Tras la instalación, el 6 de agosto de 2026, de la mesa de diálogo para la transición —también denominada mesa de conversaciones o negociación—, con la participación de integrantes del oficialismo y representantes de sectores de la oposición, se ha generado toda suerte de especulaciones en torno a su resultado. Un encuentro desarrollado bajo férrea vigilancia y con limitaciones a los medios de comunicación.
Una representación cuestionada
Ya conocemos los nombres de sus miembros y la calidad de su representación, y esta ha sido notoria: se pretende que una mesa orquestada en un contexto de tutelaje tenga como objetivo el restablecimiento del sistema democrático en el país.
Entre los representantes del Gobierno nacional han surgido cuestionamientos de voceros connotados del chavismo, que los califican de indignos del proyecto de su fundador. En cuanto a la oposición, es manifiesta la fragilidad de la Asamblea Nacional de 2015: más de la mitad de los diputados principales renunciaron y reconocen que esta dejó de existir a partir de enero de 2021.
Por su composición, tanto para los venezolanos como para la comunidad internacional, resalta la ausencia de la mayoría opositora surgida de las primarias de octubre de 2023 y de las elecciones presidenciales de julio de 2024. En un momento en que resulta abrumadora la presencia de funcionarios del protectorado norteamericano, esa ausencia condiciona los resultados del encuentro a la voluntad de la potencia que ejerce el tutelaje, lo que debilita aun más las decisiones de esta última versión del diálogo.
Por ello, es oportuno que todo ciudadano venezolano, en medio de la desventura que atraviesa el país con su soberanía cuestionada, asuma su deber de hablar sin filtros y constate la atadura de los distintos actores políticos al contexto impuesto desde el protectorado. En primer lugar, la del régimen que maceró durante décadas la entrega de nuestra soberanía a las potencias del eje del mal; en segundo lugar, la de una fracción opositora que acepta su rol de comparsa en este proceso al no incluir al sector opositor legitimado que ya mencionamos; y, por último, la de ese mismo sector, condicionado al aceptar que MCM quedara excluida en el contexto señalado.
Una agenda de espaldas al país
¿Cuáles podrían ser los resultados de un encuentro de espaldas al país? A continuación, la agenda publicada recientemente en los medios de comunicación:
«Agosto (ciclo inicial y metodológico): sesión permanente establecida del 6 al 12 de agosto de 2026. Definición de reglas operativas, principios de convivencia democrática y atención urgente a las víctimas del sismo ocurrido en junio.
Octubre (garantías y derechos): debate sobre derechos políticos y civiles, así como salvaguardas para la participación de las fuerzas políticas.
Noviembre (Poder Judicial): discusión y acuerdos preliminares sobre la reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
Diciembre (Poder Electoral y cierre): presentación formal de los resultados del diálogo y cronograma para la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que permita convocar».
Preguntas sin respuesta
Ante este itinerario de reuniones surgen varias interrogantes:
En torno a los sismos del 24J: ¿es tarea de una mesa de diálogo asumir la atención de la población cuando esa es, con urgencia, función del Gobierno nacional junto con el resto de las instituciones públicas a nivel nacional, regional y local?
¿Por qué esperar hasta octubre para abordar la situación de los presos políticos, si su libertad ha sido una exigencia inmediata desde la extracción del prisionero de Brooklyn el 3 de enero?
En cuanto a la reinstitucionalización del TSJ y la renovación del CNE, previstas para noviembre y diciembre de 2026, ¿esa decisión será asumida por dos asambleas nacionales ilegítimas?: la de 2015, por haber concluido su mandato en enero de 2021, y la de 2025, por ser producto de la gestión de un CNE perpetrador del mayor fraude de la historia continental con la elección del usurpador Maduro?
Alternativas frente a la charada
Es evidente que se prepara una charada aun más grave que las diecisiete reuniones de diálogo anteriores, burladas por quienes representan el rodrigato. Ante este macabro plan, ¿tenemos alternativas? A mi criterio, sí las hay, e implican:
La incorporación a la mesa de diálogo para la transición —también denominada mesa de conversaciones o negociación— de representantes de la oposición surgida el 28 de julio de 2024.
La conformación de un gobierno de emergencia nacional que conduzca la reinstitucionalización del país ante el repudio de la población a la permanencia en el poder del rodrigato.
La creación de un espacio unitario de las diferentes expresiones políticas y sociales en torno a estas propuestas.
La convocatoria de asambleas ciudadanas y movilizaciones a nivel local, regional y nacional, pues solo la movilización popular podrá neutralizar cualquier intento del régimen de mantenerse en el poder.
