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Recién ordeno y cierro, por lo pronto, mi obra periodística y de ensayos acometida a lo largo de los últimos veinte años. Son 8 volúmenes y casi 5.000 las páginas en las que me muerdo la cola para entender y denunciar a la mutante revolución que se cuece entre el Foro de Sao Paulo y sus escribanos de Valencia, España.

Adiestrados estos, intelectualmente, por La Habana, se montan sobre los hombros una tarea cuya realización preocupa hace treinta años, cuando se predica, con liviandad, el fin del comunismo, vale decir, la llegada del posmarxismo que se apalanca sobre los proventos del capitalismo y manipulando las formas de la democracia, para vaciarlas de todo contenido. Eso sí, oculto tras los camisones de ocasión, útiles en el mercado de la opinión pública y para sus redes globales: bolivarianismo, luego socialismo del siglo XXI, al término progresismo; ese mismo que vocean el impresentable de Ernesto Samper Pisano y José Luis Rodríguez Zapatero.

Más directos y sinceros han sido, ayer Fidel Castro, quien, ante la pregunta de una periodista sobre el significado del socialismo del corriente siglo, la ataja en seco: ¡es comunismo!, nada más; hoy, Alberto Garzón, novel ministro de Pablo Iglesias dentro del morganático régimen que se instaura en España, quien afirma que: “el proyecto político de Castro está más vivo que nunca”.

Todo comienza, pues, con un pequeño volumen, el noveno, de apenas 128 páginas, editado por el diario El Nacional el año 2000, que escribo a finales de 1999 para dar cuenta de mi Revisión crítica de la Constitución bolivariana. Desde entonces y ahora, la llamo el pecado original. Su prólogo – ¿quién podría imaginarlo?, yo mismo me sorprendo – se lo solicito a un cordial y amigable profesor valenciano, a quien conozco a inicios de dicho año cuando atiendo una cita del director general de la UNESCO, para dictar en España una charla, en Castellón de La Plana.

Él y varios de sus colegas, así, llegan a Caracas para enterarse, con fines académicos, del proceso constituyente nuestro. Es lo que esgrimen y me dicen al saludarme. Mas al cabo son ellos quienes, tras bambalinas, imaginan e impulsan a La Bicha de Hugo Chávez, como primera experiencia acordada entre Lula y Fidel en 1991, dándole paso franco al poscomunismo señalado. Y como se sab más tarde, les contrata Isaías Rodríguez, vicepresidente de la Constituyente, embajador en España, manifiesto protector de la ETA, lo que es un dato secundario para esta crónica.

Topamos, así, con el posmarxismo en tierras americanas, con sus constituyentes a cuestas y sus procesos para el desmontaje de nuestras democracias, amantadas estas por el patrimonio moral del Occidente judeocristiano.

Se cuecen los estatutos políticos del poscomunismo en los hornos de la universidad valenciana y su fundación, que a lo largo de los años se hará beneficiaria de asesorías generosas asignadas desde Caracas, Quito, y La Paz. Me refiero a la Fundación CEPS, al Centro de Estudios Políticos y Sociales cuyo cerebro más destacado y acucioso es el actual catedrático Roberto Viciano Pastor. En lo adelante no oculta más su filiación ni sus tareas, como el haber dirigido los “equipos de seguimiento y asesoramiento a las Asambleas Constituyentes de Venezuela (1999) y las más recientes de Ecuador y Bolivia”.

“La observación del autor es crítica – dice Viciano sobre y acerca de mi desencuentro con “su” Constitución y en el prólogo que me escribe en 2000 – desde una particular visión del derecho, de la función pública y del deber del Estado, y desde una priorización de los valores de la que, desde luego, no es espejo fiel la nueva Constitución”. Se refiere, obviamente, a la suya, a la que asesora desde Valencia y para Venezuela, a partir de una institución cuyo portal la muestra como consultora política, jurídica y económica, de las “fuerzas y gobiernos progresistas de América Latina”.

Lejos de lo anecdótico, lo vertebral es que tras un ejercicio y varias puestas en escena por quienes se empeñan en no quedarse huérfanos ante el agotamiento de la experiencia del socialismo real soviético, pasadas tres décadas de sinuosa penetración, experimentando más allá de los predios de la Madre Patria, los armadores españoles del Foro de Sao Paulo regresan a su nicho, al CEPS en el que amamantan a Pablo Iglesias y los constructores de PODEMOS. Se trata de los destructores que intentarán ser, ahora, de la milenaria cultura de la que se avergüenzan una parte de la Europa y la España posmodernas: No lo digo yo, lo afirma el Papa Ratiznger, en pasada oportunidad, cuando desnuda al progresismo como relativismo cabal y amoral de la existencia.

