#EstoNoEsNormal | 72 horas y la voz de mi mamá - Runrun

#EstoNoEsNormal | 72 horas y la voz de mi mamá

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EXISTE UN LUGAR EN EL MUNDO QUE LLEVA 72 HORAS APAGADO.

Me levanto de mi cama, me siento pegajosa; me duelen partes de mi cuerpo que no sabía que tenía. Tengo ganas de lavar ropa porque ya lo que me queda son las prendas que usaba hace 10 kilos, pero no puedo porque no hay agua. Chequeo porque es de día pero no, todavía no hay electricidad. Salgo de mi cuarto y veo a mi mamá sentada, viendo el teléfono con ganas de prenderlo, en su intento número 1001 por buscar una alternativa para comunicarse con su hija fuera del país. Voy a la cocina y veo a mi hermana rebuscando en los gabinetes, planificando y calculando qué es lo que pueden comer, para cuántos días queda la comida, mientras mi sobrino está sentado, tiene 12 años y no entiende de dónde sale eso que está sintiendo: abatido antes de ser capaz de dar una batalla. Aburrido y cansado.

Mientras alguna vecina visita -la más cercana, porque subir 9 pisos a pie es una tortura- se agradece la compañía pero da miedo que siquiera le den ganas de orinar y vea el desastre en el baño cuyo olor a amoniaco ya casi conquista toda la casa.

Intento abrazar a mi mamá varias veces pero no responde, solo cierra los ojos, como imaginando algo y se le eriza la piel. Creo que ha de ser el calor.

Llega la luz. Todos corremos como animales para cargar los teléfonos, porque el agua no ha llegado. Si hubiese agua, serían tobos los que cargaríamos; pero no. Desgraciadamente el agua que entra no llega con fuerza y está lejos, lo que implicaría bajar las escaleras con los meniscos desgastados y subirlas con un tobo a medio llenar.

Me enfermé y solo puede curarme la voz de mi mamá que, en tiempo real, creo que tengo 72 horas sin escuchar.

Valentina Ron

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