A escasos metros de la Embajada de los Estados Unidos en Colinas de Valle Arriba, en Caracas; al borde de un barranco, un grupo de familiares de presos políticos lleva más de 145 días pernoctando en carpas para pedir a la legación diplomática una mediación activa que logre la liberación de sus seres queridos.
En el espacio de tierra y monte —en plena calle— lo primero que se impone es la bandera de Venezuela, en el suelo están las fotos de decenas de detenidos por motivos políticos. Al frente, una tela negra con letras blancas que clama “+libertad para todos los presos políticos”; detrás, unas seis carpas donde conviven 15 personas que se niegan a quedarse de brazos cruzados.
En el Campamento de la Alianza por la Libertad de los Presos Políticos la cotidianidad perdió la forma de una vida normal. Para asearse, el grupo depende de la solidaridad de los vecinos, en ocasiones, bajan a los centros comerciales cercanos para utilizar los baños, pero cuando ambas opciones no son posibles, recurren a los matorrales. En las noches, la iluminación nocturna se reduce al alumbrado público y a un par de bombillos recargables.
Para cocinar, el grupo se organiza en las labores. Con un reverbero, una bombona de gas y una cocina improvisada, preparan desayunos, almuerzos y cenas porque para ellos comprar comida “no es una opción”.
Cuando llueve fuerte el agua corre por todo el campamento. A pesar de que las carpas están cubiertas con lonas o plásticos, la humedad traspasa la ropa, cobijas, almohadas y colchones. Cuando escampa y sale el sol, todos reorganizan el espacio para volver a empezar.
Según cifras de la ONG Foro Penal, que defiende los derechos de los detenidos por motivos políticos, al menos 332 personas permanecen privadas de libertad, pese a los anuncios del gobierno de excarcelaciones, amnistías y planes de reconciliación.
Un padre que pide por la libertad de su hijo
José Gregorio Mendoza, padre del preso político José Manuel Mendoza, lleva con exactitud la cuenta de los días que lleva resistiendo en el campamento.
A su hijo, el sargento primero José Manuel Mendoza, se le acusa de haber participado en la Operación Gedeón, una fallida incursión armada que tenía como objetivo derrocar a Nicolás Maduro en mayo de 2020.
Al sargento lo detuvieron en Puerto Cabello y estuvo en desaparición forzada durante seis meses. Cuando su padre lo pudo ver estaba muy delgado y enfermo: “15 días más y no lo encuentro vivo”.
El padre del sargento se vino del Zulia a Caracas para luchar por la libertad de su hijo, un sacrificio “profundo”, según afirma, porque se tuvo que separar de su esposa y sus otros hijos. La situación, afirmam, ha hecho que los vínculos “se hayan debilitado”.
José Mendoza (padre) aseguró que donde están viviendo “no es un paraíso” porque las condiciones son “muy duras y adversas”. Sostiene que con la protesta que mantienen en el campamento no busca generar conflictos.
“Lo que busco es la libertad de mi hijo, la de los que están con él y también la mía, porque estar lejos de casa, sin mi familia y resistiendo a la intemperie también es estar en una cárcel”, aseveró.
El adulto mayor da gracias a Dios por los sucesos del 3 de enero, porque a partir de ahí, las condiciones de reclusión para todos los presos políticos mejoraron un poco. Detalló que aunque aún no están en libertad, lo puede ver con más frecuencia y llevarle la paquetería necesaria para que se alimente mejor.
José Gregorio Mendoza también agradece a la comunidad vecina quienes les han tendido la mano desde el primer día con comida, agua e insumos. Aseguró que, a pesar de estar muy cerca de la sede diplomática y de haber entregado un documento para pedir su mediación, ningún funcionario estadounidense se ha acercado durante todo este tiempo al campamento para constatar la situación o brindarles atención.
Una esposa que clama libertad
Desiree Ducan es la esposa del entrenador de béisbol, Julio Guevara, quien lleva un año y ocho meses privado de libertad acusado de trata de personas y asociación para delinquir.
