Fotos: José Manuel Saher, que se incorporó a la guerrilla de los años 60, y su padre, don Pablo Saher, gobernador de Falcón en aquella época.Â
La lucha armada de orientación castro-guevarista, que se extenderÃa por una década, tuvo en Venezuela las caracterÃsticas de una confrontación generacional, y en don Pablo y Chema parte fundamental de sus sÃmbolos
A Leoncio López Geerman, quien me habló de esta carta, dedico.
La democracia nació en Venezuela el 23 de enero de 1958. Bandera de libertad que recibimos las generaciones siguientes. Antes hubo intentos de implantarla, semillas que no fructificaron por una herencia perenne: caudillismo, militarismo, cuarteles y hombres fuertes. Esa sombra que aún no conjuramos.
Para febrero de 1962 Pablo Saher, secretario general de Acción Democrática en Falcón, fue designado por Rómulo Betancourt al cargo de gobernador del estado. En abril del mismo año su hijo, José Manuel Saher Eljuri –joven dirigente del Liceo Cecilio Acosta y parte de quienes fundaron el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en Coro– se incorporó a la guerrilla del Frente José Leonardo Chirinos que se iniciaba, dirigida por Douglas Bravo, Teodoro Petkoff y Domingo Urbina. Cuestionaban ellos el proyecto que habÃa nacido cuatro años antes.
En padre e hijo el drama de una época. La lucha armada de orientación castro-guevarista, que se extenderÃa por una década, tuvo en Venezuela las caracterÃsticas de una confrontación generacional, y en don Pablo y Chema parte fundamental de sus sÃmbolos.
Capturado tempranamente en las inmediaciones de Pueblo Nuevo de la Sierra –mayo de 1962–, José Manuel Saher fue detenido en la policÃa de Coro y posteriormente trasladado a Caracas, donde se le hizo juicio junto con otros 140 “cimarrones”, apresados en diversas partes del paÃs por el Consejo de Guerra Permanente en el Gimnasio Cerrado de la Escuela Militar.
Preso en el Cuartel San Carlos, de Caracas, el 12 de febrero de 1963 en el diario ClarÃn se publicó una carta con su nombre que recorrerÃa el mundo.
El texto, publicado entre las páginas 6 y 7 del periódico, bajo el tÃtulo Carta a mi padre, respondÃa a declaraciones del gobernador aparecidas en El Nacional, las cuales causaron molestia en los partidos alzados, pues señalaban no era una situación grave la generada por los grupos de “civiles armados” en las montañas de Falcón, sino grupos de “jóvenes aficionados al alpinismo”.Â

Saher hijo respondió acusando a su padre de burlarse de sus “heroicos compañeros”, de estar condenado a 18 años de prisión gracias a declaraciones por él proferidas y de respaldar a un gobierno represor y criminal, causante de persecución y pobreza, manejado por los intereses de los Estados Unidos. “Yo no sé por qué has tomado ese camino, puesto que te habÃa creÃdo animado de nobles intenciones…”, “¿por qué te he visto sonreÃr cuando los voceros de una “cadena” me han calificado de bandolero?”, “Solo a ti te han importado las posiciones burocráticas en el fondo de los hechos“.Â
La carta recurre a la intimidad, a la división familiar provocada por las decisiones polÃticas de ambos. “No deseaba que la gente se enterara de un problema desgarrante como este. Créeme que es muy duro tener que hacerlo asÃ, pero tú me has obligado a ello.”
Se evoca el sufrimiento de la madre ante la persecución que vivió Pablo Saher en los años de la dictadura de Pérez Jiménez, y la que estarÃa viviendo al saber al hijo preso por el gobierno representado por el padre. El joven fiel a los ideales de redención de un paÃs, el viejo traidor a la gesta contra la dictadura.
Utilizada para desprestigiar al gobierno de Rómulo Betancourt, muchos han dudado de la veracidad de la autorÃa de esa carta, pero aún ellos no difundieron la réplica que Pablo Saher darÃa a la misma.
Gracias a Ernesto Betancourt hemos accedido a la “Carta a mi hijo” publicada a solicitud expresa de Pablo Saher en ClarÃn el miércoles 13 de febrero de 1963, es decir, al dÃa siguiente de la otra. En ella el dirigente polÃtico deja claro su cuestionamiento a que la misiva difundida pudiera ser escrita por el joven guerrillero.
Comienza Pablo Saher: “Querido hijo: He pensado mucho antes de decidirme si debÃa o no responder a una carta que, con tu nombre, aparece publicada en un diario matutino que sirve a determinados intereses polÃticos. Resolvà dirigirte estas breves lÃneas, casi únicamente para hacerte saber la honda pena que me produjeron algunos conceptos incluidos en ese escrito, totalmente extraño a tu conciencia, asà como el hecho de que todavÃa continúes prestándote a ser instrumento de quienes, sin escrúpulos, y ajenos a nuestra familia, indiferentes ante nuestra intimidad, despreocupados por tu futuro, te utilizan para humillarme.”