Pregunta abierta
En definitiva, debemos señalar que la pericia de esta mesa de diálogo se orienta, sobre todo, a manipular y a desperdiciar el tiempo, para así bloquear las exigencias de cambio y de reconquista de la democracia que el pueblo venezolano ha acelerado desde el 3 de enero de 2026. ¿Lo logrará? Dependerá de la capacidad de respuesta de la población en todo el país.
La cena transcurría en su modesta mesa lugareña. Un silencio alegórico invadía la sala a media luz. Estábamos lejos de las ruidosas calles de Washington. Frente a mí Martin Luther King Jr. seguía pensativo, como si presintiera algo. La luz tenue apenas iluminaba su rostro, pero su mirada transmitía una serenidad difícil de explicar.
El discurso “I Have a Dream” fue pronunciado por Martin Luther King Jr., el 28 de agosto de 1963, en Washington D. C. durante la marcha por el Trabajo y la libertad. Fue liberado desde las escalinatas del Lincoln Memorial ante una multitud de 250.000 personas. Le pedí que nos trasladáramos juntos a ese momento. Deseo comprender cómo un discurso puede tener tanta trascendencia en el imaginario de una nación dividida.
—Cómo viajar en el tiempo?, me pregunta el Dr. King
—Solo cierre los ojos, y sueñe despierto, ahí volveremos.
El sueño: Washington. El sagrado monumento de Lincoln
Habían pasado apenas unas horas desde que Martin Luther King Jr. pronunciara su famoso discurso frente al Lincoln Memorial.
—Doctor King, cuando dijo “I have a dream”, ¿qué significaba realmente ese sueño para usted?
King guardó silencio unos instantes.
—Significaba imaginar un país diferente. Un país donde mis hijos no fueran juzgados por el color de su piel, sino por quiénes fueran. Mi sueño era que algún día la promesa de libertad dejara de ser una promesa. Un país sin odios y sin distancias de un pasado hostil.
Recordé entonces sus palabras frente a aquella multitud: “Tengo un sueño”.
—¿Pensaba que ese sueño llegaría a hacerse realidad?
—No lo sabía. Pero había que creer en él. Si no creemos que el futuro puede ser mejor, ¿cómo vamos a luchar para cambiarlo?
—¿Y sabía que este discurso sería recordado como uno de los más importantes de la historia? No olvide que la muerte es una invención del fanatismo… King sonrió.
—No vine aquí para hacer historia. Vine para hablar por quienes durante demasiado tiempo no habían sido escuchados. Quizá algún día estas palabras ya no parezcan un sueño.
—¿Y sí para conseguirlo tuviera que pagar el precio más alto? Su rostro se volvió serio.
—Toda lucha por la justicia tiene un precio. Sé que existen peligros. Sé que hay personas que desean que permanezcamos callados. Pero el miedo no puede decidir por nosotros.
Pensé entonces en una de las frases que había pronunciado aquel día: Let freedom ring (deja que repique la libertad).
—¿Daría su vida por ese sueño?
King permaneció callado.
—Espero que no sea necesario—dijo finalmente, y añadió: “Pero sí algún día mi vida sirve para que otros puedan vivir con más libertad, entonces habrá valido la pena. No podía saberlo aquella noche, tampoco quise anticiparlo. No podía saber que moriría asesinado el 4 de abril de 1968, apenas 4 años, 7 meses y 7 días después de aquel discurso. Tampoco podía saber que, después de mi muerte, aquellas palabras seguirían recorriendo el mundo. Quizá esa sea la verdadera fuerza de un sueño: que puede sobrevivir incluso a quien tuvo el valor de pronunciarlo”.
“Free at last! Free at last! Thank God Almighty, we are free at last!” (¡Al fin libres! ¡Al fin libres! “¡Gracias a Dios todopoderoso, somos libres al fin!). Y despertó de pronto, sonriendo y llorando a la vez.
Lo observé en silencio.
—En mi país, Venezuela, permítame que le comente, hemos vivido una suerte de retroceso republicano, si es que alguna vez fuimos república. Yo también tuve un sueño: que los oprimidos y los excluidos puedan redimirse y reencontrarse con sus opresores o excluyentes. Difícil que los líderes comprendan que la misión no es poder, no es política, sino ciudadana, humana.
—No pierda la esperanza. La esperanza no significa estar seguro que veremos el final del camino. Significa seguir caminando, aunque no sepamos cuándo llegará. Y cuando pasa, el reto es no dejarla pasar, no disfrazarla, sino atarla. Ese es el deber y la misión del liderazgo.
—Aquel discurso se convertiría en uno de los más recordados de la historia, no por un sueño realidad, sino por mantener la fe y la moral en alto. Los pueblos, Dr. King, son muy frágiles y propensos a quedarse en el suelo después de una derrota o una desgracia.
