Emigrar solo es emigrar dos veces - Runrun
Yeannaly Fermín Ago 14, 2019 | Actualizado hace 2 meses
Emigrar solo es emigrar dos veces
Dos psicólogas, un economista y un chef ofrecen varios consejos a los migrantes venezolanos que viven solos
Una planificación adecuada será determinante en el cumplimiento de las metas y objetivos que se proponga todo aquel que quiera emigrar y le toque vivir solo
 

EL PASADO 12 DE JUNIO, José Guerrero, publicó en su cuenta de Twitter que, después de nueve meses de haber emigrado a Perú, logró mudarse a vivir en una habitación. Se sentía contento y también tenía mucho miedo. “Si tienen consejos para alguien que jamás ha vivido solo lo agradecería en banda, tengo miedo y no quiero regresarme con el rabo entre las piernas”, escribió.

Las reacciones a su publicación no se hicieron esperar. Su Tweet generó más de 172 comentarios, 176 retuits y más de 2 mil likes. Unos lo felicitaban, otros le dejaban mensajes de aliento, y por supuesto, le recomendaron consejos que iban desde limpieza, cocina, finanzas, y hasta bromas como: 

 

José, venezolano de 24 años de edad, era estudiante de Ingeniería en Anaco, estado Anzoátegui cuando la crisis económica hizo que durante un año prácticamente no saliera de su casa. Quería emigrar, pero ni él ni su familia tenían los recursos económicos para hacerlo. Fue una amiga de su madre quien les prestó el dinero para que viajara a Perú y comenzara una nueva vida. José recuerda que Los nueve días más difíciles de su vida los pasó viajando: fue refugiado de Acnur por un día -cosa que agradece porque después de cinco días de viaje le prestaron una cama para que pasara la noche- y otro venezolano “le ganó el descuido” y le robó lo único que llevaba en su cartera: 80 dólares. José pensó en devolverse, pero las personas que viajaban desde Anaco con él le prestaron dinero para continuar.

“Estoy solo pal coño”, fue lo primero que José pensó cuando llegó a Perú. A diferencia de él, Ronny Millán -publicista en Venezuela- tenía a un familiar esperándolo en Argentina y, a la semana de llegar, ya había encontrado trabajo. “Esto es mundo”, dijo en suelo argentino, aunque extrañe el clima venezolano, su zona de confort y a su familia. Sandybell Guevara, periodista de 30 años que migró a Chile, ha debido lidiar con el costo de los servicios, el alquiler y la educación. También su paladar ha debido acostumbrarse a la sencillez de las comidas. 

Las emociones, las finanzas y la alimentación son tres aspectos que afectan cualquier proceso migratorio. Acá algunos consejos de Yorelis Acosta, psicóloga y jefa del área sociopolítica del Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y de Elizabeth Cordido también psicóloga y profesora en la Universidad Metropolitana, para emigrar y vivir solo:

 

– Tener un plan concreto y bien estudiado para evitar trastornos de ánimo. 

– Mantener comunicación activa con la familia.

– No emigrar solos o sin tener un apoyo o a alguien que le esté esperando afuera. Es muy importante la compañía de otra persona. 

– Buscar redes o grupos de apoyo por medio de los cuales logren mantener una cercanía con Venezuela. Existen grupos o comunidades de venezolanos que se reúnen para compartir experiencias.

– Mantener una actitud positiva y optimista. 

– Enfocarse en el futuro y enfrentar las situaciones de forma asertiva pensando que todo va a salir bien. 

– Practicar algún deporte, leer y buscar asistencia psicológica en caso de ser necesario. 

 

El aspecto económico uno de los más importantes, este es el factor principal por el cual muchos migrantes que viven solos se sienten frustrados o fracasados. El economista Alberto Abache ofrece varias recomendaciones para que el dinero rinda un poco más:

 

– La legalidad del migrante importante. Que una persona llegue a su destino con sus papeles apostillados y legalizados, hará que pueda encontrar trabajo más rápido y también si es profesional, encontrar empleo en su área. 

– Al principio es recomendable manejarse con un presupuesto con el que solo se cubran las necesidades más básicas (alimentación, vivienda y transporte)

– Comenzar por una vivienda sencilla y económica, y luego, cuando la situación mejore, ir buscando otras opciones. Es importante que a la hora de mudarse se chequee que los servicios de agua, luz, electricidad y telefonía funcionen a la perfección.

