La ONG Transparencia Venezuela recordó cómo el Estado venezolano ha dejado de garantizar este derecho a lo largo de los años
La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró el pasado viernes, 7 de abril, su 75 aniversario, al tiempo que conmemoró el Día Mundial de la Salud. Lo hizo con el lema “Mejoras en la Salud Pública. Salud para todos” para motivar a las naciones a comprometerse con este derecho. Pero la inoperatividad de laboratorios y salas de atención especializadas en los hospitales, la escasez de materiales y medicinas en los centros de salud, los bajos sueldos de médicos y enfermeras y su migración constante al exterior, alejan a Venezuela de estas premisas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en su artículo 25 que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Sin embargo, desde hace años, este derecho ha quedado reservado para los pocos venezolanos que pueden pagar los altos costos de las atenciones médicas en los centros de salud privado.
Para la ONG, Transparencia Venezuela, “el acceso a la salud como un derecho humano fundamental, requiere de la implementación de políticas efectivas, transparentes, que pongan el foco en el ciudadano y que permitan que los recursos lleguen a donde tienen que llegar”. A propósito de la conmemoración de la fecha, la organización publicó una nota que señala por qué el lema del aniversario de la OMS no encuentra eco en el país.
Un presupuesto insuficiente
El presupuesto nacional de 2023 aprobado por la Asamblea Nacional destinó poco más de 727 millones de dólares al sector salud, monto que equivale apenas a 7,44% del total (9.765.665.449 millones de dólares).
La cifra se reduce aún más si se toma en cuenta que 315 millones de dólares, es decir, cerca de la mitad de lo asignado (43,4%), se destinará a la ejecución de solo siete proyectos. “Se espera que éstos no corran la misma suerte de las 246 obras inconclusas documentadas por Transparencia Venezuela, de las cuales 22 son del sector salud”, dice la nota de la ONG.
Privatización sin previo aviso
El director de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, Jaime Lorenzo, denunció que cerca de 90% de los venezolanos que acude a los centros de salud públicos no puede pagar una clínica o no tiene un seguro o póliza privada de salud.
Lorenzo explicó que quienes tienen tratarse en estos espacios deben hacerse los estudios médicos fuera de la institución, además de comprar medicamentos y materiales que van desde guantes y jeringas hasta piezas ortopédicas. En los centros asistenciales tampoco funcionan los laboratorios ni los rayos X. El déficit de insumos de quirófano indispensables para cirugías, incluyendo analgésicos y anestésicos, es de 70%, según la reciente Encuesta Nacional de Hospitales (ENH).
Médicos en fuga
La escasez de personal médico especializado es otra situación a la que se exponen los ciudadanos que acuden al sistema de salud pública. Según la Federación Médica de Venezuela, de los 7,1 millones de venezolanos que han salido del país en busca de un mejor futuro, al menos 42.000 son trabajadores de la salud.
El presidente del gremio, Douglas León Natera, aseveró que la migración masiva de médicos de todas las especialidades es consecuencia de los pésimos salarios, la crisis económica y la persecución que han sufrido muchos de sus afiliados que se atreven a demandar mejoras o a denunciar las fallas, según la nota de Transparencia Venezuela.
En la opacidad
La organización llamó la atención sobre la ausencia de cifras y estadísticas que documenten el estado de la salud en Venezuela. “Desde 2017 no se publican las estadísticas epidemiológicas y el secretismo y la desinformación se mantuvieron incluso en tiempos de pandemia”, se lee en el informe. En las zonas reapareció la malaria, que hace décadas se había considerado erradicada en Venezuela. En las cárceles, las ONG reportan a la tuberculosis como la mayor causa de muerte en los últimos año. La difteria también ha rebrotado en algunas zonas del país. Todo ocurre mientras las instituciones carecen de datos confiable que les permitan aplicar protocolos o lineamientos que prevengan la propagación de estas enfermedades.



