Después del Nobel hay historias de conquistas y tragedias

Desde su creación en 1901, el premio Nobel de la Paz se ha otorgado a 98 personas y a 20 organizaciones.

La más reciente en ganarlo el pasado viernes 10 de octubre fue la líder opositora María Corina Machado, la primera mujer venezolana en obtenerlo y la séptima persona latinoamericana.

Pero, ¿qué le pasó a esas personas después de que consiguieron un Nobel de la Paz? A continuación, un repaso por sus historias.

¿Buena estrella para todos?

Un año después de ganarlo Nelson Mandela asumió la presidencia de Sudáfrica, igual fue el caso de Lech Walesa, que luego de asirse del galardón en 1983, fue mandatario electo de Polonia desde 1990 a 1995.

Otros como Martin Luther King corrieron una suerte diferente. Al activista estadounidense lo premiaron en 1964 y cuatro años después fue asesinado. El líder palestino Yasir Arafat murió en circunstancias todavía no esclarecidas una década luego de ser galardonado, mientras que el activista Ales Bialiastski fue condenado por un tribunal bieloruso a diez años de prisión en 2023 luego de ganar el premio en 2022.

Por su parte, la expresidenta de Myanmar, Aung San Suu Kyi, enfrenta un arresto domiciliario posterior a la obtención del premio en 1991.

Premio que trasciende lo personal

El economista y profesor universitario Manuel Sutherland expuso en X que el Nobel de la Paz otorgado a MCM no es un premio por la trayectoria de vida, sino por un hecho puntual.

“Se trata más bien de un galardón a su labor de lucha pacífica en contra de un régimen ampliamente acusado de violaciones masivas de derechos humanos. Específicamente se hace hincapié en la lucha de 2024, que terminó en el 28 de julio y en la gesta de recoger las actas”, sostuvo. 

Sutherland indicó que antes de obtener sus premios, Mandela y Arafat estuvieron sumidos en la lucha armada, pero ambos fueron claves en establecer la democracia en Sudáfrica y establecer acuerdos de paz con Israel, respectivamente.

“Santos (Juan Manuel) fue premiado por el acuerdo de paz que logró en Colombia, no por declaraciones que haya dado en algún momento de su vida, o por apoyar a Hamas o a Israel en determinado instante de su existencia…posiciones políticas polémicas, sacadas hace anos o meses atrás, tampoco suman ni restan”, prosiguió el miembro del Cendes (Centros de Estudio del Desarrollo) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El analista aseveró que el Nobel persigue generar un efecto de protección sobre el ganador.

“Busca desincentivar encarcelamientos o desapariciones forzosas. El hecho de que MCM haya pedido intervenciones militares humanitarias en el pasado reciente no fue lo que evaluó el comité del Nobel. Fue su labor política-electoral en 2024 lo que principalmente prevaleció”, aclaró.

A juicio de Sutherland, uno de los objetivos de este premio es lograr que la comunidad internacional fije sus ojos sobre la situación de derechos fundamentales en Venezuela.

“Ello da un impulso anímico a una oposición devastada por la represión y conforma una dura crítica a un régimen que tiene a MCM en una situación de hostigamiento y clandestinidad…busca poner el foco en un movimiento democratico popular, aluvional, que ha ido muy por delante de sus líderes y probado un arrojo tremendo…es un premio a los casi 900 presos políticos en condiciones terriblemente dolorosas”, consideró.

La búsqueda de la paz y la democracia

Aquí ponemos algunos ejemplos de ganadores del premio, que como María Corina Machado, emprendieron una lucha por restablecer o mantener la paz democrática en sus respectivos ámbitos.

Martin Luther King: El líder de la iglesia afroestadounidense fue condecorado con el premio Nobel en 1964 por su esfuerzos para terminar con la segregación y la discriminación racial a través de métodos no violentos. Participó en numerosas protestas contra la guerra de Vietnam y actividades por el derecho al voto. Fue asesinado en un motel de Memphis el 4 de abril de 1968. 

Mohamed Anwar al Sadat: Fue presidente de Egipto entre 1970 y 1981, cuando fue asesinado y sucedido en el cargo por Hosni Mubarak. Sadat se hizo del premio Nobel en 1978 por los acuerdos de paz en Camp David, que dieron lugar a una tregua negociada entre Egipto e Israel y donde participó el también ganador del galardón, el entonces mandatario de los Estados Unidos, Jimmy Carter.