Llega a Madrid, en suma, la muerte de Dios – lo repito por enésima vez – y el presupuesto para que la corrección política signifique el fin de los sólidos morales y cualquier acotamiento desde lo racional. Es lo que manda, al caso y como lo señalo en mi anterior columna, la Agenda igualitaria de la ONU 2030.

Lo más insólito es que todo se reduce al advenimiento de una procaz religión, nutriente de la desesperanza, asociada con el delito, envilecedora como ninguna, la de “los principios y valores de Fidel Castro, que debemos seguir defendiendo”, según lo indica Garzón. En esa estamos, en el plano de los “rauxas”, dirán los catalanes.

Los integrantes de la connivente mesita-casa-amarilla enmascarados de oposición, sin querencia ciudadana, desconectados de la realidad país, no aguantaron dos pedidas y aparecieron sonrientes en Miraflores, con su cara lavada, estrechando la mano ensangrentada del usurpador, condimentada a la salida con una menguada, blandengue declaración sobre la lucha contra el régimen, restaurar la democracia y la apreciación inverosímil que existen condiciones para renovar el CNE. Por supuesto, con voluntad pacífica e interesada convicción electorera. Mientras otro grupo que también se califica de oposición -con más fuerza, hay que reconocerlo-, de sentimiento muerto, intimidante con la unidad como chantaje, se lanza hipócrita con un pacifista mensaje de rebelión sin salsa ni explicación, sin causa razonable y con la pausa del vamos a ver qué pasa. Oposición no es mentiras bonitas sino verdades.

El país está dividido en dos minorías sin empatía ni conexión con el pueblo, que componen el status quo, con poder mediático y económico, pero sin legitimidad y muy poca credibilidad; la que languidece, se desvanece, pero aun con soporte, la otra que contrariamente se fortalece; y en el medio la sociedad mayoritaria que clama coherencia, rendición de cuentas, respeto, decoro, dignidad y soluciones. Una mescolanza opositora que carece de sabor.

 

La primera pregunta que hacerse ¿cuál es el sentido de esta declaración de un sector opositor? Allí no están todos los que adversan al régimen. La segunda interrogante, ¿cuántos palos, violaciones a los Derechos Humanos, bombas lacrimógenas, muertos, exiliados, presos políticos, embustes, burlas, encarcelados, torturados, negociaciones y diálogos falsos necesitan para entender que, aunque no se llame a la violencia, hablar tánto de protestas pacíficas y florecitas no parece ser el lenguaje que entiende la dictadura castrista? Que le gusta, sí, que comprenda ni mucho menos le atemorice, no. Una tercera cuestión, ¿cómo pueden hablar de pacifismo y sobriedad democrática dirigentes metidos hasta los tuétanos en el ejercicio del Gobierno paralelo que, para bien o mal, conduce el grupo colegiado que rodea al presidente encargado? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?

Y entonces la cuarta duda, si es un acuerdo de toda la oposición ¿por qué no aparecen en esa declaración Vente Venezuela y otros? Es decir, ahora tenemos tres oposiciones. La servicial, encubridora, solícita con el régimen al punto de ser socia comercial, con acumulación de dirigentes olvidados y de bajo impacto; una segunda, opositora de espíritu colaboracionista, negociadora en oscuridades y boreales nórdicos, los del legado, encargados de crear la narrativa de que Chávez hizo algo bueno, presuntamente -porque quienes lo aconsejan parecen sus enemigos- alrededor de Juan Guaidó al punto de formar parte de su equipo de Gobierno. Y una tercera que ninguno se atreve a nombrar porque le temen a la verdad, sinceridad, autenticidad, coraje y coherencia.

Y ahora traten de explicarse cómo puede formarse una organización opositora sin la participación de Vente Venezuela, partido político fortalecido alrededor de María Corina Machado, estadista y líder que ha venido sostenida incrementando con fuerza su prestigio, credibilidad, respetabilidad y admiración entre los venezolanos debido a su coraje y, especialmente, porque no ha cambiado su mensaje; lo que planteó originalmente lo mantiene inflexible sin concesiones ni diálogos para discutir cohabitación, abstracciones o conveniencias específicas, porque no es una populista que sólo busca complacer oídos toscos, sino una venezolana que piensa, analiza, concluye. No hace pactos con el demonio ni adoradores, donde la estulticia de percibir positiva la falsa normalidad de una nación destrozada, económicamente en ruinas, descompuesta como sociedad en una inconfesable degradación moral, sin libertades ni derechos, es la verdadera patria en la cual se lucha por reivindicaciones sin exclusión.

