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Laureano Márquez Ago 20, 2019 | Actualizado hace 2 meses
Emilio Lovera, por Laureano Márquez

CONOZCO A EMILIO LOVERA desde mis inicios en Radio Rochela, allá por el año 1987. Más que amigos y compañeros de trabajo, somos hermanos, nos tenemos cariño y confianza. Hemos sido socios en diversas actividades humorísticas que no nos han vuelto millonarios -como mereceríamos serlo-, pero que nos han dado la inmensa alegría de dar alegría a nuestro prójimo y también de hacerle pensar un poquito. Aunque suene un poco alabancioso, cuando nos reunimos en el escenario se produce una mágica combinación de dos estilos de humor que -juntos- hacen un tercero, que es nuestro sello como pareja de humor.

Desde que conozco a Emilio, hace más de treinta años no le he visto hacer otra cosa que trabajar honestamente en los escenarios, llevar una vida modesta y decente, comportarse como ciudadano ejemplar. Ha metido la mano para ayudar a todas las causas y personas que ha podido, sin hacer alarde de ello. Como hombre del espectáculo, ha hecho lo posible por dignificar la profesión del humorismo en el país, propiciando el respeto por los artistas. Es pionero en esto de hacer del humor un trabajo serio y tratado con justicia. En este transitar, ha ayudado a muchos compañeros a lo largo de su vida -entre ellos a este servidor de Internet- y lo ha hecho con generosidad, sin ese temor que suelen tener algunos artistas de que otros brillen y les desplacen. Se goza con el talento de sus compañeros y con su éxito, les da ideas y les anima. Cuando le han confiado espacios para la comedia, ha involucrado a nuevos comediantes, algunos le han pagado de mala manera, como aquel que le robó un terrenito en Mérida.

En fin, conozco la vida de Emilio desde las durezas de su infancia. He visto su evolución, su progreso, que, aunque ha sido meteórico en talento, ha sido modesto, gradual y lleno de complicaciones y altibajos en lo material. Este último año ha sido especialmente duro para él, por las razones que ya él ha explicado suficientemente. No ha podido trabajar y por tanto no ha tenido ingresos que declarar.  Esta semana el organismo tributario ha suspendido los espectáculos con los que volvía a los escenarios y a su único “modus vivendi”: el del humor. 

Emilio Lovera, quien suscribe, muchos periodistas y personas incómodas para el régimen por sus opiniones, hemos sido declarados contribuyentes especiales desde hace muchísimos años, desde los tiempos del intergaláctico.   Dice el dicho: “cree el ladrón que todos son de su condición”. Como esta gente piensa que el dinero es lo más importante para nosotros, están convencidos de que nos amedrentarán y silenciarán con la amenaza tributaria. No lo han logrado a pesar de múltiples investigaciones  y multas a las que hemos sobrevivido y seguiremos sobreviviendo. En Venezuela aún hay muchas personas trabajando digna y decentemente. Ser honesto en nuestra tierra te coloca en situación de minusvalía. Serás castigado y perseguido por ello. A pesar de lo cual, hay que seguir insistiendo para que algún día en nuestra tierra el esfuerzo, el talento y la probidad desplacen el “vivamos, callemos y aprovechemos” del que hablaba Picón Salas y sean tenidos como un valor y no como un defecto que te convierte en pendejo.

Por lo demás, nada de raro tiene que en un país regido por  choros, el mal ejemplo de un trabajador decente sea sancionado. En honor a la verdad, hay persecuciones que reconfortan. Llama la atención que esta misma semana una investigación de un diario español habla de la sociedad de la primera familia del país con la explotación delincuencial -y destructora del frágil equilibrio ecológico- del oro en el llamado arco minero, un espectáculo nada divertido al que -curiosamente- nadie se atreve a poner fin.

