20 familias sobreviven del reciclaje en el Vertedero de Paraguaná ante la crisis económica

Alrededor de 20 familias que huyeron de Coro y otras regiones han encontrado sustento en el botadero de Tiguadare, al norte de Falcón. En medio de la ausencia de servicios básicos y el hedor, han hecho del reciclaje una manera de sobrevivir. El Vertedero de Paraguaná, que recibe la basura de los municipios Carirubana, Falcón y Los Taques, se ha convertido en un refugio para quienes buscan escapar de la crisis económica y la violencia.

Esta compleja realidad social, marcada por la exclusión y la esperanza, fue documentada por Cotejo.info en su reportaje titulado “Entre la basura y la esperanza: 20 familias sobreviven en el vertedero de Paraguaná tras dejar sus hogares”. El trabajo atribuye a los testimonios que mujeres, hombres y niños han hecho de los desechos su fuente de vida y refugio ante la emergencia venezolana.

Los habitantes, muchos de los cuales llegaron al lugar buscando ganar dinero sin depender de un patrón, subsisten gracias a la recolección de materiales como cartón, vidrio, cobre, acero y aluminio. Pablo José Medina, residente desde hace 18 años en la zona, afirma: “Lo que es basura para otros, para nosotros es un tesoro”. En ocasiones, han encontrado dinero o artículos de valor, como prendas de oro o comida sellada, en los desechos. Sin embargo, los ingresos semanales por la venta de material a las recicladoras no superan los 20 dólares.

Las familias construyen sus ranchos —algunos de los cuales han visto nacer y crecer a los hijos de sus ocupantes— con latas, palos y telas resistentes, improvisando conexiones eléctricas a postes cercanos para obtener luz. El vertedero de Paraguaná también es un refugio para quienes huyen de la violencia, como María Rodríguez y Yanira Gutiérrez, quienes se mudaron buscando un lugar seguro para criar a sus hijos.

Aunque la delincuencia interna ha disminuido, los habitantes han denunciado ser víctimas de extorsión por parte de funcionarios policiales y militares, quienes les quitan sus animales y parte de su producción.

El vertedero es administrado por el Instituto Municipal de Aseo Urbano (Imaseo). A pesar de que las autoridades han anunciado la implementación de un sistema de clasificación de desechos remunerado, los habitantes temen que el control gubernamental del reciclaje elimine la libre oferta y demanda, lo que reduciría drásticamente sus ya precarios ingresos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Aunque la delincuencia interna ha disminuido, los habitantes han denunciado ser víctimas de extorsión por parte de funcionarios policiales y militares, quienes les quitan sus animales y parte de su producción
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Cotejo.info
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Alrededor de 20 familias que huyeron de Coro y otras regiones han encontrado sustento en el botadero de Tiguadare, al norte de Falcón. En medio de la ausencia de servicios básicos y el hedor, han hecho del reciclaje una manera de sobrevivir. El Vertedero de Paraguaná, que recibe la basura de los municipios Carirubana, Falcón y Los Taques, se ha convertido en un refugio para quienes buscan escapar de la crisis económica y la violencia.

Esta compleja realidad social, marcada por la exclusión y la esperanza, fue documentada por Cotejo.info en su reportaje titulado “Entre la basura y la esperanza: 20 familias sobreviven en el vertedero de Paraguaná tras dejar sus hogares”. El trabajo atribuye a los testimonios que mujeres, hombres y niños han hecho de los desechos su fuente de vida y refugio ante la emergencia venezolana.

Los habitantes, muchos de los cuales llegaron al lugar buscando ganar dinero sin depender de un patrón, subsisten gracias a la recolección de materiales como cartón, vidrio, cobre, acero y aluminio. Pablo José Medina, residente desde hace 18 años en la zona, afirma: “Lo que es basura para otros, para nosotros es un tesoro”. En ocasiones, han encontrado dinero o artículos de valor, como prendas de oro o comida sellada, en los desechos. Sin embargo, los ingresos semanales por la venta de material a las recicladoras no superan los 20 dólares.

Las familias construyen sus ranchos —algunos de los cuales han visto nacer y crecer a los hijos de sus ocupantes— con latas, palos y telas resistentes, improvisando conexiones eléctricas a postes cercanos para obtener luz. El vertedero de Paraguaná también es un refugio para quienes huyen de la violencia, como María Rodríguez y Yanira Gutiérrez, quienes se mudaron buscando un lugar seguro para criar a sus hijos.

Aunque la delincuencia interna ha disminuido, los habitantes han denunciado ser víctimas de extorsión por parte de funcionarios policiales y militares, quienes les quitan sus animales y parte de su producción.

El vertedero es administrado por el Instituto Municipal de Aseo Urbano (Imaseo). A pesar de que las autoridades han anunciado la implementación de un sistema de clasificación de desechos remunerado, los habitantes temen que el control gubernamental del reciclaje elimine la libre oferta y demanda, lo que reduciría drásticamente sus ya precarios ingresos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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