Gobierno chavista financió, bajo cuerda, al partido Podemos de España con € 3.700.000

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En nuestro portal colocamos el pasado lunes un completísimo informe de nuestro colega venezolano Víctor Suárez desde Madrid donde detallaba la relación entre el líder de la nueva izquierda radical española -y ahora extra fronteras desde el Parlamento Europeo- el mediático Pablo Iglesias.

De varias formas se comprobó el apoyo financiero del gobierno de Chávez, primero, y del de Maduro posteriormente, al grupo español que había “asesorado” desde el principio al gobierno de Chávez en 1999 para montar el proceso de la Constituyente en ese primer año de su gobierno.

La aparición hoy en el prestigioso diario El País de España (www.elpais.com) de un amplio reporte firmado por el periodista Francisco Mercado deja al descubierto lo que sido la operación chavista para “fondear” a la organización “sin fines de lucro” Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) que fue “contratada” por Hugo Chávez y sus colaboradores radicales más cercanos para asesorar a su gobierno en distintas áreas políticas, legales y de formación de cuadros. Muchas veces denunciados estos personajes en distintos medios venezolanos por su intromisión en los asuntos nacionales, su radicalismo contra los medios, sus relaciones con los etarras refugiados en Venezuela y el encanto que ejercieron sobre Chávez al que le preparaban textos para sus discursos, sus cientos de programas “Aló Presidente” y  los lineamientos del Partido Socialista Unido de Venezuela.

En el trabajo que nos presenta Mercado Pablo Iglesias se autodefine como “responsable de análisis estratégico de la presidencia de Venezuela con la fundación CEPS”. Estuvo en Caracas los años 2006 y 2007 dando instrucción a los cuadros dirigentes del PSUV en materia de comunas y creación de unidades de batalla pro-chavistas, grupos anti-globalización, encuestas sobre percepción del régimen autoritario y personalista de Chávez además de participar en numerosos programas en Telesur.

Como todas las cuentas en estos 15 años de “desmadre socialista” no hay información en Venezuela sobre las contribuciones y salarios pagados a Iglesias y a Juan Carlos Monedero, otro integrante de la fundación y mentor del grupo Podemos, que sigue ligado a la presidencia de Venezuela tal como lo ha señalado en varias oportunidades Nicolás Maduro en actos públicos. Las contrataciones de Iglesias y Monedero han sido a través diferentes entes públicos como el Ministerio del Despacho de la Presidencia, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, CANTV, VTV, Telesur, Ministerio de Cultura, Banco Central de Venezuela y Ministerio del Interior. Además Hugo Chávez le presentó a Monedero  a sus colegas presidentes Rafael Correa de Ecuador y Evo Morales de Bolivia que a su vez contrataron a CEPS para asesorías en sus países.

El pasado martes 17/6  en mi columna en El Universal escribí: ¿DÓNDE ESTÁN LOS REALES?: En nuestro portal www.runrun.es colocamos un trabajo del colega Víctor Suarez, residente en Madrid, donde descubre con claridad quien es el nuevo fenómeno político español. El personaje cuyos resultados electorales con su partido Podemos en las elecciones del parlamento europeo hizo que el veterano socialista Felipe González alertara contra “alternativas bolivarianas influidas por algunas utopías regresivas” que conducen “a lo de siempre”, de manera que “se reparte igual, pero miseria, salvo la nomenclatura, que nunca se queda con miseria”. Suárez describe paso a paso la irrupción de Pablo Iglesias, “el chavecito español”, quien de la mano del asesor del gobierno de Chávez y Maduro Juan Carlos Monedero vive su momento estelar dentro de la izquierda radical europea. Simbólico e irónico que sea un monedero de euros enviados por Venezuela quien financia sus actuaciones. Aquí el link:  ow.ly/y6hoK

 

Por todo ello coloco aquí el reporte de El País al que se puede acceder a través de www.elpais.com.