 

@laureanomar

 

Nadie lava los platos bien, por Reuben Morales

A LOS SERES HUMANOS se nos divide por todo: raza, sexo, clase social, grado de instrucción, tipo de sangre, tendencia política y signo del zodíaco. Sin embargo, debemos agregar una clasificación que verdaderamente nos define como humanos: el cómo lavamos los platos. Uno puede sacar muchas conclusiones de alguien con solo verle realizar este oficio. Aunque el veredicto más certero sobre el tema haya sido aquel escrito en el borrador de La Biblia (el cual fue eliminado por el editor antes de enviarlo a la imprenta de Gutenberg): “Odiarás a todo aquel que no lave los platos como tú”. Por ello hemos recopilado esta taxonomía de lavadores de platos para que sepa a quién odiar:
 
Están quienes lavan con agua fría.
Quienes lo hacen con caliente.
Quienes lavan con guantes.
Quienes lavan sin guantes.
Quienes usan jabón líquido.
Quienes usan jabón en crema (y a veces le dejan metidos restos de arroz y carne molida).
Quienes lavan con la parte dura de la esponja.
Quienes lavan con la parte suave.
Quienes saben para qué sirve cada parte de la esponja.
Quienes enjuagan la esponja al terminar de lavar.
Quienes la dejan sucia.
Quienes lavan en el fregadero.
Quienes lavan en el lavaplatos automático.
Quienes lavan apenas ensucian algo.
Quienes acumulan platos en el fregadero todo el día para después hacer una sola lavada.
Quienes le pasan la esponja a TODO el plato.
Quienes solo pasan la esponja por la parte central del plato y dejan el resto más olvidado que Leonardo Di Caprio en los Óscar.
Quienes enjuagan los platos con agua antes de pasarles la esponja.
Quienes le pasan la esponja al plato seco y terminan mezclando jabón con restos de margarina, mayonesa, kétchup y después enjuagan todo con agua.
Quienes solo lavan la parte de adentro de un vaso.
Quienes solo lavan los bordes.
Quienes lavan TODO el vaso.
Quienes luego de beber un traguito de agua, solo enjuagan el vaso un poco y lo ponen a secar así… con su gripe o mononucleosis.
Quienes enjuagan lo que luego echarán al lavaplatos automático.
Quienes echan todo sucio al lavaplatos automático.
Quienes hacen una piscina de agua y jabón en el fregadero para ahogar todo plato sucio allí (cual mafioso sacándole información a una víctima).
Quienes limpian los sartenes de teflón o cerámica con las manos (como recomiendan los fabricantes).
Quienes dejan enfriar los sartenes antes de lavarlos.
Quienes dejan los sartenes y las ollas remojando con agua jabonosa.
Quienes meten los sartenes calientes bajo el agua y disfrutan hacerse un baño de vapor.
Quienes no tienen paciencia y les pasan la esponja de alambre de una.
Quienes dejan los sartenes enfriar, al punto que los olvidan y luego se les forma una capa blanca de manteca.
Quienes limpian los tenedores con la parte de alambre de la esponja.
Quienes los limpian con la parte suave y les dejan restos de comida pegados.
Quienes lavan bien la licuadora.
Quienes le dejan restos de comida entre las cuchillas.
Quienes dejan el fregadero todo lleno de restos de comida.
Quienes colocan los restos de comida en la mallita del drenaje, pero igual los dejan ahí.
Quienes son valientes y sacan los restos de comida de la mallita (¡pero con la mano pelada!).
Quienes ponen a secar los vasos boca abajo.
Quienes los ponen a secar boca arriba.
Quienes ponen a secar los cuchillos con la punta hacia arriba.
Quienes los ponen con la punta hacia abajo.
Quienes secan todo apuradamente y lo guardan húmedo en los gabinetes.
Quienes usan el lavaplatos automático como escurridor de platos.
Y quienes secan todo dejándolo escurrir (y más tarde agarran los platos, otra vez desde allí, para volver a comer).
 
Por ello, si quiere ser amado por todos, convertirse en el Premio Nobel de la Paz de esta fauna y salir eximido de dicha clasificación, solo le recomendamos hacer una cosa. Llegue a la cocina, reúna a todos los presentes y diga en voz alta: “Hoy no se lava. Hoy pedimos pizza”.

Recuperarse de una rumba después de los 30, por Reuben Morales

 

LA EDAD DE UN RUMBERO queda fácilmente en evidencia si observamos el día que escoge para festejar. De hecho, si rumbea un jueves en un “happy hour after office”, seguro tiene más de 30. Y la razón por la cual escoge ese día es sencilla: tiene viernes, sábado y domingo para recuperar el sueño (y pueden no ser suficientes).

Cuando se tiene menos de 30, uno pasa todo el día soñando con triunfar socialmente en una rumba. Cuando se pasa el umbral de los 30, uno ya triunfa naturalmente en esa rumba, la cuestión es que paralelamente uno solo está deseando llegar a casa para dormir sabroso. Cruzar esa barrera de los 30, es vivir enclosetado. Ya no se cuenta con la misma energía para rumbear, tampoco con la misma resistencia ante el alcohol, pero se carece de esa valentía necesaria para asumir el nuevo rol de rumbero desmejorado.