King soltó una pequeña risa.
—La historia no se repite, Orlando, la historia es soberana, es única pero contumaz. La historia en todo caso rima, pero no es idéntica porque ninguna sociedad es como otra. Cuando se ha esperado demasiado tiempo, es el propio tiempo quien desata dulces salidas a amargas dificultades. Ya lo dijo el Hidalgo. No hubiese pensado nunca cómo sería recordado. Lo que ahora pienso es que nadie podrá reprocharme no haberme acobardado cuando sentía miedo. Y en ese afán, la vida no es un objetivo es un vehículo, un salto a la paz.
—¿Un sacrificio, una inmolación?
Hubo otro momento de silencio.
—No. Un acto consciente y noble de desprendimiento. Uno no puede entregar su vida a un sueño pensando constantemente en la muerte. Tiene que pensar en la vida que ese sueño puede ofrecer a los demás.
—Entonces, ¿qué ofrecía?
King levantó los ojos hacia mí.
—Una comprensión histórica. Quizá algún día la gente escuche aquel discurso y piense que el sueño ya se cumplió. No porque podemos cenar juntos en un mismo sitio, gentes diferentes, de color distinto, sino porque tenemos la convicción de que hacerlo no es un sacrilegio.
—¿Y usted lo cree?
Negó lentamente con la cabeza.
—Un sueño de justicia nunca termina. Cada generación tiene que decidir si lo mantiene vivo. La misión del hombre es sacarnos “los sacrilegios, las blasfemias” de la cabeza.
En ese momento quien guardó silencio fui yo. Sin duda en mi país padecemos de muchos mitos convertidos en herejías. Uno de ellos es la aparente superioridad del Estado sobre el ciudadano y del hombre de poder, del “rey” sobre la ley. Es tiempo de desmitificar —que es desbeatificar— esos paradigmas. Yo tengo un sueño…
Una cena inconclusa
Terminamos la cena en silencio. Mientras lo escuchaba comprendí que aquellas palabras no hablaban únicamente de un hombre ni de una época. Hablaban de la posibilidad de imaginar un mundo distinto y tener el valor de caminar hacia él, incluso sin saber si uno llegará a verlo. Aquí la conversación se detiene, como se detiene uno frente a algo demasiado grande para tragarlo de un bocado.
El mundo entero ha visto esas imágenes, ha oído esa voz creciendo como marea sobre la explanada. Lo que pocos recuerdan es que meses después, ese mismo hombre discutía con el presidente Kennedy los detalles técnicos de una ley de derechos civiles, y que en 1964 recibiría el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose, a los treinta y cinco años, en el galardonado más joven de la historia hasta entonces.
—El nobel no cambió lo urgente del asunto—quitándole importancia con un gesto de la mano, añade: “cambió el tamaño del escenario donde había que seguir trabajando. Y un escenario más grande no perdona los descuidos pequeños, se lo aseguro”.
—¿Qué propicia un descuido ‘pequeño’?, pregunto con pretendida inocencia.
—No darles importancia a las grandes virtudes, aunque nos luzcan pequeñas. Porque lo que parece menos importante, es lo que importa.
—¿Qué es lo que menos importa?
—Si aún no lo sabe, Orlando, búsquelo y lo encontrará. Lo primero que debe considerar es que lo que menos importa es uno, y lo que más, son los conflictos no resueltos con nuestra historia, con el pasado. La identidad bien elaborada es una forma de empatía. Empatía que es razón, que es verdad, que es redimir lo que fue para vivir en paz con lo que viene.
Y volví a callar. Él habla desanudando los propios. Nosotros no. Él sabía que la igualdad era un valor aún no redimido. El nuestro es la libertad, porque no es libre quien solo concibe la propia.
Selma, y un puente que cobró su peaje en sangre
Hablamos de Selma, marzo de 1965. Del domingo en que cientos de manifestantes, que cruzaban el puente Edmund Pettus rumbo a Montgomery, fueron recibidos por la policía estatal a caballo con gases y porras. King no estaba esa primera jornada —ausencia que después le pesaría y con razón— pero volvió, reorganizó la marcha y la completó: cincuenta y cuatro millas que terminarían empujando al Congreso a aprobar la Ley de Derecho al Voto de 1965.
—Cada puente que se cruza tiene un precio—dice, mirando el hielo derretido en su vaso como si ahí viera algo que a mí se me escapa—. Es una milla más de igualdad incomprendida, que deja huella.
—¡Pero Dr. King, en Venezuela hemos marchado continentes enteros desde que declaramos nuestra independencia!
—Mire usted muy bien, Orlando, si han marchado realmente por una causa propia o por una colectiva.
