Ocho años después de su detención, organizaciones defensoras de derechos humanos renovaron este 5 de agosto el reclamo por la libertad de Emirlendris Carolina Benítez, una comerciante venezolana que permanece recluida en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), en Los Teques, tras ser condenada a 30 años de prisión.
Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) recordó que Benítez forma parte de las mujeres que continúan privadas de libertad por motivos políticos en Venezuela y denunció que su caso refleja un patrón de persecución y represión que, según la organización, la convirtió en víctima de acusaciones infundadas, torturas y daños irreversibles en su salud.
“Recordar los 8 años de este secuestro institucional no es solo un acto de responsabilidad, sino un reclamo firme y urgente para exigir su libertad plena, inmediata e incondicional”, señaló JEP.
Hoy, 5 de agosto, se cumplen 8 dolorosos años desde que la vida de Emirlendris Carolina Benítez fue fracturada por la por el patrón de persecución y represión aplicado en Venezuela y que la convirtió sin ningún tipo de pruebas, en una de las 47 mujeres que al presente siguen…
— Justicia, Encuentro y Perdón (@JEPvzla) August 5, 2026
Una detención marcada por denuncias de irregularidades
Emirlendris Carolina Benítez Rosales fue detenida el 5 de agosto de 2018, cuando tenía cuatro meses de embarazo. Según organizaciones de derechos humanos, fue arrestada junto a su esposo mientras se trasladaban en un servicio de taxi en el estado Portuguesa.
Tras su detención, las autoridades la vincularon con el atentado con drones contra Nicolás Maduro ocurrido días antes en Caracas. Benítez fue acusada por delitos como homicidio calificado frustrado, terrorismo y traición a la patria, señalamientos que ella negó y que organizaciones como Amnistía Internacional han cuestionado por considerar que no existen pruebas creíbles en su contra.
Luego de su arresto fue trasladada a Caracas y permaneció recluida durante un año en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), en Boleíta, estado Miranda. Posteriormente, fue enviada al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), donde permanece actualmente.
No hay celebración en la imagen familiar de la presa política Emirlendris Benítez publicada por el Servicio Penitenciario y en la que se expuso a 5 niños.
— Kaoru Yonekura (@kaoru_yonekura) May 15, 2026
Emirlendris fue condenada a 30 años siendo inocente y el caso Drones no fue considerado para amnistías. pic.twitter.com/ckxaFxcNmE
Torturas denunciadas y pérdida del embarazo
Durante su reclusión, organizaciones de derechos humanos denunciaron que Benítez fue sometida a torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes mientras estaba embarazada y las agresiones sufridas bajo custodia estatal provocaron la pérdida de su embarazo. La organización denunció que, después de ese episodio, fue trasladada a un centro médico donde recibió atención bajo condiciones que también fueron cuestionadas por sus familiares y defensores.
Las secuelas de esos hechos han afectado gravemente su salud. Según Amnistía Internacional, desde 2020, presenta dificultades para caminar y desde 2022 utiliza silla de ruedas. También ha enfrentado problemas médicos que requieren atención especializada.
Una condena de 30 años y reclamos internacionales
Benítez fue condenada a 30 años de prisión, una sentencia que organizaciones defensoras de derechos humanos consideran injusta y vinculada a un proceso con irregularidades.
En 2022, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de Naciones Unidas determinó que su privación de libertad era arbitraria y solicitó al Estado venezolano su liberación inmediata. El organismo señaló que fue detenida sin una orden de arresto, que no fue informada adecuadamente sobre los motivos de su detención y que permaneció incomunicada.
Ese mismo año, el exdirector del Sebin, Manuel Cristopher Figuera, afirmó que Benítez no tenía relación con el caso por el que fue detenida.
Su situación también ha sido denunciada ante otras instancias internacionales. En 2020, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas de protección a su favor. En 2023, la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado de Estados Unidos exigió su liberación, mientras que Amnistía Internacional emitió acciones urgentes en 2023 y 2024 para pedir su excarcelación y atención médica inmediata.
Ocho años lejos de sus hijos
Además de las consecuencias físicas, la privación de libertad ha significado una separación prolongada de su familia. Benítez es madre de dos hijos: una hija que emigró antes de su detención y un hijo que permanece bajo el cuidado de su padre.
Durante estos ocho años, su familia ha denunciado las dificultades para acompañarla y atender sus necesidades médicas dentro del centro penitenciario.
En 2025, ocho instancias del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas se pronunciaron sobre las violaciones denunciadas en su caso. En 2026, el senador estadounidense Rick Scott también pidió su liberación y la de los demás presos políticos del país.
Una exigencia que continúa
Para las organizaciones defensoras de derechos humanos, el caso de Emirlendris Benítez representa las consecuencias de la criminalización, la falta de garantías judiciales y las condiciones que enfrentan las personas detenidas por motivos políticos en Venezuela.
A ocho años de su arresto, ONG y activistas mantienen la exigencia de que sea liberada y que reciba una atención médica adecuada para atender las secuelas que dejó la privación de libertad y las agresiones denunciadas durante su reclusión.
#Venezuela
— Amnistía Internacional Américas (@AmnistiaOnline) August 5, 2026
Hoy se cumplen 8 años de la detención arbitraria de Emirlendris Benítez.
⚠️8 años desde que fue torturada y perdió su embarazo
⚠️8 años de su hijo creciendo sin su madre
⚠️8 años de abusos e injusticia
⚠️8 años de lucha de su familia
¡Exigimos su libertad inmediata! pic.twitter.com/UTDDCHoma5
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