Alerta de populismo en Colombia

FIXED

Hace unos días visité a nuestro país hermano Colombia, el gusto de observar sus avances comienza desde que uno coloca el primer pie en el país. Se respira un clima de prosperidad, se siente la seguridad y tranquilidad que merecidamente han recuperado,  la llegada de turistas que transitan y quieren quedarse en él, sus ciudades limpias, una inflación de sólo un dígito y un crecimiento de su PIB de más del 4% durante el último año, son sólo algunos de los grandes logros que exhibe el país.

Por el amor que le tengo a Colombia, así como a los colombianos a quienes reconozco como hermanos, me voy a tomar el atrevimiento de destacar dos problemas que observe en desarrollo en su sociedad, los cuales representan una alerta que debe ser escuchada.

Durante décadas la región ha tenido protagonistas que de distintos flancos han emprendido campañas para desprestigiar constantemente a los partidos políticos tradicionales, hoy se suman otras de deshonra mutua entre sus partidos democráticos. La suma de estas acciones irresponsables lo único que está consiguiendo es desacreditar a su clase política, lo cual es sumamente grave para la sociedad democrática.

El político de profesión está adquiriendo una mala imagen, lo cual es comprensible viendo como desde el gobierno se generan políticas que buscan indultar y hasta premiar la ineficiencia, la corrupción y el terrorismo que tanto costó neutralizar en el país. La gente comienza a perder confianza en ellos, comentarios como: “todos son iguales” o “yo no creo en políticos”, se hacen cada vez más comunes y eso solo está creando un campo fértil para la aparición de un virus llamado “populismo”.

A la crisis política antes mencionada, se le suma la llegada de un boom inmobiliario producto de inversión extranjera, llegada de transnacionales, tratados de libre comercio que aparentemente benefician solo a unos pocos que manejan grandes negocios en vez de a los productores nacionales. En pocas palabras, la brecha social no ha disminuido, sino que sigue incrementándose con gran molestia para la mayor parte de la población, quienes ven como todo sube de forma exponencial, menos sus ingresos.

Sea obvio o no para algunos, el populismo se ha expandido a lo largo del continente, es un virus hábil que se oculta detrás de las ansias de poder y la falta de escrúpulos. El mismo no se reconoce por una clase social, nivel de educación, ni por quien use corbata, uniforme o falda, se reconoce solo por la ambición desmedida de ser elegido o generalmente reelecto a toda costa, y tanto las marcadas diferencias sociales, como políticas, son condiciones que favorecen el desarrollo de este virus.

Durante los años 90, en Venezuela se dispararon estas mismas alertas, la mayoría las ignoró y el resultado está a simple vista luego de 15 años de socialismo del siglo XXI. Espero que los colombianos las escuchen a tiempo, para que no repitan los errores que sus vecinos han cometido o rectifiquen en los errores ya cometidos.

 Luis Miguel Colmenares Márquez

@lmcolmenares

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Hace unos días visité a nuestro país hermano Colombia, el gusto de observar sus avances comienza desde que uno coloca el primer pie en el país. Se respira un clima de prosperidad, se siente la seguridad y tranquilidad que merecidamente han recuperado,  la llegada de turistas que transitan y quieren quedarse en él, sus ciudades limpias, una inflación de sólo un dígito y un crecimiento de su PIB de más del 4% durante el último año, son sólo algunos de los grandes logros que exhibe el país.

Por el amor que le tengo a Colombia, así como a los colombianos a quienes reconozco como hermanos, me voy a tomar el atrevimiento de destacar dos problemas que observe en desarrollo en su sociedad, los cuales representan una alerta que debe ser escuchada.

Durante décadas la región ha tenido protagonistas que de distintos flancos han emprendido campañas para desprestigiar constantemente a los partidos políticos tradicionales, hoy se suman otras de deshonra mutua entre sus partidos democráticos. La suma de estas acciones irresponsables lo único que está consiguiendo es desacreditar a su clase política, lo cual es sumamente grave para la sociedad democrática.

El político de profesión está adquiriendo una mala imagen, lo cual es comprensible viendo como desde el gobierno se generan políticas que buscan indultar y hasta premiar la ineficiencia, la corrupción y el terrorismo que tanto costó neutralizar en el país. La gente comienza a perder confianza en ellos, comentarios como: “todos son iguales” o “yo no creo en políticos”, se hacen cada vez más comunes y eso solo está creando un campo fértil para la aparición de un virus llamado “populismo”.

A la crisis política antes mencionada, se le suma la llegada de un boom inmobiliario producto de inversión extranjera, llegada de transnacionales, tratados de libre comercio que aparentemente benefician solo a unos pocos que manejan grandes negocios en vez de a los productores nacionales. En pocas palabras, la brecha social no ha disminuido, sino que sigue incrementándose con gran molestia para la mayor parte de la población, quienes ven como todo sube de forma exponencial, menos sus ingresos.

Sea obvio o no para algunos, el populismo se ha expandido a lo largo del continente, es un virus hábil que se oculta detrás de las ansias de poder y la falta de escrúpulos. El mismo no se reconoce por una clase social, nivel de educación, ni por quien use corbata, uniforme o falda, se reconoce solo por la ambición desmedida de ser elegido o generalmente reelecto a toda costa, y tanto las marcadas diferencias sociales, como políticas, son condiciones que favorecen el desarrollo de este virus.

Durante los años 90, en Venezuela se dispararon estas mismas alertas, la mayoría las ignoró y el resultado está a simple vista luego de 15 años de socialismo del siglo XXI. Espero que los colombianos las escuchen a tiempo, para que no repitan los errores que sus vecinos han cometido o rectifiquen en los errores ya cometidos.

 Luis Miguel Colmenares Márquez

@lmcolmenares

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