Continúa el Gobernador señalando: “Con ello pretenden también, inútilmente, desprestigiar al Sistema Democrático con el que estoy identificado por razones que tú conoces mucho mejor que las gentes que te han dado a firmar esa extensa relación de incongruencias y falsedades posiblemente halagando tu juvenil vanidad y quizá diciendo que tu labor -en este caso insultar a quien te dio el ser y te fue formando- tenÃa alcances patrióticos.“
ClarÃn era por entonces un diario de tendencia filo-izquierdista, relacionado a factores del partido Unión Republicana Democrática (URD) como José Vicente Rangel y el también coriano Luis Miquilena. Al igual que todo el caso de la confrontación Saher-Saher, en medio de la lucha armada de los años sesenta, la polémica ha rodeado la incorporación de Chema a la guerrilla –quien no tendrÃa las mÃnimas condiciones de combatiente– para su utilización contra el gobierno. Los señalamientos sobre quién convenció a José Manuel Saher a tomar la vÃa de las armas van desde Raúl Lugo Rojas a su propio tÃo ElÃas Eljuri Abraham.
Prosigue Pablo Saher en su carta: “Eso es, querido hijo, lo que más hondamente ha herido mi condición de padre; por eso quiero que estas lÃneas sepan leerlas, mejor que tú, los inescrupulosos “tutores” que en esta ocasión han utilizado tu nombre y apellido tratando de lesionar nuestro hogar. A ellos va dirigido mi más intenso repudio; para ellos va mi expresión de condena, porque no solo pretenden arrancarte del seno familiar, deformando tu mente con alteraciones de la verdad y pueriles alabanzas a tu Ãmpetu de luchador polÃtico, sino que aún ahora continúan exprimiendo tu generosidad para insultar a quienes nunca hemos dejado ni dejaremos de quererte.”
Y culmina sus letras señalando: “Por lo que respecta a ti, solo quiero decirte que mi capacidad de perdón, como padre, es inagotable. No deseo comentar públicamente ninguno de los conceptos que con tu nombre otros han escrito, porque solo querrÃa dialogar contigo, que eres mi hijo. Te abraza y te bendice. Pablo R. Saher.”
Un año después, el 10 de marzo de 1964 el gobierno concedió indulto a José Manuel Saher, saliendo directo al aeropuerto de MaiquetÃa para viajar a los Estados Unidos. Posteriormente se trasladarÃa a Londres, donde residió durante un año estudiando economÃa, para aparecer en enero de 1966 en la Conferencia Tricontinental de La Habana, desde la cual se reimpulsarÃa con apoyo de Fidel Castro la lucha revolucionaria en varios paÃses de América Latina.
Ingresa clandestinamente a Venezuela y se incorpora al Frente Ezequiel Zamora de las montañas de El Bachiller, donde el 23 de marzo de 1967 fue muerto. Una versión sostiene que fue rendido y acribillado por miembros de la Dirección General de PolicÃa, y otra que pereció en combate. Una polémica como muchas de las que rodean a esos hechos controversiales. TenÃa 25 años de edad.
Esta “Carta a mi hijo” debió estar incorporada al libro compilado por Luis Alfonso Bueno José Manuel Saher. Chema. Testimonio de una vida revolucionaria (Coro, Ediciones Calicanto) publicado en 1997 como homenaje de amigos y coterráneos. Mismo que fuera plagiado por el IPASME, según denuncia de su autor, en 2012, en continuidad de su utilización para la saga del régimen chavista.
La mezquindad, la pobreza humana, la tropelÃa, el irrespeto, que también han caracterizado a buena parte de nuestra izquierda polÃtica de ayer y de hoy, habrán un dÃa de analizarse y recapacitarse, en especial sobre toda esta época y sus legados. Por tanto, la reflexión tendrá que venir desde la polÃtica, pero en mayor amplitud desde la cultura.Â
De El partido del pueblo, de Moisés Moleiro (1978), a “Chema Saher: un acercamiento al imaginario polÃtico de la lucha armada en Venezuela” de Néstor David Rojas (2016), hay una larga lÃnea por donde seguir en la comprensión de este drama familiar que es parte de un cuadro mayor, tiempo conflictivo que aún parece no terminar de sanarse como herida en la historia del paÃs.
isaacabraham75@gmail.com | 27 de enero de 2023.
* Historiador. Profesor. Universidad de Los Andes. MéridaÂ
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