LA FUNDACIÓN RELACIONADA CON PODEMOS COBRÓ 3,7 MILLONES DE CHÁVEZ EN 10 AÑOS

Pablo Iglesias niega vínculos financieros entre CEPS y el partido que lidera

FRANCISCO MERCADO Madrid

17 JUN 2014 –

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Pablo Iglesias, en el centro, abraza a Juan Carlos Monedero (izquierda) tras conocer sus resultados el 25-M. / Kike Para

 

La fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), en cuyo consejo ejecutivo han figurado los tres principales dirigentes de Podemos (Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Luis Alegre) ha recibido desde 2002 al menos 3,7 millones de euros del Gobierno de Hugo Chávez, según las cuentas depositadas en el registro de fundaciones del Ministerio de Cultura. En algunos ejercicios, los pagos del Gobierno venezolano, retribuciones por convenios de asesoramiento político, superaron el 80% de los ingresos de esta fundación “sin ánimo de lucro” nacida en 2002 para promover “la redistribución de la riqueza”. El Gobierno español y la Generalitat valenciana son también clientes de esta fundación.

Los principales nexos entre CEPS y Podemos son los siguientes: Iglesias, líder de la formación política creada hace cuatro meses, trabajó en 2006 y 2007 para la fundación desde Venezuela. Desde 2008 hasta ahora, ha figurado como miembro de su dirección. En su currículo, Iglesias se autodefine como “responsable de análisis estratégico de la presidencia de Venezuela con la fundación CEPS”. Errejón, jefe de campaña de Podemos, ha sido directivo de CEPS y durante años firmó sus cuentas. Y Alegre, número dos de Podemos, ha figurado como directivo de CEPS. Ninguno de los tres ni la fundación quisieron detallar a EL PAÍS las cuentas y los convenios.

La única versión obtenida la dio Iglesias en una entrevista con este periódico, en la que negó todo vínculo entre la financiación de su fundación y la de su partido, además de minimizar los hechos. “Hay muchos consultores que trabajan en Venezuela para partidos de la oposición y pueden cobrar 6.000, 7.000, 8.000 euros al mes. Ningún consultor de CEPS ha cobrado cantidades parecidas”.

Tras analizar las cuentas de 2002 a 2012, los ingresos de CEPS revelan varias constantes: en esa década el Gobierno de Hugo Chávez fue siempre su mejor y a veces casi su único cliente; buena parte de los pagos (1,6 millones) fueron por asesorar directamente a Chávez; cobró año tras año por la implantación de un sistema de seguridad social en Venezuela; y además facturó a una decena más de organismos gubernamentales, desde la cadena televisiva Telesur al Ministerio del Interior, para dar clases sobre “globalización”, pasando por el Banco Central de Venezuela para medir la “percepción socioeconómica” de los venezolanos.

El Gobierno venezolano firmó a lo largo de este tiempo varios convenios con la fundación, cuyos ingresos tienen importantes exenciones fiscales. Las últimas cuentas de CEPS, de 2012, reiteran que no pagó impuestos “sobre beneficios”. Sobre el reparto de los ingresos, los estatutos de la fundación aseguran: “Son beneficiarios de CEPS todas aquellas personas que se encuentren en condiciones de tomar parte de las actividades que organiza la fundación”.

Esta es una muestra de los ingresos percibidos por el Centro de Estudios Políticos y Sociales del Gobierno de Venezuela en una década.

2012: 405.084 euros. En este ejercicio, CEPS firmó un convenio de colaboración con el Ministerio del Poder Popular del Despacho de Presidencia de la República por un montante de 273.528 euros. Igualmente, la fundación prestó su ayuda para un grupo de investigación social en Venezuela por 81.160 euros. También rubricó un convenio, por 50.388 euros, de “prestación de apoyo técnico en diseño de implementación de metodología de investigación de escenarios políticos relativos” a la gestión de la Secretaría nacional de Planificación y Desarrollo de Venezuela. Los pagos del Gobierno venezolano supusieron cerca del 54% de los ingresos totales (773.971 euros) de CEPS este año. Además, en 2012 firmó otros dos convenios con el Gobierno de Ecuador por 272.000 euros.

