Este jueves, 4 de diciembre, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, anunció que las tareas escolares serán reguladas para “disminuir el impacto negativo que generan en las familias y garantizar el tiempo libre de niños, niñas y adolescentes”.
El Ministerio de Educación, a través de su cuenta en Instagram, señaló que tras un debate nacional con expertos, docentes y estudiantes, que movilizó a 68.640 personas y contó con la participación activa de 79 universidades, la medida busca asegurar que las tareas sean realmente útiles, claras, respeten un tiempo máximo de ejecución y no sustituyan el proceso pedagógico en el aula.
“Este ha sido uno de los debates educativos más grandes y ricos que hemos tenido en los últimos años”, afirmó Rodríguez durante la presentación de los resultados.
Rodríguez precisó que la regulación vendrá acompañada de un plan de trabajo y formación docente, “buscando una educación más efectiva y equilibrada que priorice el bienestar de nuestros estudiantes”. Sin embargo, no ofreció mayores detalles sobre la regulación de las asignaciones.
El ministro enfatizó tres puntos clave del proyecto. Primero, establecer una regulación nacional que limite la cantidad, duración y características de las tareas, priorizando su calidad pedagógica sobre la cantidad. Segundo, velar porque las actividades escolares no invadan excesivamente el tiempo familiar ni afecten el descanso y la recreación de los estudiantes y finalmente, implementar un plan nacional de acompañamiento y formación docente para asegurar que las nuevas orientaciones se apliquen efectivamente en cada aula del país.
Se materializó la propuesta
La propuesta realizada el pasado mes de septiembre por Héctor Rodríguez sobre la posible eliminación de las tareas escolares con el objetivo de “reducir la carga de estrés en los estudiantes y sus familias”, se materializó.
Según Rodríguez, las tareas representan un “factor de violencia en el hogar, de gritos, es una hora de maltrato, de castigo”.
“Yo he estado tentado a eliminar las tareas. Hay quienes dicen: ‘Ya va, Héctor, porque es un conector entre la escuela y el representante’. Bueno, busquemos otras alternativas. No lo quiero hacer a lo loco, quiero que lo reflexionemos, que hagamos un estudio sobre ese tema”, dijo Rodríguez el pasado 13 de septiembre en una alocución con el sector educativo.
En un reportaje publicado por Runrun.es expertos consultados sobre la eliminación de las tareas coincidieron en que no debían eliminarse sino reformularlas.
Carlos Calatrava, exdirector de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), comentó que las tareas “siempre son necesarias”, pero considera que deben replantearlas o reformularlas para favorecer el aprendizaje.
Lila Vega, pediatra y miembro de la Red de Madres, Padres y Representantes, coincidió con Calatrava en que las tareas no deben eliminarse y señala que pueden ser altamente creativas sin abarrotar a los estudiantes ni a sus padres. Sobre todo “no deben ser una fuente de castigo”.
Por su parte Cristina Rojas, docente de primaria con más de 15 años de experiencia, señaló que no está de acuerdo con que se eliminen las tareas, pero sí con que se reformulen. Apuntó a que con una eventual eliminación de las responsabilidades escolares el niño va a ocupar ese espacio en otras actividades que quizás no sean tan productivas.
Problemas de fondo
Con la regulación de las tareas escolares anunciadas por el ministro surgen también otros cuestionamientos que están directamente relacionados con la situación del sector educativo.
Los docentes venezolanos están mal remunerados, con salarios que no satisfacen las necesidades más básicas, las escuelas presentan graves deterioros a nivel estructural sin servicios básicos eficientes y los estudiantes no cuentan con un programa de alimentación de calidad.
Además, también sigue presente la necesidad de actualizar el currículo escolar algunos no se actualizan desde el año 1986.
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