Eso no significa, como algunos acusan, que María Corina y Vente son radicales, tercos. Representa los que no engañan, dicen la verdad, no ceden ante presiones, tienen posiciones definidas, claras, públicamente conocidas, principios éticos, valores morales, buenas costumbres ciudadanas, no disimulan ni dialogan su posición contraria al desastre, malversación, errores y corrupción que a lo largo de los veinte años vienen postrando y lacerando cada vez más a Venezuela.

 

Machado y Vente Venezuela no son radicales intransigentes, enfrentan con valentía al castrismo, comunismo, socialismo, Foro de Sao Paulo y Grupo de Puebla -por cierto, deberían ser catalogados como organizaciones terroristas, y sus miembros juzgados por el delito de intento de arruinar un continente-; son ciudadanos de palabra, que la honran y cumplen, ése es su valor, que van adelante y cada día ganan más el respeto. Por eso, no aparecen en el patético mensaje de cambio con complacencia y cohabitación, ni en la Casa Amarilla ni en la Asamblea Nacional.

Pero sí están en las pesadillas del régimen y en la esperanza de la ciudadanía, que es donde debe estar una oposición verdadera. La izquierda castrista chavista, comunista, socialista y demás hierbas aromáticas, lucen nerviosos, tartamudean, les incomoda María Corina Machado y Vente Venezuela. Es comprensible, no están acostumbrados a tener delante a un partido valiente con coraje que desmonte la funesta doctrina totalitaria denunciando abusos y excesos. Es lógico y normal que quieran amedrentarlos para silenciarnos. Para ser oposición hay que tenerlas bien puestas, y el ciudadano, ante la evidencia, está consciente de la falsa oposición, y comienza a no seguir más sus lineamientos.

@ArmandoMartini

Borges: “Luchamos para desmontar un sistema cubano que pretende desestabilizar toda la región”
En entrevista con el periodista César Miguel Rondón, Borges se refirió al apoyo internacional de la región con Venezuela

El Comisionado Presidencial para las Relaciones Exteriores, Julio Borges, manifestó este domingo que “la lucha de los venezolanos es desmantelar un sistema fracasado que tiene su origen en Cuba y pretende desestabilizar toda la región”.

“La lucha de los venezolanos es desmantelar todo un sistema de creencias, una especie de religión que ha sido el sistema cubano,que todavía tiene raíces profundas en muchos países y que se llama hoy, Foro de São Paulo”, agregó el diplomático venezolano.

De igual forma, Borges aseguró que el Gobierno Legítimo junto a todos los venezolanos se encuentran “luchando con el mundo entero”.

“Nos apoya el mundo libre pero tenemos de rival a todo el mundo no democrático. El campo de batalla es Venezuela y América Latina. De ese tamaño es el reto que tenemos, en el cual nosotros estamos avanzando y vamos a triunfar”, concluyó el Comisionado Presidencial para las Relaciones Exteriores.

Fuente: Centro de Comunicación Nacional.

Hasta el siglo XX, desde mucho antes de que se produjese el gran quiebre de la historia en 1989, cuando se derrumba la Cortina de Hierro y emerge con fuerza inusitada la inteligencia artificial, los Estados territoriales – ahora piezas de museo – si eran democráticos se organizaban sobre la base de la división del poder, del ejercicio de contrapesos entre sus distintas manifestaciones: la legislativa, la judicial, la administrativa o de gobierno. La elección de sus titulares, por ende, si bien implicaba el otorgamiento de un voto de confianza, se dispensa a beneficio de inventario, no es total. En las cabezas de la política y de la Ciudad se confía, por ende, pero no tanto como para dejar de vigilarlas.

La democracia, siendo sustancialmente representativa, expresa así un modelo o sistema de desconfianza constante. Para mantenerla, dentro de límites razonables y a fin de asegurar la gobernabilidad, se predica la participación en las tareas de control, sea por los propios ciudadanos, sea, en nombre de éstos, por los demás poderes del Estado distintos del controlado.

El espacio público, en suma, es una casa de cristal cuyo interior lo observan todos, las 24 horas del día.

¿A qué viene todo esto?

Más allá de las conjuras – que las hay y toman cuerpo desde el Foro de São Paulo y la sede de su casa matriz, La Habana – la violencia popular destructiva y sin destino que se aprecia en la región, no solo en la América Hispano-Lusa sino igualmente en el Occidente, cuyas raíces culturales y cristianas están siendo vapuleadas por la onda de relativismo y amoralidad que ahora se expande como pólvora encendida, refleja desconfianza, un estado de incredulidad suma por parte de la gente hacia el poder político. Lo hace precario.

