Los santos y no tan santos que estuvieron en la canonización

Así como los mercaderes tomaron el templo y convirtieron la casa de Dios en un mercado, causando la ira e indignación de Cristo, en la Basílica de San Pedro se replicaba esta escena. Bajo el pontificado del Papa León XIV, durante la ceremonia de canonización del Doctor José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, la santidad y la política venezolana se encontraron frente al mismo altar.

Entre los bancos vaticanos se mezclaban devotos que rezaban por la libertad de los presos políticos y funcionarios que posaban sonrientes como si asistieran a la gala de los Oscars. Hubo oraciones y hubo cámaras. Hubo lágrimas y hubo discursos sin micrófono. Mientras unos pedían justicia para un país herido, otros buscaban bendecir su propia imagen. En una misa pensada para unir, Venezuela volvió a mostrar sus fracturas: la fe por un lado, el poder por el otro.

La canonización fue, en el fondo, un espejo. En él se reflejaron los santos recién elevados, los que clamaron a ellos por un milagro para el país, pero también, los “no tan santos” que se apersonaron sin acto de constricción de por medio y con la cara tan lavada como las manos de Poncio Pilato  Entre cirios y credenciales diplomáticas, en lo sagrado se colaron matices de la crispación política.

Oficialismo en el templo

La comitiva oficialista no desaprovechó la ocasión para aterrizar en Roma y tratar de limpiar ante el mundo la imagen de un gobierno investigado por la Corte Penal Internacional por la presunta comisión de crímenes de lesa humanidad.

La delegación del gobierno de Nicolás Maduro que presenció en primera fila en los actos por la canonización de José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles estuvo encabezada por la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, quien compartió en sus redes sociales una serie de publicaciones durante su permanencia en una audiencia de peregrinos que encabezó el Papa León XIV.

En ellas se mostró junto a la vicepresidenta sectorial de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, y la ministra del Poder Popular para la Mujer, Yelitze Santaella, describiendo el evento como “un orgullo para la patria” y “un momento de unión espiritual para los venezolanos”.

También estuvo presente Andrea Corao, viceministra de Relaciones Exteriores para Europa y América del Norte e hija de Jacqueline Faría, miembro de la dirección nacional del PSUV y expresidenta de Hidrocapital, la misma que hace más de una década juró en vano entregarle a los caraqueños un río Guaire descontaminado.

Sentado junto a la comitiva oficialista apareció el empresario venezolano Ricardo Cisneros, quien asistió en representación de su familia, emparentada con la madre Carmen.

Luego de su llamado a votar en los pasados comicios municipales “para cuidar la casa”, el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, también apareció con los representantes del chavismo quienes, con bandera en mano, celebraron la canonización.

Señalados como “Judas” 

Roy Chaderton, diplomático y exembajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), tampoco quiso perderse los actos vinculados a la santificación de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles y protagonizó uno de los momentos más virales de la jornada canonizadora.

Chaderton siempre será recordado por su cuestionada declaración en el contexto de las protestas de 2014, cuando dijo que el sonido que hacía la cabeza de un opositor cuando recibía una bala “es como un chasquido, porque la bóveda craneana es hueca”. 

La presencia de Chaderton, quien fuera ejemplo de la retórica violenta y deshumanizante del oficialismo, fue un recordatorio amargo de las heridas sufridas por el país para un grupo de venezolanos en el Vaticano, quienes lo increparon, lo  tildaron de “Judas” y de formar parte de la persecución del chavismo.

“Tú decidiste el futuro de muchos jóvenes, y por gente como tú muchos están presos (…) No podemos ver a nuestros familiares por gente como tú”, le gritaban los ciudadanos.

En rechazo a su presencia y a la de otros delegados del gobierno de Nicolás Maduro, y como si se tratara del clamor de las almas por la justicia que reseña el Apocalipsis, en la Basílica de San Pedro se escuchó de fondo el cántico “fuera chavistas, libertad, libertad”. 

Sin temor al repudio

Entre los que apoyan públicamente a Maduro también hay artistas. Uno de ellos es el merenguero Omar Enrique, quien asistió al Vaticano junto a su familia y publicó en Instagram un mensaje en el que respondió a las críticas por su presencia y enfatizó en la fe ciega en su inocencia: “Los que saben que yo estaba en el acto y me vieron, saben que ni me tapé la cara ni nada. No me escondí de nadie, ni tengo porqué hacerlo, no tengo nada que temer en la vida”.