2011: 309. 513 euros. Nuevamente, un convenio de colaboración con el Despacho de la Presidencia de Venezuela que asciende a 231.933. CEPS también suscribió un convenio de colaboración con el Banco Central de Venezuela por 14.000 euros. El trabajo consistió en evaluar “las percepciones socioeconómicas de los venezolanos”. También percibió unos 48.000 euros por labores de investigación social en Venezuela, más otros 15.000 euros por una colaboración con la vicepresidencia de Venezuela. Ecuador, con 71.000 euros, se sitúa a mucha distancia como el segundo mayor benefactor. No en vano, el Gobierno de Chávez aportó el 70% de los ingresos de CEPS en ese ejercicio.

2010: 355.632 euros. Este año la fundación percibió 265.499 euros directamente del departamento que dependía de Chávez. El ministerio para la Comunicación venezolana, a su vez, abonó otros 30.208 euros por “colaborar en la puesta en marcha de una unidad de investigaciones sociológicas y en la emisión de diferentes encuestas cualitativas y cuantitativas”.

Igualmente, la fundación firmó un convenio con el Instituto Venezolano de Seguros Sociales por 16.971 euros para “contribuir al diseño de políticas públicas que garanticen los derechos laborales y por ende los derechos humanos de los trabajadores y trabajadoras venezolanos, fomentando la implementación de un sistema de seguridad social acorde con un estado social y democrático de derecho efectivo”. CEPS logró también un convenio con la cadena Telesur por 21.964 euros por una colaboración técnica. También suscribió un convenio con otra televisión venezolana, la Compañía Anónima Venezolana de Televisión (CANTV), por 29.990 euros. Este año, los convenios firmados con Venezuela supusieron el 48% de los ingresos de la fundación. Entre su clientela figuran de nuevo el Gobierno de Ecuador (198.000 euros) y, por primera vez, el de Bolivia (40.000 euros para el desarrollo constitucional, facilitar la “labor argumentativa de los legisladores” y cursos a líderes y funcionarios sobre derechos constitucionales).

2009: 754.895 euros. Este año, CEPS ingresó casi un millón de euros, de los que casi el 70% procedieron del Gobierno de Chávez. Sumó 237.885 euros directamente del presidente venezolano por la “prestación de apoyo técnico en las áreas administrativas jurídicas y económicas”. Además, ingresó otros 224.000 euros del Ministerio de la Comunicación. En tercer lugar, firmó un convenio con el Instituto Venezolano de Seguros Sociales por 111.159 euros. El objetivo, un año más, era mejorar los derechos laborales de los venezolanos. CEPS logró también un convenio, 35.970 euros, por el mismo objetivo con el Ministerio de Trabajo para “la reforma de la ley de seguridad social”. Y como en ejercicios posteriores, cobró de la cadena televisiva CANTV (72.000 euros). También ingresó del Ministerio de Salud otros 21.412 euros. Igualmente rubricó un convenio con el Tribunal Supremo venezolano (21.412 euros) por la creación de una “red latinoamericana de constitucionalistas”. Ecuador fue de nuevo su segundo mejor cliente (180.000 euros).

2008: 609.400 euros. Como en 2009, CEPS ingresó más de un millón de euros. Más del 56% procedieron de Caracas. Y, como cada año, el ministerio que dependía directamente de Chávez aportó 198.000 euros. Como en otros ejercicios, el Ministerio de la Comunicación añadió otros 190.000 euros por diversos estudios de sociales. Al igual que en ejercicios posteriores, el Instituto Venezolano de Seguros Sociales pagó 180.080 euros para implantar un sistema de seguridad social. El Ministerio del Trabajo también aportó 32.400 euros con igual fin.

