«No están solos»: Machado llevó un mensaje de libertad al Rodeo I

Hay una loma desde la que las familias de los presos políticos intentan hacerse escuchar por quienes están encerrados en el Rodeo I. Desde allí gritan nombres, envían mensajes y esperan alguna señal desde el otro lado de los muros. Desde allí se han enterado cuando sus familiares son objeto de malos tratos dentro del recinto. Desde allí han escuchado cuando son sofocados con bombas lacrimógenas. Pero este viernes, 7 de noviembre, se enviaron y se recibieron mensajes distintos. María Corina Machado llegó hasta ese lugar. Casi 15 días luego de su retorno a Venezuela y después de una compleja caminata montaña arriba, definida por el sofocante calor, los empujones, pero también y quizás mucho más, por la expectativa de quienes interpretaban la visita como una profecía de lo que anhelan.

«Esto es esperanza. La ilusión de que salgan todos», decía una mujer mientras avanzaba hacia ese punto. La frase resumía lo que había llevado a decenas de personas hasta las inmediaciones de la cárcel: la posibilidad de que sus familiares dejaran de estar presos.

La esperanza en los rostros de los asistentes/ Foto: María Gracia Lacruz

La del viernes no fue una visita protocolar. Lucía más como una suerte de procesión. En cada tramo del recorrido había madres, esposas, hijos y allegados con fotografías de quienes permanecen tras las rejas. Querían que Machado los escuchara. Que mirara sus rostros. Que supiera sus nombres.

Pasadas las 2:00 de la tarde, la dirigente opositora apareció entre una multitud que intentaba acercarse. El calor apretaba y los camarógrafos de varios canales de televisión ocupaban el espacio por el que Machado trataba de avanzar. Mientras caminaba, la ganadora del Premio Nobel de la Paz recibía mensajes breves de los familiares. Cada uno tenía una urgencia distinta, aunque todos apuntaban al mismo reclamo: libertad.

Cuatrocientos nombres para dejar de contar presos

En la primera parada de su trayecto, Machado se detuvo a leer los nombres de al menos 400 presos políticos. La cifra puede variar según los registros de las organizaciones que documentan estos casos, pero más allá de la precisión, el gesto buscaba algo más que establecer un número: la intención era ponerle nombre a quienes suelen aparecer agrupados en estadísticas y se diluyen también entre ellas.

Detrás de cada uno hay una historia y, en muchos casos, patrones que se repiten: detenciones arbitrarias o prolongadas sin imputaciones ni juicios; procesos amañados cuando llegan a celebrarse; negación de amnistía; aislamiento, incomunicación, torturas y otros tratos crueles.

En las esquinas del recorrido, los familiares levantaban fotografías. Algunos intentaban abrirse paso para mostrarle a Machado el rostro de sus hijos, hermanos o parejas. Otros aguardaban una palabra, una mirada, cualquier señal de que su reclamo había sido escuchado.

La caminata avanzaba con dificultad. Los allegados se cruzaban con los camarógrafos que buscaban captar las imágenes de la visita. La disputa por el espacio terminó convirtiéndose en otra escena de la jornada.

«Entonces, la prensa se robó el show», reclamó molesta una de las mujeres. «La emergencia es de nosotros, no de ellos, son nuestros familiares los que están ahí», agregó. Un camarógrafo le respondió: «Bueno, ¿entonces para qué nos llaman a cubrirlo?», ripostaba un camarógrafo.

El calor sofocante volvió más lenta la marcha. Aun así, Machado llegó hasta la loma que los familiares utilizan para enviar mensajes a quienes permanecen en prisión. Quienes la acompañaban buscaron confirmar que los presos estuvieran atentos. Gritaron para establecer contacto. Al recibir respuestas de los recluidos, Machado sostuvo el megáfono, tomó fuerza con un respiro, elevó la voz y dirigió unas palabras hacia el recinto.

«Estoy acá con ustedes, no están solos. Libertad para todos los presos políticos, justicia para las víctimas, reparación para los familiares, memoria para que nunca más vuelva a ocurrir y garantías para la justicia y libertad. Con Dios de la mano hasta el final, Venezuela será libre para siempre», expresó con visible conmoción.

