La libre convertibilidad de la moneda fue eliminada el 5 de febrero de 2003. En su anuncio, el ministro de la EconomÃa de turno (cuyo nombre he bloqueado de mi mente) dijo algo asà como “…temporalmente, para proteger el valor de la moneda y las reservas internacionales de la nación hemos recomendado al presidente Chávez la instauración de un control de cambio en el paÃs…”.
Recuerdo que en ese momento me dio la impresión de que la decisión era de contenido totalmente polÃtico y que de ninguna manera se trataba de una decisión económica. Sin ser experto en la materia, pero aplicando el más simple sentido común, me preguntaba, por qué el gobierno querÃa proteger la moneda y las reservas internacionales, sà ambas estaban perfectamente bien. En otras palabras, el gobierno decÃa que estaba tratando de arreglar un problema que no existÃa.
El tiempo se encargó de confirmar mis sospechas y el control de cambio se convirtió en la estrategia predilecta del gobierno nacional. En pocas palabras, controlando la asignación de las divisas se controlaba al paÃs. Quien quiera divisas se debe portar bien con el gobierno o si no “se seca” (reciente comentario presidencial en el caso de Panamá).
Sin embargo, y como era previsible, bajo el esquema del control de cambio todas las reservas internacionales del paÃs se “secaron”. El dólar Cadivi se convirtió para algunos en el mejor negocio del mundo, y debido a una administración ineficiente y corrupta se despilfarró toda la riqueza acumulada por Venezuela en los últimos catorce años.
El que nunca habÃa viajado (y no lo necesitaba o ni querÃa) viajó una y mil veces, incluso solamente para conocer el aeropuerto de su ciudad de destino. Informaciones señalan que algunas tiendas de los centros comerciales de Miami y las islas del Caribe se hicieron especialistas en “raspar el cupo” de viajero e Internet. Venezolanos que no necesitaban una tarjeta de crédito ahora tienen cinco y ha habido denuncias sobre las negociaciones con las remesas que se envÃan al extranjero.
Peor aún, enormes fortunas nacieron del negocio de presentar una solicitud en Cadivi, entregar tres o cuatro carpetas marrones con unos recaudos “chimbos” y recibir unos dólares preferenciales para luego traer a Venezuela productos que se pudrÃan en los puertos. Como muestra de ello el gobierno reconoció la semana pasada que 2.166 empresas están suspendidas por presuntas desviaciones detectadas en la utilización de dólares preferenciales y admitió que el total de empresas beneficiadas fue 5.581 y 11% de ellas recibieron el 80% de las divisas.
Al final el fabuloso experimento de control polÃtico terminó por generar una enorme devaluación de la moneda y la increÃble pérdida de gran parte de nuestras reservas internacionales (precisamente lo que supuestamente se querÃa proteger). En adición a ello, el control de cambio trajo consigo el desabastecimiento y la improductividad. En definitiva, el paÃs entró en una espiral de caos y deterioro inmensa que ni el propio gobierno puede controlar.
El gran gobierno controlador quedó controlado por la realidad económica y ahora Venezuela no tiene dinero porque lo despilfarraron, no puede generar riquezas porque el gobierno se encargó de destruir todo aquello que la producÃa, y nadie nos presta o lo hacen a precios impagables.
Hoy por hoy, dentro de la lógica y sentido común, el gobierno no tiene otra salida que hacer las cosas como se tienen que hacer. Sin embargo, y como estoy seguro que va a hacer exactamente lo contrario solamente le pedirÃa con todo respeto que si no quieren ayudar a Venezuela a salir adelante y progresar por lo menos no la sigan j…
JCVarela@littler.com




