El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que las elecciones presidenciales en Venezuela deberían celebrarse «idealmente» en 2027, condicionado a que se cumplan pasos previos de reforma institucional, de los cuerpos de seguridad y reestructuración de la deuda en el marco del plan de transición respaldado por Washington.
Las declaraciones las dio en una entrevista al New York Times, en las que recalcó que Estados Unidos estaba centrado en apoyar el retorno de Venezuela a la democracia. También, expresó que apoya una cooperación militar” más estrecha” entre los dos países.
Rubio insistió en que antes de convocar a las urnas es indispensable transformar la infraestructura electoral, lo que incluye designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y reformar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), además de asegurar libertad de prensa y participación multipartidista. Otro punto en el que hizo énfasis fue en que cualquier proceso electoral debe contar con elo respaldo y la reforma de las fuerzas de seguridad en Venezuela, para garantizar la gobernabilidad y el orden durante el proceso.
«Tienes que contar con el respaldo de las fuerzas de seguridad en cualquier país del mundo, porque eso es lo que vas a necesitar para gobernar”, recalcó.
Deuda externa y cooperación militar
Respecto a los pasivos financieros que obstaculizan la inversión en Venezuela, el secretario de Estado señaló que la reestructuración corresponde inicialmente a las autoridades interinas, pero podría alcanzar a una futura administración electa, calificando el problema como una «nube que impide la inversión» que requiere apoyo generalizado.
Paralelamente, fuentes oficiales de EE. UU. indicaron que resolver este aspecto resulta indispensable para destrabar las sanciones.
Acerca de la permanencia de militares de EE. UU. en Venezuela, Rubio explicó que se busca un acuerdo orientado a cooperación conjunta, aclarando que los detalles de una alianza duradera deberán discutirse a futuro y que no se han discutido esos detalles.
“Nos gustaría tener en algún momento un acuerdo de presencia, pero en gran parte desde un punto de vista legal, para asegurarnos de que nuestras tropas allí tengan protecciones legales y estén operando de manera conjunta con ellos”, dijo. “Pero tendríamos que entablar una conversación más profunda con ellos con el tiempo sobre qué tipo de cooperación duradera podrían tener ambos países”, amplió.
Rubio se negó a comentar si el ataque en Apure a campamentos guerrilleros fue llevado a cabo en conjunto por fuerzas estadounidenses y venezolanas. Pero insistió en que a Venezuela le convendría más este apoyo que el de otros grupos extranjeros.
“Tener una relación con las fuerzas de seguridad de EE. UU. —ya sean las fuerzas armadas, la agencia de control de drogas— es por mucho preferible a que tengan la misma relación con actores extranjeros, con intereses malignos”. Agregó que Estados Unidos podría ayudar a los militares venezolanos “no solo a aumentar su profesionalismo sino sus capacidades para atacar cosas que también son amenazas para su país”.
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