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Las noticias económicas más importantes de hoy #6Sep

 

Larrazábal: Gobierno debe tomar medidas para incentivar la economía

“Gran preocupación ocasiona en el sector empresarial el impacto real que tiene el incremento del salario mínimo en la estructura de costos de las empresas”, así lo señaló el presidente de Fedecámaras, Carlos Larrazábal, luego del Directorio Nacional del gremio empresarial.

Indicó que no se observa ningún tipo de medida por parte del Gobierno que incentive la actividad económica y la oferta de bienes y servicios.

Recordó Larrazábal que ya los empresarios han vivido situaciones similares, pero nunca de esta magnitud, reseña eluniversal.com.

Lamentó que el gobierno tome las medidas de manera “inconsulta, sin cumplir con el diálogo social que establece la Organización Internacional del Trabajo y sin medir los verdaderos impactos en la economía nacional”.

Alertó el empresario que se está aumentando el salario de una forma significativa y se publica de manera tardía en Gaceta Oficial, cuando ya las empresas deberían estar calculando sus nóminas para el pago esta semana, lo cual complica mucho los trámites administrativos provocando retrasos. (Banca y Negocios)

 

Tasa Dicom sube a BsS 61,57 por dólar

El Banco Central de Venezuela (BCV) fijó en BsS 61,57 el precio del dólar en la subasta número 33 del Sistema de Mercado Flotante (Dicom), un alza desde los BsS 61,02 del lunes.

Los datos del organismo emisor señalan que en la subasta 33 la cotización del euro fue de BsS 71,56, mientras que el yuán chino quedó en BsS 9,02, la lira turca en BsS 9,33 y el rublo se ubicó en BsS 0,90.

En la operación de este miércoles resultaron asignadas 84 empresas con un total de $1.440.883,59. Las empresas con mayor adjudicación fueron Ferro Aluminio con $150.000, Derivados de Maíz Seleccionado, C.A. (Demaseca) con $100.000 y Central Madeirense C.A. con $100.000, que serán destinados a la importación de materia prima, insumos y repuestos y contrato de servicios.

El presidente de la República, Nicolás Maduro, quien anunció los resultados de la subasta, informó que en el venidero mes de octubre el petro entrará al sistema Dicom.

En estas subastas no participa el Estado como ofertante de divisas, corresponde únicamente a las personas jurídicas y naturales, quienes podrán adquirir hasta 400.000 y 500 dólares mensuales, respectivamente. (Banca y Negocios)

Anuncian el pago de la primera semana del diferencial salarial para empresas privadas

La nómina correspondiente al día 7 de septiembre podrá registrarse hasta el 14 de septiembre donde también se pagará la segunda semana. Ambos pagos completan la primera quincena de septiembre de 2018.

Las empresas para solicitar los montos a pagar deberán considerar que el máximo permitido para esta semana es 442,50 bolívares soberanos. Este valor se determina a partir de BS 1.800 de salario mínimo, menos salario mínimo anterior equivalente a BS 30 dividido entre cuatro semanas. En futuros pagos se marcarán límites que tomen en consideración las obligaciones legales aplicables al mes en curso. (Descifrado)

Maduro garantiza dólares para mantener precios acordados

Se entregaron créditos a 195 créditos a 65 empresas, con un valor total de 9.072 millones de bolívares soberanos, durante la reunión con más de 65 empresas, indicó el presidente Nicolás Maduro y pidió a los empresarios y comerciantes del país que apoyen el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, impulsado por el Ejecutivo Nacional desde el pasado 20 de agosto, tras la reconversión monetaria.

El mandatario reiteró que los créditos entregados a los empresarios tienen como fin reactivar la inversión pero respetando los precios acordados previamente. Indicó que el apoyo económico que otorga el Ejecutivo forma parte del Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, “el motor número 10”.

“Vamos a ir logrando los mecanismos para que el país vaya por la senda de la tranquilidad, un país que pone en el centro de su vida al ser humano, que pone en el centro la creación de riquezas general al pueblo y que construye un nuevo sistema económico”, subrayó el mandatario. (Descifrado)

Fedenaga: No hay comida suficiente para todos los venezolanos

El presidente de Fedenaga, Armando Chacín, instó al gobierno nacional a reactivar reactivar el sector agrícola para hacer frente a la poca producción de carne y leche en el país. Chacín explicó que se deben solucionar las diferencias entre los productores y el gobierno “le pedimos que trabajemos, solamente sembrando puede el venezolano alimentarse con alimentos hechos en Venezuela”.

