El pasado domingo 27 de julio, con las elecciones municipales en Venezuela, culminó un ciclo político-electoral en el país, que inició hace un año con la cuestionada elección presidencial y posterior represión a la ciudadanía. Los siguientes procesos electorales -de gobernadores y alcaldes- trajeron consigo rechazo del electorado, y más represión.
En el último año, los venezolanos han visto como cada vez más se cierran los espacios cívicos. Es decir, esos lugares de encuentro y debate que les permite organizarse para manifestarse y exigir algún derecho. Ante este contexto, hay una pregunta que se plantea la ciudadanía: ¿es posible impulsar un cambio en Venezuela?
En torno a ese cuestionamiento, Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es conversó con Lissett González, socióloga y coordinadora de Monitoreo e Investigación y Medios de Provea, el pasado miércoles 30 de julio en un space en la red social X, en el que también se habló sobre el devenir de la democracia, del Estado y la política en Venezuela.
¿Es posible impulsar un cambio en Venezuela? https://t.co/pWuj0Z4vMy
— Runrunes (@RunRunesWeb) July 30, 2025
Rescatar el respeto a la voluntad popular
Para la especialista, esa es la tarea que tienen los venezolanos durante los próximos cuatro años, que le va a permitir a la sociedad construir la “fuerza suficiente” para exigir que se restituya su derecho, expresado a través del voto.
Cree que es necesario trabajar en ello para lograrlo, considerando que es probable que se aproxime un referéndum constitucional.
En este sentido, advierte que la lucha por la democracia no pasa por protestar “detrás” de un liderazgo político sino que, en un contexto como el de Venezuela, se deben fortalecer “todas las luchas”, como las de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil que defienden los derechos fundamentales de la ciudadanía.
“Hay tantas luchas por los derechos que son importantes (…) si todas se fortalecen en su capacidad de exigir, eso es también hacerle presión al Gobierno para que haya un cambio progresivo en el país (…) el proceso de rescatar nuestras instituciones, nuestra democracia, la pluralidad, la alternancia del poder va a ser un proceso largo que debemos conquistarlo (…) hay que ganarselo a través de todas estas luchas que están dando los venezolanos”, subraya González.
Cómo construir el tejido social
De acuerdo a la socióloga, el patrón represivo que ha implementado el Estado ha deteriorado el tejido social entre los venezolanos, quienes han sido obligados a reducir sus espacios de organización política por el miedo y la desconfianza que ha surgido entre las comunidades. A pesar de esa situación, considera que es pertinente establecer puntos de encuentro entre la población y líderes políticos en los que se construyan agendas de luchas democráticas.
“No hay el espacio -actualmente- donde la dirigencia política dialogue y escuche a las bases sobre cuáles son sus demandas, y que pueda construir una agenda de lucha que sea democrática en la forma (…) que sea a través de mecanismos de debate, que podamos construir una alternativa sólida y que tenga posibilidades de permanecer en el tiempo”, reflexiona.
¿Cómo puede contribuir la diáspora?
La coordinadora de Monitoreo e Investigación y Medios de Provea considera que a través de organizaciones de migrantes, la diáspora puede apoyar a las organizaciones no gubernamentales que se encuentran en el país defendiendo los derechos humanos de los venezolanos, con recursos que permitan su funcionamiento.
“Creo que la diáspora puede organizarse para recolectar fondos para mantener las organizaciones que están aquí en el terreno, en lo humanitario, en lo que la gente quiera contribuir. Creo que el país necesita que la gente organizada pueda seguir trabajando”, señala la socióloga.
En las circunstancias actuales, en las que predomina entre la ciudadanía la desesperanza, González considera que el trabajo de los dirigentes políticos y de la sociedad civil es construir mensajes que mantengan “vivo el deseo de cambio” en el país.
“Yo creo que nuestro trabajo es cómo mantenemos vivo en nuestro país ese deseo de un cambio y de pensar que esto es posible. No dejar que la desesperanza nos gane. Eso es un trabajo político que no necesita que haya elecciones, que no necesita una movilización masiva, sino que necesita promover pequeñas reuniones, formaciones para mantener ese deseo que se expresó el 28 de julio”, concluyó.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país