No se trata, como lo afirman los reduccionistas, de un quehacer irresponsable por la supuestamente anti-política sociedad civil, pues, así como nuestras sociedades se están parcelando y pierden sus texturas, la idea de la política, en lo adelante incluye al mundo de la intimidad, el de los enojos personales, ahora transformados en cuestión pública. Esto es así, así resulte absurdo. Cabe entenderlo, si el propósito es reconducir ese fenómeno con sabiduría y espíritu abierto, en procura de renovar el sentido de la política, afirmado en raíces y el servicio a la verdad.

La cuestión es que quienes, asumiéndose como líderes y además considerándose con derecho a usufructuar, a su arbitrio, del Internet y las redes “sociales” para su oficio y la práctica cotidiana del narcisismo digital, parecen no digerir las reglas de este cosmos. Luego se rasgan las vestiduras cuando al quedar al descubierto sus abusos de confianza o su falta de pudor ante la orfandad existencial de los internautas, estos se vuelven en su contra.

 

César Cansino, lucido teórico del tema de la posverdad – que deja de lado los hechos objetivos al momento de incidirse sobre la opinión pública, apelando más a las creencias y sentimientos personales – destaca, entre otros, dos efectos de este inédito panorama que presenciamos: Uno, el paso de las sociedad de masas – con una cultura unitaria, atada a visiones compartidas – a la individualización de la sociedad, que hace reparo difuso y diversificado contra todas las versiones oficiales de quienes se consideran detentadores del poder. El otro, el tránsito desde una sociedad de confianza hasta otra de desconfianza.

Si bien en la confianza, incluso relativa, ayer radica la unidad social bajo un orden político dado y compartido, ahora, mediante la inevitable práctica de la ciudadanía digital y mientras logra educarse ella para atajar las irrealidades que se construyan como verdades, por lo pronto rige una “sociedad de distanciamientos”, de seres aislados, prevenidos. Unidos todos, eso sí, al momento de expresar sus indignaciones y drenar sus desconfianzas, no sólo entre ellos mismos sino fundamentalmente contra quienes no reparan en los ánimos predominantes en las redes y los desafían con desparpajo.

Cabe, pues, separar la paja del trigo. El problema no radica tanto en la práctica del periodismo digital que trabaja en línea inversa, por lo explicado, al periodismo profesional. Cada internauta parte de su estado de ánimo o aspiración y va en búsqueda sólo de aquel pedazo de la realidad que le serena y le valida su convicción personal; así no muestre toda la realidad, pues no le importa. La cuestión es que quienes usan las redes para las Fake News y a tal propósito disponen de Bots para hacerlas correr con destino a centenares de miles de internautas, creando hechos falsos para estimular la crispación o para dividir y sembrar mayor desconfianza entre la gente, son esencialmente los actores políticos; quienes se han corrompido al medrar en las aguas cenagosas de la mendacidad, tanto a la derecha como a la izquierda, y los grupos que los financian, para beneficiarse, unos y otros, del caos constitucional de transición.

Cabe estar conscientes que, si al Homo Videns de Sartori se le podía acusar de estúpido y pasivo, el Homo Twitter de Cansino racionaliza el discurso con aguda inteligencia. Es capaz de crear metáforas de la realidad con apenas 140 caracteres, y de atarlas a lo que ve, evitando que las imágenes hablen por sí solas o confundan.

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Runrunes de Bocaranda: BAJO - Otras sanciones

OTRAS SANCIONES:

Lo leo en el Informe Otálvora: “Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza, Macedonia del Norte, Montenegro, Albania, Moldavia, Armenia y Georgia impusieron sanciones a siete funcionarios de los aparatos de seguridad del régimen chavista. Estos países que no forman parte de la Unión Europea, se sumaron a la decisión del 26SEP19 mediante la cual el Consejo de la Unión Europea decidió sancionar a siete funcionarios venezolanos señalados de “graves violaciones de los derechos humanos, en particular la tortura, cometidas por miembros de las fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia de Venezuela en apoyo al régimen”. Ya en 2018 este grupo de países, algunos de ellos en proceso para incorporación a la UE y otros como miembros del “Área Económica Europea”, se habían sumado a las sanciones impuestas a dieciocho jerarcas chavistas.

Los veinticinco sancionados tienen prohibición de viajar a los países y sus bienes serán congelados. Por cierto, los gobiernos miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) se proponen concluir antes de finalizar el mes de noviembre, una primera lista de funcionarios chavistas acusados de “actividades ilícitas de lavado de activos, tráfico ilegal de drogas, terrorismo y su financiación y vinculadas a redes de delincuencia organizada transnacional” o que “hayan participado en hechos de corrupción o violaciones graves a los derechos humanos”.