Chacín manifestó que durante una reunión técnica, autoridades gubernamentales pidieron aumentar la producción de carne, reseña Globovisión. “Ellos necesitan que nosotros trabajemos el campo y arrojemos más carne, que trabajemos la tierra, no hay comida suficiente para todos los venezolanos, ahí estaba reconocido, le dijimos que en un año pudiéramos tener un 25% más de la producción manejando el tema sanitario y de seguridad”. (Banca y Negocios)

Deuda soberana con denominación en dólares retrocede 0,16 puntos

La parte corta de la curva registra una variación de -0,31 puntos en promedio.

En los títulos a mediano plazo aunque la mayoría muestra números verdes, la caída del VENZ 2023 por -1,10 puntos empuja el promedio a -0,04 puntos.

*Los papeles de la petrolera estatal también muestran un tono mixto pero logra un avance promedio de 0,08 puntos.

*A corto plazo no hubo variación promedio y el PDVSA 2022 cupón 6% presenta la mayor caída por 0,03 puntos.

*En la parte media el PDVSA 2026 lidera la tendencia de la curva con una suma de +0,63 puntos.

Materias Primas:

*Rusia comenzó a colocar tramos de tubería en el proyecto Nord Stream 2, avanzando un polémico enlace de gas natural con Europa que los EE. UU. ha amenazado con sancionar. Gazprom PJSC, proveedor de gas dominante en Europa, confirmó el movimiento.

*El cobre y el aluminio suben 0,7% y 0,6% respectivamente ya que los compradores regresan después de la venta masiva de ayer. El níquel se mantiene cerca del nivel más bajo desde enero a $12,495/ton.

*Se espera que la demanda de oro en la India suba debido a la temporada de festivales, su precio se ha recuperado 1,9% después de un mínimo alcanzado a mediadios de Agosto. (Banca y Negocios)

Asamblea Nacional cifra la inflación de agosto en 223,1%

El Parlamento venezolano, de mayoría opositora, informó hoy que la inflación del mes de agosto se ubicó en 223,1% y la diaria en 4% y aseguró que la hiperinflación nacional se “disparó” en las últimas semanas.

El presidente de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), Rafael Guzmán, dio a conocer el dato inflacionario durante una sesión en la que participa un número reducido de legisladores por encontrarse la Cámara en período de receso.

Guzmán explicó que la inflación acumulada este año de enero a agosto se ubicó en 34.680,7% y la anualizada de los últimos 12 meses en 200.005%.

“Esta es tu obra, Nicolás. Este es tu desastre”, dijo el diputado en alusión al jefe de Estado, Nicolás Maduro, y a su plan de “recuperación económica” puesto en marcha el mes pasado.

Como parte de este programa, el Gobierno ordenó una reconversión monetaria que le quitó cinco ceros a la moneda, la regulación de precios de algunos productos y una reforma tributaria.

El ejecutivo planea además subir en los próximos días el precio de la gasolina para evitar el contrabando de combustible y la pérdida de millones de dólares. (Banca y Negocios)

 

Por qué los controles no funcionan, por Francisco J. Quevedo

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Que los controles de precios no funcionan lo demuestran los hechos, particularmente una inflación que diversos analistas y entes multilaterales ubican hoy sobre el 700% anual, y una escasez que calculan en 82,3% para la capital que es la más surtida por el Gobierno, por miedo a un estallido social, un “caracazo” que se riegue por todo el país. Y, ojo, se está regando más bien desde el interior porque esta dinámica es ineludible. Al final, revienta.

Si quiere comprender por qué los controles no sirven, por qué no se puede represar la comida del Pueblo y pensar que el Pueblo se quedará tranquilo, esperando, simplemente, piense en un semáforo que se quede pegado en rojo. ¿Qué sucede? Primero, los motorizados ni esperan que cambie, ellos pasan como perro por su casa, y los conductores en pocos segundos comienzan a inquietarse, ven para los lados, buscando la luz del cruce, le toman el tiempo, “fintean” arranques, aceleran, y en menos de dos minutos, alguien comienza a tocar corneta y a gritar “¡Dale!” con una grosería, y la gente arranca y se come la luz. Solo basta un cornetazo.