Al pasar los 30, la entrada de un bar, o de una fiesta, debería tener un cartelito de advertencia como el de la entrada de un parquecito de McDonald’s: “Rumbear después de los 30 puede ser nocivo para su salud. Ocasiona momentos incómodos por comentarios fuera de lugar, chats de whatsapp dejados por la mitad, conversaciones con tu ex y posteriores días de total inutilidad cerebral en el trabajo”. Sin duda alguna, rumbear después de los 30 te enseña dos fórmulas matemáticas:

PRIMERA: “La edad es directamente proporcional al tiempo de recuperación luego de la rumba”.

SEGUNDA: “Mayor edad + Menor cantidad de trago = Mayor resaca”.

En consecuencia, se puede calcular la intensidad de la rumba por cómo uno amanece la mañana siguiente. Si duele abrir los ojos al despertar, entonces fue una buena noche. Aunque también significa otra cosa: se avecina un día muy largo (o dos, o tres). Por ello, las secuelas de una buena rumba después de los 30 suelen ser las siguientes:

 

  • Amaneces con voz de Darth Vader.

 

  • Pasas todo el día con los ojos achinados para evitar la luz.

 

  • Apenas enciendes el celular, le debes bajar el brillo a la pantalla.

 

  • No subes historias de Instagram. No existe filtro para disimular tu cara de destrucción.

 

  • Si estás en la computadora, te das cuenta de que es un gran esfuerzo mover el cursor de una esquina del monitor a la otra. Y mantener una conversación de whatsapp, ni se diga.

 

  • Culminar exitosamente una transferencia bancaria en este estado te hace sentir ingeniero de la NASA.

 

  • A tu vecino ese día le da por taladrar la pared para instalar su nuevo televisor (pero el ruido lo escuchas tú en HD 4K).

 

  • Para sobrevivir en el trabajo necesitas un Red Bull… mezclado con café… mezclado con té de guaraná… vía intravenosa. Y si eres padre, descubres que el dicho “cada hijo trae su arepa bajo el brazo”, es falso. En verdad debería ser “cada hijo trae su café bajo el brazo”.
  • Durante todo el día, no haces sino repetir el siguiente mantra: “no vuelvo a beber más nunca… no vuelvo a beber más nunca… no vuelvo a beber más nunca…”.

 

Pero no todo es malo. Una resaca después de los 30 tiene cosas buenas. Te permite viajar en el tiempo. Por un lado, viajas al futuro. Te enseña todos los achaques de movilidad que tendrás a los 80 años. Por el otro, también te hace viajar al pasado, pues rememoras esa época donde comenzabas la noche con cerveza, luego saltabas al ron, después un par de shots de tequila, un Jaggermeister, un vaso de whisky, vodka, un poco de aguardiente y más ron (pero del barato, por la hora). Luego dormías un par de horas y se iban a la playa para repetir la hazaña.

No obstante, es en el presente donde esta sobrevivencia treintañera deja su más importante moraleja: eso de que “los 30 son los nuevos 20” es pura mentira. Nuestros lectores contemporáneos lo pueden corroborar. Seguro los jóvenes e indestructibles millennials lo ponen en duda, pero no importa. Aquí los esperamos en unos años… cuando compartamos todos juntos en un “happy hour after office”.

 

* Escrito a 4 manos entre Ace Palma (@MeDicenAce) y Reuben Morales @ReubenMoralesYa 

 

Cosas que un chavista no debe poner en su curriculum, por Reuben Morales

Escritor invitado: Carlos Sicilia

 

EN ESTA VIDA NADA ES SEGURO, pero quizá para algunos chavistas se avecinen tiempos de mucha gravedad y de buscar nuevos empleos. Por ello aquí dejamos nuestros humildes consejos:

No ponga foto. La foto no debería estar relacionada con sus habilidades profesionales, a menos que lo suyo sea robar… cámara.

En todo momento mantenga buena ortografía.  Para ello, evite usar como referencia gramatical el generador de caracteres de “Noticias VTV”. ¡Que by the way!, la palabra “himperialismo” no lleva “h”.

Al dar sus contactos personales, no ponga números de teléfono de Movilnet. Es demasiado obvio. Y cuando coloque su correo electrónico, no ponga ninguna dirección que termine en “.gov.ve”. Es preferible que coloque su correo de jodedera de toda la vida, tipo “[email protected]”.

