran programa de salud primaria para los barrios y los campos remotos con médicos, enfermeros y miles de estudiantes de Medicina y otras áreas de la salud, movilizados con campañas de vacunación y atención primaria, que llenen el vacío y lleven a los sectores más necesitados la esperanza y la prueba de que la democracia es vida y no quedan abandonados. Al mismo tiempo es una tarea urgente, titánica y que requiere muchos recursos el rescate de los hospitales, su personal, su dotación y sus medicinas. Un plan bien pensado y ejecutado podría traer de “vuelta a la patria” a miles de los que se fueron, aunque eso no será de inmediato.

Algo parecido se diga del rescate de la educación del actual naufragio espantoso, con docentes castigados y con salarios de hambre en todos los niveles. La educación en valores y capacidades tendrá que ser la principal inversión de la nueva Venezuela, de su Estado, sus familias y sus empresas.

Así podríamos seguir enumerando otras instituciones públicas que necesitan nacer de nuevo. Sería realmente trágico que por inmadurez política y fanatismo hubiera dirigentes que inviten a despilfarrar todo el ánimo en la venganza, la retaliación atrapados por su mezquindad partidista. Para renacer y reconstruir hay que saber llegar con los ánimos
reconciliados y concentrados en la construcción, dejando que los caminos de la justicia se encarguen de que los crímenes no queden impunes.

Caracas, 4 de febrero de 2019.

“La carne de cura es provocativa pero dañina”

 

 

FUE ESA UNA FRASE DEL DICTADOR ARGENTINO Juan Domingo Perón cuando en el año 1955 procedieron sus seguidores a atacar a la Iglesia que condenaba sus actos contra el pueblo. Ante la escalada contra iglesias, sacerdotes y obispos fue él mismo quien trató de bajarle esa intensidad a los ataques ante las denuncias del Papa Pio XII. Su frase quedó marcada en la Argentina de esos años y de nuevo la pronunciaron los argentinos cuando las dictaduras de Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Benito Bignone. Por lo general la Iglesia ha estado al lado de los mas sufridos y por ello los ataques y persecuciones en su contra a través de los tiempos. Cuando Chávez hubo los primeros ataques pero fueron mas de propaganda tras el golpe en su contra de 2002. El hecho de haber llorado arrodillado ante Monseñor Baltazar Porras pidiendo por su vida lo indispuso contra las autoridades de la Conferencia Episcopal.

Bajo este gobierno de Nicolás Maduro la Iglesia venezolana y sus obispos también han sido blanco de ataques verbales en las cadenas repetitivas e insulsas de Nicolás. La relación del régimen con el Vaticano ha sido una especie de montaña rusa, con sus altos y sus bajos, especialmente con el papa Francisco a quien ha buscado en varias oportunidades tratando de que avale su gestión y el falso diálogo con la oposición. La última llamada a Francisco para que lo recibiera fue rechazada por la Santa Sede que está mejor informada que antes gracias a la estrecha relación de amistad y confianza que SS Francisco tiene con dos miembros de la Iglesia venezolana: Baltazar Cardenal Porras y Luis Ugalde, SJ, ex rector de la UCAB. Esas amistades vienen desde cuando Porras estuvo al frente de la CELAM junto a Bergoglio y cuando Ugalde era su colega al dirigir la Pontificia Universidad Católica de Argentina.

Ante la situación que hoy vive Venezuela, Monseñor Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, envió un mensaje por las redes a todos los sacerdotes de la Iglesia Católica apoyándolos y denunciando el acoso y los ataques del gobierno de Maduro a través de gobernadores, alcaldes, policías y grupos del PSUV en varias ciudades del país.

El obispo menciona a la Diócesis tachirense en un mensaje como su Pastor. Alerta de acciones del régimen contra diversas instancias eclesiásticas y sus sacerdotes. Menciona que recientemente en Maturín por ordenes de “quien sabe quien” fue asediada la catedral estando repleta de feligreses, el obispo y sacerdotes. Fueron rodeados por militares y colectivos. Allí mismo en la capital monaguense el general responsable de la ZODI amenaza con llevarse presos a los sacerdotes que participen y animen las marchas de todo el país.

En Maracaibo, ayer domingo, hemos visto como entraron a la Iglesia de Nuestra Señora de la Guadalupe golpeando a los sacerdotes y a la vez cometiendo una serie de destrozos.

A la madre del padre Salcedo le invadieron su casa, afortunadamente nada que lamentar desde el punto de vista de su salud física, pero fue sometida y gracias a que pudo gritar la socorrieron los vecinos. Lo único que se robaron fue la computadora del Padre José Ramón Salcedo.