Al King incómodo —el que no gustaba ni a los suyos— le pregunto por lo que menos se recuerda: su rechazo público a la guerra de Vietnam, anunciado en un sermón en la iglesia Riverside de Nueva York, en abril de 1967, exactamente un año antes de morir. Ahí llamó a su propio gobierno “el mayor proveedor de violencia en el mundo” y perdió de un plumazo, aliados poderosos que hasta entonces le aplaudían con ganas.
Le pregunto también por la Campaña de los Pobres, su último proyecto, todavía más incómodo porque ya no hablaba solo de raza, sino de clase, de la pobreza como una forma de segregación que no necesita letrero para funcionar.
—Me acusaron de desviarme de la causa—, dice con un cansancio que no se parece en nada al arrepentimiento.
Pero la dignidad no se reparte por capítulos separados. Un hombre libre pero hambriento sigue siendo en el fondo, un hombre con grilletes, aunque nadie se los vea puestos. A muchos no le gusta enarbolar causas que no generan empatía por no tener “el mismo color”. Lo virtuoso es no distinguir entre azul, rojo, blanco o negro.
La última noche, la última cena
En este King rebelde, el que estaba dispuesto a perder aplausos con tal de decir lo que había que decir, reconozco la estirpe de los que de verdad cambian algo. Los otros, los del titular fácil y el gesto calculado, terminan en las hemerotecas. Él terminó en la historia, que es un lugar bastante más exigente y mucho menos generoso con los atajos.
La cena empieza a apagarse, como se apagan las cenas cuando ambos sabemos, sin decirlo, que se acerca el final del relato. Le pregunto por Memphis, por la noche del 3 de abril de 1968, cuando habló ante trabajadores sanitarios en huelga en lo que hoy se conoce como el discurso de “he estado en la cima de la montaña”.
—No sé qué va a pasar ahora… pero eso ya no me importa. Porque he estado en la cima de la montaña, y he visto la tierra prometida. Puede que yo no llegue con ustedes.
Al día siguiente, 4 de abril de 1968, un disparo en el balcón del motel Lorraine le quitó la vida a los treinta y nueve años. Le pregunto, ya en pleno terreno de lo inventado, si presentía algo esa última noche.
—Se despidió usted desde la cima de aquella montaña.
Me mira largo rato y, por primera vez en toda la cena, no responde con una cita ni con un sermón. Responde con una extraña combinación. De alegría y dolor:
—El valor no consiste en no tener miedo, sino en seguir sirviendo la mesa, aunque uno sospeche que la cena está a punto de acabarse para siempre. Cenemos Orlando. Quizás es la última para mí.
De la pesadilla al sueño eterno
El King que cenó conmigo aquella noche imaginaria no es el de las plazas y los sellos postales, sino el que dudaba antes de cada marcha, discutía con sus propios asesores, el que fue espiado y calumniado por su propio gobierno y, aun así, se ajustaba la corbata cada mañana para caminar derecho hacia el peligro, sin pedir que nadie se lo aplaudiera.
Historia de destinos que se juegan entera de una sola vez, sin cuotas ni plazos, y que a pesar de todo —o precisamente por eso— terminan dándole pulmón a la dignidad, a la palabra, a las causas que valen la pena aunque nadie garantice el final feliz.
Ahí está la lección que vale la pena rescatar de esta cena que jamás sucedió pero que, al contarla, se siente más cierta que muchas que sí ocurrieron: que la justicia no llega por decreto ni por inercia del calendario, sino por la terquedad de unos pocos dispuestos a pagar el precio de decirla en voz alta, aunque ese precio, como en Memphis, termine siendo la propia vida.
¿Quién se atreve con soltura decir en Venezuela que después de más de 500 años de vida colonial, de conquista y de aparente república, aún no hemos encontrado la verdad de nuestros desencuentros? ¿Quién es capaz de decirle al mundo que en Venezuela padecemos de un atavismo antirrepublicano que no hemos sabido redimir?
Pues resolverlo es perder el miedo, es decir la verdad para dejar el pasado atrás [comprendiéndolo] y abrir las puertas del futuro en sana paz. El Dr. King lo hizo aquel día cuando dijo, I have a dream.
Le agradezco la cena, aunque solo haya existido en el papel y en mis sueños. Él se levanta, vuelve a aflojarse el nudo de la corbata que nunca terminó de ajustar del todo y me deja, a modo de despedida, la certeza con la que decidió vivir y, a fin de cuentas, morir.
—La medida última de un hombre no es dónde si sitúa en momentos de comodidad, sino dónde se sitúa en momentos de desafío y controversia.
