
Víctor Maldonado C.
@vjmc
Enviado especial de www.runrun.es
Como es tradición la Junta Directiva de Consecomercio se reunió en el marco de la Asamblea de Fedecámaras. Madrugaron para reflexionar sobre las mejores formas de entender la política desde los gremios empresariales. Y para abordar ese tema convocaron a dos de sus expresidentes, Jorge Botti y Noel Alvarez. Con ambos tuvimos la oportunidad de conversar y estas son sus propuestas.
Noel Alvarez
Uno de los temas que genera mayor controversia y discusión es el rol político del empresariado, entendiéndolo como los dilemas que se plantean cuando se piensa en la participación política de los dirigentes empresariales. Creo que para disolver esas discrepancias hay que diferenciar entre dos categorías diferentes. Hay que distinguir “lo político” de “la política”. Lo primero siempre va a aludir a las bases constituyentes de la sociedad, la democracia, la libertad, la justicia, y las mejores formas de conseguirlas como bienes públicos. Yo creo que nadie puede negar su participación e involucramiento en estos temas que son cruciales. En cambio “la política” tiene que ver con otro tipo de derechos, en este caso con apoyar opciones de candidatos o de partidos, incluso con la tentación de ser uno de los nominados para un cargo de elección popular. Hay que tener cuidado porque no es bueno endosar una institución gremial a los intereses parciales que puedan estar representados en un partido político. Podría no llegar a ser ético.
Ahora bien, los empresarios sí pueden participar en “la política”. Nada ni nadie puede objetar el intento de satisfacer esas aspiraciones de ver transformadas en políticas públicas su forma de ver al mundo. Yo incluso creo que los empresarios deberían formar grupos organizados con el objetivo de hacerse representar en las instancias de decisión. No puede verse como algo malo que tengamos parlamentarios que sientan y entiendan los principios y valores de la libre empresa.
—Los gremios empresariales están frente al país, haciendo propuestas, llevando adelante sus planteamientos, tratando de dialogar para decir cuál es su versión sobre la senda que nos debería llevar a la prosperidad nacional. ¿Tú crees que eso forma parte de participar en “lo político”?
—Efectivamente. Todo eso forma parte de la razón de ser de los gremios empresariales, pero tienen que reconocerlo sin complejos y sin caer en etapas de perplejidad y de repliegue. Eso es absolutamente diferente a hacer “política partidista”. Los gremios no son partidos políticos ni deben endosarse a ningún partido político. Y los líderes empresariales deben ser pudorosos para que sus propias y legítimas aspiraciones no le hagan daño a los gremios que dirigen. Hay un conflicto de interés obvio que debería obligar a tomar una decisión al respecto: o sigues en el gremio o te dedicas a “la política”. Ninguna de las dos opciones es peor que la otra, pero no se pueden ejercer simultáneamente.
—¿Cuál es la relación que debe plantearse entre la comunidad de gremios empresariales y los partidos políticos?
—Obviamente de mucho respeto y de entendimiento. Creo que el esfuerzo debe enfocarse en hacerles ver a los políticos que la empresa privada también persigue el bienestar del país y por eso mismo aspira al bienestar económico, social y político. Ninguno debe invadir el campo del otro. Los políticos ven con mucho celo las aproximaciones de los empresarios a la política. Eso es un error. Ese cliché tiene que superarse. Porque los empresarios son también ciudadanos y no están inhabilitados para pensar y actuar para mejorar las condiciones del país.
Jorge Botti
Yo comienzo por decir que celebro que Consecomercio haya elegido ese tema, porque además creo que ha sido el dolor de cabeza del empresariado venezolano por lo menos en los últimos quince años. Debemos superar el trauma de los sucesos ocurridos en el 2002. Una cosa muy distinta es que la sociedad civil, de la cual formó parte el empresariado, se haya organizado para que en una gesta cívica sin precedentes haya llevado al país a los acontecimientos que todos conocemos, y otra cosa muy distinta son las movidas de poder que sucedieron después. Yo creo que toda la sociedad venezolana y también la comunidad empresarial están un poco traumatizadas por los desenlaces que tuvo ese movimiento cívico. Precisamente por eso hay que hablarlo para superarlo.
Pero además el tema de los empresarios y la política hay que aterrizarlo, porque como suele suceder, “el diablo está en los detalles”. Todos estamos claros en que una cosa es hacer vida en los gremios empresariales y otra muy diferente es estar en la arena política propiamente dicha, y que una cosa no se debe mezclar con la otra. Pero el asunto se complica cuando intentamos que el empresario entienda que la democracia y la defensa del sistema de libertades y garantías ciudadanas debe ser nuestro deber y que no podemos concentrarnos únicamente en aquellas cosas que nos son muy propias, como el acceso a las divisas o mantener vigentes las escasas libertades económicas que aun tenemos. O que entiendan que cada organización empresarial tiene que vincularse con la suerte de la gente de su comunidad, y llegado el momento, los empresarios están llamados a liderar la demanda de reivindicaciones sociales. Eso ya ha ocurrido en algunas localidades del interior de la república. Las Cámaras han acompañado lealmente los reclamos en temas como inseguridad ciudadana.
—¿Cómo se juega a “lo político” en estos momentos?
—Creo que tenemos que caracterizar muy bien qué es lo que tenemos por delante, de aquí a las elecciones parlamentarias, y por otra parte no podemos dejar de considerar un tema de fondo, que tiene que ver con la influencia del sector empresarial en el diseño de políticas públicas, que no solamente pasa por influir en el gobierno. También es necesario influir en los partidos políticos. Allí, hay mucha tela que cortar. No se trata de un chantaje sobre la supuesta capacidad de financiamiento que tienen algunos empresarios. Más bien se trata de desarrollar mucho más conocimiento político en el sector empresarial y desarrollar unas correas de transmisión que nos conecten con los líderes regionales y nacionales, estén en el poder o no, porque de lo que se trata es de influir en el plano de las ideas, para aproximarnos unos y otros a una versión del país, que nosotros pensamos debe ser la de un país donde se garanticen las libertades y la paz.