Piense en otro ejemplo, digamos que usted tiene un taxi y el Gobierno controla las tarifas al aeropuerto. “No se puede cobrar más de Bs. 100” para llevarlo o traerlo, decreta. “Tarifa popular”, dicen. ¿Qué sucederá? Usted comprenderá rápidamente que no le conviene bajar, y sencillamente no irá al aeropuerto, o cobrará una tarifa bajo cuerda, limitándose a prestarle el servicio a sus amigos, “los panas”, y clientes frecuentes, para no exponerse a una denuncia que lo deje preso o sin placa. En colectivo, la ausencia de carreras significará una drástica contracción en la oferta, y la alternativa de pagar por debajo de la mesa representa el bachaqueo y genera la inflación tarifaria que el control justamente buscaba evitar. Así de sencillo.

Y vamos a complicarlo. En la práctica, el control cambiario conjuga por si mismo una reducción artificial del precio de otras monedas con una restricción de la oferta. La gente pregunta: ¿Cuánto vale el dólar? Y el gobierno responde, “barato, diez bolos, pero a ese precio no hay…” ¡Tragicómico! Al restringirse la oferta surge el bachaqueo, aquel que pone el producto, en este caso las divisas en sus manos, a un precio que se encarecerá por razones de oportunidad y riesgo, y mientras más lo prohiban, más caro. Y como el taxista, siempre se hará entre gente de confianza.
El Instituto Cato de Washington concluye que “las determinación de los precios de mercado a través de la interacción dinámica de la oferta y la demana constituyen los cimientos más básicos de la economía. Las preferencias del consumidor son determinantes… y las empresas deciden cuánto producir en funcion de ellos… A mayores precios, más producción” afirma, y este dinamismo, dide, lleva a un equilibrio. “Pero cuando el gobierno adopta controles de precios, afecta esa dinámica de mercado y genera desequilibrios… porque (precisamente) el precio que impone nunca será un precio de equilibrio”.

Es decir, la injerencia del Estado es en su esencia desestabilizadora, según los expertos, y genera justamente lo que intenta evitar, inflación y escasez. Si no cree que los controles generan reacciones espontáneas, deje las luces de su casa apagadas esta noche, y cuando vea una prendida, apáguela, y verá que alguien pronto la prenderá y dirá, molesta, “¡Qué vaina con estas luces apagadas, no joda!” Es lo que llaman, la naturaleza humana…

 

@fjquevedo

El

Bachaqueo

 

El “bachaqueo” puede decirse que nació en París en 1793, como respuesta a los artificiales precios creados por el  subsidio al trigo y demás granos, por el Estado francés, bajo el reinado de Luís XVII, justo cuando se desatara la “revolución francesa” que terminaría recortando su mandato a dos años, acabando con la monarquía y viéndolo morir en la prisión de Temple el 8 de Junio de 1795. El contrabando no es nada nuevo, es decir, es solo que estos no lo conocían como gobernantes, ni como un fenómeno natural de la economía, sino hasta ahora.
Los controles de precios son la causa, no la cura de la escasez, el contrabando y la inflación, según demuestra un estudio sobre el efecto de las regulaciones federales publicado en Washington por The Cato Review of Business and Government (Número 1, Volumen 24 de 2001). Como antecedente histórico, hace referencia a lo que sería el “bachaqueo” francés y destaca que la gente de movilizaba por horas y días en carreta hacia París, para llevarse al grano hacia otras partes de Francia y países vecinos como Alemania, Italia y España, justo como pasa en Venezuela con los productos regulados. El informe destaca otros casos, indicando que tras la “Cortina de Hierro”, en el Siglo XX, los “precios justos” y “populares” en electrodomésticos significaron largas listas de espera para conseguir un televisor regulado. Igualmente apunta a la regulación de la gasolina en los Estados Unidos en los años `70 que ocasionara inmensas colas en las estaciones de servicio, entre otros ejemplos que demuestran que meterle la mano a la libre oferta y demanda, y al precio de equilibrio de cualquier mercado, no solo causa desequilibrios, sino penurias e ineficiencia.
“No hay nada más rico que lo prohibido” dicen, y “rico” quizás se refiera a lo costoso más que a lo sabroso. La revista Birds Now, destaca que las aves exóticas prohibidas alcanzan precios elevadísimos. Una guacamaya se vende por US$ 1,600, un periquito cuesta US$ 125 y un loro de esos que tanto vemos en venta en nuestras carreteras, vale US$ 500. Si Venezuela fuese vecino de los Estados Unidos, el bachaqueo sería de pájaros, definitivamente… Y la legalidad aumenta la oferta, sincerando los precios. Un estudio de la Corporación Rand contratado por el estado de Vermont, en los EE.UU., para medir el efecto de la despenalización de la marihuana, estimó que los precios en la calle caerían hasta 90%. En efecto, hoy en día, un tabaco (un “porro” o “cacho”) cuesta US$ 0,55, según indica el informe titulado “Después de la Legalización” suscrito por  John Walker.
El problema es que el nuevo Vice-Presidente para la Economía piensa que la Ley de la Oferta y Demanda no existe, como tampoco existe para él la inflación, y que si los controles de precios no funcionan, hay que apretarlos, no eliminarlos, dice. Es decir, parece que si el antibiótico no sirve para curar el virus, hay que tomar más, no dejar de tomar ni cambiar el medicamento contraindicado. En Venezuela se penaliza el libre acceso a las divisas, se controlan los precios desde la gasolina, los alimentos, los servicios públicos hasta las medicinas, y se regula la oferta, monopolizando la comercialización de bienes y servicios esenciales, como si eso no fuera a producir el efecto contrario, un aumento en el precio de dólar, el contrabando del combustible y tantos productos de la cesta básica, la consecuente escasez, inflación y las inmensas colas en los supermercados, farmacias y fábricas de baterías. Hay que estudiar historia porque la historia se repite.
“No hay nada más peligroso que un ignorante con iniciativas” dicen, y si tiene poder, peor… Si agarraran un libro de historia, en lugar de seguirse puñaleando panfletos de Marx y Lenin para aprenderse solamente la jerga revolucionaria, quizás comprenderían que “no se pueden lograr resultados distintos haciendo más de lo mismo” como diría Albert Einstein.
¡Señores, lean!