En cuanto a su dirección de habitación, no detalle la de sus casas en Florida (EEUU) o Andorra (Europa). Con la de La Lagunita Country Club (Estado Miranda) es más que suficiente.

Si va a colocar sus redes sociales, recuerde borrar sus fotos en el cumpleaños de Roque Valero. ¡Ah!, y borre tweets comprometedores. El twitter suele ser más doble cara que Henry Falcón.

En idiomas, absténgase de colocar bielorruso o coreano. Recuerde que usted es un ciudadano soberano y nacido en Venezuela, por lo cual su idioma oficial es el cubano.

En sus objetivos profesionales, no coloque frases como “Llegar hasta la victoria siempre”, “Revoluciono procesos industriales” o “A la competencia, con el mazo dando”. Y si busca trabajo en la ONU desactivando minas terrestres, ni piense decirle a Angelina Jolie que usted estará “rodilla en tierra”.

Si quiere resaltar sus habilidades y destrezas, no ponga que es sobrino de un general o de un ministro. Tampoco que acostumbra negociar con modelos de negociación (que son éstas modelos que van con los senos al aire sirviendo whisky de la misma edad de ellas). ¡Ah!, tampoco es necesario asegurar que es un hombre de “¡famiiiiiiilia!”.

En experiencia laboral, no coloque que fue miembro fundador y presidente de una empresa importadora que nadie conoce. Quedará muy obvia su figura de testaferro. Tampoco coloque que coordinó un Consejo Comunal. Eso no es un trabajo. Ésa es la versión chavista de ser presidente de una Junta de Condominio. Tampoco coloque que se dedicó a la distribución de alimentos. Todos sabrán que fue bachaquero y eso tampoco es una profesión. Ésa es la versión chavista de los aplausos que recibe un chef al final de una velada gastronómica: “¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP! ¡CLAP!”

En logros destacados, evite comentar que gracias a su desempeño quebraron empresas como Venalum, Agroisleña, Conferry o algún hotel Venetur. Tampoco coloque cosas como “Miembro del equipo campeón del cuadrangular de softbol ‘Piggy Tail’ (‘Rabo ‘e Cochino’) jugado por Hugo Chávez”.

Como referencias personales, no ponga contactos de personas con apellidos como Cabello, Chávez, Maduro, Flores, El Aissami, Varela, Bernal, William o Andrade (¡ah!, tampoco Glover o Penn).

No entregue un currículum de 20 páginas. Una sola hoja está bien. Además, cuando recuerde cuánto está costando una resma, le aseguro no querrá gastarse más de tres paginitas.

Una vez lo tenga listo, trague grueso, séquese el sudor, baje la soberbia y envíelo al Departamento de Recursos Humanos de grandes empresas con una enorme experiencia, como Empresas Polar, RCTV o cualquier empresa multinacional norteamericana. Recuerde que aquí, y en cualquier parte del mundo, hay una ley que, les guste o no, se cumple siempre a cabalidad como la Ley de la Gravedad: señores, “militar no es gerente”.

 

@ReubenMoralesYa

No es momento para humor, por Reuben Morales

ANTE TODO MOMENTO ÁLGIDO DE LA VIDA PÚBLICA, nunca tardan en manifestarse esos seres a quienes podríamos llamar “Voluntarios Activistas No Organizados Para la Censura del Humor”. Realmente los felicito. Hacen su trabajo muy bien. Terminan infundiendo más miedo que la misma censura del Estado, haciéndonos sentir traidores de nuestro propio público. Son expertos en convertir nuestras ideas en venenos mucho más dañinos que un terrorista, un presidente socialista narcotraficante o un sacerdote pedófilo.

Sin embargo, esta vez confieso que debo darle la razón a dicho gremio. Una vida sin humor es mucho más honorable, respetable y sobria. Eso de ver a gente riéndose para calmar sus angustias es de tan bajos modales… Muestran los dientes, emanan aliento, hacen bulla, se dispersan de sus labores y, además, hunden a su sociedad en el subdesarrollo. ¿Acaso no es mejor vivir bien y con una alta tasa de suicidios, que vivir mal y riendo?