Las reuniones de trabajo tienen lugar en Washington y participan representantes de Argentina, Bahamas, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, EEUU, Guatemala, Honduras, Haití, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y del gobierno de Juan Guaidó. Uruguay y Trinidad y Tobago se abstuvieron de participar en esta actividad”.

 

EL GRUPO DE PUEBLA:

Otálvora es un diario investigador de las andanzas de la izquierda continental y sus aliados allende los mares. En su último informe semanal que está en www.runrun.es menciona los siguiente: “El “Frente de Todos”, la coalición que presentó la candidatura de Fernández llevó a Buenos Aires a una larga lista de figuras de la izquierda internacional para acompañar las votaciones del 27OCT19. Entre los convidados estaban el exmandatario paraguayo Fernando Lugo, el ex canciller brasileño y actual operador internacional del lulismo Celso Amorim, la Secretaria de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores de Brasil y Secretaria Ejecutiva del Foro de São Paulo Mónica Valente, el socialista chileno Marco Enríquez-Ominami y el español José Luis Rodríguez Zapatero. Enrique-Ominami, Zapatero, Lugo y Alberto Fernández son parte de los fundadores del “Grupo de Puebla”, el nuevo aparato propagandístico de la izquierda continental que ya colocó a uno de los suyos al frente de un gobierno.

AÚN SIN PASAPORTE:

14 meses sin mi documento de identidad por un capricho presidencial. 2 años sin salir del país. Esto desmiente a la fábrica de “fake news” que lanzó la mentira de que ya me lo habían entregado. Una fuente confiable me sopló: “Está en la segunda gaveta a la izquierda del escritorio del jefe del SAIME, Gustavo Vizcaíno Gil, quizás la persona de mas confianza del presidente Maduro en su gobierno”. En total tienen retenidos ilegalmente allí 47 pasaportes de personas “incómodas” para el régimen por órdenes superiores. Cuando quise interponer un Recurso de Amparo no fue aceptado por el Ministerio Público. Mi última salida al exterior fue hace mas de dos años.

Es la pregunta que se hacen los ciudadanos, en Venezuela y el resto del mundo. Si existe un país en el cual sobran razones y circunstancias que justifican la unión de voces opositoras a un régimen perverso, patibulario, violador de los Derechos Humanos y decadente, es sin duda Venezuela. Sin embargo, ese esfuerzo unitario detrás de la línea que la concentre y tenga fuerza para derrumbar lo que está corroído, no se logra por la infinidad de pequeñeces, por las cuales el interino dilapidó el capital libertario.

Para empezar, se ha hecho de la unidad un chantaje absurdo para beneficio de pocos, con alardes e hipocresías cacareadas que esconden los motivos reales, la inconsistencia entre aquello que se defiende y lo que realmente se hace, sin el menor propósito de enmienda ni contrición.

Quienes vociferan “¡unidad!”, acusan de divisionistas a quienes tienen un pensamiento profundo, comprometido con la realidad ciudadana, de “romperla”, lo hacen con interés egoísta de exigencia obligada, coaccionando el deseo mayoritario de una población angustiada, deseosa de cambio, que muere de hambre, padece problemas de salud, además de frustración, y en consecuencia la furia creciente, por la pobreza, miseria, y evidente indiferencia del régimen, ése sí “unido” en el desastre corrupto.

Con falsedades, estafadores lanzan mentiras y se enmarañan en ellas, obscurecen perspectivas y pierden el horizonte, mientras los estafados aprenden en carne propia a no creer en neblinas ni aromas que desprenden fragancias que atraen para envenenar.

 

Se busca entrampar a los ciudadanos con demandas de unidad mediante requerimientos que rayan en la coerción -de hecho, lo son- con el deleznable argumento de que “atacas a la oposición más que al régimen”. Son tramposos que justifican así su simpleza y, peor, se ocultan en la impunidad perversa en la que se cobijan, es decir, guardar silencio; lo que se convierte en complicidad de la porquería en que están inmersos políticos y no políticos que se favorecen, usufructúan y lucran del absolutismo que se busca imponer disfrazado de democracia, estrategia similar a la del régimen. Han hecho de la unidad una estafa continuada en la que algunos sucumben de buena fe. Esa defensa a ultranza, perniciosa de una unidad construida con dobleces, falsedades y disimulo es prueba irrefutable de que trabajan para mantener el estatus que precisa quien gobierna para sobrevivir y permanecer.

La convicción altanera de quienes se consideran descendientes de héroes libertadores, herederos y dueños del futuro, por tanto, libres de compromiso y cumplimiento de la palabra empeñada, en los acuerdos, en el Estatuto que Rige la Transición a la Democracia. Asimismo, existen personajes retorcidos, bolichicos titiriteros, que trazan fórmulas intermedias y posturas acomodaticias, que consisten en realizar algunos cambios para que en esencia todo siga igual, salvo para ellos que lograrían conformar, una aparente legítima, pero sumisa oposición. Dócil a la dictadura, no a la voluntad ciudadana.