@qppasociados

Aterrizaje forzoso por Francisco J. Quevedo

_Bolívares

 

Cuando Venezuela aterrice de esta ficción llamada “revolución bonita” que mucho tiene de película de terror más bien, y caiga en cuenta que todo es una farsa, que la realidad es otra, que estamos al borde de la quiebra, que los números que se nos informan son más falsos que un billete de tres, que no ganamos lo que creemos, y que ni siquiera el PIB es real, el aterrizaje será muy doloroso, si no forzoso. Un despertar cruel, pero necesario.

Nada es real, ni los precios, ni los costos, ni el dólar, ni su ingreso, amigo lector, porque cuando uno sale del país, o incluso cuando va a pagar cualquier cosa, se da cuenta que los millones son miles, y los miles no son nada. Un café cuesta 100 bolos que eran cien mil hasta que le quitaron tres ceros al bolívar para hacerlo “fuerte”. ¿Qué más se puede decir? ¿Que son 12 centavos de dólar? ¡No, a 6,30 ese café cuesta casi US$ 16! ¿Cuál es la verdad? ¿Y cuánto gana usted, si lo puede calcular?

Es que ni siquiera el presupuesto fiscal 2016 es cierto. El Ministro de Finanzas anunció que sería de Bs. 1,5 billones. ¿Cómo lo calculó, con ingresos mermados pero a Bs. 6,30 por dólar, como dijo que se mantendría la tasa, ó a 13,50, ó hasta 199 bolívares por dólar? Ya, decir que la inflación será del 60%, cuando el FMI la proyecta en 160%, es hacernos creer en pajaritos preñados.

Y si vemos el PIB, eso es otra farsa. De los US$ 459 millardos que pueda alcanzar en 2015, debemos separar como reales las exportaciones de PDVSA que se cobran en dólares, pero el resto debemos dividirlo entre alguna tasa de cambio. Otra vez, cuál usamos: ¿Bs. 6,30 por dólar ó 13,50 ó 199? Si reconvertimos el Producto Interno Bruto de esta manera, al cambio implícito, quizás Venezuela solo produzca US$ 44 millardos.

¡Somos un paisito! ¡Y somos pobres! El bolívar no es “fuerte”, ni vale 6,30 por dólar, quizás valga 200, pero tampoco vale 820 ni más. La inflación no anda “por ahí” por el 80%, anda por allá sobre el 160%, por lo menos, y apunta sobre el 200%, y hasta 300%  se atreven a pronosticar algunos analistas. Cuando despertemos de esta pesadilla, la realidad nos va a pegar duro en la cara. Nos va a pasar como a aquellos que se creyeron el cuento de la “lesión pélvica” y ahora deben consolarse creyendo que “vive”.

¡Sincérese! Convierta su sueldo a 200 bolívares por dólar, la tasa Simadi redondeada, y entenderá dónde está parado. Aunque no le den dólares a ese precio, sino a los enchufados, es una tasa oficial. Si gana un “sueldazo” de cien mil bolos, se dará cuenta que gana solo US$ 500 mensuales. Así, cuando pague el pan de jamón en Bs. 1.500 sabrá que solo vale US$ 7,50, que es caro, pero digerible. Y cuando le pidan cuatro millones por un carro usado, comprenderá que son veinte mil dólares. Eso sí, también habrá entendido que si gana salario mínimo, usted solo percibe US$ 85 mensuales, lo demás es un cuento de hadas.