Tomemos, por ejemplo, el caso de Venezuela. Gracias a ustedes caí en cuenta del mal que nos ha hecho el humor. Obviamente fue por éste que llegamos a donde estamos en la actualidad. Chávez llegó al poder gracias a “Radio Rochela”. Maduro lo sucedió en la presidencia por culpa de George Harris. La delincuencia se disparó producto de Marko Música. El acceso de la guerrilla en Venezuela la permitieron Rayma y Edo. La desnutrición viene infundida por el Profesor Briceño. Las medicinas escasean porque las acapara Chataing. La invasión de cubanos fue una política premeditada de Claudio Nazoa. Los colectivos siempre recibieron sus armas de parte de Laureano y Emilio. Y los más de cuatro millones de emigrantes venezolanos fueron expulsados por David Comedia.

¡No me cabe en la cabeza cómo aún existe gente haciendo humor a costa de las crisis! ¡Hay que denunciarlos!

¡No es momento para humor!… pero en Netflix hay un documental titulado “Larry Charles’ Dangerous World of Comedy” (o “Larry Charles y su Peligroso Mundo de la Comedia”). En éste, Larry visita destinos de alta conflictividad y muestra cómo la gente se vale del humor para sobrellevar su cotidianidad. (Menos mal no todo el mundo tiene para pagar Netflix).

¡No es momento para humor!… pero una vez conté con la desdicha de conocer a Allen Klein, un conferencista y escritor experto en Humor Terapéutico. Durante una charla suya que presencié, compartió una encuesta en donde a un grupo de enfermos terminales se les preguntó si deseaban recibir humor. Nueve de cada diez respondió que sí. (Increíble la manipulación de las encuestas cuando se trata de enfermos terminales, ¿no?).

¡No es momento para humor!… pero aún hay organizaciones como “Payasos Sin Fronteras”, dedicadas a visitar zonas de guerra para llevar alegría a los sobrevivientes de los conflictos. (A este paso ya pueden competir en el Miss Universo, pues conocen bien la frasecita de “y la paz mundial”).

¡No es momento para humor!… pero conozco comediantes que han sido contratados para hacer shows de stand-up comedy en cárceles. (Lo cual no entiendo, pues algunos presos viven mejor que nosotros).

¡No es momento para humor!… pero en Venezuela quizás existe la agrupación de payasos de hospital más grande del mundo. Se llama “Doctor Yaso” y es una organización para entretener a los niños que llevan meses sin salir de un hospital, sin jugar y sin ver a sus amiguitos. (¿Y a los niños no y que les dan miedo los payasos?).

¡No es momento para humor!… pero aún hay historiadores sacando a la luz pública muestras del humorismo que hacían algunos judíos para alegrar a sus semejantes en pleno Holocausto. (Siempre sale un rompe grupo, ¿no?).

A pesar de todo lo anterior, me consuela saber que en un planeta de siete billones y medio de personas, solo sepa de estos seis casos radicales. Eso me confirma que estuvo muy bien el haber escrito completamente en serio esta vez. Es que si se ponen a ver, no es momento para humor.

 

@ReubenMoralesYa

El Guaidó Challenge, por Laureano Márquez

LO HEMOS DICHO MUCHAS VECES, el humor es cosa seria. A la rebelión venezolana en contra de la usurpación, se ha sumado la rebelión humorística llevada a cabo en los últimos días por los venezolanos y a la que se han unido personalidades del mundo entero, conocida como el “#GuaidóChallenge”, que ha copado las redes y ha puesto en evidencia con humor, la desnudez del régimen político venezolano.

El ex-ministro de “comunicación”, a través del canal del PSUV, realizó una ridícula exhibición de la mala conciencia que el régimen tiene de su propia pequeñez moral: insólitamente, pretendió descalificar a Juan Guaidó por supuestamente haberse reunido con ellos. Es decir, lo que intentó decirnos fue algo como esto: “Guaidó es un ser tan indigno, que incluso se reúne con gente tan despreciable como nosotros”. Para probar su punto, Rodríguez mostraba unas imágenes en las cuales un encapuchado -el supuesto Guaidó vistiendo suéter de albornoz- cuyo rostro era imposible de reconocer, se desplazaba por un espacio parecido a la recepción de un hotel.

Lo ridículo del planteamiento despertó una respuesta humorística unánime en todo el país y también allende las fronteras: miles de fotos de personas y hasta mascotas, usando un similar albornoz que cubría parcialmente su identidad, coparon las redes sociales y se hicieron virales. Todos se auto identificaban como Guaidó.