– Es importante que el migrante conozca la mecánica y siempre esté atento al mercado cambiario. 

– Recabar información para poder abrir cuentas bancarias y transar en la moneda del país. Es importante que el migrante lea y esté atento a todo (documentos, contratos) que vaya a firmar. 

– Hacer un esfuerzo por conocer el mercado laboral. Es cierto que el profesional venezolano no llega trabajando en lo que se graduó, pero si hace un estudio de los lugares donde puede desempeñarse y conoce cómo se desarrolla su carrera en el país de acogida, es un paso para conseguir empleo en el área. 

– Es pertinente contar con un mínimo de ahorros en divisas por si sucede alguna eventualidad de salud que necesite atención médica.

– No gastar más de lo que se gana. Aunque la economía es distinta en cada país, es importante que el migrante destine un porcentaje de su sueldo para el ahorro. Dependerá de los gastos que tenga, pero se estima que puede ser un 10%.

 

Alimentarse bien es también un reto para los migrantes. Esto es muy importante para evitar enfermedades y mantener el organismo en óptimas condiciones. Para aquellos a los que la cocina les resulta una obligación, el chef Francisco Abenante de Casa Bistró recomienda: 

 

– Hacer una minuciosa planificación del menú porque no solo ayudará a ahorrar dinero sino también tiempo. 

– Si la persona trabaja todo el día, lo ideal es hacer platos con anticipación, así sabrá la cantidad exacta de vegetales y aliños que va a comprar y evitará comprar de más o de menos. 

– Preparar platos que les recuerden costumbres o tradiciones es una manera de sentirse en casa. 

– Buscar mercados populares abiertos donde los productos sean más económicos es otra alternativa para ahorrar dinero. 

 

Abenante también ofrece varias recomendaciones para alimentarse bien, pese a no tener mucho tiempo para preparar los alimentos:  

 

– Los granos son una buena fuente de proteínas que, combinados con arroz, son perfectos y alimentan mucho. 

– Las carnes rojas combinadas con vegetales son muy fáciles de preparar. 

– Para los que no saben cocinar nada, el chef les recomienda que vean tutoriales en Youtube.

 

Migración venezolana
Expertos en psicología coinciden en que emigrar es una de las cosas más difíciles de sobrellevar. Los venezolanos que están en otros países, deben abrir la mente a nuevas costumbres, comidas y estilos de vida que poco se parecen a los que tenía antes de cruzar fronteras, pero que con el tiempo, una actitud positiva y mucha disciplina se aprende a vivir con los nuevos cambios. 

Un estudio sobre la migración venezolana que llevó a cabo en el Departamento de Ciencias del Comportamiento y en la Escuela de Psicología de la Universidad Metropolitana con jóvenes venezolanos que emigraron entre 2012 y 2017 determinó que la decisión de emigrar -según exponen los entrevistados- genera una gran cantidad de sentimientos como rabia, tristeza, dolor y miedo, que se pueden presentar o no de forma conjunta e incluso ser opuestos, pero que pueden cambiar drásticamente de acuerdo al momento y a la situación. En el momento de la llegada al país de acogida la tristeza se transforma en un sentimiento de añoranza por todo lo que se quedó atrás, la familia, las amistades construidas a lo largo de la vida,  la comida, el clima y la zona de confort. 

Según el estudio de la Universidad Metropolitana, los jóvenes venezolanos que no han regresado lograron la reconstrucción de sus vidas y con una mejor calidad. Han podido superar dificultades y estereotipos encontrados cuando dicen o los identifican como venezolanos.  

Según cifras de Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR), más de cuatro millones de venezolanos han abandonado su país. Siendo Colombia el país que ha albergado a aproximadamente 1.3 millones de personas desplazadas de Venezuela, seguido por Perú, Chile y Ecuador.  “El ritmo de salidas de Venezuela ha sido asombroso. Unos 695 000 a finales de 2015, la cantidad de refugiados y emigrantes de Venezuela se ha disparado a más de 4 millones a mediados de 2019”, señalaron las organizaciones.