Aunque Putin asegura que su objetivo no es destruir Ucrania y no volver a recurrir a ataques aéreos masivos, aclara que “la ofensiva rusa continúa”
Al acercarse los ocho meses desde la invasión y guerra iniciada por Rusia, la situación en Ucrania sigue peligrosa y controvertida a pesar de un leve relajamiento de parte de Moscú.
En sus declaraciones luego de la reunión de Astana en Kazajistán con el presidente Recep Tayyip Erdoğan, de Turquía, Vladímir Putin pareció más moderado que de costumbre y anunció el fin inminente de la movilización parcial de sus tropas y la suspensión de los intensos bombardeos de ciudades de Ucrania. Tras desatar una fuerte ofensiva en venganza por haber sufrido la destrucción parcial del puente de Kersch en Crimea y luego de infligir graves daños sin respetar los centros poblados ucranianos, sus palabras conciliatorias no parecen muy convencedoras.
El comentarista Stanislav Kucher, del canal de televisión ruso RTV Internacional, afirma que las últimas declaraciones de Putin podrían ser interpretadas como un deseo de hacer marcha atrás e iniciar un proceso de salida de la guerra. Pero, aunque el líder ruso asegura que su objetivo no es destruir Ucrania y afirma no tener la intención de volver a recurrir a ataques aéreos masivos, aclara que “la ofensiva rusa continúa”.
Los países occidentales tampoco creen en “un Putin moderado”. Y luego de señalar el acuerdo para el establecimiento de una central de distribución de gas y petróleo en Turquía, el diario inglés The Times llega a la conclusión en un tono irónico de que, al no lograr victorias militares, a Rusia no le queda otra cosa que tratar de ganar por el lado económico.
Puente de Turquía para el petróleo ruso
Mientras tanto, expertos militares occidentales señalan que la fuerte ofensiva rusa ha reducido sustancialmente el número de misiles y armamento de Moscú en Ucrania y esta sería la razón del relajamiento ruso.
A través del pacto con Turquía Moscú trata de recuperar parte del mercado occidental que ha perdido a causa de las sanciones impuestas por los países de la OTAN por la invasión rusa a Ucrania.
En este caso, Turquía, que es miembro de la OTAN, serviría para suplir los hidrocarburos rusos a los países europeos en forma indirecta asegurando a Rusia parte del mercado perdido.
Falta ahora saber cuál será la reacción de la Unión Europea y si en una forma u otra impedirá que Turquía sirva de puente para el suministro de la producción rusa o si hará la vista gorda en vista de la escasez que se espera afecte a Europa en el invierno.
En los frentes de batalla las fuerzas ucranianas siguen ganando moderadamente terreno tanto en la frontera con el Donbás como a las puertas de la importante ciudad de Jersón en el sur, donde se observan importantes repliegues rusos.
Al mismo tiempo Kiev ha llevado a cabo un nuevo ataque de misiles a la ciudad de Belgorod, más allá del a frontera en territorio ruso, que es el centro de abastecimiento de armamentos y combustible para las fuerzas rusas en el Donbás.
Arrecia la represión interna en Rusia
Finalmente, luego de casi ocho meses de conflicto la Asamblea de la ONU ha adoptado una resolución que condena el “intento de anexión ilegal” de Rusia de 4 regiones ucranianas.
En otras noticias relacionadas con la guerra, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha estimado que se necesitarán alrededor de 3000 a 4000 millones de dólares por mes para financiar a Ucrania en 2023.
Kira Yarmish, la portavoz del opositor ruso Alexei Navalny, detenida por motivos políticos, ha denunciado que el Ministerio de Justicia ruso ha incluido a más periodistas y opositores en la “lista negra de agentes extranjeros”, que critican el gobierno de Putin.
La elaboración de lista, declara la Yamish, ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, afirmando que viola el derecho a la libertad de asociación.
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