2007: 236.776 euros. CEPS ingresó medio millón de euros, de los que un 47% procedieron del Gobierno de Chávez. El Ministerio del Interior venezolano pagó 15.757 euros por la “formación y la capacitación del funcionariado de prisiones”. El Instituto Venezolano de Seguros Sociales, un año más, suscribió un convenio con la fundación para la implantación de la seguridad social en Venezuela (189.757 euros).

2006: 499.925 euros. En este ejercicio, prácticamente todos los ingresos de CEPS proceden de Venezuela. La presidencia de ese país aporta 66.558 euros por “el diseño de políticas públicas que palíen la desigualdad de la población venezolana favoreciendo el reparto de la riqueza y garantizando la mejora de las condiciones de vida de los más desfavorecidos”. Además, como cada año, colabora en la implantación de la seguridad social en Venezuela. El instituto de Seguros Sociales aportó otros 189.000 euros. El Ministerio del Interior venezolano pagó 129.000 euros por formar a funcionarios de prisiones. CEPS firmó otros convenios con el departamento de Interior de Venezuela por un estudio para combatir la corrupción (81.000 euros). Igualmente, facturó servicios por 33.000 euros en cursos para funcionarios de Interior y Justicia sobre “neoliberalismo, globalización y reacción social”.

2005: 328.719 euros. Sólo ingresa 377.000 euros, pero más del 87% viene de las arcas de Venezuela. Ese año consigue 233.781 euros por asesorar al líder venezolano en “estrategia política”. Y obtuvo otros 94.938 euros del Instituto Venezolano del Seguro Social.

2004: 213.000 euros. Chávez aportó más del 85% de sus ingresos totales (250.575 euros). Entre otros convenios, uno de asesoramiento al Ejecutivo chavista por el que ingresó 133.133 euros. El Instituto Venezolano de Seguros Sociales pagó también 80.400 euros por otro convenio. Ni en 2003 ni en 2002, CEPS cita ingresos de Venezuela, pero ese año, recién nacida, ya firmó un convenio con su parlamento.

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Aquí nuestro reportaje firmado por Victor Suarez y publicado en www.runrun.es el lunes pasado:

Especial del periodista Víctor Suarez  para www.runrun.es

 

Pablo Iglesias, el chavecito español: La réplica ultramarina

Víctor Suárez

[email protected]

Madrid/Especial para Runrun.es

 

Pablo Iglesias, quien desde ya mientan Pablemos, proa de la Operación Coleta, apareció pasada la medianoche del domingo electoral europeo en la placita de Lavapiés, al lado del Museo Reina Sofía, en Madrid. Sus mejores soportes le acompañaban ante poca gente y poca luz. Le flanqueaban en su noche de confirmación bautismal Juan Carlos Monedero, mentor  del Centro Internacional Miranda, laboratorio ideológico del que dicen es refugio antiaéreo del canciller Elías Jaua, e Íñigo Errejón, jefe de línea de investigación de la estructura de sondeos GIS XXI que montó el ministro de los bombillos fracasados Jesse Chacón.

Habían salido en tropel pedestre desde la sede del movimiento Podemos, en calle Zurita 21, donde a poco de conocer los resultados españoles de las elecciones europeas había declarado ante las cámaras: “Por ahora no hemos conseguido nuestro objetivo”. Se trataba de una casualidad oratoria utilizada hace 22 años por alguien en ocasión trágica en Caracas, y, premeditadamente, de la que se quería calcar efectos. Aquella vez un militar reconocía la derrota de su intentona golpista, para más tarde alcanzar el poder por vía electoral. Ahora, un habitual de los programas de tertulia política de la televisión española recurría a la misma expresión para intentar alargar su inesperado triunfo en las elecciones europeas y proyectar esperanza hasta los comicios locales, regionales y nacionales programados en el transcurso de poco más de dos años.

Y un contraste más: Así como en Francia, la ultraderechista Marine Le Pen había logrado la calificación de “terremoto político” por haber obtenido 25 por ciento de los votos y transformar así al Frente Nacional en la primera fuerza individual francesa, a los pocos minutos de conocerse en España que Podemos había alcanzado cinco escaños en el parlamento europeo también fue considerado Pablo Iglesias la verdadera sorpresa de los comicios ibéricos.