Les indico tres cosas: La primera es que debemos estar muy atentos, cuidarnos, protegernos los unos a los otros y ante cualquier circunstancia que suceda comunicarla de inmediato.

Segundo, no solamente nosotros, sino también toda nuestra gente, nuestros catequistas, nuestras religiosas, nuestros seminaristas deben estar pendientes ante lo que pueda suceder. Y que una u otra manera pueda constituir una agresión o sencillamente una amenaza. En tercer lugar, desde el punto de vista de la fraternidad, estar pendientes los unos de los otros.

Quiero ratificar que no solo estoy pendiente sino presto a hacer todo lo que sea necesario para defender no solo a los presbíteros y seminaristas sino a todo el pueblo de Dios.

De manera especial quiero hacerle sentir a ustedes sacerdotes que cuentan con el apoyo, el afecto, la oración del Obispo. Si es importante que estemos pendientes, que nos comuniquemos. Es preferible pecar a lo mejor de fastidiosos si es necesario, pero si sucede o hay alguna situación que consideremos necesaria de avisar avisémoslo.

Es muy probable, y eso ya lo habíamos hablado en varias reuniones del Presbiterio, del Consejo Presbiteral y otras oportunidades, que puedan surgir personas, grupos o decisiones de aquellas personas que no están de acuerdo con nuestra actitud.  Y por último, recordar algo que en los últimos documentos de la Conferencia Episcopal hemos hecho sentir: “nosotros no estamos al lado de ninguna opción política, sino que tenemos que estar al lado del pueblo que mas sufre, el pueblo al cual pertenecemos, que no nos dé vergüenza decirlo, que estamos al lado de ese pueblo-pueblo al cual pertenecemos y esta sufriendo tanto y que lo estamos acompañando. No olvidemos que este momento también es para intensificar nuestra oración, nuestro testimonio, nuestra buena conducta, y que podamos hacer sentir a la gente que cuentan con nosotros. A todos Ustedes sacerdotes sepan que cuentan con su obispo. Que Dios nos bendiga y unidos en la oración”.

PD: Adjunto mensaje del Obispo Moronta a su feligresía

Abrazo en familia, abrazo sin fronteras, por Luis Ugalde

Desde 1990, el segundo domingo de noviembre, la Iglesia en Venezuela celebra el “Abrazo en familia”. Este año será el 11 de noviembre. Dada la dramática situación que viven millones de familias venezolanas con hijos, nietos, hermanos y padres esparcidos a los cuatro vientos del mundo y luchando por la vida que les niega el régimen venezolano, este año el “Abrazo en familia” será espiritual y sin fronteras.  Esta situación hace que el “Abrazo en familia” deba trascender las paredes de templos, iglesias, escuelas católicas y fronteras de las naciones para llegar adonde las familias viven y sufren su separación.  Estrechar a los seres queridos con brazos que cargan la nostalgia del reencuentro será imposible sin un cambio radical (de raíz) de gobierno y de régimen.  Hoy el “Abrazo en familia” debe vencer  las fronteras, incluso entre personas que son víctimas y actores de la división del país: familias que no se hablan, vecinos enfrentados por el sectarismo político, heridos y negados por discriminaciones sistemáticas desde el poder por quienes se consideran dueños del país y lo quieren monocolor y excluyente. A eso le llaman revolución.

El abrazo en familia y sin fronteras  ha de ser la llama de un renacer espiritual de perdón, de reconocimiento del otro y de reconciliación, que regenera al que abraza y perdona y  también al que responde con abrazo y gratitud. Por eso creemos que este año la Iglesia debiera trascender también las fronteras y barreras que nos dividen a los venezolanos; a los que vamos  a la Iglesia y a los que no: romper la ciega cadena que devuelve mal por mal, negación por negación y que no tiene vida, ni esperanza. Como dice S. Pablo “no hagan justicia por ustedes mismos” y “no te dejes vencer por el mal, por el contrario vence el mal con el bien” (Carta a Romanos 12,18-21). Que los otros no nos teman como amenaza; quienes simpatizaron con el régimen y hoy se distancian de su iniquidad no debieran temer a represalias, si no son delincuentes. Sin una fuerte movilización de la nostalgia de fraternidad que todos llevamos dentro, se frustran y no pueden hacerse realidad la libertad y la igualdad  soñadas por las sociedades modernas y sus leyes.