El grito por justicia sigue vigente

Lelis Navas, hermana del preso político fallecido bajo custodia, Víctor Hugo Quero Navas, lo recordó tanto a él como a su madre, Carmen Teresa Navas, también desde esa misma loma en la que minutos antes estuvo Machado. Emocionada casi hasta el llanto, destacó que su madre fue la encarnación del verso de aquel poema que expresa que “cuando se tiene un ojo, se tiene a todos los hijos del mundo“.

“Ella se sintió con la responsabilidad de representar las madres caídas, las que no tuvieron la oportunidad de visitar a sus hijos por las razones que fuesen. Mami visitó 21 centros carcelarios, en los que fue burlada y vejada por las autoridades, pero nunca dio su brazo a torcer, su lucha fue incansable”, dijo.

Lelis Navas también agradeció a los venezolanos por la solidaridad para con la causa por la que luchó hasta el último aliento su madre: respuestas sobre el paradero de Víctor Quero Navas.

«Solo hace falta una decisión política»

Entre quienes acompañaron a Machado estaban dirigentes políticos, activistas y personas que conocen la prisión desde dentro. Juan Pablo Guanipa insistió en que la situación venezolana continúa siendo «profundamente grave», tanto en el terreno político y socioeconómico como en el de los presos políticos.

Celebró la presencia de Machado en el Rodeo I y reclamó la liberación sin condiciones de los civiles y militares detenidos por razones políticas. Para Guanipa, no basta con que una persona salga de prisión si continúa sometida a restricciones que limitan su libertad.

«No puede ser posible que digan ‘te voy a soltar, pero tienes que ir cada mes al tribunal, no puedes salir del país, no puedes declarar a medios (…) es inconcebible que este año no se haya logrado que todos sean libres. Solo hace falta una decisión política», insistió.

Ramón Centeno, periodista y expreso político, llegó caminando por tercera vez hasta las inmediaciones del Rodeo I. La primera, recordó, tuvo que hacerlo en silla de ruedas. La prisión dejó marcas en su cuerpo y en su familia. Su madre, que luchó por su liberación, no pudo verlo caminar nuevamente.

«Esta es la tercera vez que logró venir acá de pie. La primera vez lo hice en silla de ruedas. Fue tanta la tortura, la saña, el dolor que me infligieron tanto a mí, como a esta señora que cargo en mi pecho, que es mi madre, que no me pudo ver caminando lamentablemente. Pero justamente yo honro esa lucha que ella dio por mi libertad, y también honro la lucha de tantas madres que están esperando que sus hijos salgan en libertad», expresó.

Ramón Centeno: “Bendito el 3 de enero porque fue un parteaguas. Estoy trabajando junto a Guanipa y HRW por los derechos humanos. Todavía hace falta mucho para que la transición llegue a puerto seguro”. https://t.co/bHiAbUmlm9— Runrunes (@RunRunesWeb) November 6, 2026

Centeno dijo estar agradecido de encontrarse «medianamente libre», pero consideró que esa libertad no puede ser plena mientras más de 370 personas sigan detenidas. También defendió, la necesidad de «un perdón con justicia» y calificó a María Corina Machado como «la líder más coherente de las fuerzas democráticas».

Jesús Armas, activista, exconcejal y también expreso político, insistió en que la palabra” libertad” atraviesa a dos prioridades del país: la libertad de quienes permanecen encarcelados por motivos políticos, pero también, la de todos los venezolanos a través de elecciones.

Armas consideró que Delcy Rodríguez y su gobierno tienen una oportunidad de demostrar si existe una voluntad real de diálogo y democratización. A su juicio, la señal más clara sería permitir la salida de las personas encarceladas injustamente.