—Yo tuve un sueño y ahora duermo eternamente en él. Busque el suyo. Salga de su pesadilla y conviértala en amor, justicia, paz y redención. Y vivirá soñando, pero despierto.
El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) confirmó el asesinato del capitán indígena del pueblo Jivi Ekunay, Julio Rodríguez, quién se encontraba en situación de desaparición forzada desde hace ocho días, tras haber sido secuestrado por presuntos miembros de las disidencias de las FARC, en el estado Bolívar.
El pasado 2 de agosto, autoridades indígenas del territorio ancestral Mapoyo denunciaron el secuestro de Rodríguez, capitán de la comunidad Jivi Ekunay, en Los Pijiguaos.
Luego de la desaparición forzada de Rodríguez, una comisión de líderes y jóvenes indígenas que salió a buscarlo fue emboscada en el sector Vincler. Los afectados denunciaron que fueron atacados por drones que sobrevolaron la zona, lanzando artefactos explosivos.
Alirio Rodríguez, adulto mayor, resultó gravemente herido y fue trasladado de emergencia al hospital de Los Pijiguaos.
Estos hechos fueron denunciados oportunamente ante la Ministra del Poder Popular para los Pueblos Indígenas, Clara Vidal.
48 indígenas asesinados
De acuerdo con los registros de Provea, 48 indígenas pertenecientes a los pueblos Pemon, Warao, Jivi, Yanomami, Piaroa y Wayúu, han sido asesinados por agentes de la fuerza pública y actores no estatales, incluyendo presuntos miembros de disidencias de las FARC y el ELN, desde 2010.
Los reportes de 2025–2026 confirman ataques armados y asesinatos de guardianes del territorio en medio de la disputa entre mineros ilegales y grupos armados.
La presencia de grupos irregulares armados en el sur de Venezuela ha resultado en otros asesinatos contra líderes indígenas.
El 1 de julio de 2022 se conoció el asesinato de Virgilio Trujillo Arana, de 38 años. Era líder del pueblo indígena Hüotüja, en el estado Amazonas.
El 4 de septiembre de 2024, también en el estado Amazonas, fue asesinado Joaquín Hernández, uno de los guardianes territoriales, integrante de las brigadas indígenas de protección de fronteras y recursos, del pueblo Yekwana.
Tras denunciar la minería ilegal en su territorio, fue Freddy Menare, fundador de la Organización Indígena del Pueblo Uwottüja de la Cuenca del Sipapo (OIPUS)¿ fue asesinado el 12 de mayo de 2017.
Exigen investigación y sanciones
La ONG Un Mundo Sin Mordaza instó al Ministerio Público y al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas a iniciar una investigación penal y forense inmediata, independiente, imparcial y efectiva que permita determinar la causa, el momento y las circunstancias de la muerte de Julio Rodríguez.
Provea advirtió que mientras persista la imposición de medidas que afectan los derechos de los pueblos indígenas por parte de las autoridades, la ausencia institucional y democrática del Estado, y se consoliden las estructuras criminales que disputan el territorio, “estas comunidades seguirán amenazadas”.
La organización defensora de derechos humanos exigió una investigación y sanción oportuna para los responsables de este hecho, y la adopción de medidas urgentes para salvaguardar la vida y los territorios de los pueblos indígenas.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El proceso judicial por el caso Linda Loaiza volvió a ser diferido, sumando un nuevo retraso al expediente que ya supera los 25 años sin una resolución definitiva en el sistema de justicia venezolano.
El aplazamiento se suma a una larga secuencia de postergaciones que han marcado el caso desde el año 2001.
Sobre el diferimiento de la audiencia, López expresó que para las víctimas de violaciones de derechos humanos “cada espera prolonga las heridas y la búsqueda de verdad y justicia”.
Un nuevo diferimiento se suma a un proceso que lleva más de 25 años esperando justicia.
Loaiza no informó la causa del nuevo diferimiento de la audiencia.
Después de una década, otro desplante
El pasado 8 de agosto, la abogada y defensora de derechos Linda Loaiza informó a través de sus redes sociales que fue notificada formalmente por las autoridades judiciales para la celebración de una nueva audiencia en el caso que se sigue en contra de Luis Antonio Carrera Almoina.
De acuerdo a una misiva, la cita fue fijada para el próximo martes 11 de agosto a las 11 de la mañana ante la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas.
La audiencia estaría a cargo de la magistrada oficialista Gladys Gutiérrez Alvarado, quien el pasado 15 de diciembre de 2016 ordenó a una sala distinta a conocer los recursos de apelación interpuestos tanto por el Ministerio Público como por López Soto en su condición de víctima y querellante
La activista enfatizó el retraso procesal que ha rodeado su causa al reanudarse este trámite diez años después del dictamen del máximo tribunal.