Sin altar propio

Junto a la delegación oficialista también asistieron tres diputados (Asamblea Nacional 2020) que representan organizaciones políticas judicializadas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ): Luis Eduardo Martínez, de Acción Democrática (intervenida judicialmente); Juan Carlos Alvarado, secretario general de Copei (TSJ); y Miguel Salazar, diputado también miembro del partido socialcristiano.

Los tres forman parte de las directivas designadas judicialmente tras las intervenciones de sus partidos originales, medidas que desplazaron a sus autoridades legítimas y modificaron la estructura interna de esas organizaciones. Su presencia en Roma fue difundida por medios del Estado y resaltada como un gesto de unidad institucional.

Durante su estancia, los parlamentarios participaron en actos protocolares, encuentros con representantes diplomáticos y eventos religiosos en el Vaticano, sumándose al grupo que acompañó la canonización de los dos nuevos santos venezolanos.

La procesión de los que piden justicia

Una delegación también viajó a Roma como representación del movimiento opositor venezolano y de Edmundo González Urrutia. Figuras políticas, familiares de presos políticos y activistas de derechos humanos quisieron visibilizar en el corazón del catolicismo la situación del país. 

Entre los miembros de esta delegación estuvo Carolina González, hija de Edmundo González, quien participó en los actos litúrgicos como símbolo de apoyo a su padre; y Ricardo Sosa Machado, hijo de María Corina Machado, que acompañó al grupo como parte del equipo político y familiar vinculado a la campaña.

También formaron parte Dinorah Figuera, presidenta en el exilio de la Asamblea Nacional de 2015, y Santiago Rocha junto a Nohelia Álvarez, hijos de los presos políticos Perkins Rocha y Noel Álvarez, respectivamente, cuya presencia representó a las familias de los detenidos por razones políticas.

Asimismo, estuvieron presentes la abogada Tamara Sujú, directora del Casla Institute y denunciante de casos de tortura ante organismos internacionales, y la periodista Idania Chirinos, directora de contenidos de NTN24, el general retirado Emilio Ascanio, exdirector de la Academia Militar, quien acudió como figura vinculada al movimiento militar institucional.

Fue notable también la presencia de Magalli Meda y Pedro Urruchurtu, jefa de campaña y director de relaciones internacionales del Comando Con Venezuela, ambos protagonistas meses atrás del asedio a la embajada argentina en Caracas, donde permanecieron refugiados durante varios meses antes de su salida del país.

Durante la visita, la expresa política Sairam Rivas, actual directora del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, entregó en el Vaticano un documento con los nombres y casos de detenidos por razones políticas en Venezuela, pidiendo oraciones y mediación humanitaria.

“Estamos acá como integrantes del Comité de Familiares por la Libertad de los Presos Políticos visibilizando la grave situación de los presos políticos en Venezuela y en el marco de este importante evento para la sociedad venezolana exigiendo tener una canonización sin presos políticos”, expresó Sairam Rivas en un video publicado en las redes sociales del Clippve.

Representantes de la Iglesia venezolana en el Vaticano

La Iglesia católica venezolana también estuvo representada en la ceremonia por altas autoridades eclesiásticas. Entre los asistentes se encontraban el cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas; monseñor Edgar Peña Parra, Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede; y monseñor Raúl Biord, actual arzobispo de Caracas.

Su participación simbolizó la continuidad de una labor pastoral que, pese a las dificultades del país, ha mantenido viva la figura de José Gregorio Hernández y la devoción a la Madre Carmen Rendiles en las comunidades. Durante los días previos y posteriores a la canonización, los representantes eclesiásticos participaron en distintos actos de oración y encuentros con la comunidad venezolana en Roma, subrayando el carácter espiritual y colectivo de este reconocimiento.

La presencia conjunta de prelados venezolanos tanto en el ámbito local como en la Santa Sede fue interpretada como un gesto de comunión eclesial, en un momento que el Vaticano calificó como “histórico” para la fe del país.

Otros peregrinos políticos

Entre los asistentes a la canonización también estuvieron otras figuras políticas venezolanas, como el dirigente político Leopoldo López y su esposa, Lilian Tintori, quienes no formaban parte ni de la delegación oficialista ni del Comando Con Vzla.

López y Tintori participaron de la ceremonia en la Basílica de San Pedro, se acercaron a otros feligreses y se tomaron fotografías que luego compartieron en sus cuentas oficiales. Su presencia coincidió con el paso de las distintas delegaciones venezolanas por el Vaticano, pero mantuvieron un perfil propio, sin integrarse formalmente a ninguno de los grupos previamente descritos.

Tomás Guanipa, hermano del preso político Juan Pablo Guanipa, compartió también un video antes de la misa de la canonización.

