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Comer sigue siendo un reto: la cruda realidad alimentaria en Venezuela

El modo supervivencia sigue activo en muchos hogares de Venezuela. Ante los altos costos de la proteína animal, frutas, verduras, leguminosas y carbohidratos, los venezolanos hacen maromas para poner alimentos en la mesa.

Un reportaje de El Pitazo señaló que entre las medidas que los venezolanos están adoptando para poder comer destacan pedir en la calle, endeudarse, sembrar alimentos y reinventar la manera de preparar los alimentos ante la imposibilidad de adquirir los productos de la Canasta Alimentaria Familiar que, según cifras de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas‑FVM), hasta abril de 2025, tenía un costo de 503,73 dólares.

Cáritas de Venezuela registró en una encuesta familiar sobre seguridad alimentaria -elaborada en 13.305 hogares en 8 estados del país- las estrategias que usa el venezolano para comer.

El estudio reveló que 32% ha tenido que pedir o comer en servicios de alimentación fuera de casa, 54% ha tenido que endeudarse o pedir ayuda para poder comer, 59% ha pasado por privación de alimentos en cantidad y calidad, y 76% ha liquidado sus ahorros.

Esa supervivencia conlleva a cifras más alarmantes. La organización elaboró un monitoreo en agosto de este 2025 del estado nutricional de 2502 niños y niñas de hasta 5 años en las 28 diócesis que tienen en 56 municipios de 20 estados del país. El resultado: 29.5% de los niños evaluados está en desnutrición aguda o riesgo de tenerla.

Los niveles de desnutrición que registra Cáritas en 2025 son similares a los encontrados en 2016, cuando iniciaron sus programas de respuesta humanitaria en el país.

Alternativas para comer

Carmen Herrera, madre de tres hijos, pela una auyama mientras hierve agua con sal. “Hoy toca crema de auyama con un poquito de arroz. Eso llena el estómago”, dice con una sonrisa resignada.

En los barrios populares de Maracaibo (Zulia), Petare y los Valles del Tuy (Miranda), así como en Caracas, las familias han aprendido a sustituir ingredientes tradicionales por lo que esté disponible en casa o por el que sea más barato. Harina de maíz por yuca rallada; carne por sardinas o riñonada y leche por agua de arroz son algunas de las opciones.

Hacemos arepas con plátano verde o con auyama. A veces mezclamos lo que queda de varias harinas para que rinda”, cuenta Josefina Chávez, un ama de casa de 52 años que vive en una zona rural de los Valles del Tuy.

Riesgos de una alimentación improvisada

Los venezolanos buscan las opciones más económicas y rendidoras para comer, aunque ello signifique un problema a largo plazo para su salud, alertó la presidenta del Colegio de Nutricionistas del estado Zulia, Yelitza González.

“Hay un alto índice de obesidad y de pacientes diabéticos producto de la inadecuada alimentación con el aumento de carbohidratos y la disminución de proteína animal debido a su alto costo”, aseguró la especialista en entrevista telefónica.

Al consultorio de González llegan pacientes que preparan sólo arroz con un poco de azúcar para la cena, pasta sola, yuca, algunos tubérculos o incluso animales no aptos para el consumo humano.

Agregó que tampoco hay un alto consumo de vegetales y frutas, debido a los elevados precios. “Terminan minimizando la ingesta de vegetales, frutas y proteínas y la reemplazan por más carbohidrato, porque da saciedad y alcanza para todos”, lamentó.

La especialista aconseja a los consumidores sustituir la proteína animal por la vegetal, como los granos, que son rendidores y sirven para elaborar distintas recetas. En la parte láctea sugiere usar ricota o requesón y recomienda no olvidarse de los huevos, aunque también resultan costosos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

En los barrios populares de Maracaibo (Zulia), Petare y los Valles del Tuy (Miranda), así como en Caracas, las familias han aprendido a sustituir la harina de maíz por yuca rallada; carne por sardinas o riñonada y leche por agua de arroz
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El modo supervivencia sigue activo en muchos hogares de Venezuela. Ante los altos costos de la proteína animal, frutas, verduras, leguminosas y carbohidratos, los venezolanos hacen maromas para poner alimentos en la mesa.

Un reportaje de El Pitazo señaló que entre las medidas que los venezolanos están adoptando para poder comer destacan pedir en la calle, endeudarse, sembrar alimentos y reinventar la manera de preparar los alimentos ante la imposibilidad de adquirir los productos de la Canasta Alimentaria Familiar que, según cifras de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas‑FVM), hasta abril de 2025, tenía un costo de 503,73 dólares.

Cáritas de Venezuela registró en una encuesta familiar sobre seguridad alimentaria -elaborada en 13.305 hogares en 8 estados del país- las estrategias que usa el venezolano para comer.

El estudio reveló que 32% ha tenido que pedir o comer en servicios de alimentación fuera de casa, 54% ha tenido que endeudarse o pedir ayuda para poder comer, 59% ha pasado por privación de alimentos en cantidad y calidad, y 76% ha liquidado sus ahorros.

Esa supervivencia conlleva a cifras más alarmantes. La organización elaboró un monitoreo en agosto de este 2025 del estado nutricional de 2502 niños y niñas de hasta 5 años en las 28 diócesis que tienen en 56 municipios de 20 estados del país. El resultado: 29.5% de los niños evaluados está en desnutrición aguda o riesgo de tenerla.

Los niveles de desnutrición que registra Cáritas en 2025 son similares a los encontrados en 2016, cuando iniciaron sus programas de respuesta humanitaria en el país.

Alternativas para comer

Carmen Herrera, madre de tres hijos, pela una auyama mientras hierve agua con sal. “Hoy toca crema de auyama con un poquito de arroz. Eso llena el estómago”, dice con una sonrisa resignada.

En los barrios populares de Maracaibo (Zulia), Petare y los Valles del Tuy (Miranda), así como en Caracas, las familias han aprendido a sustituir ingredientes tradicionales por lo que esté disponible en casa o por el que sea más barato. Harina de maíz por yuca rallada; carne por sardinas o riñonada y leche por agua de arroz son algunas de las opciones.

Hacemos arepas con plátano verde o con auyama. A veces mezclamos lo que queda de varias harinas para que rinda”, cuenta Josefina Chávez, un ama de casa de 52 años que vive en una zona rural de los Valles del Tuy.

Riesgos de una alimentación improvisada

Los venezolanos buscan las opciones más económicas y rendidoras para comer, aunque ello signifique un problema a largo plazo para su salud, alertó la presidenta del Colegio de Nutricionistas del estado Zulia, Yelitza González.

“Hay un alto índice de obesidad y de pacientes diabéticos producto de la inadecuada alimentación con el aumento de carbohidratos y la disminución de proteína animal debido a su alto costo”, aseguró la especialista en entrevista telefónica.

Al consultorio de González llegan pacientes que preparan sólo arroz con un poco de azúcar para la cena, pasta sola, yuca, algunos tubérculos o incluso animales no aptos para el consumo humano.

Agregó que tampoco hay un alto consumo de vegetales y frutas, debido a los elevados precios. “Terminan minimizando la ingesta de vegetales, frutas y proteínas y la reemplazan por más carbohidrato, porque da saciedad y alcanza para todos”, lamentó.

La especialista aconseja a los consumidores sustituir la proteína animal por la vegetal, como los granos, que son rendidores y sirven para elaborar distintas recetas. En la parte láctea sugiere usar ricota o requesón y recomienda no olvidarse de los huevos, aunque también resultan costosos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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