¡Despierte!

 

@qppasociados

Oct 27, 2015 | Actualizado hace 4 años
Sobre el fiscal Nieves por César Miguel Rondón

Justicia

 

Gran titular de El Universal esta mañana: “El Ejecutivo diseña nuevo esquema de control en distribución de bienes. Durante la presente semana, el equipo a cargo del vicepresidente ejecutivo Jorge Arreaza, seguirá avanzando a nivel nacional en todo lo referente a la reforma a la Ley de Precios Justos, el PMVP, la fiscalización y el despliegue nacional. Como una segunda fase, se buscará pasar a controlar la distribución de bienes y servicios, cuya comercialización recae actualmente en un 70% en el sector privado.”

Detengámonos en la última frase: “se buscará pasar a controlar la distribución de bienes y servicios, cuya comercialización recae actualmente en un 70% en el sector privado”.

No es difícil entender lo que se esconde detrás de estas palabras, lo que insinúa. Pues que por culpa de ese 70% del sector privado tenemos escasez y una pésima distribución de bienes y servicios. Por lo tanto el gobierno ahora lo va a controlar todo, absolutamente todo. Y según declaraciones del Vicepresidente Arreaza, será el propio presidente Nicolás Maduro el que decidirá los precios. Todos los expertos lo han dicho, a mayores controles más escasez. Pero la tozudez en el alto gobierno no permite un cambio en la orientación, hay -como han dicho- gríngolas, un corset ideológico terrible que no permite avanzar. Nos viene entonces lo peor.

Lo curioso es que en el fin de semana el Presidente de la República dijo, más bien amenazó -porque últimamente el presidente, la verdad sea dicha, sólo amenaza- que a los comerciantes que no respetasen los nuevos decretos les caería todo el peso de la ley. Un tweet muy pertinente del economista Domingo Fontiveros le salió al paso: “¿Todo el peso de la ley? ¿De cuál ley? Si en este país no hay ley”. La amenaza del presidente, entonces, queda en el aire. Sobre todo en estos días cuando estalla una nueva denuncia de podredumbre dentro de nuestro sistema judicial.

Ya sabemos lo que ha dicho el Fiscal Nieves. Usted podrá aplaudirle o condenarle porque hablo tarde, después de que se cometió la injusticia, o porque traicionó, según sea su punto de vista, la confianza de sus superiores. Pero más allá de la catadura moral que pueda tener el Fiscal Nieves, su caso se suma a un largo listado de asquerosidades dentro de nuestro sistema judicial. No nos olvidemos de Luis Velásquez Alvaray, tampoco del general y magistrado Eladio Aponte Aponte, por citar sólo dos.

Un nuevo funcionario arrepentido confiesa -mejor dicho, vomita- entre lágrimas. Una nueva evidencia de lo que todos sabemos: que en nuestro país la justicia no existe, que en su lugar sólo flota el hedor de la putrefacción.

 

@cmrondon

El Nacional

El costo de no ser libres por Víctor Maldonado C.

LibertadesEconómicas

 

CEDICE-Libertad acaba de presentar los resultados del Índice de Libertad Económica. Los detalles están disponibles en el portal del FRASER Institute  (www.freetheworld.com) y deberían ser objeto de reflexión y estudio de intelectuales, líderes políticos y candidatos a la Asamblea Nacional, entre otras cosas porque tenemos que enseriar la discusión y desterrar definitivamente la tentación populista. Los que quieran tener la oportunidad de dirigir al país deberían hacer un compromiso solemne de no ofrecer lo que saben ellos que no pueden y ni siquiera es conveniente cumplir. Hay que salir del pantano de las ofertas espurias. Unos y otros dicen que van a realizar aumentos de salarios, otros incluso ofertan dolarizar los salarios y todos maltratan la realidad que de muchas maneras nos indica que tenemos que hacer un inmenso esfuerzo para sacar adelante al país.

Alguna vez Marcel Granier escribió que la crisis económica y la crisis jurídica desencadenaban ineluctablemente crisis sociales. Si es así la mesa está servida. No falta nada. Para colmo padecemos de una creciente desesperanza: una doble falta de fe –diría Granier- que nos trastoca la coyuntura tanto como nos niega la imaginación del largo plazo. ¿Tocamos fondo? Los países no tienen ese privilegio. La caída es libre hacia una condición cada vez peor. Y Venezuela, eso sí, es la que está cayendo con una inexplicable velocidad.