Sentencia ignorada
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) emitió una sentencia en el caso de Loaiza, quien fue víctima de tortura y abuso sexual.
Pese a esta decisión que responsabiliza al Estado venezolano, la abogada y defensora de derechos humanos denunció que la sentencia sigue siendo ignorada por el gobierno venezolano.
“El paso del tiempo no convierte la impunidad en justicia”, expuso el comunicado.
De acuerdo al testimonio de Loaiza, esta fue secuestrada por Carrera Almoina en marzo de 2001 y durante cuatro meses fue abusada sexualmente, mutilada, agredida y torturada. Fue rescatada por bomberos y funcionarios policiales.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Este martes, 11 de agosto, el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la muerte de tres privados de libertad en distintos centros penitenciarios del país.
A través de su cuenta en X, el OVP reportó el fallecimiento de Anthony José Portillo Gómez, recluido en el Centro Penitenciario de Carabobo, conocido como Tocuyito. Portillo murió el pasado 20 de julio tras presentar complicaciones de salud asociadas a un cuadro neurológico y enfermedad arterial hipertensiva.
A este caso se suma el de Víctor José Salgado, privado de libertad en el Internado Judicial Rodeo IV, quien falleció en el Hospital Dr. Domingo Luciani también por causas vinculadas a su estado de salud.
El tercer fallecido es Adrián Felipe, recluido en el Centro Penitenciario Fénix Lara. Según el OVP, murió en el Hospital Central Universitario Dr. Antonio María Pineda tras presentar deshidratación severa, hipotensión arterial y síndrome diarreico agudo.
¿Dónde están los responsables?
Aunque el OVP aclaró que los tres fallecidos ocurrieron en cárceles distintas, cuestionó los mecanismos que están activando las instituciones venezolanas para impedir que una persona enferme, se deteriore y finalmente muera mientras permanece bajo responsabilidad del Gobierno.
“si existen personas privadas de libertad con enfermedades graves, cuadros de deshidratación, hipertensión, diarreas persistentes u otras condiciones que pueden comprometer sus vidas, la actuación institucional debe producirse antes de que lleguen a una emergencia hospitalaria y no cuando ya es demasiado tarde”, indicó el OVP.
El observatorio instó a la Defensoría del Pueblo a responder sobre las inspecciones que realiza en las cárceles y a ejercer la misión constitucional de la promoción, defensa y vigilancia de los derechos humanos de los privados de libertad.
También se dirigió al Ministerio Público y cuestionó la actuación de los fiscales en materia de derechos humanos ante las reiteradas muertes de personas bajo custodia estatal.
En ese sentido, el OVP indicó que a ambos organismos les corresponde investigar si existieron omisiones, retrasos en la atención médica o en los traslados hospitalarios y determinar responsabilidades cuando la falta de actuación de un funcionario pudo contribuir al deterioro o muerte de una persona privada de libertad.
Para el Observatorio Venezolano de Prisiones resulta necesario interpelar al Poder Judicial y, particularmente, a los jueces de ejecución, quienes llevan el control del régimen penitenciario y están en la obligación de supervisar las condiciones de reclusión, velar por el respeto a la dignidad humana e inspeccionar los establecimientos penitenciarios.
La prevención es clave
El OVP insistió en que la prevención de estos sucesos exige que la Defensoría supervise y actúe, que los fiscales con competencia en derechos humanos investiguen y determinen responsabilidades.
Finalmente, la organización exigió “respuestas, actuaciones verificables y responsabilidades”, porque proteger el derecho a la vida de las personas privadas de libertad “no es una concesión ni un acto de buena voluntad, sino una obligación del Estado”.
🚨 #OVPDenuncia Tres presos mueren mientras las instituciones que deberían protegerlos guardan silencio
Mientras las personas privadas de libertad continúan muriendo en #Venezuela, cabe preguntarse dónde están las instituciones que tienen la obligación constitucional de… pic.twitter.com/WcAMX9mmPY
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) August 11, 2026
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Desde este lunes 10 de agosto a tempranas horas de la mañana, una familia conformada por tres venezolanos se encuentra desaparecida luego del colapso del edificio Vanessa en la carrera 44 de Cali, ciudad colombiana que fue sacudida por un terremoto de magnitud 7,4.
Se trata de Juan Vivas, Yelitza González y José Juan Vivas, según informó vía telefónica para el programa radial de Shirley Varnagy en Onda 107.9 FM, SolMaría Vivas, sobrina de este primero.
“Su última conexión de WhatsApp fue a las 7:15 am”, dijo Vivas, quien recordó que el sismo se produjo 15 minutos después y provocó la incomunicación de miles de personas.