En el Rodeo I, mientras tanto, las familias seguían buscando un espacio para mostrar sus fotografías y hacer llegar sus mensajes. La visita de Machado no abrió las puertas de las celdas. Tampoco resolvió la espera de quienes llevan meses o años pendientes de una llamada, una noticia o una decisión judicial. Pero durante unas horas, la loma volvió a llenarse de voces y a conjugar una ilusión: que salgan todos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La visita de María Corina Machado al Rodeo I reunió a familiares de presos políticos que buscaban hacer visibles sus casos y enviar mensajes a quienes permanecen tras las rejas. Entre fotografías, reclamos por el espacio ocupado por las cámaras y un discurso desde la loma donde suelen gritarles a los detenidos, la jornada volvió a poner en primer plano la exigencia de libertad sin condiciones.
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Hay una loma desde la que las familias de los presos políticos intentan hacerse escuchar por quienes están encerrados en el Rodeo I. Desde allí gritan nombres, envían mensajes y esperan alguna señal desde el otro lado de los muros. Desde allí se han enterado cuando sus familiares son objeto de malos tratos dentro del recinto. Desde allí han escuchado cuando son sofocados con bombas lacrimógenas. Pero este viernes, 7 de noviembre, se enviaron y se recibieron mensajes distintos. María Corina Machado llegó hasta ese lugar. Casi 15 días luego de su retorno a Venezuela y después de una compleja caminata montaña arriba, definida por el sofocante calor, los empujones, pero también y quizás mucho más, por la expectativa de quienes interpretaban la visita como una profecía de lo que anhelan.

«Esto es esperanza. La ilusión de que salgan todos», decía una mujer mientras avanzaba hacia ese punto. La frase resumía lo que había llevado a decenas de personas hasta las inmediaciones de la cárcel: la posibilidad de que sus familiares dejaran de estar presos.

La esperanza en los rostros de los asistentes/ Foto: María Gracia Lacruz

La del viernes no fue una visita protocolar. Lucía más como una suerte de procesión. En cada tramo del recorrido había madres, esposas, hijos y allegados con fotografías de quienes permanecen tras las rejas. Querían que Machado los escuchara. Que mirara sus rostros. Que supiera sus nombres.

Pasadas las 2:00 de la tarde, la dirigente opositora apareció entre una multitud que intentaba acercarse. El calor apretaba y los camarógrafos de varios canales de televisión ocupaban el espacio por el que Machado trataba de avanzar. Mientras caminaba, la ganadora del Premio Nobel de la Paz recibía mensajes breves de los familiares. Cada uno tenía una urgencia distinta, aunque todos apuntaban al mismo reclamo: libertad.

Cuatrocientos nombres para dejar de contar presos

En la primera parada de su trayecto, Machado se detuvo a leer los nombres de al menos 400 presos políticos. La cifra puede variar según los registros de las organizaciones que documentan estos casos, pero más allá de la precisión, el gesto buscaba algo más que establecer un número: la intención era ponerle nombre a quienes suelen aparecer agrupados en estadísticas y se diluyen también entre ellas.

Detrás de cada uno hay una historia y, en muchos casos, patrones que se repiten: detenciones arbitrarias o prolongadas sin imputaciones ni juicios; procesos amañados cuando llegan a celebrarse; negación de amnistía; aislamiento, incomunicación, torturas y otros tratos crueles.

En las esquinas del recorrido, los familiares levantaban fotografías. Algunos intentaban abrirse paso para mostrarle a Machado el rostro de sus hijos, hermanos o parejas. Otros aguardaban una palabra, una mirada, cualquier señal de que su reclamo había sido escuchado.

La caminata avanzaba con dificultad. Los allegados se cruzaban con los camarógrafos que buscaban captar las imágenes de la visita. La disputa por el espacio terminó convirtiéndose en otra escena de la jornada.

«Entonces, la prensa se robó el show», reclamó molesta una de las mujeres. «La emergencia es de nosotros, no de ellos, son nuestros familiares los que están ahí», agregó. Un camarógrafo le respondió: «Bueno, ¿entonces para qué nos llaman a cubrirlo?», ripostaba un camarógrafo.

El calor sofocante volvió más lenta la marcha. Aun así, Machado llegó hasta la loma que los familiares utilizan para enviar mensajes a quienes permanecen en prisión. Quienes la acompañaban buscaron confirmar que los presos estuvieran atentos. Gritaron para establecer contacto. Al recibir respuestas de los recluidos, Machado sostuvo el megáfono, tomó fuerza con un respiro, elevó la voz y dirigió unas palabras hacia el recinto.

«Estoy acá con ustedes, no están solos. Libertad para todos los presos políticos, justicia para las víctimas, reparación para los familiares, memoria para que nunca más vuelva a ocurrir y garantías para la justicia y libertad. Con Dios de la mano hasta el final, Venezuela será libre para siempre», expresó con visible conmoción.