El Índice de Libertad Económica no es el único índice. Lo trágico es que en todos los que están disponibles hay una fatal coincidencia: Venezuela no tiene libertades económicas, no es atractivo para hacer negocios, no cuenta con suficiente fortaleza institucional para defenderse de los embates del populismo autoritario, y para colmo, tampoco es transparente. Toda la opacidad de la que hace gala encierra una constatable condición de corrupción sistémica que está apalancada por la represión pura y dura, ejercida contra todos aquellos que pongan en peligro la estabilidad del grupo que está en el poder. Nuestras libertades –todas- se están devaluando a la misma velocidad que se deteriora la capacidad adquisitiva del bolívar. Porque tenemos que decirlo de una vez por todas: Todas las libertades se pierden a la vez. No hay tal cosa como libertad económica y represión política. No es socialmente sostenible.

El Instituto FRASER elaboró su índice tomando en cuenta datos exhaustivos correspondientes al –ya muy lejano para nosotros- año 2013. Para esa época, cuya crisis en comparación con la actual es un pálido reflejo de nuestras circunstancias presentes, Venezuela era ya el país con menos libertad económica de 157 estados escrutados. No hay nadie que tenga peor desempeño ni es posible que estemos peor rodeados. El cortejo luce desolador y penoso, porque habiéndose prometido que seríamos un país potencia –donde todas las familias merecían tener una TV Plasma, ¿recuerdan?- ahora estamos por debajo de Angola, República Centroafricana, Zimbabue, Argelia, Argentina, Siria, Chad, Libia y República del Congo. ¡No hay peor país para vivir! ¿Por qué?

La respuesta es sencilla, pero vale la pena abundar en ella. La libertad económica está presente cuando a los individuos se les permite que elijan y participen en transacciones competitivas y voluntarias mientras no dañen a otras personas o su propiedad. Cuando esa libertad se garantiza, ni los gobiernos ni los individuos se sienten con el derecho a tomar cosas de otros o a exigir que otros se las provean. Nadie pide lo que no merece y tampoco nadie anda ofreciendo lo que en justicia y productividad se puede otorgar. Nadie se siente el redentor de nadie y ninguno anda suspirando por la venida de un redentor. Se garantiza el orden social y se repudia y castiga severamente cualquier intento del uso de la violencia, el robo, el fraude y las invasiones físicas. Se trata de practicar intensamente lo que está permitido: elegir libremente, y comerciar y cooperar con otros tanto como ellos consideren justo. Ya sabemos que ese no es el enfoque ideológico que se practica en Venezuela. Aquí funciona la ética del guerrero misticista y malandro que juega a la “caída y mesa limpia” bajo el supuesto de que solamente él puede administrar justicia y garantizar el progreso. El caudillo y sus secuaces han provocado todo lo contrario. La libertad se ha devaluado, el estado de derecho y la administración de justicia se han depreciado, los salarios se han pulverizado, los ahorros no existen porque vivimos al día, sin inventarios y sin capacidad para producir, y para colmo tenemos que vivir y morir callados porque se ha expoliado el ejercicio de la crítica y llevado a su mínima expresión la libertad de expresión. Venezuela es el país de los controles de cambio, de costos, de precios, de censura de la expresión y la información. Y toda esta destrucción no se puede escanciar de la depauperación política y de la degradación social.

En Venezuela se han dinamitado los pilares de la libertad económica que son (1) elección personal, (2) intercambio voluntario coordinado a través de los mercados, (3) libertad para acceder y competir en los mercados, y (4) protección de las personas y su propiedad de la agresión de terceros. Aquí no hay nada de eso. Vivimos la excepción autoritaria que nos obliga a hacer innumerables colas para recibir “lo que hay, si es que algo hay”. No hay libertad económica cuando el signo más conspicuo de la economía es el racionamiento.