Vivas, quien reside en España, sentenció que en Cali no hay familiar alguno de la familia conformada por dos mayores y un menor de edad. “En realidad Juan y Yelitza son abuelos de José Juan, sus padres están en Estados Unidos e iban volando a Colombia, su abuela materna va viajando desde Venezuela por tierra por el tema de la insuficiencia de aeropuertos operativos tanto en Venezuela como allá en Colombia”, relató.
Vivas sentenció que la única conexión que existe con Cali es por medio de los amigos de José Juan, quien está en una academia de béisbol.
La sobrina de uno de los desaparecidos expresó que no han tenido la oportunidad de comunicarse con los consulados de Venezuela en Colombia y pidió ayuda de cualquier organismo para ubicar a sus afectos.
Varnagy difundió a través su cuenta de Instagram los números de contacto dispuestos por la familia para recibir cualquier tipo de información que permita dar con el paradero de los tres ciudadanos venezolanos.
El terremoto que sacudió gran parte de Colombia ha dejado un saldo preliminar de más de 160 muertos, y cerca de 670 heridos.
Pereira y Cali son las ciudades más afectadas por la tragedia.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
Una investigación de Transparencia Venezuela reveló que a pesar de la supuesta formalización del negocio del petróleo en Venezuela, ahora en manos de la administración de los Estados Unidos, 72% de la flota operativa es irregular.
De acuerdo a la ONG, apenas en julio de 2026 se identificaron 46 buques que operaron a escondidas, de los cuales 14 se encontraban sujetos a sanciones y 32 fueron clasificados como furtivos, constituyendo la mayor cifra registrada desde junio de 2025.
Se detectaron doce buques operando a oscuras entre los meses de mayo y junio de 2026, un número inferior a los 31 identificados en diciembre de 2025.
A juicio de la ONG, la flexibilización de sanciones y la vigilancia del tráfico marítimo en Venezuela habrían motivado el encendido de señales de los buques irregulares.
Según Transparencia Venezuela, el aumento de las exportaciones legales contribuyó a que de 32 buques sancionados y furtivos operando en julio de 2025 se pasara a 105 en julio de 2026.
Los fantasmas del Caribe
A través de la filtración de una comunicación interna de la vicepresidenta de Comercio y Suministro Internacional de Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (Pdvsa), Anabel Pereira Fernández, al vicealmirante José Rafael González Torrealba, director general de la Oficina Coordinadora de Hidrografía y Navegación (Ochina), Transparencia Venezuela comprobó que la mayoría de los tanqueros propios y abanderados por terceros arrastra sanciones o navega de forma furtiva.
La organización informó que de los 22 tanqueros propios de Pdvsa, apenas cinco están activos, de los cuales tres operan de manera furtiva (Colón, Anita y Río Orinoco), uno está sancionado (Soldier) y apenas uno se encuentra sin restricciones (Negra Hipólita).
De acuerdo a la filtración, Pdvsa controla 56 buques abanderados por otros países, de los cuales todos están activos y solo 16 de ellos no son furtivos ni sancionados. De este grupo seis operan junto a la empresa estatal cubana Cubametales, sancionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) desde 2019.
A juicio de la ONG, persisten las alianzas con aliados estratégicos tradicionales expertos en evadir sanciones como Cuba, Rusia e Irán, lo que ha permitido a la estatal petrolera la incorporación de buques irregulares a la flota.
La investigación reveló que en junio de 2026 se identificaron 29 empresas operadoras extranjeras de los buques sancionados y furtivos y en julio la cifra subió a 34.
De acuerdo a la ONG, Asia Charm Ltd FZE de Emiratos Árabes Unidos es la principal empresa marítima operadora con diez buques en ambos meses. La mayoría de los tanqueros tenían bandera de Panamá, seguida por las Islas Gomorra y Guinea.
Se conoció que en la etapa de flexibilización de sanciones la cantidad de buques con bandera de las Islas Marshall es similar a la de Panamá, seguidos por buques abanderados en Malta.
Según la organización los tanqueros han aprovechado la oportunidad para llevar a cabo prácticas de trasiego, señales apagadas, reetiquetado del crudo y spoofing (suplantación de identidad) a nivel internacional.
A juicio de Transparencia Venezuela, las licencias petroleras que permiten la comercialización con Chevron y Repsol, y otras empresas de tradingcomo Vitol, Trafigura, Atlantic Trading and Market, Valero Marketing and Supply, Maersk Oil Trading, entre otras, no han sido suficientes para que Pdvsa abandone los negocios con la flota de buques irregulares.
Transparencia Venezuela informó que hubo una disminución del número de buques en junio de 2026, la cual pudo haber estado asociada con el doblete sísmico que sacudió al país, sin embargo en julio la actividad se recuperó, registrándose la mayor presencia de buques internacionales.