Pero los discursos de ambos terremotos de plaza pública, el de la “ultranacionalista” Le Pen y el del “ultraizquierdista” Iglesias, convergían en una misma frase: “No queremos ser gobernados por la Troika”, dijo la rubia de 45 años. “No queremos ser colonizados por la Troika”, dijo el profesor de Ciencia Política, melenudo lacio de 35 años de edad. La Troika refiere a los tres mandos fundamentales de la Europa de hoy: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

En apenas cuatro meses de trabajo electoral, con gran despliegue en los medios tradicionales y mayor empuje e imaginación en las redes sociales, Podemos, con un millón 243 mil votos, se había transformado en la cuarta fuerza política española. El bipartidismo (PP y PSOE) había sido tocado de muerte, con un soporte electoral conjunto inferior a 50%,, y la izquierda más tradicional (Izquierda Plural, Izquierda Unida) se había quedado estancada. Podemos, de sopetón, se había manducado 7,96% de los votos nacionales en un ambiente de abstención de 55% del padrón.

A hombros de Monedero, su jefe de programa y estrategia, y de Errejón, su jefe de campaña.

 

LABORATORIO UNO

Podemos surgió en enero de este año como una formación social, no un partido político, ni tampoco una coalición, con el norte de presentar una opción ante las inminentes elecciones al Parlamento Europeo. Sus gérmenes se encuentran en el 15M, el movimiento espontáneo que pobló con fuerza y decisión no vistas en años las calles españolas en mayo de 2011, en respuesta a las políticas de austeridad que estaba implantando el gobernante Partido Popular. España se encontraba entonces en el punto más crítico del desastre económico que había comenzado en 2008 tras el pinchazo de la llamada “burbuja inmobiliaria”.

El 15M había dejado muy poco desde el punto de vista social-organizativo, a pesar de la gran brecha que cada vez más se observaba entre lo que ahora llaman “la casta política” (equivalente a las antiguas “cúpulas podridas” venezolanas) y las ciudadanías.

Los mayores debates se centraban en tres temas (Corrupción, Soberanismo, Recortes).

El tercero es el que más afecta a las mayorías, pero su discusión no les incluye. De esa constatación surgió el lema anti-casta “Que no, que no nos representan”. Los partidos tradicionales (PP, PSOE, IU, UPyD) le creyeron flor de un día y no atendieron los llamados a la reconducción del Estado de Bienestar.

Para recoger con un cedazo lo que quedaba de ese turbión, que además de las prolongadas acampadas en la Puerta del Sol de Madrid se había expresado con la concentración denominada Rodea al Congreso en abril del año pasado, el programa El Gato Al Agua, transmitido por el canal Intereconomía, invitó a Pablo Iglesias para que manifestara su opinión sobre los alcances de los movimientos sociales y las respuestas policiales que el sistema les estaba ofreciendo a cambio.

Sorprendió, no sólo a los productores de ese canal de diletantes que responden a lo que en España llaman TDT Party, en alusión a la ultraderecha estadounidense que se nuclea desde hace un lustro en el Tea Party y que se abrió paso en España al proliferar nuevos canales tras el tránsito a la televisión digital terrestre (TDT) en 2010. Iglesias, con amplio currículum académico, con magísteres, doctorado, postdoctorado en Suiza y participación en los cursos de la Universidad de Verano de la llamada Izquierda Anticapitalista, muy pronto se graduó de tertuliano, que es una especie muy peculiar de analista de TV y radio españolas que se especializa en todo, lo comenta todo, pasa de un tema a otro en segundos y de un canal a otro hasta en cuatro oportunidades en un mismo día. Es una profesión. En esa cofradía, que se replica en las cadenas regionales, confluyen desde directores y columnistas de medios impresos y digitales, hasta ex banqueros como Mario Conde (ex Banesto). Compiten en banalidad con los programas del “corazón”, en los que el venezolano Boris Izaguirre es parte del decorado.