La opción que no insista en el cese inmediato de la usurpación, no tendrá posibilidad de éxito ni sustentabilidad. Mientras no entiendan la catadura del régimen, su calibración de estado fallido, fracasarán. Y partiendo de esa base, convencidos de que en la unidad está la fuerza y tiempo, hoy, probablemente no dé para que exista otra oportunidad; de aceptar, lograr lo que la inmensa mayoría desea, cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, en ese orden. Solo cuando se logre será el momento histórico para Venezuela.

El Foro de Sao Paulo es un desecho fecal. El plan desestabilizador que se acordó, en el XXV encuentro en Caracas, apenas comienza, y se disponen ajustarlo con el nuevo encuentro de ese disfraz hediondo y pestilente llamado Grupo de Puebla.

 

Mientras el continente se alborota, cierta clase política venezolana evade la realidad e insiste terca en participar en elecciones fraudulentas sin el cese de la usurpación. Muchos afirman que usurpador e interino son, a simple vista, enemigos políticos, pero al observar en detalle la confrontación entre ellos, destaca un rasgo, hasta ahora clandestino: la convivencia, cohabitación, que han desarrollado a pesar de las inminencias de acabarse mutuamente, al menos en la visión tergiversada de quienes enarbolan la unidad como control y obediencia, no como voluntad de luchar.

En Venezuela no hubo rescate democrático, la posibilidad humanitaria fue discutida, estuvo sobre la mesa, pero fue la comitiva del gobierno interino quien la descartó por negligentes colaboracionistas y mal cálculo. La comitiva interina, con embustes y medias verdades, persuadió a los aliados con la teoría improbable de que Maduro saldría corriendo por la simple amenaza. Cometieron el error de creer semejante estulticia que sólo pueden proponer cohabitantes, cómplices y socios comerciales cooperantes. De allí, el fracaso del 30 abril y recelo de la Casa Blanca. Lo cierto es que, tras descubrir la estafa provisoria y su línea pro socialista, han decidido -por lo pronto- hacer mutis y vigilar. No se desvinculan, pero tampoco se comprometen. Con gente como esta hay que ser prudentes. No pueden quitarle el respaldo a Guaidó, sin admitir el fracaso dentro de la opinión pública de sus países; se limitan a manifestar preocupación. No arbitrarán mientras siga la mediocridad dirigiendo.

El discurso combativo alivió, no tendría lógica emplear recursos en salir de la dictadura castrista si quienes la sustituyen son chavistas light, y se agregan a la falsa transición funcionarios responsables de la ruina y destrucción. Pero ¡cuidado!, continuaran las sanciones, ningún culpable está libre de investigaciones, aunque sea parte del fracasado y disminuido interinazgo.

 

La tensa calma que vive Venezuela ocurre mientras el castrismo venezolano busca sobrevivir, continúan los desplazamientos y la calidad de vida se deteriora. Son pocos los días para la renovación de la Directiva en la Asamblea Nacional, para ello, deben cuadrar votos en subasta, activar la calle y reforzar el apoyo de los países aliados, hoy, incrédulos, engañados y decepcionados.

@ArmandoMartini

Se reunieron, en el altiplano donde también está la gran capital mexicana. Ambiente colonial, apacible, artesanía de cerámicas y variedad culinaria. Nadie habría podido imaginarse que, al alcance, pero lejos de las suspicacias de López Obrador, el Presidente que, tras, décadas de populismo y fantasías, eligieron finalmente los mexicanos sin pensar -los pueblos se emocionan mucho y piensan poco- que estaban poniendo al frente de su país a uno de los capitostes del izquierdismo modelado por el castrismo. 

El populismo manipula engañando, que se profundiza en la medida de los recursos para sostener el gasto social, la habladera de pendejadas e ilusiones imposibles. 

El régimen venezolano constituye la máxima expresión del populismo barato y sin sentido, sin embargo, puede añadirse sin sorpresa, militarismo y comunismo castrista. 

En Puebla se congregaron, dispuestos a refrescar, reactivar, un empeño que languidecía entre fracasos, economías arruinadas, presidentes perseguidos y enjuiciados por corrupción. Se apandillaron los comunistas que llevan años disfrazados de socialistas para frenar la caída de la izquierda embustera, farsante, represora, administrativamente deshonesta e incompetente en Latinoamérica.