Lech Walesa: Fue cofundador del primer sindicato independiente del bloque soviético. Por su protagonismo en una huelga laboral fue encarcelado por once meses hasta noviembre de 1982. En 1983, fue nombrado premio Nobel de la Paz, pero no fue a recoger el galardón por temor a que no lo dejaran regresar a Polonia, su esposa lo recibió en su lugar. Donó el dinero del premio al movimiento sindical Solidaridad. Fue presidente entre 1990 y 1995.

Oscar Arias: Durante su primera presidencia en Costa Rica, el abogado y economista fue galardonado con el Nobel en 1987 por su plan para acabar con las guerras civiles en Centroamérica, abogando por el desarme y la conversión del gasto militar en inversión orientada a la educación, el bienestar social y la protección del medio ambiente. Arias repitió para un segundo periodo entre 2006 y 2010.

Aung San Suu Kyi: Influenciada por la doctrina de la no violencia de Mahatma Gandhi, la activista y escritora se adentra en la política a finales de la década de los 80 para impulsar la democracia en Myanmar. El régimen de turno la encarceló y le ofreció liberarla si abandonaba el país, a lo cual se negó. Su lucha pacífica la llevó a conseguir el Nobel en 1991. Un año después el gobierno venezolano, encabezado entonces por Carlos Andrés Pérez, le otorgó el premio Simón Bolívar. Gobernó su país de 2016 a 2021, pero un golpe de Estado la sacó del poder. En la actualidad se encuentra bajo arresto domiciliario.

Nelson Mandela: Después de haber estado encarcelado por 27 años, el abogado y activista recibió el Nobel de la Paz en 1993 por sus esfuerzos para erradicar el apartheid en Sudáfrica y desmontar el racismo institucionalizado. Un año después de ser galardonado, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de su país y gobernó hasta 1999. La reconciliación nacional fue su principal objetivo. Pese a su popularidad y a incontables peticiones de adeptos declinó postularse para un segundo periodo de gobierno. 

Wangari Muta Maathai: Después de haber obtenido el Nobel de la Paz en 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz, la política y ecologista keniana fue electa la primera presidenta del Consejo Económico, Social y Cultural de la Unión Africana y embajadora de la buena voluntad por la iniciativa para proteger el ecosistema forestal del Congo. Luego de haber sido electa diputada en 2002, perdió en los comicios parlamentarios de 2007 y en las elecciones primarias del Partido de Unidad Nacional.

Ellen Johnson Sirleaf: Fue la primera presidenta de Liberia en las elecciones llevadas a cabo en 2005 y se mantuvo en el cargo hasta 2018. En 2011 le conceden el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para erradicar la violencia y fortalecer los derechos de las mujeres. Desempeñó un papel fundamental en la crisis de ébola que afectó a su nación, incluso después de finalizada su presidencia. 

Kailash Satyarthi: El activista indio ha sido víctima de varios intentos de asesinato por sus esfuerzos para frenar el tráfico infantil en su país. Su organización ha logrado la liberación de más de 80 mil niños de varias formas de esclavitud, fomentando la educación. Satyarthi ganó el premio en 2014 junto a la paquistaní Malala Yousafzai, la más joven en obtener el galardón con tan solo 17 años. Después de recuperarse de un atentado a tiros protagonizado por talibanes, Malala se convirtió en defensora de los derechos de las mujeres. Su notoriedad la llevó a estudiar en Oxford, donde obtuvo una licenciatura en economía, política y filosofía.

Ales Bialiastski: Antes de que que le otorgaran el premio en 2022, el ruso nacionalizado bielorruso fue detenido por cargos de supuesta evasión de impuestos. Es miembro del Centro de Derechos Humanos Viana y vicepresidente de la Federación Internacional por los Derechos Humanos. Fue encarcelado y condenado a 10 años de prisión en 2023, colegas y organizaciones han denunciado que su condición de salud es precaria y el Estado le niega acceso a medicinas y comida. Mientras el presidente de Bielorusia, Alexander Lukashenko, argumenta que en su país no hay presos políticos.

Narges Mohammadi: Mientras se encontraba en una prisión cumpliendo una condena de 10 años, la activista por los derechos humanos recibió su premio Nobel en 2023 por “luchar contra la opresión de las mujeres en Irán y promover la libertad para todos”. La vicepresidenta del Centro de Defensores de los Derechos Humanos (DHRC por sus siglas en inglés) se encuentra actualmente en una residencia privada bajo una suspensión temporal de su pena por motivos médicos.  