El tertuliano Iglesias hizo un recorrido primero clandestino y después fulgurante, no como la periodista María Antonia Iglesias, que lo estuvo haciendo en forma sostenida durante más de 30 años. Comenzó hace una década con un programa de análisis político (La Tuerka), en plataformas de TV de poca audiencia y que hoy continúa en Internet en Publico.es. Pero en el último año ha saltado, como piedra lisa lanzada en un estanque, de El Cascabel al Gato (Canal 13TV), a Las Mañanas de Cuatro (Canal 4), a La Noche (Canal 24 Horas), a La Sexta Noche (Canal 6).

Cuatro y Sexta pertenecen al consorcio multimedia y editorial Planeta, mientras que 24 Horas es el canal informativo de la plataforma pública de Radio Televisión Española. Sus opiniones también son difundidas en el canal iraní Hispan TV (programa Fort Apache).

En un año desarrolló su discurso anti-globalización, anti-Europa, anti-sistema, anti-todo.

 

LABORATORIO DOS

La izquierda resistente a las ideas del entre-siglo 20-21, que a veces se llama izquierda transformadora, otra vez izquierda anti-liberal, pero que tiene sus orígenes en la troskista IV Internacional y su vertiente española encarnada en el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), anarquistas que se cayeron a tiros con el PCE antes, durante y después de la guerra civil de hace 77 años, todavía respira a través de sus nietos y bisnietos. La desaparición del comunismo como ideología y del socialismo como sistema político, no les ha sepultado totalmente. Han avizorado una nueva remota oportunidad en Europa. En España esa especie se licúa en Izquierda Anticapitalista (IA), una formación que en las últimas elecciones nacionales (2011) sacó 24.456 votos (0,10% de los votos válidos).

Al hacer la evaluación de la situación política actual, IA decidió armar una estrategia que “pasara de la indignación y la desobediencia a la ruptura democrática” a partir de las elecciones europeas. Eso fue a comienzos de enero de este año. En una “directiva interna”, publicada por eldiario.es, señalan que “se nos abre la posibilidad de impulsar un proceso que culmine en una candidatura para las elecciones”. Agregan: “La presencia de una serie de personalidades con proyección mediática como cara pública del proyecto (no menciona a Pablo Iglesias), nos abre la opción de conectar con sectores de la población de izquierdas insatisfechos con las organizaciones tradicionales”.

A la fórmula la llamaron Podemos. Con eslogan a lo Barack Obama: “Sí se puede” (We can). La cabeza de lista a las elecciones europeas sería Pablo Iglesias, un chamaco enjuto que a los catorce años comenzó a militar en la Unión de Juventudes Comunistas de España. El 14 de enero fue presentado el proyecto, de la mano de Juan Carlos Monedero (primer firmante de su manifiesto), Íñigo Errejón y Miguel Urbán. Los diez puntos postulados en la “directiva interna” de IA son exactamente los mismos que los presentados por Podemos ese día bajo el título “Mover Ficha: Convertir la indignación en cambio político”

“Mover ficha” es un latiguillo que a 24 horas de las elecciones utilizaron todos los magnates de la política española. El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, al admitir la derrota “sin paliativos” y de paso salir de la escena en cámara lenta. Mariano Rajoy, el jefe de gobierno, que ha ofrecido mover ficha en verano. Se lo pide al gobierno central el partido catalán Convergencia y Unión, que a su vez fue desplazado del primer lugar en Cataluña por Esquerra Republicana, ambas secesionistas. También lo pide Pablo Iglesias en Lavapiés, con un discurso hábil pero ambiguo.

