Una Ventana a la Libertad reportó 170% de hacinamiento en calabozos policiales

Al menos 8 reclusos murieron, entre octubre de 2022 y enero 2023, por temas relacionados a la salud

 

170% de hacinamiento hay en los calabozos venezolanos de acuerdo al Informe Final del Proyecto de Jornadas Médicas en los estados Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Vargas, Zulia y el Área Metropolitana de Caracas elaborado por la ONG Una Ventana la Libertad.

“Se determinó que en 161 calabozos policiales conviven 10.254 privados de libertad”, dijo Carlos Nieto Palma, director de UVL.

El estudio, hecho a la población penitenciaria dividida en 9.271 hombres y 900 mujeres, entre ellos 83 adolescentes, determinó que las condiciones de reclusión generan enfermedades entre los reos.   

“Esta falta de distanciamiento es lo que hace que las enfermedades infecto-contagiosas como la tuberculosis, la escabiosis (sarna), gripes y Covid-19, entre las más comunes, se mantengan en la lista de problemas de salud entre los privados de libertad”, reza el informe.

La investigación revela que los planes que ha puesto en funcionamiento el Gobierno de Maduro para mitigar el hacinamiento en las cárceles han sido ineficaces.

La sobrepoblación sigue siendo un problema a resolver, los programas de libertades selectivas como los son el Plan Cayapa y la Comisión para la Revolución Judicial, no dan los resultados esperados”, indica la ONG.

Ocho muertes en calabozos

ONG Una Ventana a la Libertad reveló que al menos 8 reclusos murieron, entre octubre de 2022 y enero 2023, por temas relacionados a la salud.

El estudio hecho por UVL arrojó que 240 personas en centros de detención preventiva o calabozos policiales padecen de tuberculosis, 45 VIH-Sida, 7 Covid-19 y 411 presentan un cuadro de desnutrición.

Nieto Palma, sostuvo que la ONG en alianza con el Proyecto Once Trece, realizó 18 jornadas médicas asistenciales entre octubre de 2022 y julio 2023 en calabozos a fin de determinar las condiciones sanitarias de los reclusos en los calabozos.

El activista indicó que se efectuaron pruebas rápidas de tuberculosis y VIH-SIDA en Miranda, Carabobo, Distrito Capital, Bolívar, Aragua, La Guaira y Zulia.

La investigación arrojó que la falta de una alimentación balanceada contribuye a los casos de desnutrición. 

De acuerdo con el testimonio de algunos familiares, alimentar a los reclusos resulta cuesta arriba en vista de altos costos de la comida y a la falta de recursos para que madres, padres, hermanas y esposas lleguen a esos lugares a entregar el sustento.

“Los familiares son los responsables de la alimentación de los reclusos venezolanos”, destacó UVL.

Sin agua no se cura enfermedad

UVL determinó en su informe que de los 161 centros de detención preventiva evaluados solo 86 tienen baños y 87 cuentan con agua potable.

Ninguno de estos calabozos tienen espacios especiales, capacidad o personal para atender a mujeres embarazadas o personas con discapacidad física o mental.

Destacó la investigación que los calabozos carecen de ventilación y que en reiteradas oportunidades los reclusos deben preparar sus alimentos en los mismos lugares donde hacen sus necesidades fisiológicas.

“Los calabozos policiales no cuentan con capacidad de respuesta en caso de tener reclusos con padecimientos o enfermedades ya que solo 4 de ellos tiene servicio médico y 6 tiene personal de salud capacitado para atender emergencias”, se desprende del informe.

 

LEA  70 % de las mujeres víctimas de violencia dejan denuncias a medio camino

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Al menos 8 reclusos murieron, entre octubre de 2022 y enero 2023, por temas relacionados a la salud

 

170% de hacinamiento hay en los calabozos venezolanos de acuerdo al Informe Final del Proyecto de Jornadas Médicas en los estados Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Vargas, Zulia y el Área Metropolitana de Caracas elaborado por la ONG Una Ventana la Libertad.

“Se determinó que en 161 calabozos policiales conviven 10.254 privados de libertad”, dijo Carlos Nieto Palma, director de UVL.

El estudio, hecho a la población penitenciaria dividida en 9.271 hombres y 900 mujeres, entre ellos 83 adolescentes, determinó que las condiciones de reclusión generan enfermedades entre los reos.   

“Esta falta de distanciamiento es lo que hace que las enfermedades infecto-contagiosas como la tuberculosis, la escabiosis (sarna), gripes y Covid-19, entre las más comunes, se mantengan en la lista de problemas de salud entre los privados de libertad”, reza el informe.

La investigación revela que los planes que ha puesto en funcionamiento el Gobierno de Maduro para mitigar el hacinamiento en las cárceles han sido ineficaces.

La sobrepoblación sigue siendo un problema a resolver, los programas de libertades selectivas como los son el Plan Cayapa y la Comisión para la Revolución Judicial, no dan los resultados esperados”, indica la ONG.

Ocho muertes en calabozos

ONG Una Ventana a la Libertad reveló que al menos 8 reclusos murieron, entre octubre de 2022 y enero 2023, por temas relacionados a la salud.

El estudio hecho por UVL arrojó que 240 personas en centros de detención preventiva o calabozos policiales padecen de tuberculosis, 45 VIH-Sida, 7 Covid-19 y 411 presentan un cuadro de desnutrición.

Nieto Palma, sostuvo que la ONG en alianza con el Proyecto Once Trece, realizó 18 jornadas médicas asistenciales entre octubre de 2022 y julio 2023 en calabozos a fin de determinar las condiciones sanitarias de los reclusos en los calabozos.

El activista indicó que se efectuaron pruebas rápidas de tuberculosis y VIH-SIDA en Miranda, Carabobo, Distrito Capital, Bolívar, Aragua, La Guaira y Zulia.

La investigación arrojó que la falta de una alimentación balanceada contribuye a los casos de desnutrición. 

De acuerdo con el testimonio de algunos familiares, alimentar a los reclusos resulta cuesta arriba en vista de altos costos de la comida y a la falta de recursos para que madres, padres, hermanas y esposas lleguen a esos lugares a entregar el sustento.

“Los familiares son los responsables de la alimentación de los reclusos venezolanos”, destacó UVL.

Sin agua no se cura enfermedad

UVL determinó en su informe que de los 161 centros de detención preventiva evaluados solo 86 tienen baños y 87 cuentan con agua potable.

Ninguno de estos calabozos tienen espacios especiales, capacidad o personal para atender a mujeres embarazadas o personas con discapacidad física o mental.

Destacó la investigación que los calabozos carecen de ventilación y que en reiteradas oportunidades los reclusos deben preparar sus alimentos en los mismos lugares donde hacen sus necesidades fisiológicas.

“Los calabozos policiales no cuentan con capacidad de respuesta en caso de tener reclusos con padecimientos o enfermedades ya que solo 4 de ellos tiene servicio médico y 6 tiene personal de salud capacitado para atender emergencias”, se desprende del informe.

 

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