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Entre los ganadores del premio que recibió recientemente María Corina Machado hay quienes luego de obtenerlo se convirtieron en presidentes de sus países, otros están encarcelados y al menos un par fueron asesinados
María Corina Machado es la séptima persona latinoamericana en conseguir el premio
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redacción runrunes
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Desde su creación en 1901, el premio Nobel de la Paz se ha otorgado a 98 personas y a 20 organizaciones.

La más reciente en ganarlo el pasado viernes 10 de octubre fue la líder opositora María Corina Machado, la primera mujer venezolana en obtenerlo y la séptima persona latinoamericana.

Pero, ¿qué le pasó a esas personas después de que consiguieron un Nobel de la Paz? A continuación, un repaso por sus historias.

¿Buena estrella para todos?

Un año después de ganarlo Nelson Mandela asumió la presidencia de Sudáfrica, igual fue el caso de Lech Walesa, que luego de asirse del galardón en 1983, fue mandatario electo de Polonia desde 1990 a 1995.

Otros como Martin Luther King corrieron una suerte diferente. Al activista estadounidense lo premiaron en 1964 y cuatro años después fue asesinado. El líder palestino Yasir Arafat murió en circunstancias todavía no esclarecidas una década luego de ser galardonado, mientras que el activista Ales Bialiastski fue condenado por un tribunal bieloruso a diez años de prisión en 2023 luego de ganar el premio en 2022.

Por su parte, la expresidenta de Myanmar, Aung San Suu Kyi, enfrenta un arresto domiciliario posterior a la obtención del premio en 1991.

Premio que trasciende lo personal

El economista y profesor universitario Manuel Sutherland expuso en X que el Nobel de la Paz otorgado a MCM no es un premio por la trayectoria de vida, sino por un hecho puntual.

“Se trata más bien de un galardón a su labor de lucha pacífica en contra de un régimen ampliamente acusado de violaciones masivas de derechos humanos. Específicamente se hace hincapié en la lucha de 2024, que terminó en el 28 de julio y en la gesta de recoger las actas”, sostuvo. 

Sutherland indicó que antes de obtener sus premios, Mandela y Arafat estuvieron sumidos en la lucha armada, pero ambos fueron claves en establecer la democracia en Sudáfrica y establecer acuerdos de paz con Israel, respectivamente.

“Santos (Juan Manuel) fue premiado por el acuerdo de paz que logró en Colombia, no por declaraciones que haya dado en algún momento de su vida, o por apoyar a Hamas o a Israel en determinado instante de su existencia…posiciones políticas polémicas, sacadas hace anos o meses atrás, tampoco suman ni restan”, prosiguió el miembro del Cendes (Centros de Estudio del Desarrollo) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El analista aseveró que el Nobel persigue generar un efecto de protección sobre el ganador.

“Busca desincentivar encarcelamientos o desapariciones forzosas. El hecho de que MCM haya pedido intervenciones militares humanitarias en el pasado reciente no fue lo que evaluó el comité del Nobel. Fue su labor política-electoral en 2024 lo que principalmente prevaleció”, aclaró.

A juicio de Sutherland, uno de los objetivos de este premio es lograr que la comunidad internacional fije sus ojos sobre la situación de derechos fundamentales en Venezuela.

“Ello da un impulso anímico a una oposición devastada por la represión y conforma una dura crítica a un régimen que tiene a MCM en una situación de hostigamiento y clandestinidad…busca poner el foco en un movimiento democratico popular, aluvional, que ha ido muy por delante de sus líderes y probado un arrojo tremendo…es un premio a los casi 900 presos políticos en condiciones terriblemente dolorosas”, consideró.

La búsqueda de la paz y la democracia

Aquí ponemos algunos ejemplos de ganadores del premio, que como María Corina Machado, emprendieron una lucha por restablecer o mantener la paz democrática en sus respectivos ámbitos.

Martin Luther King: El líder de la iglesia afroestadounidense fue condecorado con el premio Nobel en 1964 por su esfuerzos para terminar con la segregación y la discriminación racial a través de métodos no violentos. Participó en numerosas protestas contra la guerra de Vietnam y actividades por el derecho al voto. Fue asesinado en un motel de Memphis el 4 de abril de 1968. 

Mohamed Anwar al Sadat: Fue presidente de Egipto entre 1970 y 1981, cuando fue asesinado y sucedido en el cargo por Hosni Mubarak. Sadat se hizo del premio Nobel en 1978 por los acuerdos de paz en Camp David, que dieron lugar a una tregua negociada entre Egipto e Israel y donde participó el también ganador del galardón, el entonces mandatario de los Estados Unidos, Jimmy Carter.