Ducan explicó que Guevara fue detenido por una noticia falsa difundida en redes sociales en donde lo vincularon con una supuesta solicitud de asilo político de unos jugadores. Entre marzo y abril de 2025, el entrenador y manager, conocido por liderar el Team Guevara y la Fundación Pioneros, viajó a España e Italia con un grupo de jóvenes prospectos del béisbol. Durante la gira, un grupo de jugadores decidieron solicitar asilo político en España.

Poco después de volver a Venezuela, fue detenido por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Inicialmente, estuvo detenido en El Helicoide y luego fue trasladado al Centro de Formación Hombre Nuevo, también conocido como La Planta.
Desiree Ducan mencionó que las autoridades en España realizaron investigaciones exhaustivas y minuciosas sobre este caso y concluyeron que “no había comisión de delito”, por lo que el caso fue cerrado definitivamente.
Aún así, en Venezuela, el entrenador sigue preso. En junio pasado, la esposa del manager viajó desde El Tigre, estado Anzoátegui, a Caracas para sumarse a la exigencia de la liberación de Guevara y también de todos los presos políticos.
Para Ducan lo más difícil ha sido tener que separarse de sus hijos. Su hija mayor, de 20 años, quien está en la universidad, ahora se encarga del cuidado de su hermano menor, un niño de siete años que, a diario, pregunta cuándo van a liberar a su papá.
De su estadía en el campamento comentó que dormir en colchones inflables durante tantas noches le está pasando facturas: amanece con dolores en todo el cuerpo.
Ducan es también quien lleva la batuta en la improvisada cocina, en el campamento le dicen “la chef”, porque prepara los alimentos para el resto de las familias.
En resistencia por su tío
Jessica Castro, vocera de la Alianza por la Libertad de los Presos Políticos, es la sobrina del preso político Gustavo Adolfo Hernández Barranco, quien está detenido desde el 3 de mayo de 2020 acusado de formar parte de la Operación Gedeón.
La sobrina del civil aclaró que a su tío no lo capturaron en La Guaira como informó el Gobierno, aseguró que a él lo sacaron arbitrariamente de su casa en Petare, estado Miranda y lo despojaron de sus pertenencias, incluyendo su vehículo.
Hernández Barranco permaneció recluido en el Helicoide hasta el 2 de agosto de 2025 cuando fue trasladado y permaneció en desaparición forzada durante seis meses, hasta que su familia obtuvo una primera prueba de vida el 12 de febrero de 2026.
Castro denunció que durante la desaparición, su tío fue sometido a fuertes torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes, incluyendo alimentación apenas dos o tres veces por semana, privación de higiene durante meses, desnudez por períodos prolongados, exposición a temperaturas extremas y actos de humillación, como obligarlo a introducir las manos en sus propios excrementos antes de comer.
Desde la detención de su tío, Jessica Castro no ha descansado en su lucha para lograr su liberación. Estar al frente de la Alianza por la Libertad de los Presos Políticos le ha traído riesgos personales: ha sido víctima de hostigamientos y agresiones físicas que, según comenta, “no duelen tanto como ver a su tío detenido siendo inocente”.

El pasado martes, 27 de octubre, la líder opositora María Corina Machado se reunió con los familiares de los presos políticos, cuando Castro iba en camino al encuentro, fue derribada intencionalmente de la moto en la que viajaba por dos funcionarios policiales.
“Me tumbaron de la moto en plena autopista porque ellos ya me reconocen. Gracias a dios pude levantarme rápido y los carros se frenaron, pero aún así ,tengo el brazo muy inflamado y con un gran hematoma. Ha ido mejorando, pero aún me duele”, narró Castro.
Castro también le agradeció al 3 de enero que las condiciones de reclusión hayan mejorado para su tío y todos los presos políticos, pero cuestiona que la paralización de las excarcelaciones lleve más de mes y medio.
Desde el campamento de la resistencia exigió libertad plena para todos los civiles, militares, extranjeros, así como también que el Gobierno de Delcy Rodríguez dé respuestas sobre los presos que están desaparecidos.
Este 2 de noviembre, tras su reunión con el nuevo canciller venezolano, el secretario de Estado, Marco Rubio, insistió en la necesidad de que el gobierno encargado de Venezuela continúe liberando a los presos políticos. Las familias siguen aferradas a que estos exhortos se materialicen en la libertad de quienes siguen tras las rejas.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.






