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OEA:

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La última vez que la Organización de Estados Americanos desplegó una Misión de Observación Electoral en Venezuela fue en 2006 para las presidenciales. Desde entonces, han transcurrido ocho procesos comiciales en los que el Consejo Nacional Electoral dejó de invitar a organismos internacionales como la OEA, la ONU y la UE.

El secretario de asuntos políticos de la OEA, Francisco Javier Guerrero, planteó la dificultad de que los organismos de observación internacional asistan a los procesos electorales en el país como “acompañantes”, figura incluida en la Ley Electoral venezolana desde 2010. El acompañamiento, indicó, hace imposible para las misiones dar declaraciones sobre el proceso, y sella a nivel gubernamental cualquier informe. Lo que va en contra de la normativa de las instituciones que brindan observación.

Aunque por el momento no vendrán, Guerrero destacó la autonomía de las misiones de la OEA, que pueden emitir declaraciones en caso de que registren irregularidades, así como la importancia de qué piensan los venezolanos sobre el rechazo del gobierno a que participen estos observadores.

—¿Cuál es la importancia de la observación internacional en los procesos electorales?

—Las misiones de observación electoral de la OEA permiten apoyar el fortalecimiento de las instituciones y de los procesos electorales de los Estados miembros del organismo. Al tener un alto grado de profesionalismo e independencia en su acción, son reconocidas internacionalmente como una garantía de ecuanimidad.

¿Es una injerencia en los asuntos internos de un estado la observación internacional?

—Por el contrario. Las misiones de observación electoral de la OEA se despliegan a petición de los Estados miembros. Desde 1962 la organización ha observado más de 220 procesos comiciales en 26 países de la región. Solo en 2014 y lo que va de 2015 hemos desplegado 20 y estaremos realizando otras antes de fin de año.

¿Tiene algún ejemplo en el que la observación internacional haya sido determinante?

—Las misiones que despliega la organización tienen un importante papel en la región. El objetivo con el que se plantean, se diseñan y se implementan no es “ser determinante”, sino apoyar el fortalecimiento de los procesos electorales y las instituciones a través de una mirada integral. En ese contexto pueden llegar a ser determinantes. Por ejemplo, el año pasado en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de El Salvador, los resultados fueron muy estrechos. Durante el escrutinio final, proceso mediante el cual se contabilizan los resultados acta por acta, uno de los partidos políticos decidió retirar a sus representantes.

Dada esta situación, el Tribunal Supremo Electoral solicitó los buenos oficios de la Misión de la OEA para que este partido volviera a formar parte de las mesas de trabajo del escrutinio. El partido retornó y el proceso electoral siguió su curso de forma normal y culminó con la proclamación del actual presidente.

¿La presencia de observadores internacionales corre el riesgo de responder a los intereses de un gobierno, sobre todo si este determina quiénes pueden asistir?

—Las misiones de la OEA realizan su trabajo de manera autónoma. No reciben dinero del país que las invita y firman dos acuerdos con el gobierno para garantizar la independencia de la observación. Se firma, por un lado, un acuerdo sobre los privilegios e inmunidades para los observadores a través del cual se establece que los miembros de la misión gozan de inmunidad contra todo procedimiento judicial. Por el otro, se suscribe un convenio de procedimientos para garantizar que la misión obtendrá toda la información y los accesos necesarios para elaborar sus recomendaciones. Dada esta autonomía, las misiones de la OEA determinan dónde y cómo realizarán su observación, de acuerdo con las normas de la propia organización. Después de las elecciones presentan un informe ante los Estados miembros, que es público y accesible.

La legislación electoral venezolana permite el “acompañamiento internacional”, ¿cuál es la diferencia con la observación?

—Las misiones de acompañamiento, como su nombre lo indica, están presentes en las actividades y en los sitios a los que la autoridad electoral nacional los conduce con presencia de algún representante de esa autoridad, que en Venezuela sería el CNE. Las misiones de acompañamiento no pueden emitir declaraciones. Su informe es privado y se presenta ante la autoridad electoral exclusivamente, que decide el uso que le dará. Las misiones de observación electoral de la OEA determinan qué aspectos del proceso observan y dónde despliegan a sus observadores. Los reportes e informes son públicos.

Semanas después de la elección se presenta un informe ante el Consejo Permanente de la organización. Cuando el o la jefa de misión observa algún aspecto que le preocupa, puede hacer declaraciones públicas al respecto.

¿Han solicitado ser observadores en las parlamentarias del 6-D?

—Como ya expresó el secretario general, Luis Almagro, nuestro ofrecimiento está vinculado con dar las máximas garantías de transparencia, equidad e imparcialidad para que después nadie tenga que objetar nada, que nadie tenga que protestar respecto a ningún tema del 6-D. Las garantías que puede dar la OEA son muy fuertes y creo que estamos en condiciones de hacer un aporte sustancial a la paz y a la estabilidad de la sociedad en Venezuela. Hemos recibido solicitudes de la sociedad civil y de varios partidos de la oposición, las entendemos y apreciamos, y nos gustaría poder atenderlas, porque sentimos que esa es nuestra responsabilidad.

¿Qué opinión tiene sobre la negativa del gobierno venezolano de aceptar la observación internacional?

—Lo importante es qué piensan los venezolanos. Somos la organización que más misiones ha desplegado en la región durante más de medio siglo y tenemos un departamento específicamente dedicado a este tipo de misiones con un alto grado de capacidad técnica.

Las misiones tienen los estándares más altos reconocidos inclusive fuera del hemisferio, como demuestra que países de Europa del este y África han solicitado asistencia de la OEA en estos temas.

 

MUD:

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El representante de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), Vicente Bello, sostuvo hoy que la negativa del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a que observadores internacionales supervisen las legislativas de diciembre, “no les sorprende”.

“No nos sorprende, porque precisamente cuando solicitamos que venga una misión de observación técnica electoral realmente autónoma del Ejecutivo (…) lo hacíamos para tener testigos que observen cuáles son las violaciones que se comenten a la ley en campaña electoral”, sostuvo Bello en una entrevista en Unión Radio.

El integrante del partido Un Nuevo Tiempo acusó a Maduro de ser uno de los “principales violadores de la ley electoral” por el, dijo, “uso de los recursos del Estado para hacer campaña (…) a favor de los candidatos de su partido”.

Indicó que el jefe del Ejecutivo “ratificó que no existe separación de poderes” en el país con sus declaraciones ayer en las que aseguró que Venezuela no aceptará “jamás” ser “monitoreada por nadie” en materia electoral.

“Es una decisión que le correspondía al CNE y el mismo jefe de Estado se ha encargado de decir que es él quien decide y quien permite y qué cosas permite”, argumentó Bello al respecto.

Las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre contarán, de momento, con el acompañamiento internacional de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), aprobado ya por el CNE.

Desde la oposición se viene pidiendo desde hace semanas que se sumen a esta misión la de organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) o las Naciones Unidas, instituciones que se han mostrado dispuestas, pero que necesitan de la aprobación del país interesado para poder actuar.

La presencia de observadores de estos organismos llevaron a varios opositores, entre los que se encontraba el líder preso de Voluntad Popular (VP), Leopoldo López, a comenzar una huelga de hambre que fue secundada por decenas de simpatizantes durante un mes.