En un despacho de la agencia AP el lunes 26 publicado por Runrun.es (uno de los pocos que también han relacionado a Iglesias y sus sostenes con el chavismo es el diario digital VozPopuli.es), se asegura que “Podemos se gestó en la universidad. Es un partido joven, netamente de izquierdas, republicano, antimilitarista, pero no anti-sistema. Su programa es un espejo del llamado nuevo socialismo de países como Venezuela, muy defendidos por sus principales líderes. El grupo político nació de un manifiesto ciudadano en el que se pedía, entre otras cosas, la nacionalización y socialización de las empresas energéticas, así como el impago de la deuda pública considerada ilegítima.”

Los líderes de IA que proponen a Podemos y aúpan a Iglesias son todos intelectuales de exportación que han encontrado en el chavismo el maná de sus sueños. Ignacio Ramonet, mucho más veterano en Castrismo y Chavismo, con su Le Monde Diplomatique como alforja de jaculatorias, lo comprendió mucho antes y por tanto le ha sacado mucho más provecho al anacobero de Sabaneta y su legado. Estos jóvenes universitarios, bien formados, se aferraron al Arca de Noé y se hicieron a la mar de la felicidad que les prometía Chávez. En Bolivia, en Ecuador, en Argentina, en Cuba, en Perú. Se atrincheran en espacios institucionales. En España funciona el Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), en Ecuador el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), en Venezuela el Centro Internacional Miranda (CIM), adscrito al Ministerio para la Educación Superior. Sus trabajos los venden en forma de asesorías y contratos y el resultado de sus observaciones les sirven tanto para hacer propaganda como para ascender en los escalafones académicos. Es una operación envolvente, como una especie de ALBA del Saber que recibe canonjías tanto del gran proveedor como de los pobres proveídos.

Por ejemplo, el Celag, que forma parte del Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador, mantiene alianzas con instituciones de Bolivia, Venezuela y Argentina.

Tres de sus seis máximos directivos tienen relación directa con el gobierno venezolano.

Alfredo Serrano Mancilla: director ejecutivo, se proclama director de la Unidad de Análisis Político en la presidencia de Venezuela, y asesor de Telesur para Economía y Geopolítica en América Latina. Es un andaluz con escalerilla permanente en los aeropuertos de Buenos Aires, Quito, Caracas y La Paz.

Sergio Pascual: Actualmente es asesor del gobierno de Venezuela. Anteriormente asesoraba al Ministerio Coordinador de Política de Ecuador. Publica en la revista Viento Sur (España) y en los sitios web rebelion.org, aporrea.org y telesurtv.net.

Iñigo Errejón: Actualmente es investigador postdoctoral en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (Madrid) y director de la línea de investigación “Identidades Políticas” en la Fundación GIS XXI (Caracas). Su tesis doctoral versó sobre la construcción de la hegemonía del MAS (Evo Morales) en Bolivia. Su trabajo más celebrado en Venezuela lo firmó junto al ministro de Energía Eléctrica Jesse Chacón: “El Chavismo como identidad política”.

De toda la camada quizá el más laureado tanto en pergaminos como en millaje sea Juan Carlos Monedero. Es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Hizo estudios de posgrado en la Universidad de Heidelberg (Alemania), y ha sido profesor invitado en el Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Humboldt de Berlín. Profesor visitante en la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), la Universidad Nacional de Medellín (Colombia), la Universidad Iberoamericana de Puebla (México), la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), así como las Universidades Bolivariana y Central de Venezuela. Actualmente es profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Complutense de Madrid. Fue asesor en el palacio de Miraflores entre 2005 y 2006. Ha sido (o es) responsable de Formación del Centro Internacional Miranda (Caracas). “En este marco ha sido el responsable del Diploma de Gobierno y Poder Ciudadano de formación de cuadros técnicos y políticos, con vistas a aumentar la capacidad institucional y política de los servidores públicos en Venezuela y Ecuador”, dice su currículum. El gobierno nacional le ha editado y reeditado tres libros. Trabajando con el gobierno acumula ya once años. Siempre recuerda el agradecimiento de Chávez cuando le dio un par de consejos: “Tengo que aprender a delegar más, Juan Carlos. Es lo que tú decías cuando aquella cosa (foro en 2009) sobre el hiperliderazgo”, le dijo el fenecido en una entrada telefónica en televisión oficial.