Como bien argumenta el anciano Jorge de Burgos, el monje ciego de la novela “El nombre de la rosa” de Umberto Eco (que también usaba capucha, como Guaidó), la risa debe ser temida por aquellos cuyo poder se fundamenta en el miedo.

Cuando un régimen político sólo produce risa, está perdido. Esto no quiere decir, en modo alguno, que durante esta patética agonía, el régimen no sea peligroso.

Recuérdese que “el venerable Jorge” en la novela de Eco es capaz -al saberse derrotado- de incendiar la biblioteca y destruir la abadía para impedir que se divulgue el contenido del libro de Aristóteles sobre la catarsis cómica. Justamente por ello tiene sentido cualquier acción que evite una mayor destrucción al país de la –ya espeluznante–que ha desencadenado este régimen durante 20 años. Eso explica lo de la amnistía e incluso las necesarias reuniones, si fuera el caso –por más que a Rodríguez le parezcan autoasquerosas–, del presidente encargado de encargarse con quien sea menester, para que esta transición se produzca con el menor costo en vidas humanas y destrucción, dos cosas que para el régimen que se despide valen muy poco, como muestran las cifras de los asesinados en manifestaciones y ejecutados extrajudicialmente de los últimos días, amén de los centenares de detenidos y torturados.

Volviendo al humor, como señala Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” (el 27 de enero se conmemoraron, por cierto, 74 años de la liberación del campo de Auschwitz: “el humor es otra de las armas del alma en la lucha por su supervivencia”, aludiendo a las manifestaciones de humor que ayudaron a los prisioneros de los campos a sobrevivir en medio de tanto sufrimiento. Los venezolanos luchamos hoy por nuestra supervivencia.

El “#GuaidoChallenge” viene a ser la campanada humorística que anuncia que la liberación de Venezuela está bastante cerca, que al régimen ya nadie se lo toma en serio. El rey está completamente desnudo, bailando la grotesca danza de muerte de su trágica despedida.

 

@laureanomar

Conversación imaginaria Trump/Maduro, por Armando Martini

 

NO FUE EL SUEÑO INSPIRADOR Y MARAVILLOSO DEL EXCEPCIONAL MARTIN LUTHER KING, JR. , pastor bautista que desarrolló una labor crucial al frente del movimiento por los derechos civiles para los afro-estadounidenses. Por el contrario, fue una visión atormentada, angustiosa, después de ingerir varias empanadas de explosión marina -combinación de mariscos guisados- y una gran cocada, que cayeron como piedra en el receptáculo estomacal y exacerbaron los jugos gástricos que con esfuerzo y tiempo lograron digerir semejante arrojo. (Se desarrolló en inglés, pero es difícil entender).

En un salón ovalado, regio, amoblado con un magnífico escritorio de antaño detrás del cual estaba sentado, de flux oscuro, camisa blanca y corbata roja, Donald Trump, el que la mayoría incluso de su propia gente jamás sospechó llegaría a ser Presidente de Estados Unidos; pero allí habitaba, en la Casa Blanca, Washington, capital del imperio, sede del hombre más poderoso del hemisferio occidental y líder del mundo libre.  

Encontrándome confuso y desconcertado, giré de un lado a otro para ubicarme donde no estorbara y pasar desapercibido. De repente, ¡sorpresa!, de una puerta que no parecía salió, no podía creerlo, ¡Nicolás Maduro!, vistiendo liquiliqui con una gran y neurasténica sonrisa. Se adelantó, por un segundo pensé que venía a saludarme o regañarme, pero no, pasó de largo, se acercó a su homólogo, quien ni siquiera fue amable, parco, le gruñó en su estilo particular, ¿“Que ¡carajo! haces aquí? ¡Siéntate!”, sonó más como una orden que cortés educación.

“Buen día Mister Trump” repicó el venezolano con amable guiño, “¿cómo está usted? ¿Le gusto el discurso en la ONU?”.

Confesó sin diplomacia, “No desperdicié un segundo de mi tiempo oyéndolo, ¿qué quieres?” inquirió escueto el cara pálida, de inmediato y sin aviso, hizo un gesto con la palma de la mano, de aguántate, y con la otra marcó un teléfono y vociferó: “¿Dónde está mi hamburguesa con doble queso, papas fritas y coca cola?” impaciente, no esperó respuesta, y se volvió hacia nosotros -logré situarme detrás de Maduro, nunca se sabe-, indagó, más bien aulló, “¿aun continuas aquí?”.