 

Venezuela sufre hiperinflación, deterioro de los servicios públicos, atraso en la educación, inseguridad ciudadana, jurídica y ruina en la calidad de vida en la espera de un colapso inminente, en el ámbito político se mueven cohabitantes titiriteros en la negociación infructuosa y elecciones sin principios éticos y condiciones de transparencia. 

 

Ha resultado, para angustia de los extremistas de izquierda, que quienes lo están haciendo bien son los moderados, conservadores, trabajadores, y no los Lula, Chávez, Maduro, Ortega, Correa –aparte de los Castro, que son ya historia vieja-, que de ideólogos parlanchines se mostraron al frente de sus países como puentes de la normalidad con problemas, a la tragedia de la devastación, represión, censura y muerte.

Y algo había que hacer, por eso, Fernando Haddad, Ernesto Samper, Dilma Rousseff, Rafael Correa, el cuelga hábitos Fernando Lugo, aquél José Miguel Insulza que Chávez llamó “insulso” que puso a la OEA a disposición de la izquierda se reunieron en la ciudad de Puebla, de cara al Foro de Sao Paulo a punto de regocijarse en la Caracas solitaria, hambrienta, oscura, insegura y triste de Maduro. Ocurren los dos eventos y, qué casualidad, estallan violencias, pero claramente organizadas, en Ecuador, Chile y hasta arrestan a venezolanos no migrantes sino casuales visitantes, algunos incluso con carnets de cuerpos represivos, después que en territorio venezolano, pero con cara hacia Colombia, los narco guerrilleros anuncian que vuelven a la guerra, la delincuencia y desestabilización -del sur venezolano aunque eso no necesitaban anunciarlo, todo el mundo sabe que están asentados, a su aire y anchas por esa extensa y rica tierra.

 

Los izquierdistas venezolanos son parlanchines, echones, fantoches y el Presidente usurpador anunció a micrófono batiente que los narcoguerrilleros perseguidos en Colombia eran cordialmente recibidos; un cuestionable zurdo konducta difunde ardientes mensajes animando a los chilenos a destruir su país, reconociendo que está allí encapuchado y alentando a que el Presidente Piñera renuncie. Y Maduro completa el escándalo apoyando las subversiones.

 

Ha comenzado y aparece en el ojo ciudadano. Todo en sucesión, el Foro de Sao Paulo después de la reunión de Puebla, reconocimiento caluroso y amparo a narco subversivos colombianos que cobran en chantajes y oro venezolanos sus servicios, explosiones en Ecuador y Chile, ahora el colosal y descarado fraude electoral de Evo Morales en Bolivia y, con alta posibilidad, un incendio castro kirchnerista en Argentina. La estrategia en desarrollo de la reunión de Puebla, con la bendición y supervisión del hada madrina española para Latinoamérica, el también fracasado Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, defensor y guía, junto con los poco bañados chicos de Unidas Podemos, de la creciente tragedia venezolana.

Se reunieron para definir estrategias y fortalecer voluntades para la reconquista de la región que por los errores de sus propios integrantes han estado perdiendo a Latinoamérica. Y sólo nos queda una salida, combatirlos con coraje, valentía frontal, y una esperanza: ellos siguen creyendo que sus errores no lo son.

 

@ArmandoMartini

Solo quedarán cenizas, por Orlando Viera-Blanco
¿Quién pueda aceptar en pleno Siglo XXI, cuando se han escrito todos los tratados de DDHH, Políticos, Civiles, de Mujeres y Niños; cuando se han visto los peores holocaustos de la humanidad y no debe caber una dictadura más, que en el epicentro de la ONU se conceda un sillón a un régimen como al de Caracas?

El miedo a la instalación de colonias o dictaduras criminales en Latinoamérica no es nada nuevo. Es un hecho vivido. Desde hace décadas el mundo de la diplomacia se debate entre soberanía y DDHH, obedeciendo a interese históricos, ideológicos, geopolíticos, y estratégicos propios de cada momento. De la no-intervención del siglo XIX a la injerencia legítima del siglo XXI, los derechos humanos han quedado atrapados por la vetusta tesis de la soberanía de las naciones. Desde la Doctrina del Canciller Argentino, Luis María Drago [no intervención] inspirado en Calvo, pasando a la Doctrina Monroe del Canciller Norteamericano [América para los americanos], hasta la Doctrina del S/G Almagro, ha corrido mucha agua debajo del puente, si acaso mucha sangre, abusos y miserias. ¿Cuánto sangre más debe ser derramada para que el mundo anteponga la soberanía de los Derechos Humanos a la del tirano?