“Le pediremos la liberación de todos los presos políticos a nuestros santos, y de un país democrático que pueda vivir en progreso y reunificarse”, indicó en un video compartido en redes sociales, sin mencionar directamente el caso de su hermano.

Un mensaje por la justicia y la libertad

Durante la misa de acción de gracias celebrada un día después de la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, dirigió un mensaje que resonó con fuerza entre los fieles venezolanos presentes en la Basílica de San Pedro

La ceremonia, presidida por Parolin en el Altar de la Cátedra, fue reseñada por Vatican News como un acto de júbilo y esperanza para Venezuela, al celebrar a sus primeros santos oficialmente reconocidos por la Iglesia.

En su homilía, Parolin recordó las palabras del profeta Isaías (58, 6-11) e invitó a los venezolanos a no dejar pasar esta oportunidad de conversión espiritual y compromiso social: “Si escucharas la palabra del Señor, que te llama a abrir las prisiones injustas, a dejar libres a los oprimidos y a romper todos los cepos”. El cardenal destacó que tanto José Gregorio como la Madre Carmen respondieron a ese llamado “partiendo el pan con el hambriento y socorriendo al que sufre en cuerpo y espíritu”, ejemplos vivos del amor cristiano y del servicio desinteresado.

El secretario de Estado vaticano también resaltó el valor simbólico de ambos santos: en José Gregorio, el médico que caminaba las calles llevando alivio a los enfermos, “la Iglesia celebra la compasión hecha servicio”; y en la Madre Carmen, “la mujer fuerte y trabajadora que encarna la fe que se transmite entre generaciones”. Parolin afirmó que la canonización representa un “kairos”, un momento oportuno que no debe desaprovecharse: “Solo así, querida Venezuela, podrás responder a tu vocación de paz si la construyes sobre los cimientos de la justicia, de la verdad, de la libertad y del amor”.

El cardenal concluyó su mensaje con un llamado a la unidad y al encuentro nacional, exhortando a “hacer prevalecer lo que une y no lo que divide, buscando soluciones comunes a los grandes problemas que te afectan”. La ceremonia, estuvo acompañada por el Coro Simón Bolívar del Sistema de Orquestas de Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Junto a la delegación oficialista que estuvo en la ceremonia celebrada en el Vaticano también asistieron tres diputados (AN 2020) que representan organizaciones políticas judicializadas por el TSJ: Luis Eduardo Martínez, Juan Carlos Alvarado y Miguel Salazar
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Así como los mercaderes tomaron el templo y convirtieron la casa de Dios en un mercado, causando la ira e indignación de Cristo, en la Basílica de San Pedro se replicaba esta escena. Bajo el pontificado del Papa León XIV, durante la ceremonia de canonización del Doctor José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, la santidad y la política venezolana se encontraron frente al mismo altar.

Entre los bancos vaticanos se mezclaban devotos que rezaban por la libertad de los presos políticos y funcionarios que posaban sonrientes como si asistieran a la gala de los Oscars. Hubo oraciones y hubo cámaras. Hubo lágrimas y hubo discursos sin micrófono. Mientras unos pedían justicia para un país herido, otros buscaban bendecir su propia imagen. En una misa pensada para unir, Venezuela volvió a mostrar sus fracturas: la fe por un lado, el poder por el otro.

La canonización fue, en el fondo, un espejo. En él se reflejaron los santos recién elevados, los que clamaron a ellos por un milagro para el país, pero también, los “no tan santos” que se apersonaron sin acto de constricción de por medio y con la cara tan lavada como las manos de Poncio Pilato  Entre cirios y credenciales diplomáticas, en lo sagrado se colaron matices de la crispación política.

Oficialismo en el templo

La comitiva oficialista no desaprovechó la ocasión para aterrizar en Roma y tratar de limpiar ante el mundo la imagen de un gobierno investigado por la Corte Penal Internacional por la presunta comisión de crímenes de lesa humanidad.

La delegación del gobierno de Nicolás Maduro que presenció en primera fila en los actos por la canonización de José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles estuvo encabezada por la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, quien compartió en sus redes sociales una serie de publicaciones durante su permanencia en una audiencia de peregrinos que encabezó el Papa León XIV.

En ellas se mostró junto a la vicepresidenta sectorial de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, y la ministra del Poder Popular para la Mujer, Yelitze Santaella, describiendo el evento como “un orgullo para la patria” y “un momento de unión espiritual para los venezolanos”.

También estuvo presente Andrea Corao, viceministra de Relaciones Exteriores para Europa y América del Norte e hija de Jacqueline Faría, miembro de la dirección nacional del PSUV y expresidenta de Hidrocapital, la misma que hace más de una década juró en vano entregarle a los caraqueños un río Guaire descontaminado.