Algunos pueden creer que todo lo que tenga que ver con la economía es una exquisitez. Los que así piensan están profundamente equivocados. Nada más vital y cotidiano que la economía, decantada desde la política y que decanta hacia lo social. Si nos va tan mal es que algo muy malo se está haciendo en la política y algo peor se cocina en términos de crisis social. El precio de la falta de libertad se paga con inflación, represión y escasez. Somos más pobres porque las naciones no libres tienen peores indicadores de bienestar. Este índice ha demostrado que el ingreso promedio del 10% más pobre en las naciones con mayor libertad económica es 50% mayor al ingreso promedio de la población de las naciones menos libres. Lo mismo podemos decir de la esperanza de vida que es 80.1 años en los países más libres, mientras que en el cuartil inferior es solamente de  63.1 años. Y a eso sumemos la tragedia de vivir el autoritarismo. Las libertades políticas y civiles son considerablemente mayores en las naciones económicamente libres que en las naciones sin libertad. No es casual por tanto que todas las alarmas estén encendidas en términos del alarmante deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos. En esta Venezuela sin libertades se vive menos y se vive peor.

Pero volvamos a la pregunta originaria. ¿Por qué tenemos que calarnos tan mala vida? ¿Por qué tenemos que vivir con miedo, tristeza y desesperanza? ¿Por qué la política resulta ahora tan peligrosa como para pensar en que es mejor callar y dejar pasar? Porque estamos indigestados de estatismo. Porque hemos dejado crecer metastásicamente al gobierno hasta convertirlo en un Leviathan que se ha rebelado contra su obligación contractual de garantizarnos la vida y la propiedad. Y porque todo el espacio que ocupa el régimen es el que se nos está confiscando a los ciudadanos para el ejercicio responsable de la ciudadanía.

Marcel Granier, quien mejor ha descrito los efectos perniciosos de este estado omnipotente e inútil, ha dicho algo que nos cuesta oír, pero igualmente hay que decirlo: Hemos sido inmaduros ante la prosperidad pero resulta imperdonable que sigamos siendo inmaduros ante las dificultades. ¿Y saben por qué? Porque llevamos años sacrificando nuestros derechos y libertades en el altar del despotismo populista. Que no nos damos por aludidos cuando el déspota tiene recursos de sobra para repartir irresponsablemente y que padecemos ataques de nostalgia cuando lo único que quiere repartir el tirano es represión. Porque si no es así ¿qué hacemos prestando oídos a propuestas tan irresponsables como aumentos indiscriminados de salarios, la dolarización de los salarios y otras versiones del realismo mágico aplicado a la política?

El debate es otro. Está centrado en la administración responsable de nuestro presente y nuestro futuro. Sin dejárnoslo arrebatar por el demagogo. Sin encomendárselo a nadie. La discusión es sobre cuatro aspectos: El primero tiene que ver con el tamaño del estado, entendiendo que mientras más grande sea el estado tendremos menos libertades y prosperidad. El segundo aspecto tiene que ver con la necesidad de evitar la impunidad supuestamente heroica del populista. No debemos dejar cabida a la arbitrariedad del que ejerce el poder sino exigir de una vez por todas que todos, poderosos o no, nos sometamos al estado de derecho, la garantía de los derechos de propiedad, la independencia judicial y la imparcialidad de los tribunales. Cuando eso no ocurre florecen los crímenes de estado, las corruptelas, los negociados, y se llenan las cárceles de presos políticos. El tercero es también muy importante, porque no hay libertad posible si no se nos garantiza a todos una moneda sana, con capacidad adquisitiva, estable y que no sea objeto de la depauperación que provocan los populismos. El debate político no puede hacerse el loco con el desenfreno con que los gobiernos imprimen billetes que no tienen valor. Pero detrás de eso, no lo olvidemos nunca, está agazapada la oferta engañosa del antihéroe demagogo. ¿50% de aumento de salarios? ¿Cómo se paga eso? Porque “¡no hay almuerzo gratis!”. El cuarto requisito es la libertad de comercio, la libertad de intercambio a través de las fronteras nacionales es un elemento básico de la libertad económica que el socialismo del siglo XXI ha confiscado a través de leyes de costos y precios, control cambiario y más recientemente con el cierre de las fronteras. Tenemos que estar claros que el guión trazado desde el Plan de la Patria es la dominación total, el arrebato absoluto de cualquier grado de libertad. Por eso la clausura de las relaciones binacionales y el haber dejado al país sin la posibilidad de comprar pasajes aéreos. Por eso es que ningún venezolano honesto tiene acceso a dólares. ¡Estamos confinados! Y por último, el quinto aspecto: La libertad económica se reduce si las reglamentaciones restringen la entrada a los mercados e interfieren en la libertad de intercambio voluntario.

Tal y como lo ha dicho insistentemente CEDICE-Libertad, corresponsal local del FRASER Institute, la perdida de nuestras libertades está relacionada con la desproporción del gobierno, que se ha salido de cualquier quicio razonable. En una sociedad económicamente libre, la función principal del gobierno es proteger a las personas y sus bienes de la agresión de terceros. Todo lo demás luce excesivo y amenazador. Los venezolanos ya sabemos por qué.