“Síi, Presidente”, respondió Maduro, “vine a estrechar su mano amiga en señal de buena voluntad”.

“No tengo nada que decirte ni ofrecerte”, y cargó con desprecio “tú eres un dictador comunista al servicio del castrismo”.

Maduro sin talento objetó: “Tranquilízate, mi pana, eso es embuste”. Y amplió: “pregúntale a Cilita que compra cosas buenas, de lujo y marca, ¿acaso no has visto la Patilla?” se detuvo un momento y rezongó “¿cómo se dirá Patilla en inglés?”, recordó, “watermelon”; y continuó “se la pasan haciendo reportajes sobre los trapos, carteras, zapatos, relojes que usamos”. Sacó de un bolsillo su IPhone último modelo y dice, “te enseño, por cierto, cual es la clave del wifi”.

Aclarado el asunto, segundos parecían horas, Maduro exigió en nombre del pueblo, se suspendan las sanciones porque dañaban al país, a lo que Trump riéndose a carcajadas se negó y sin pensarlo, “son individuales, Intuito Personae” Interrumpe Maduro “¿en qué?”, Trump continua, “algunos de tus amigos me lo han solicitado, y también los he rechazado, despidiendo tus acólitos como Shannon del Departamento de Estado”.

Maduro, sin recursos, en un acto temerario, atrevido y audaz, amenazó con sus propias sanciones y con osadía irreflexiva las enumeró: “congelación de bienes y cuentas bancarias de Trump y familiares, sus colaboradores y personal de la embajada en los bancos del Tesoro, Venezuela y Bicentenario; suspendidas las visas a los empleados públicos y familiares, eliminar de la lista CLAP a los ciudadanos norteamericanos residenciados en Venezuela y suspenderlos del Carnet de la Patria y beneficios; modificar aranceles y prohibir exportaciones de harina pan, reina pepeada, carne mechada y en vara, caraotas, plátanos, caña de azúcar, cazón, pollo en brasas con o sin mojito, pisillo de chigüire, suero y crema, caña blanca, cocuy, ron, aguardiente, vino de pasita, cerveza, guarapo de papelón entre otros productos; suspender franquicias de cochino frito, cachapas con queso de mano, guayanés, telita, cachitos de jamón y lo más importante, tequeños; por último, pedir lo desincorporen de la comunidad Diablos de Yare”.

Trump saltó de la silla, incómodo, perturbado, le habían asestado un golpe noble que sus asesores del pentágono no habían anticipado, se prepara a responder iracundo, se pone de pie, adelantó el cuerpo, se apoyó en ambas manos, cerradas como puños, pero de repente, un tipo del Servicio Secreto irrumpió anunciando, “Mr, President, Nikki Haley, Ambassador to the United Nations”.

Maduro transpirando, estupefacto, tembloroso, encuentra la oportunidad para cambiar el tema y apresurado exclama, “Señor Presidente aprovechando la presencia de la embajadora, ruego le ordene bajarle dos, nos tiene fregados” y añade, “¡Chamo, hasta Diosdado está molesto, quiere incluirla en El Mazo Dando, sustituyendo a María Corina!”.

El ocupante de la Casa Blanca, por un momento se distrae, y recibe una llamada de “Mike” Pompeo ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y actual Secretario de Estado -Canciller-, le informa sobre tropas venezolanas, desplegadas en la frontera con Colombia, que andan en una vaina; y solicita autorización para enviar ayuda y alertar a la OTAN.

El presidente gringo amenazante se dirige a Maduro, lo increpa, “¿Qué vaina están haciendo tus militares en la frontera con Colombia?” El venezolano sin titubar contesta: “esas son pendejadas, unos juegos, ejercicios militares que normalmente hacemos los camaradas”, a la carga Trump “¿pero con chinos, rusos y cubanos?” Maduro le manifiesta sarcástico “deja la tontería, no exageres, no le pares bolas, o acaso ¿tienes culillo? Además, es una acción soberana y nada tienes que opinar”.

Se erizó el catire, se le alborotó el copete, se puso de pie, empezó a recorrer la oficina con grandes zancadas, y exclamó “no te voy a comprar más petróleo”; Maduro grandote y peleón, elijo ponerse conciliador, “tranquilo hermano, no para tanto, dale un parado, a la guerra económica y déjame negociar con Petros, respaldados por petróleo, honradez de mi gobierno e imparcialidad del CNE”; interrumpe con gritos, “¿cuál guerra? eso es pura paja comunista que inventaron los castristas” y los Petros “nadie quiere esa caca”; el venezolano se hace el que no escucho y anuncia: “en los próximos días te envío a Rafael Lacava”.

