Responsabilidad con Venezuela por Ramón Guillermo Aveledo

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Debemos encarnar el descontento de este pueblo con la mala situación y el mal gobierno que la ha causado. Protesta cívica y pacífica, que se haga sentir y se haga escuchar en el barrio y la urbanización, en el centro de trabajo y el centro de estudios, en la parada y el mercado. En los cuerpos deliberantes. En los medios. En asambleas, diálogos, foros y reuniones a todo nivel y en todo el país.
Pero protestar no basta. Hay que ser la esperanza. La alternativa unitaria exige respuestas, está preparada para darlas; presentar soluciones. Mostrar el camino hacia ese país en el que todos podamos vivir y progresar en paz. Es un reto de elaboración, de creación y de comunicación. De nada sirve tener las ideas, si la gente no lo sabe.
Pero tenemos, además y primero que todo, la responsabilidad de gobernar. De gobernar bien. Tan bien, que los venezolanos puedan ver que es posible un gobierno distinto y mejor. En tres estados, 76 municipios y el Distrito Metropolitano de Caracas. Tenemos la oportunidad de influir positivamente en la vida cotidiana de millones de venezolanos, medio país. Es una responsabilidad impostergable, principalísima.
Nos toca cambiar el Gobierno, cuando toque. Constitucionalmente, democráticamente, pacíficamente. Hay quienes nos piden, incluso nos reclaman, que tumbemos al Gobierno. La desesperación genera esa urgencia, y parece que el Gobierno no se da cuenta. Pero ese no es nuestro papel. Nuestro deber es sustituirlo constitucionalmente, democráticamente, pacíficamente.
Nos toca cambiar la manera de gobernar. Cambiar esta que ha fracasado, por una nueva que aprenda de las experiencias, que no improvise, pero que se atreva a lo nuevo, lo distinto. Una manera democrática y progresista, social y eficiente, sin prejuicios y sin complejos, inclusiva y generadora de prosperidad. Pero también nos toca gobernar. Ahora mismo, todos los días, en estos estados y estos municipios. Y tenemos que cumplirle a la gente que votó por nosotros.
Por todo eso, hay que cuidar y renovar la Unidad. Esa es la fuerza del pueblo.
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Debemos encarnar el descontento de este pueblo con la mala situación y el mal gobierno que la ha causado. Protesta cívica y pacífica, que se haga sentir y se haga escuchar en el barrio y la urbanización, en el centro de trabajo y el centro de estudios, en la parada y el mercado. En los cuerpos deliberantes. En los medios. En asambleas, diálogos, foros y reuniones a todo nivel y en todo el país.
Pero protestar no basta. Hay que ser la esperanza. La alternativa unitaria exige respuestas, está preparada para darlas; presentar soluciones. Mostrar el camino hacia ese país en el que todos podamos vivir y progresar en paz. Es un reto de elaboración, de creación y de comunicación. De nada sirve tener las ideas, si la gente no lo sabe.
Pero tenemos, además y primero que todo, la responsabilidad de gobernar. De gobernar bien. Tan bien, que los venezolanos puedan ver que es posible un gobierno distinto y mejor. En tres estados, 76 municipios y el Distrito Metropolitano de Caracas. Tenemos la oportunidad de influir positivamente en la vida cotidiana de millones de venezolanos, medio país. Es una responsabilidad impostergable, principalísima.
Nos toca cambiar el Gobierno, cuando toque. Constitucionalmente, democráticamente, pacíficamente. Hay quienes nos piden, incluso nos reclaman, que tumbemos al Gobierno. La desesperación genera esa urgencia, y parece que el Gobierno no se da cuenta. Pero ese no es nuestro papel. Nuestro deber es sustituirlo constitucionalmente, democráticamente, pacíficamente.
Nos toca cambiar la manera de gobernar. Cambiar esta que ha fracasado, por una nueva que aprenda de las experiencias, que no improvise, pero que se atreva a lo nuevo, lo distinto. Una manera democrática y progresista, social y eficiente, sin prejuicios y sin complejos, inclusiva y generadora de prosperidad. Pero también nos toca gobernar. Ahora mismo, todos los días, en estos estados y estos municipios. Y tenemos que cumplirle a la gente que votó por nosotros.
Por todo eso, hay que cuidar y renovar la Unidad. Esa es la fuerza del pueblo.
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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.