La ONG también expuso que sigue el ingreso de nuevos tanqueros a puertos petroleros venezolanos: en mayo se identificaron 40 embarcaciones, en junio arribaron 20 y en julio otras 28.
La organización reportó que aunque las exportaciones petroleras de julio bajaron a 1,16 millones de barriles diarios, la producción tuvo una senda creciente y se espera que continúe en los últimos meses de 2026. En julio los envíos a Estados Unidos aumentaron a 780 mil barriles diarios, la mayor cantidad desde 2019.
“Más producción y exportación petrolera no son suficientes si no existe rendición de cuentas sobre las condiciones en que ocurren ni sobre los recursos que generan. La recuperación de la industria exige reglas claras y transparentes en las negociaciones con inversionistas y empresas de comercio”, expuso la investigación.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
El Partido Comunista de Venezuela (PCV) acusó este lunes, 10 de agosto, al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de conservar el poder a través de “la entrega del país” desde el 3 de enero, cuando Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron detenidos por autoridades de Estados Unidos mediante una intervención militar.
En la intervención del PCV ante el 24° Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (La Habana, Cuba), la representante de la tolda comunista cuestionó que la “cúpula gubernamental” demostró no solo su “incapacidad”, sino también la “falta de voluntad política” para “defender la soberanía nacional”.
Tras la incursión militar, añadió el PCV, el PSUV se mantiene en el poder a través de la figura de gobierno encargado, presidido por Delcy Rodríguez, el cual denunciaron “mantiene el ajuste contra la clase obrera y preserva las condiciones al gran capital”.
“Esa dirección política ha permitido la presencia de la CIA y del Comando Sur en territorio venezolano, y tras los terremotos, con la excusa de la ayuda humanitaria, ha facilitado el despliegue de fuerzas militares sionistas que, según ha informado la propia Delcy Rodríguez, participarán en el proceso de reconstrucción del país. La subordinación política al imperialismo también se expresa en el cese del suministro de petróleo y combustible a Cuba y una inédita reforma de la legislación para entregar la industria petrolera al capital transnacional”, sumó el PCV en el comunicado.
Por otra parte, criticaron las afirmaciones del presidente Donald Trump, quien dijo en semanas pasadas que su gobierno recuperó el costo de la incursión militar al haber recabado 13 mil millones de dólares por la venta de petróleo venezolano. Para el PCV, se trata de un “saqueo” que “contrasta con la realidad de un país donde casi 70 % de los hogares se encuentran en pobreza, un tercio se encuentra en pobreza extrema y atraviesa además una crisis de suministros y del servicio en general del agua y de la luz”.
También señalaron que el gobierno de Trump encontró favorables a sus planes las políticas “antiobreras, antipopulares y antidemocráticas” ejecutadas en años anteriores por el gobierno de Maduro, resaltando hechos como la “destrucción de salario, la eliminación de las convenciones colectivas, las restricciones a las libertades sindicales y la criminalización abierta a la lucha obrera”. Además, recordaron la intervención judicial contra partidos políticos, hecho del cual es víctima el propio PCV.
“El autoritarismo, la corrupción, el desconocimiento de la voluntad popular en las elecciones presidenciales de 2024 profundizaron el colapso institucional. Actualmente, Estados Unidos coordina con el PSUV y sectores dóciles de la oposición un supuesto plan de transición democrática, que en realidad busca convertir a Venezuela en un nuevo protectorado”, acotaron.
Rechazo al “sionismo” y reanudación de la cooperación con Israel
Entre las palabras que contenía el comunicado, también hablaron sobre el conflicto entre Israel y Palestina. El PCV afirmó que actualmente el mundo está en un “escenario de profunda crisis capitalista marcado por la agudización de la disputa interimperialista y una ofensiva reaccionaria contra los pueblos”, señalando el “rostro más brutal” esto se ve reflejado “en el genocidio perpetrado por (1:12) el sionismo contra el pueblo palestino”.
A propósito de esas críticas, este martes, 11 de agosto, el canciller Félix Plasencia anunció que Venezuela e Israel acordaron “permitir la continuidad de la cooperación técnica bilateral derivada de los esfuerzos de emergencia y recuperación tras el doble terremoto”.
Según el comunicado de la Cancillería, ambas naciones establecerán un “mecanismo de coordinación” que permita la prestación de servicios consulares a sus respectivos ciudadanos residentes en el otro país, “según sea necesario”, dado que los dos gobiernos “reconocen la importancia del vínculo entre el Estado de Israel y la comunidad judía residente en Venezuela que constituye un importante puente de amistad histórico entre ambos países”.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.