Tal vez es escasa  la audacia de nosotros los cristianos y  débil esa fe de la que Jesús decía que mueve montañas. Quizá nos escudamos en la muy errada convicción de que en la mitad de los venezolanos ya no quedan  rescoldos de fraternidad… Es cierto que muchos se fueron de la casa materna católica y se consideran agnósticos y poco inclinados a prácticas religiosas, pero sus convicciones de fondo y su búsqueda de la fraternidad que lleva a encontrase con Dios en el hermano están muy por encima de su religiosidad. Añoran perdonar y amar al que es amigo e incluso al que dejó de serlo o se transformó en enemigo. También  para  ellos es verdad íntima que su vida  solo tiene sentido trascendente en el amor y la hermandad. “Amémonos unos a otros porque el amor viene de Dios: todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. Quien no ama  no ha conocido a Dios, ya que Dios es amor” (1 Juan 4,7-8). Un Dios que bendice  a todo aquel que -aun sin reconocerlo- da de comer y de beber al necesitado, visita al preso y cuida del enfermo, como nos lo dice Jesús (Mateo 25, 31-40), ahí está encerrada y reprimida una enorme energía interior que la necesitamos para reconstruir el país.

Si nos dedicamos a liberarnos unos a otros del odio y de las barreras que nos paralizan, activaremos una increíble creatividad para renovar a Venezuela. Que la justicia (incluida la justicia transicional) haga su labor, mientras que el amor, el perdón y la generosidad se desbordan devolviéndonos el mutuo reconocimiento como ciudadanos, corresponsables de rehacer los cimientos de la República para lo cual tenemos que sentirnos “nos-otros”, juntos pero distintos, creando una nueva institucionalidad en la que el bien de uno es también de los otros y viceversa ¿Milagro? Ciertamente, pero milagro al alcance de nuestro corazón y deseo de hacer el bien transformando el mal en la vida y convivencia que todos añoramos y necesitamos. Abrazo en familia, abrazo sin fronteras.

Padre Luis Ugalde: los problemas del país no resuelven mientras no renuncie Maduro

 

Para ex rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) el padre Luis Ugalde, la única solución para la crisis económica, política y social que atraviesa en este momento Venezuela, es la salida del Primer Mandatario, aseguró que mientras sigamos teniendo este modelo de Gobierno la situación no va a mejorar, “los problemas no se resuelven mientras no renuncie Maduro”.

Señaló que este es el momento para que la sociedad civil y todos los partidos políticos que integran la oposición venezolana logren unirse antes de que sean repudiados por los ciudadanos, reiteró que todos los líderes del país deben estar conscientes de que la población está “harta porque tiene una urgencia”.

Dijo que si el régimen de Nicolás Maduro estuviese dirigido por personas razonables, lo más sensato sería que “admitieran que es un desastre”.

Para el padre jesuita la renuncia de un mandatario siempre es inducida y a su juicio en Venezuela se requieren cuatro puntos para impulsar esta vía democrática, “un consenso internacional de los demócratas, el malestar de la inmensa mayoría de los ciudadanos, la unión y movilización en función de los liderazgos no solo políticos, sino también de la sociedad civil, los gremios y el empresario y, por último, la Fuerza Armada Nacional (FAN)”.

Detalló que desde la FAN tienen que trabajar para rescatar “su misión de defensa de la Constitución. Que los militares también hablen, no pueden mirar para otro lado porque los cuarteles están peor que nosotros”.

Ugalde asegura que de coincidir estos cuatro puntos y así negociar la salida del Gobierno venezolano.

Reiteró que lo ocurrido el pasado 20 de mayo no fueron elecciones, que a su juicio no legitimaron “la prolongación de Maduro seis años más”.

“El hambre de la gente es hoy mucho mayor que el 20 de mayo y mañana será peor. Hay que atacar ya la hiperinflación, no después de que tengamos un nuevo Gobierno democráticamente elegido. La realización de elecciones libres tiene que ir precedida de la restitución de la Constitución y con esto vendría la eliminación de la constituyente, los cambios en el CNE, la liberación de los presos políticos y la validación de los partidos y de los dirigentes” enfatizó el representante de la iglesia católica.

Subrayó la necesidad de que los venezolanos actúen frente a esta situación y buscar las maneras de restablecer la Constitución por la vía democrática y pacífica, para que una vez alcanzada esta meta se logre inmediatamente “las medidas de ayuda humanitaria, frenar la hiperinflación y establecer las condiciones y garantías jurídicas para la reactivación económica.

Luis Ugalde Sep 19, 2017 | Actualizado hace 3 años
La educación castigada, por Luis Ugalde

Universidad-

Empezamos el año escolar lleno de dificultades e incertidumbres. En las angustias y dolores de la gente parecen pesar más el hambre y la falta de medicinas que nos acercan a la agonía física. Las penurias y desastres educativos pueden parecer de segundo orden, pero son más duraderos y nos van llevando a la muerte espiritual.

