¿Qué hacer de ahora en adelante? Es la pregunta que mueve el debate dentro de las filas opositoras en Venezuela tras el enfriamiento de la calle luego de tres meses de protestas masivas contra el Gobierno de Nicolás Maduro. En medio de la crisis que vive el chavismo, la coalición de partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) afronta diversas posiciones entre sus integrantes que no convergen en los pasos a seguir para enfrentar al chavismo.
Primero Justicia y Acción Democrática, los dos más grandes partidos de la oposición, apuestan al igual que el otrora poderoso Copei, por buscar la mayoría parlamentaria en 2015 y ganar las presidenciales de 2019. Un Nuevo Tiempo no abraza ningún mecanismo concreto, pero tiene una actitud más frontal contra el oficialismo.
Mientras, las fuerzas más pequeñas como Alianza Bravo Pueblo, Proyecto Venezuela, La Causa R y Voluntad Popular apuestan por “La Salida” de Maduro a través de una constituyente que renueve los Poderes Públicos, en tanto que la exdiputada María Corina Machado impulsa un congreso de movimientos sociales para renovar el liderazgo opositor.
La convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) está contemplada en el artículo 348 de la Carta Magna. Se requiere recolectar un 15% de las firmas de los electores inscritos en el Registro Electoral, pero el planteamiento no sólo se encuentra bloqueos gubernamentales, sino también críticas en la oposición. Maduro declaró en febrero que si en el año 2016 -a la mitad de su mandato-, la oposición recogía firmas para llamar a un referendo revocatorio necesitarían también la huella dactilar y la foto de la persona.
La traba se anuncia 10 años después de la llamada “Lista Tascón”, un conjunto de firmas que pedía la renuncia del entonces mandatario, Hugo Chávez, que fue usada para discriminar a la oposición, incluso a la hora de pedir empleo en la administración públicos, requerir trámites administrativos o solicitar créditos en bancos públicos. Pero desde la oposición, también se advierte que la ANC es un arma de doble filo, porque así como se puede ganar con el voto popular la iniciativa también se puede perder. Además alerta quien controle la convocatoria (el muy cuestionado Consejo Nacional Electoral) controlará las reglas de representación.
Las salidas
Aun así, Voluntad Popular, el partido del dirigente Leopoldo López, quien permanece detenidos desde el pasado 18 de febrero por impulsar “la salida” de Maduro, decidió que ese era el camino. La organización anunció que para el 5 de julio trazaría el camino hacia la ANC para sustituir a los Poderes Públicos que consideran “están corrompidos”. Sin embargo, esto no ha sucedido.
Por su parte, la exdiputada María Corina Machado, quien avala la renovación de los Poderes Públicos, sigue insistiendo en la renuncia de Maduro, pero ahora ya no mediante protestas masivas sino a través de una mejor articulación opositora. Para ello promueve un gran congreso de las bases antichavistas con el objetivo de lograr la ampliación de la MUD para incluir a gremios y movimientos sociales.
Tomás Guanipa, secretario general de Primero Justicia, hizo un llamado a la madurez política, pues considera que es momento para recorrer el país. Ése es justo el planteamiento que hace Henrique Capriles, excandidato presidencial y gobernador del estado Miranda, quien consideró que “La Salida”, una oleada de protestas producto del descontento que dejaron 43 muertos, 873 heridos y más de 2.500 detenidos, no supo conectar con las mayorías y fue rechazada por 89% de los venezolanos. “La oposición perdió”, dijo.
El Gobierno de Maduro asegura que “La Salida” disimulaba una intención golpista del sector opositor radical y formaba parte de un plan que incluía el magnicidio. Mientras las protestas se propagaban por Venezuela, los sectores más pragmáticos promovieron un diálogo entre Gobierno que, desde su instalación en abril no produjo resultado alguno. La semana pasada, el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, advirtió que las conversaciones con el Ejecutivo estaban congeladas, “pero no anuladas”.
Las elecciones de 2015
Para Esteban Oria, presidente de la Federación de Politólogos de Venezuela, “La Salida” fue una estrategia implementada luego de una serie de derrotas electorales por parte de algunos sectores radicales que, como proyecto, fracasó. Las calles se enfriaron, y ante este nuevo panorama, se creó una necesidad de lograr un posicionamiento dentro de la toma de decisiones en el seno de la MUD.
El analista político recordó que para 2015 está prevista la convocatoria a las elecciones parlamentarias en Venezuela. “Hay un componente de electores radicales y este grupo rebelde dentro de la MUD quiere capitalizar una conexión, por lo que negocian su papel en los comicios”.
“La estrategia es posicionarse, pues no hay capacidad para ir más allá, porque la táctica de calle la perdieron. La oposición es más una administradora de voto que una organización política”, insistió el analista.
El inconveniente, según el abogado constitucionalista y alcalde opositor, Gerardo Blyde, advirtió que algunos grupos no son sinceros en sus planteamientos y hacen cálculos para crear fisuras y daños irreparables a la MUD. “Hay un peligro latente de que la alianza se sepulte a sí misma de persistir la división”.