Sentado junto a la comitiva oficialista apareció el empresario venezolano Ricardo Cisneros, quien asistió en representación de su familia, emparentada con la madre Carmen.

Luego de su llamado a votar en los pasados comicios municipales “para cuidar la casa”, el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, también apareció con los representantes del chavismo quienes, con bandera en mano, celebraron la canonización.

Señalados como “Judas” 

Roy Chaderton, diplomático y exembajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), tampoco quiso perderse los actos vinculados a la santificación de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles y protagonizó uno de los momentos más virales de la jornada canonizadora.

Chaderton siempre será recordado por su cuestionada declaración en el contexto de las protestas de 2014, cuando dijo que el sonido que hacía la cabeza de un opositor cuando recibía una bala “es como un chasquido, porque la bóveda craneana es hueca”. 

La presencia de Chaderton, quien fuera ejemplo de la retórica violenta y deshumanizante del oficialismo, fue un recordatorio amargo de las heridas sufridas por el país para un grupo de venezolanos en el Vaticano, quienes lo increparon, lo  tildaron de “Judas” y de formar parte de la persecución del chavismo.

“Tú decidiste el futuro de muchos jóvenes, y por gente como tú muchos están presos (…) No podemos ver a nuestros familiares por gente como tú”, le gritaban los ciudadanos.

En rechazo a su presencia y a la de otros delegados del gobierno de Nicolás Maduro, y como si se tratara del clamor de las almas por la justicia que reseña el Apocalipsis, en la Basílica de San Pedro se escuchó de fondo el cántico “fuera chavistas, libertad, libertad”. 

Sin temor al repudio

Entre los que apoyan públicamente a Maduro también hay artistas. Uno de ellos es el merenguero Omar Enrique, quien asistió al Vaticano junto a su familia y publicó en Instagram un mensaje en el que respondió a las críticas por su presencia y enfatizó en la fe ciega en su inocencia: “Los que saben que yo estaba en el acto y me vieron, saben que ni me tapé la cara ni nada. No me escondí de nadie, ni tengo porqué hacerlo, no tengo nada que temer en la vida”.

Sin altar propio

Junto a la delegación oficialista también asistieron tres diputados (Asamblea Nacional 2020) que representan organizaciones políticas judicializadas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ): Luis Eduardo Martínez, de Acción Democrática (intervenida judicialmente); Juan Carlos Alvarado, secretario general de Copei (TSJ); y Miguel Salazar, diputado también miembro del partido socialcristiano.

Los tres forman parte de las directivas designadas judicialmente tras las intervenciones de sus partidos originales, medidas que desplazaron a sus autoridades legítimas y modificaron la estructura interna de esas organizaciones. Su presencia en Roma fue difundida por medios del Estado y resaltada como un gesto de unidad institucional.

Durante su estancia, los parlamentarios participaron en actos protocolares, encuentros con representantes diplomáticos y eventos religiosos en el Vaticano, sumándose al grupo que acompañó la canonización de los dos nuevos santos venezolanos.

La procesión de los que piden justicia

Una delegación también viajó a Roma como representación del movimiento opositor venezolano y de Edmundo González Urrutia. Figuras políticas, familiares de presos políticos y activistas de derechos humanos quisieron visibilizar en el corazón del catolicismo la situación del país. 

Entre los miembros de esta delegación estuvo Carolina González, hija de Edmundo González, quien participó en los actos litúrgicos como símbolo de apoyo a su padre; y Ricardo Sosa Machado, hijo de María Corina Machado, que acompañó al grupo como parte del equipo político y familiar vinculado a la campaña.

También formaron parte Dinorah Figuera, presidenta en el exilio de la Asamblea Nacional de 2015, y Santiago Rocha junto a Nohelia Álvarez, hijos de los presos políticos Perkins Rocha y Noel Álvarez, respectivamente, cuya presencia representó a las familias de los detenidos por razones políticas.

Asimismo, estuvieron presentes la abogada Tamara Sujú, directora del Casla Institute y denunciante de casos de tortura ante organismos internacionales, y la periodista Idania Chirinos, directora de contenidos de NTN24, el general retirado Emilio Ascanio, exdirector de la Academia Militar, quien acudió como figura vinculada al movimiento militar institucional.

Fue notable también la presencia de Magalli Meda y Pedro Urruchurtu, jefa de campaña y director de relaciones internacionales del Comando Con Venezuela, ambos protagonistas meses atrás del asedio a la embajada argentina en Caracas, donde permanecieron refugiados durante varios meses antes de su salida del país.