Nikki sentada en el sofá, se estremeció, entró en pánico, subió la tensión, le dio un beriberi y mareada solo atinó balbucear “¿el Conde Drácula?” para luego desmayarse. ¡Lamen al 911 y pidan una ambulancia!

Trump pareció hervir, se puso más rojo de lo habitual, se nos venía encima, en ese momento entró un sujeto que parecía Rambo con una enorme hamburguesa. Me desperté sudoroso, exaltado, creí me daría un soponcio. ¡Qué falta hace el Alka Seltzer!

@ArmandoMartini

La historia oficial, por Laureano Márquez

@laureanomar

EL PAÍS ESTÁ DE MARAVILLA, LOS VENEZOLANOS QUE SE ENCUENTRAN EN EL EXTERIOR SE AGOLPAN A LAS PUERTAS de nuestras embajadas para ser repatriados. El gobierno los va trayendo de 80 en 80, porque no se da abasto con tantas solicitudes. No hay problemas con el suministro de alimentos. Todo el mundo se alimenta y muy bien, no es como antes que la gente comía perrarina. La salud, la sanidad, la atención a la ancianidad son ejemplo para América Latina. El empuje del agro venezolano es verdaderamente sorprendente. La seguridad ha mejorado de manera notable. La escolaridad creció en un 7%. Las previsiones económicas del país son de avance y desarrollo.

Todo el mundo quiere comprar “petros” y colocar los ahorros de toda su vida en esta  nueva criptomoneda propuesta por el gobierno, porque inspira confianza y seguridad. Con la creación del bolívar soberano los problemas de liquidez e inflación han quedado resueltos. Ahora con el aumento de sueldos todos los trabajadores tendrán una vida digna.

Este es uno de los gobiernos más honestos que ha tenido el país. La administración de justicia es por fin imparcial, se acabaron aquellas famosas tribus que existían antes. China confía plenamente en el pujante avance de la economía venezolana e invierte en nuestro país, sin otro interés que nuestro progreso y desarrollo. Nunca como antes el ecosistema venezolano había estado tan protegido, ni la minería ilegal tan controlada. Los sistemas eléctricos funcionan de maravilla con pequeñas fallas producto del sabotaje.

La crecida del Orinoco es parte de una “guerra fluvial” de la oposición, aguas arriba fueron sorprendidos dirigentes opositores orinando para acrecentar el caudal del río. Hay una campaña mundial en contra de Venezuela. Solo Bolivia, Nicaragua y Cuba -ejemplos mundiales de libertad y democracia- nos respaldan. Rodríguez Zapatero es uno de los seres más reputados (se lee reputados) de todo el mundo. Ahora sí que estamos a punto de recuperar el Esequibo (¡el sol de Vuenezuela nace en el Esequivof!).

Los gringos ya tienen planificada nuestra invasión y cuando lo hagan se llevarán una sorpresa: se encontrarán con 10 vietnameses juntos. La paliza que recibiran de nuestro ejercito será tan espantosa que pondrá en jaque su propia supervivencia como nación. Ya quisieran los Estados Unidos gozar de las libertades que aquí tenemos. El canal del Estado es modelo de equilibrio democrático. RCTV fue cerrada porque se le venció su concesión. Inversionistas de todo el mundo pujan por invertir en Venezuela. En Venezuela no ha habido masacres, ni en Sucre ni ninguna otra, las masacres eran cosa de antes, de la IV.

Los muertos en las manifestaciones del 2017 fueron provocados por la propia oposición. La oposición venezolana es golpista, y fascista. La crisis migratoria es una matriz de opinión creada por la oposición en alianza con Colombia y Estados Unidos para hacer creer que miles de venezolanos se van del país. Es mentira lo de los niños que mueren en los hospitales públicos, nunca como antes la infancia había estado tan protegida. Venezuela es una de las pocas democracias verdaderas que existen en el planeta con elecciones garantizadas por un Consejo Electoral imparcial y transparente. Avanzamos pues, a pasos de vencedores, hacia el mar de la felicidad.

Según algunas encuestas el 25%, según otras el 28% de la población, cree todo lo arriba señalado a pie juntillas. Es el 7% más que hace seis meses. Estas cifras, luego de veinte  años de debacle, le ponen los pelos de punta a cualquiera.