Doctrinas Drago y Estrada vs. Doctrina Larreta y Castañeda

La doctrina de Genaro Estrada, Canciller Mexicano del Presidente Pascual Ortiz Rubio [1930], nace de la inclusión de México en la Liga de las Naciones. Estrada recomendó no emitir cuestionamiento a gobiernos de otros países aún siendo dictaduras, por tratarse de un acto crítico violatorio de la soberanía de otros países. Esta doctrina prevaleció en México por más de 70 años. Fue en el gobierno De Vicente Fox (2000-2006) cuando los cancilleres Jorge Castañeda Gutman y Luis Ernesto Derbez, se desmarcan de esta política exterior.

La doctrina Castañeda, intentó revertir esa tendencia de reconocimiento hacia la Cuba de Fidel y la Venezuela de Chávez. Hoy López Obrador retoma la Doctrina Estrada por lo que México, está en línea con el régimen de Caracas. El foro de Puebla, preludio del Foro de Sao Paulo, así lo demuestran. Y dos meses más tarde el mundo se enciende. No es casualidad…

Rodríguez Larreta, Canciller Uruguayo del Presidente Juan José Amézaga (1945/1947), fue creador de la denominada Doctrina Larreta, que justificaba la creación de fuerzas multilaterales para defender países asaltados por regímenes violadores de DDHH, capaz de afectar la estabilidad y la paz de la subregión. Esta doctrina se convirtió en la inspiración del acuerdo TIAR (1948), naturalmente rechazado por el canciller Argentino, Juan Isaac Cook, del Presidente Perón. Más adelante la Doctrina Betancourt [1959] se distancia de la Doctrina Estrada, estableciendo que los países democráticos debían romper relaciones diplomáticas con Dictaduras, siendo Jaime Roldós Aguilera [1980], quien apuntaló que no existe no-intervención a favor de gobiernos que se amparan en la “soberanía de los pueblos” para violar sus DDHH. La soberanía del pueblo yace es su Libertad, no en el abuso de sus verdugos….

De Kofi Annan al Consejo de DDHH de la ONU

Lo sucedido en Ruanda en 1994, fue un genocidio evitable cuyo dolor llevó Kofi Annan en el corazón hasta su sepulcro. Promovió cambios en las NNUU, impulsando el estudio de la Responsabilidad de Proteger y Prevenir, basado en el Artículo 7 de la Carta de las NNUU, sobre el deber de paz y estabilidad, al punto de liderar un Summit [2005] sobre la injerencia legítima forzosa por razones humanitarias. Promovió la creación del Consejo de los DDHH de la ONU, para acabar con la la presencia de gobiernos dictatoriales en estas instancias. En las narices del mundo murieron más de 800.000 ruandeses. Y hoy sucede en Venezuela. Un caso de exterminio palpable que el mundo ha maltratado al conferir un puesto a Maduro en el CDHNU.

Millones de Venezolanos han abandonado el país recorriendo distancias brutales, víctimas de climas inclementes, asaltos y hambre. Millones quedan en el país ganando un centavo por hora o dos dólares por mes, enfrentando carencias infrahumanas, sin seguridad, agua ni luz. Nuestros niños mueren al nacer sin lactancia y sin alimentos. Y el país se deshace en odios, represión, saqueos y violencia. ¿Quien puede aceptar en pleno siglo XXI, cuando se han escrito todos los tratados de DDHH, Políticos, Civiles, de Mujeres y Niños; cuando se han visto los peores holocaustos de la humanidad y no debe caber una dictadura más, que en el epicentro de la ONU se conceda un sillón a un régimen como el de Caracas?

Luis Almagro ha sido un quijote y un profeta fuera de su tierra. Mientras Tabaré Vásquez, Zapatero, Insulza, Samper, los Fernández (Argentino y dominicano), López, Haddad, Lula, Correa, Dilma o Lugo encienden las venas abiertas de latinoamérica tan victimizada de sables por Galiano, la doctrina Almagro hoy alerta que los violadores de DDHH en LATAM, nos conducirán a la anomia, al caos, al cohecho. Hoy arden Ecuador, Perú y Chile, estando en cola, Argentina, Honduras, Guatemala y pare de contar. Venezuela-nido de la guerrilla y servidumbre de paso de droga-y un grueso prontuario de grupos radicales, mafias y perpetradores de delitos de contra la humanidad, se alzan inmunes ante el mundo mientras sus víctimas se revuelcan en sus abates y sus familiares en la indignación.

Ardió Ááfrica y sus Lubangas a la cabeza. Ardió París y sus Robespierre. Arden ahora de Quito a Barcelona, de Santiago a Beirut, con ellos…

Reaccionemos con firmeza. Larrieta, Roldós, Betancourt, Castañeda y Almagro, tienen razón. Legítima defensa, coalición internacional. O sólo quedarán cenizas…

@ovierablanco