En el último año, el abandono escolar ha aumentado porque ni en la casa ni en la escuela hay comida. Desde hace una década la educación de gestión privada venía creciendo en pleno “socialismo del siglo XXI”, pues las familias que pueden tratan de evitar la deficiente calidad de muchas escuelas oficiales. También los chavistas preferían para sus hijos los centros privados, excepto los de alto nivel que los inscriben fuera pagando en dólares. Pero más recientemente, la inflación desbocada del orden de 500% obliga a los centros a subir al menos 200% para hacer frente al pago del personal y a los nuevos costos de insumos y de mantenimiento lo cual obliga a duplicar o triplicar el monto de las mensualidades o cerrar. Las familias entienden esta necesidad, pero ¿cómo con dos o tres hijos pueden hacer frente a esas mensualidades? Muchos, en contra de su voluntad, tienen que renunciar a su escuela y poner el hijo en un centro oficial que no aprecian.

Educación en valores. El régimen se ha esforzado en convertir el sistema educativo en currículo de adoctrinamiento para formar “socialistas”. La escuela se ha vaciado de valores: el ambiente de desprecio a la vida y la falta de solidaridad y de aprecio del que es diverso, vacían la escuela de espíritu, ciudadanía plural y de construcción de familia y de nación.

La mal llamada Asamblea Nacional Constituyente (en realidad es Asamblea Dictatorial Constituida) que viola la vigente Constitución de 1999 propone cínicamente una ley contra el odio, tratando de ocultar con leyes lo que niega con su prédica y práctica. Hace casi 20 años el Líder Supremo prometió freír las cabezas de los adecos y sacar el demonio de la sotana de los obispos. Todo el que no está con el régimen es enemigo del pueblo, explotador y ladrón, lacayo del imperialismo, vendepatria, agente del golpe económico. Todo esto como valor supremo del “socialismo” que quieren implantar. No hay en el mundo un presidente que haya lanzado tantos insultos a tantos presidentes de América y de Europa como Maduro. Su siembra del odio no se puede ocultar con una ley hecha para perseguir a los opositores. Todo esto es anti educación que mina el espíritu de convivencia, solidaridad y ciudadanía, que deben reinar en el país y en la escuela, para juntos construir la república.

Pero el mayor ataque a la educación es el sistemático castigo a los educadores. Miles de ellos se han ido del país por la discriminación y presión ideológica y el creciente empobrecimiento que los deprime a nivel o por debajo del salario mínimo. Los sucesivos aumentos salariales disparan más la inflación y en pocos años han reducido el poder adquisitivo a la mitad. De este empobrecimiento no se escapan las universidades. Cuando en reuniones internacionales informamos lo que gana un educador en Venezuela, no se lo creen ni siquiera los educadores de los países más pobres de América Latina. Las universidades autónomas están desmanteladas, varias han perdido 30% de sus profesores y llevan 8 o 10 años con prohibición arbitraria de elegir sus autoridades. Cientos de miles de estudiantes se ven obligados a dejar la universidad para buscar sustento, o a abandonar el país en procura de oportunidades y esperanza.

Estos problemas educativos que afectan a toda la sociedad se agravan en los sectores más pobres. Un botón de muestra: La educación inicial de los niños menores de 5 años es decisiva para el resto de la educación y de la vida. Pues bien, en los sectores más pobres la mitad de los niños no tiene ni kínder, ni multihogar, ni posibilidad de atención en la familia; arrancan la vida en clara desventaja con otros sectores donde casi 100% va al kínder.
La educación en Venezuela está terriblemente castigada y en consecuencia es alarmante la incertidumbre y el desánimo que viven los educadores. El gobierno se centró en batallas de imposición ideológica y de control burocrático. Batallas por lo demás inútiles, pues los jóvenes salen hartos de eso y no creen en socialismos con hambre que los obliga a salir a mendigar esperanza en otros países. No me gusta escribir así, pero menos me agrada gastar tinta en dorar mentiras.

Un clima nacional y escolar con valores de vida y de solidaridad y esperanza; con espíritu de creatividad y de exigencia que de verdad apuesten al talento y lo estimulen en millones de niños y jóvenes venezolanos que llevan en su potencial la riqueza de una nueva sociedad, justa, democrática, libre y sin pobreza. Todo eso se activa con una buena educación que es consecuencia de cientos de miles de buenos educadores animados porque creen en el alto valor de su misión y lo viven en la construcción de una Venezuela nueva y democrática. Esa es la esperanza.