La situación económica y la escasez de divisas ha propiciado el resurgimiento de debates sobre el régimen cambiario. La situación es tan delicada que incluso parece haber un debate dentro del mismo partido de gobierno; atizado en muchos casos por los economistas de la periferia chavista ahora que han olido la sangre del que hasta ahora habÃa llevado las riendas en materia económica. Pero el debate no solo se da dentro del sector oficial, también existe en aquel sector que ha adversado al régimen. En este caso el debate toma carices especulativos más que otra cosa, ya que las decisiones se siguen tomando del otro lado de la acera.
En lo que si parece existir consenso de uno y otro lado es que el actual esquema genera más problemas que soluciones. Del lado oficialista la escasez y la inflación han tenido que llegar a los niveles actuales para que comenzaran a plantearse cosas. Del otro lado siempre ha reinado el argumento que el control de cambio debe ser desmontado, ahora, la forma como deba serlo y que tipo de sistema a implementarse sigue siendo motivo de discusión. La realidad es que el control de cambio actual, con tres tipos de cambio oficiales y un cuarto del mercado alternativo, es peor incluso que RECADI.
Existen dos discusiones fundamentales. La primera es si el gobierno decidirá unificar o no todos los tipos de cambio. En esta materia es solo un grupo muy reducido de personas que piensan que algo asà es posible. Yo me incluyo entre esos. Para mà el control de cambio cada dÃa le aporta menos beneficios al gobierno y más costos. A favor de aquellos que dudan que el actual gobierno vaya a desmontarlo está el enorme poder que le otorga al Gobierno el controlar la asignación de divisas y los beneficios de aquellos que se lucran con ese control. Tienen un buen punto. La segunda discusión es, de mantenerse el control, cuales serán los tipos de cambio que unificarán. Es en esta área donde existen más posibilidades y por lo tanto mayor espacio para la especulación.
Las posibilidades con tres tipo de cambio oficiales son muchas pero tocaremos solo las tres que hasta ahora han sido las más mencionadas. La primera es la unificación de los dos tipos de cambio más bajos en un tipo de cambio de alrededor de 15 Bs./US$ y mantener Sicad II a donde se irÃan enviando más rubros. Esta opción es la de menor incidencia en los precios de las cadenas de distribución de alimentos Mercal y Pdval. No resolverÃa los niveles de escasez, ni la sobre facturación en las importaciones, pero si darÃa algo de oxÃgeno a Pdvsa, insuficiente en todo caso para evitar que continúe el financiamiento monetario por parte del BCV. En resumen resuelve poco. La segunda es una unificación de estas dos tasas a 25 Bs./US$ manteniendo Sicad II. En este caso el impacto sobre los precios serÃa mayor, se podrÃa reducir temporalmente la escasez y se le darÃa oxÃgeno a Pdvsa pudiendo eliminar, también de forma temporal, la asistencia del BCV. No se eliminarÃa los incentivos para sobrefacturar y seguirÃa habiendo racionamiento de las divisas. La tercera serÃa una unificación de los tres tipos de cambio en una figura entre los 35 y 40 Bs./US$, manteniendo el control de cambio. En este caso el aumento de los precios terminarÃa siendo el mayor de la historia y el costo polÃtico serÃa mayor. Se eliminarÃa la necesidad del financiamiento monetario a Pdvsa, se corregirÃan más de dos tercios del déficit fiscal y se podrÃa disminuir de forma dramática la escasez.
En cualquiera de los esquemas que mantienen el control de cambio no se resolverÃan los problemas a largo plazo, solo se seguirá comprando tiempo. La primera solución luce insuficiente, resuelve muy poco y no deja de tener un costo polÃtico. La tercera tiene un costo polÃtico elevado y la pregunta en este caso serÃa ¿por qué no desmontar el control de cambio a un tipo de cambio algo más elevado buscando los beneficios que esto traerÃa a mediano plazo? Entre estas dos aparece el termino medio que es unificar los dos tipos más bajos a 25 Bs./US$ y mantener Sicad II. Si se va a mantener el actual control de cambio, a mi juicio ésta serÃa la modificación más factible ya que comprarÃa algo de tiempo con un costo polÃtico moderado.
El control de cambio luce agotado, esto no necesariamente implica que va a ser desmontado. Lo que si ocurrirá será una sustancial devaluación. El monto y la forma en que esta ocurra está en discusión, lo que si no está sujeto a discusión es el impacto que esto tendrá sobre el poder de compra de los salarios. Hemos vivido muchos años una ficción y ya se va haciendo insostenible, incluso para quienes la han generado.




