Gráfica de Madhan Kumar (Interv. por Runrunes)
Kiev soportó escenas espantosas por calles bombardeadas en horas de punta, junto con parques infantiles y urbanos. Un terror que no había visto en meses
La tempestad de misiles rusos que ha llovido sobre Ucrania en los últimos días ha causado que todas las ciudades del país se sintieran mucho más cerca de la guerra de lo que habían estado durante meses.
Al menos 19 personas murieron y decenas resultaron heridas en los ataques con misiles, respaldados por drones de ataque de fabricación iraní. La infraestructura resultó dañada y las casas antes del invierno se sumieron en un apagón.
Sin embargo, funcionarios ucranianos dijeron que aproximadamente la mitad de los 84 misiles habían sido interceptados, cifra corroborada por comentaristas rusos que hablan de que se habían lanzado 150.
Fuentes militares europeas señalan que Moscú está empleando una nueva táctica bélica en la cual aumenta temporalmente la intensidad de su ofensiva, deja pasar unos días y reanuda sus ataques una semana o diez días más tarde. Pero es poco probable que pueda extenderse por un largo periodo.
Los militares occidentales consideran que esta “realmente no funcionó” por el volumen de misiles de crucero gastados, mientras el daño a la infraestructura ucraniana estuvo lejos de ser catastrófico.
La venganza de Putin, un “zar nervioso”
Kiev soportó escenas espantosas por calles bombardeadas en horas de punta, junto con parques infantiles y parques urbanos. Un terror que no había visto en meses. Pero el efecto neto del día con los ucranianos que se escondían en los refugios antiaéreos fueron daños limitados que más bien se aseguraron la promesa de la Casa Blanca de envíos de defensas aéreas avanzadas que Kiev ha venido pidiendo durante meses.
El mensaje más claro quizás fue que Putin ha estado bajo una intensa presión, sufriendo raras discrepancias abiertas y críticas a la conducta de la guerra. Y los llamados a “hacer algo” se habían vuelto ensordecedores.
Eso explica por qué en “la gran venganza” Rusia ha utilizado un bombardeo más fuerte y salvaje ordenado por el nuevo comandante en jefe, Sergei Surovikin, un hombre cuya carrera ha estado marcada por el bombardeo indiscriminado de civiles sirios y la brutal segunda guerra de Chechenia en Rusia.
La conclusión de los observadores militares occidentales, sin embargo, es que es poco probable que Rusia tenga el inventario para repetir muchos bombardeos similares. Al contrario, ya muestra un signo de desesperación que se empieza a notar en el tono incierto del “zar”.
El ejemplo de Israel y El Líbano
Al contrario de revanchas militares de Putin en contra del pueblo ucraniano o ganancias bélicas para salvar la cara por sus graves errores en la invasión de Ucrania, hay dos países que han llegado a un acuerdo de paz ejemplar e inesperado.
Se trata del histórico entendimiento entre Israel y el Líbano que resuelve su vieja disputa fronteriza marítima que involucra importantes campos de petróleo y gas en sus costas mediterráneas.
El acuerdo, promovido y mediado por Estados Unidos, adquiere gran importancia porque ha recibido el apoyo de la Hezbolá, la poderosa milicia chiíta libanesa respaldada por Irán, demostrando que sí se puede llegar a una paz entre países de ideología y política completamente opuestas.
También demuestra que el bienestar económico se está estableciendo como la meta más deseada por cada país, no importe la tendencia política y social. Y es siempre más solicitado porque satisface el deseo de modernización de sus pueblos.
Una disputa de más de 80 años
La región fronteriza en cuestión tiene que ver con el área del mar de 860 kilómetros cuadrados (332 millas cuadradas) frente a los dos países que han estado en disputa durante más de 80 años.
Esta incluye el campo de petróleo y gas de Karish en la región conocida como la perspectiva de Qanaa, entre aguas israelíes y libanesas. Energean, la empresa greco-británica que se hizo cargo de la cuenca de Karish de los israelíes y que está más avanzada en las obras, ya está probando tuberías para transportar gas a la costa al norte de Haifa en Israel y se considera inminente su venta y suministro a Europa.
Por otro lado, los libaneses han dejado saber que renunciarían a sus reclamos sobre esta área a cambio del permiso de exploración, incluso en un sector que pertenece a Israel, compensando al “viejo enemigo” con parte de las ganancias.
Pero este buen desenlace no excluye que existan peligros de fracasos. En primer lugar, habrá que esperar un par de años antes de saber exactamente cuánto podrán aportar estos yacimientos y saber si podrán servir para reactivar la desastrosa economía libanesa.
Proyecto Mediterráneo Este
Hay que recordar que el acuerdo es entre naciones que no tienen relaciones diplomáticas. Israel ocupó el sur de Líbano de 1982 a 2000, y en el verano de 2006 luchó contra la Hezbolá durante 34 días de duro enfrentamiento militar.
Es increíble cómo ahora se presenta la oportunidad para que los dos países pueden resolver parte de sus conflictos y hasta llegar a aliviar los problemas de suministro de gas a Europa, víctima de las represalias rusas.
A esta altura los principales países del mediterráneo tendrán que revisar el proyecto del “East Med” mejor conocido como Mediterráneo Este, de dos mil kilómetros de tuberías a través de Chipre, Grecia, hasta Italia, como alternativa los planes de Energean del Líbano y de Israel.
Lo más probable es que las extracciones Líbano-israelíes vayan a Egipto y desde allí se transporten licuadas por barco. Es importante notar que el gobierno israelí debe poder ratificar el pacto antes de fin de mes tomando en cuenta que el 1 de noviembre habrá elecciones generales en las cuales el jefe conservador Benjamín Netanyahu, de la derecha, espera volver al Gobierno.
El controvertido líder conservador ha declarado repetidamente que el acuerdo con el Líbano no es aceptable ni para él ni para su partido porque representaría “una capitulación ante la Hezbolá”.
Mientras tanto en el conflicto en Ucrania sigue la venganza de Putin.
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