 

MARÍA ISEA, EMBAJADOR

En 12 de diciembre de 2013 yo debía tomar un avión en Maiquetía rumbo a Madrid. De repente por altavoces hacían llamados urgentes a un pasajero extraviado. “Señor Juan Carlos Monedero, favor presentarse a la puerta de salida de Iberia”, decía repetidamente esa voz metálica y casi indescriptible que desde hace un siglo persigue a la megafonía aeroportuaria. Subimos al avión. Aterrizamos en Barajas, antes de que le cambiaran el nombre por el de Adolfo Suárez. Ante la cinta de los equipajes estaban los tres, a la espera de sus suculentas maletas de Business Class. Mario Isea, el nuevo embajador venezolano en España, con Monedero y Errejón (creo que era Errejón), que le hacían de lazarillos.

El cuatro de febrero de 2014, en el programa La Tuerka, que se transmite por Internet a través de Público.es, Monedero entrevista a Mario Isea (en el generador de caracteres, durante los 27 minutos de la entrevista, apareció siempre el rótulo María Isea). El tema: el 4 de febrero de 1992 y el inicio del mito Chávez. Isea se despacha a gusto con su versión de los hechos. Desde que Chávez “entiende” al Caracazo y la descomposición de las élites, hasta su comportamiento “benevolente” con quienes se le alzaron en abril de 2002 y durante el paro petrolero. Como quien no quiere la cosa, Monedero, que está conduciendo el programa, deja entrar una llamada del público. Es Errejón, que conecta desde Barcelona. Este madrileño de escasos 30 años hace por teléfono una larga interpretación sobre el 4F que no produce ni siquiera un alzamiento de ceja de parte del embajador Isea. Estaba todo concertado.

Un semana después, el embajador Isea, que había confesado en la entrevista que había participado en la demanda de las “firmas planas” del referéndum revocatorio de 2004 que posteriormente derivó en la ahora resucitada “Lista Tascón”, presentó credenciales ante el rey Juan Carlos en el palacio de La Zarzuela: ¡Qué elegante, embajador!, le piropeó el rey en referencia al liquiliqui beige tipo Juan Vicente Torrealba que el ex diputado maracucho vistió para la ocasión.

Ya estaba en marcha la Operación Coleta (Pablo Iglesias se recoge su largo pelaje con una fina trenza elástica, al igual que lo hace el vidente de las madrugadas televisivas Sandro Rey. Operación Coleta refiere al nombre código de los documentos internos de IA). ¿De dónde saca el dinero para la campaña?, le preguntaban con insistencia. “Ni de los bancos que vamos a expropiar ni de los políticos que vamos a echar”, respondían en Podemos. Anunciaron que habían gastado apenas 110 mil euros en la campaña. Adoptaron el recurso del Crowfunding, que son aportes voluntarios de ángeles promotores a los que acuden con frecuencia las nuevas empresas tecnológicas.

Pero no le creen. Eduardo Inda, adjunto a la dirección del diario El Mundo, le suelta a la cara: Ustedes reciben 320 mil euros anuales del gobierno venezolano. Iglesias no responde. Otros creen que son un par de ceros más.

Sergio Pascual (IA) aplaude en Twitter: “Derrumbe del Puntofijismo en España. ¡Irrumpe la izquierda bolivariana de Podemos con 1.200.000 votos!”

Pablo Iglesias, ya electo parlamentario comunitario, que renuncia a su sueldo mensual de 8.000 euros a para entregarlos a causas sociales o a su propia plataforma, a los viajes en clase ejecutiva y al plan de pensiones que ofrece a sus parlamentarios la Unión Europea, promete en plan populista: No seré ni mayordomo de los poderosos ni cartero de los ciudadanos, dice.

Maduro es el hijo putativo, Iglesias en el nieto de ultramar.

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