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Los estudiantes de Hong Kong, punta de lanza del movimiento prodemocracia, y el gobierno local se reúnen este martes por primera vez en más de tres semanas de manifestaciones con motivo de un diálogo que casi nadie espera que ponga fin a la crisis.
Los últimos comentarios del jefe del ejecutivo, Leung Chun-ying, que ha repetido que las elecciones totalmente libres son imposibles ya que harÃan que los más pobres dominasen el proceso electoral, no parece que vayan a calmar a los manifestantes, informó AFP.
Desde el 28 de septiembre, fecha en que la campaña para reclamar la instauración de un verdadero sufragio universal sufrió un vuelco, la vida en la excolonia británica está muy perturbada.
Los estudiantes, que salieron en masa a las calles en los primeros dÃas, ocupan desde hace más de tres semanas tres barrios de este centro del capitalismo financiero internacional. Aunque el número de manifestantes ha disminuido notablemente, los transportes públicos, el tráfico y la actividad económica siguen perturbados por las sentadas.
Los manifestantes reclaman la dimisión de Leung Chun-ying y la instauración de un verdadero sufragio universal en el territorio autónomo que vive su peor crisis polÃtica desde que volvió a tutela china en 1997.
Muchas preocupaciones
China acepta el principio de sufragio universal para la elección del próximo jefe del ejecutivo en 2017, pero pretende seguir controlando el proceso electoral empezando por los candidatos.
Por primera vez desde el 28 de septiembre, el gobierno ha aceptado reunirse con los estudiantes y las dos partes se encontrarán este martes por la noche para hablar de la reforma de la Constitución. Pero pocos observadores esperan que PekÃn, que teme un contagio democrático, cambie su posición. Ni tampoco esperan que los estudiantes se vayan a retirar.
“Estoy muy preocupada”, dijo Claudia Mo, diputada prodemocracia. “Si al final se demuestra que es simplemente un show, un circo polÃtico con animales polÃticos, la gente va a decir que hay que salir a la calle”.
“La gente no es optimista”, dice Joseph Cheng, analista y militante prodemocracia. “Nadie en el campo de los prodemocracia espera que PekÃn haga la más mÃnima concesión”.
Las dos primeras semanas, después de que la policÃa hiciera uso de gases lacrimógenos, la movilización ha sido bastante pacÃfica. Pero la tensión se ha vuelto a disparar en los últimos dÃas por la intervención de las fuerzas del orden para desbloquear algunas vÃas de circulación.
Lo lograron en Causeway Bay, un barrio comerciante, y en Admiralty, cerca de la sede del poder, pero han perdido una parte del terreno logrado en Mongkok, en el sur del continente, frente a la isla de Hong Kong.Â
En una entrevista al Wall Street Journal y al International New York Times, poco antes del inicio de las negociaciones, Leung Chung-ying reiteró que no es posible que haya libertad de candidaturas en Hong Kong.
Colusión con la élite
Si fuera el caso, dijo, el proceso electoral estarÃa dominado por los electores más numerosos. “Si fuera solo un juego de nombres y de representación numérica, se hablarÃa de la mitad de la población de Hong Kong que gana menos de 1.800 dólares al mes”.
En cualquier caso, las negociaciones podrÃan prolongarse. “Una sesión de negociación podrÃa ser insuficiente para resolver todos los problemas, pero negociar constituye un buen punto de partida”, dijo el número uno hongkonés a la prensa el martes.
Los manifestantes, muy jóvenes en su mayorÃa, están preocupados por su futuro polÃtico aunque también por el económico ya que las desigualdades sociales no paran de crecer. El aflujo de chinos del “continente”, a los que se culpa en parte del aumento del costo de la vida, explica este sentimiento, asà como la percepción de la generación joven de una colusión entre el gobierno y la élite financiera.
Cerca del 20% de los siete millones de habitantes de Hong Kong, unos 1,31 millones de personas, viven por debajo del umbral de pobreza, según datos oficiales.





