En Estados Unidos, hasta las palomitas en el cine y los batidos de las heladerÃas deberán mostrar información sobre el número de calorÃas.
Esto después de que La Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobara el etiquetado calórico en los alimentos que se adquieren en las máquinas expendedoras, asà como en los menús de los restaurantes, supermercados y cafeterÃas en su esfuerzo por combatir el problema nacional de obesidad.
“Los estadounidenses comen y beben alrededor de un tercio de sus calorÃas fuera de casa, y la gente espera una información clara sobre los productos que consumen”, dijo la comisionado de la FDA, Margaret A. Hamburg.
“Las nuevas normas ayudarán a las personas a tomar decisiones más informadas acerca de los alimentos que consumen”, dijo.
Los activistas que durante años han empujado por un etiquetado calórico más transparente y coherente, creen que proporcionará una herramienta importante en la lucha contra la epidemia de obesidad de la nación.
¿Pero hasta que punto contar calorÃas es efectivo combatir la obesidad?
No tan claro
La cuestión de si la información sobre la cantidad de calorÃas conduce a mejores decisiones sigue sin resolverse.
Algunos estudios han sugerido que el etiquetado sobre las calorÃas hace poco para influir en los consumidores a la hora de cambiar sus hábitos alimenticios.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Standford encontró que la publicación de las calorÃas en Starbucks causó un 6% de disminución en el consumo calórico por compra.
Pero otro estudio, publicado en el International Journal of Obesity, encontró que el etiquetado calórico no tuvo efecto en el número de calorÃas adquiridas por adolescentes en ciertas comunidades de bajos recursos, o en el número de calorÃas que los padres ofrecÃan a sus hijos.
No todas las calorÃas son iguales
Las calorÃas se emplean como una forma de medir la energÃa de los alimentos que ingerimos, pero no todas las calorÃas son iguales.
Las investigaciones demuestran que las proteÃnas provenientes de las grasas, carbohidratos y las proteÃnas no son tratadas de la misma forma por el cuerpo.
Un estudio promovido por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos sugirió que las calorÃas provenientes de carbohidratos nos hacen almacenar grasa mientras que las de las proteÃnas nos ayudan a construir músculo.
Además también hay que tener en cuenta el efecto de la dieta sobre la saciedad.
Se ha demostrado que los alimentos proteicos nos hacen sentir más satisfechos haciendo que comamos menos.
Un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition mostró que cuando los participantes aumentaron su ingesta de proteÃnas en un 30% comieron 441 calorÃas menos cada dÃa y experimentaron más saciedad.
Otra diferencia que hay que tener en cuenta a la hora de contar calorÃas es si provienen de alimentos procesados y no procesados.
Una investigación publicada en el Journal of the American Medical Association comparó el efecto de una comida con alimentos no procesados y una comida con alimentos procesados que contenÃan la misma cantidad de calorÃas y de macronutrientes.
Los participantes quemaron 50% más calorÃas después de comer alimentos no procesados.
Información correcta
Otra cosa a considerar a la hora de contar calorÃas es que la información que se ofrece sea correcta.
Poco después de que en 2008 Estados Unidos empezara obliga a restaurantes y demás sitios de venta de alimentos a mostrar en sus menús las calorÃas de cada plato, especialistas en nutrición de la Universidad Tufts, en Boston llevaron a cabo un estudio en el que analizaron alimentos de 42 restaurantes y compararon su contenido calórico con el que constaba en el menú del establecimiento.
De esta manera, vieron que de los 269 alimentos analizados el 40% contenÃa al menos 10 calorÃas más por porción que las indicadas en el envase o menú y un 19% ofrecÃa al menos 100 calorÃas de más por porción.
“Esta cantidad puede causar una ganancia de peso de cinco a 15kg al año si se toma diariamente”, según el estudio.