Durante la visita, la expresa política Sairam Rivas, actual directora del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, entregó en el Vaticano un documento con los nombres y casos de detenidos por razones políticas en Venezuela, pidiendo oraciones y mediación humanitaria.

“Estamos acá como integrantes del Comité de Familiares por la Libertad de los Presos Políticos visibilizando la grave situación de los presos políticos en Venezuela y en el marco de este importante evento para la sociedad venezolana exigiendo tener una canonización sin presos políticos”, expresó Sairam Rivas en un video publicado en las redes sociales del Clippve.

Representantes de la Iglesia venezolana en el Vaticano

La Iglesia católica venezolana también estuvo representada en la ceremonia por altas autoridades eclesiásticas. Entre los asistentes se encontraban el cardenal Baltazar Porras, arzobispo emérito de Caracas; monseñor Edgar Peña Parra, Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede; y monseñor Raúl Biord, actual arzobispo de Caracas.

Su participación simbolizó la continuidad de una labor pastoral que, pese a las dificultades del país, ha mantenido viva la figura de José Gregorio Hernández y la devoción a la Madre Carmen Rendiles en las comunidades. Durante los días previos y posteriores a la canonización, los representantes eclesiásticos participaron en distintos actos de oración y encuentros con la comunidad venezolana en Roma, subrayando el carácter espiritual y colectivo de este reconocimiento.

La presencia conjunta de prelados venezolanos tanto en el ámbito local como en la Santa Sede fue interpretada como un gesto de comunión eclesial, en un momento que el Vaticano calificó como “histórico” para la fe del país.

Otros peregrinos políticos

Entre los asistentes a la canonización también estuvieron otras figuras políticas venezolanas, como el dirigente político Leopoldo López y su esposa, Lilian Tintori, quienes no formaban parte ni de la delegación oficialista ni del Comando Con Vzla.

López y Tintori participaron de la ceremonia en la Basílica de San Pedro, se acercaron a otros feligreses y se tomaron fotografías que luego compartieron en sus cuentas oficiales. Su presencia coincidió con el paso de las distintas delegaciones venezolanas por el Vaticano, pero mantuvieron un perfil propio, sin integrarse formalmente a ninguno de los grupos previamente descritos.

Tomás Guanipa, hermano del preso político Juan Pablo Guanipa, compartió también un video antes de la misa de la canonización.

“Le pediremos la liberación de todos los presos políticos a nuestros santos, y de un país democrático que pueda vivir en progreso y reunificarse”, indicó en un video compartido en redes sociales, sin mencionar directamente el caso de su hermano.

Un mensaje por la justicia y la libertad

Durante la misa de acción de gracias celebrada un día después de la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, dirigió un mensaje que resonó con fuerza entre los fieles venezolanos presentes en la Basílica de San Pedro

La ceremonia, presidida por Parolin en el Altar de la Cátedra, fue reseñada por Vatican News como un acto de júbilo y esperanza para Venezuela, al celebrar a sus primeros santos oficialmente reconocidos por la Iglesia.

En su homilía, Parolin recordó las palabras del profeta Isaías (58, 6-11) e invitó a los venezolanos a no dejar pasar esta oportunidad de conversión espiritual y compromiso social: “Si escucharas la palabra del Señor, que te llama a abrir las prisiones injustas, a dejar libres a los oprimidos y a romper todos los cepos”. El cardenal destacó que tanto José Gregorio como la Madre Carmen respondieron a ese llamado “partiendo el pan con el hambriento y socorriendo al que sufre en cuerpo y espíritu”, ejemplos vivos del amor cristiano y del servicio desinteresado.

El secretario de Estado vaticano también resaltó el valor simbólico de ambos santos: en José Gregorio, el médico que caminaba las calles llevando alivio a los enfermos, “la Iglesia celebra la compasión hecha servicio”; y en la Madre Carmen, “la mujer fuerte y trabajadora que encarna la fe que se transmite entre generaciones”. Parolin afirmó que la canonización representa un “kairos”, un momento oportuno que no debe desaprovecharse: “Solo así, querida Venezuela, podrás responder a tu vocación de paz si la construyes sobre los cimientos de la justicia, de la verdad, de la libertad y del amor”.

El cardenal concluyó su mensaje con un llamado a la unidad y al encuentro nacional, exhortando a “hacer prevalecer lo que une y no lo que divide, buscando soluciones comunes a los grandes problemas que te afectan”. La ceremonia, estuvo acompañada por el Coro Simón Bolívar del Sistema de Orquestas de Venezuela.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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