Lech Walesa: Fue cofundador del primer sindicato independiente del bloque soviético. Por su protagonismo en una huelga laboral fue encarcelado por once meses hasta noviembre de 1982. En 1983, fue nombrado premio Nobel de la Paz, pero no fue a recoger el galardón por temor a que no lo dejaran regresar a Polonia, su esposa lo recibió en su lugar. Donó el dinero del premio al movimiento sindical Solidaridad. Fue presidente entre 1990 y 1995.

Oscar Arias: Durante su primera presidencia en Costa Rica, el abogado y economista fue galardonado con el Nobel en 1987 por su plan para acabar con las guerras civiles en Centroamérica, abogando por el desarme y la conversión del gasto militar en inversión orientada a la educación, el bienestar social y la protección del medio ambiente. Arias repitió para un segundo periodo entre 2006 y 2010.

Aung San Suu Kyi: Influenciada por la doctrina de la no violencia de Mahatma Gandhi, la activista y escritora se adentra en la política a finales de la década de los 80 para impulsar la democracia en Myanmar. El régimen de turno la encarceló y le ofreció liberarla si abandonaba el país, a lo cual se negó. Su lucha pacífica la llevó a conseguir el Nobel en 1991. Un año después el gobierno venezolano, encabezado entonces por Carlos Andrés Pérez, le otorgó el premio Simón Bolívar. Gobernó su país de 2016 a 2021, pero un golpe de Estado la sacó del poder. En la actualidad se encuentra bajo arresto domiciliario.

Nelson Mandela: Después de haber estado encarcelado por 27 años, el abogado y activista recibió el Nobel de la Paz en 1993 por sus esfuerzos para erradicar el apartheid en Sudáfrica y desmontar el racismo institucionalizado. Un año después de ser galardonado, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de su país y gobernó hasta 1999. La reconciliación nacional fue su principal objetivo. Pese a su popularidad y a incontables peticiones de adeptos declinó postularse para un segundo periodo de gobierno. 

Wangari Muta Maathai: Después de haber obtenido el Nobel de la Paz en 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz, la política y ecologista keniana fue electa la primera presidenta del Consejo Económico, Social y Cultural de la Unión Africana y embajadora de la buena voluntad por la iniciativa para proteger el ecosistema forestal del Congo. Luego de haber sido electa diputada en 2002, perdió en los comicios parlamentarios de 2007 y en las elecciones primarias del Partido de Unidad Nacional.

Ellen Johnson Sirleaf: Fue la primera presidenta de Liberia en las elecciones llevadas a cabo en 2005 y se mantuvo en el cargo hasta 2018. En 2011 le conceden el premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para erradicar la violencia y fortalecer los derechos de las mujeres. Desempeñó un papel fundamental en la crisis de ébola que afectó a su nación, incluso después de finalizada su presidencia. 

Kailash Satyarthi: El activista indio ha sido víctima de varios intentos de asesinato por sus esfuerzos para frenar el tráfico infantil en su país. Su organización ha logrado la liberación de más de 80 mil niños de varias formas de esclavitud, fomentando la educación. Satyarthi ganó el premio en 2014 junto a la paquistaní Malala Yousafzai, la más joven en obtener el galardón con tan solo 17 años. Después de recuperarse de un atentado a tiros protagonizado por talibanes, Malala se convirtió en defensora de los derechos de las mujeres. Su notoriedad la llevó a estudiar en Oxford, donde obtuvo una licenciatura en economía, política y filosofía.

Ales Bialiastski: Antes de que que le otorgaran el premio en 2022, el ruso nacionalizado bielorruso fue detenido por cargos de supuesta evasión de impuestos. Es miembro del Centro de Derechos Humanos Viana y vicepresidente de la Federación Internacional por los Derechos Humanos. Fue encarcelado y condenado a 10 años de prisión en 2023, colegas y organizaciones han denunciado que su condición de salud es precaria y el Estado le niega acceso a medicinas y comida. Mientras el presidente de Bielorusia, Alexander Lukashenko, argumenta que en su país no hay presos políticos.

Narges Mohammadi: Mientras se encontraba en una prisión cumpliendo una condena de 10 años, la activista por los derechos humanos recibió su premio Nobel en 2023 por “luchar contra la opresión de las mujeres en Irán y promover la libertad para todos”. La vicepresidenta del Centro de Defensores de los Derechos Humanos (DHRC por sus siglas en inglés) se encuentra actualmente en una residencia privada bajo una suspensión temporal de su pena por motivos médicos.  

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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