El grito por justicia sigue vigente

Lelis Navas, hermana del preso político fallecido bajo custodia, Víctor Hugo Quero Navas, lo recordó tanto a él como a su madre, Carmen Teresa Navas, también desde esa misma loma en la que minutos antes estuvo Machado. Emocionada casi hasta el llanto, destacó que su madre fue la encarnación del verso de aquel poema que expresa que “cuando se tiene un ojo, se tiene a todos los hijos del mundo“.

“Ella se sintió con la responsabilidad de representar las madres caídas, las que no tuvieron la oportunidad de visitar a sus hijos por las razones que fuesen. Mami visitó 21 centros carcelarios, en los que fue burlada y vejada por las autoridades, pero nunca dio su brazo a torcer, su lucha fue incansable”, dijo.

Lelis Navas también agradeció a los venezolanos por la solidaridad para con la causa por la que luchó hasta el último aliento su madre: respuestas sobre el paradero de Víctor Quero Navas.

«Solo hace falta una decisión política»

Entre quienes acompañaron a Machado estaban dirigentes políticos, activistas y personas que conocen la prisión desde dentro. Juan Pablo Guanipa insistió en que la situación venezolana continúa siendo «profundamente grave», tanto en el terreno político y socioeconómico como en el de los presos políticos.

Celebró la presencia de Machado en el Rodeo I y reclamó la liberación sin condiciones de los civiles y militares detenidos por razones políticas. Para Guanipa, no basta con que una persona salga de prisión si continúa sometida a restricciones que limitan su libertad.

«No puede ser posible que digan ‘te voy a soltar, pero tienes que ir cada mes al tribunal, no puedes salir del país, no puedes declarar a medios (…) es inconcebible que este año no se haya logrado que todos sean libres. Solo hace falta una decisión política», insistió.

Ramón Centeno, periodista y expreso político, llegó caminando por tercera vez hasta las inmediaciones del Rodeo I. La primera, recordó, tuvo que hacerlo en silla de ruedas. La prisión dejó marcas en su cuerpo y en su familia. Su madre, que luchó por su liberación, no pudo verlo caminar nuevamente.

«Esta es la tercera vez que logró venir acá de pie. La primera vez lo hice en silla de ruedas. Fue tanta la tortura, la saña, el dolor que me infligieron tanto a mí, como a esta señora que cargo en mi pecho, que es mi madre, que no me pudo ver caminando lamentablemente. Pero justamente yo honro esa lucha que ella dio por mi libertad, y también honro la lucha de tantas madres que están esperando que sus hijos salgan en libertad», expresó.

Ramón Centeno: “Bendito el 3 de enero porque fue un parteaguas. Estoy trabajando junto a Guanipa y HRW por los derechos humanos. Todavía hace falta mucho para que la transición llegue a puerto seguro”. https://t.co/bHiAbUmlm9— Runrunes (@RunRunesWeb) November 6, 2026

Centeno dijo estar agradecido de encontrarse «medianamente libre», pero consideró que esa libertad no puede ser plena mientras más de 370 personas sigan detenidas. También defendió, la necesidad de «un perdón con justicia» y calificó a María Corina Machado como «la líder más coherente de las fuerzas democráticas».

Jesús Armas, activista, exconcejal y también expreso político, insistió en que la palabra” libertad” atraviesa a dos prioridades del país: la libertad de quienes permanecen encarcelados por motivos políticos, pero también, la de todos los venezolanos a través de elecciones.

Armas consideró que Delcy Rodríguez y su gobierno tienen una oportunidad de demostrar si existe una voluntad real de diálogo y democratización. A su juicio, la señal más clara sería permitir la salida de las personas encarceladas injustamente.

En el Rodeo I, mientras tanto, las familias seguían buscando un espacio para mostrar sus fotografías y hacer llegar sus mensajes. La visita de Machado no abrió las puertas de las celdas. Tampoco resolvió la espera de quienes llevan meses o años pendientes de una llamada, una noticia o una decisión judicial. Pero durante unas horas, la loma volvió a llenarse de voces y a conjugar una ilusión: que salgan todos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.