El debate político debería centrarse en estas ideas. La prosperidad no tiene atajos ni se puede obtener sin plena garantía de las libertades. Tomo las palabras de Marcel Granier como conclusión: “Ha llegado la hora de serenarse y de reflexionar sobre las razones de tanto fracaso. De examinar qué hemos dejado de hacer o qué hemos hecho mal. Ha llegado la hora de preguntarse no ya en qué ha fallado la democracia sino más bien en qué le hemos fallado nosotros a ella”.

 

@vjmc

La

economíavenezolana4

 

Con su acostumbrada estrategia de echarle a otros la culpa de todo lo que provocan sus absurdas políticas económicas, el sector oficial sostiene que la derecha, los pelucones, el imperio y los escuálidos le han decretado una “guerra económica” al pueblo y que esa es la causa de la escasez, la inflación, la devaluación en el paralelo, el contrabando de extracción y de prácticamente todos los males a azotan actualmente a nuestra pobre Venezuela.

Me voy a referir a una cadena de sucesos que ocurren a partir de algunas decisiones gubernamentales. En este caso analizaré lo que ocurre cuando el gobierno impone por vía de decreto lo que denomina un “precio justo”.

En primer lugar, al desestimular a quienes estén dispuestos a invertir, nadie contratará trabajadores y los niveles de producción comenzarán a reducirse. El resultado será una escasez inducida y un desempleo en cascada.

Veamos un ejemplo cualquiera:

Una ama de casa va a comprar una bolsa de detergente y se escandaliza o porque no lo consigue o por su precio, a pesar de que el gobierno ha regulado el precio e incluso el costo de producir la bolsa de detergente.

El gobierno desarticuló el proceso productivo. Y de paso, si el productor requería de materias primas importadas y no obtuvo los dólares, se verá obligado a disminuir -si es que no a interrumpir- la producción del detergente.

Tratemos de analizar qué logró el gobierno con su acción:

1º Produjo una escasez inducida del detergente, obligando al empresario a disminuir sus niveles de producción y generando colas y malestar en la población.

2° Al bajar la producción el empresario ya no necesita tantos trabajadores. Para nivelar el flujo de caja de la empresa se ve en la necesidad de despedir a algunos de ellos; sin embargo, no puede hacerlo porque existe un decreto de inamovilidad laboral.

3º Aún sabiendo que existe un mercado insatisfecho que le permitiría realizar una utilidad, el empresario abandona sus planes de expansión con lo cual numerosos trabajadores se quedan sin oportunidades de empleo, lo cual se extiende a las empresas que le hubieran podido vender materias primas.

4º Como la naturaleza humana es por definición maximizadora, siempre habrá quien esté dispuesto a comprar el detergente que consiga para acapararlo y después venderlo a mayor precio. Nacen así el mercado negro y las figuras del bachaquero, acaparador y del especulador, que no podrían existir en un mercado bien abastecido.

5º Adicionalmente, dados los desequilibrios macroeconómicos que padece el país, los controles que impuso el gobierno conducen a que aquí existan precios artificialmente más bajos que los del país vecino. Hace su aparición el contrabando de extracción.

6º Dado que tanto el acaparamiento, la especulación, el mercado negro y el contrabando son figuras penadas por la ley, no cualquier mortal se atreve a hacerlo. Se requiere la iniciativa o la protección de algunas autoridades para minimizar los riesgos. Estalla así la corrupción y el tráfico de influencia en los más variados niveles de la administración pública, incluyendo los militares.

7º El empresario -posiblemente una transnacional- se vio obligado a disminuir su producción de detergente y además se vio afectado por otro problema que arrastra desde hace varios años: No ha podido repatriar dividendos porque existe un control de cambio que se lo impide. Tampoco pudo pagar sus deudas con proveedores extranjeros. Bajo estas adversas condiciones provocadas por políticas publicas dogmáticas o ignorantes, la empresa a la cual nos referimos termina por cerrar su fábrica esperando por mejores tiempos.

8º Reaccionando frente a esa decisión, el gobierno se apodera de la fábrica que está a punto de cerrar sus operaciones, con lo cual la seguridad jurídica del país queda en entredicho, desestimulando cualquier potencial nueva inversión.

9º Para aumentar sus ingresos fiscales y cubrir su déficit, el gobierno opta entonces por transformar los dólares que obtiene del petróleo en mayor número de bolívares. Hace su aparición la devaluación.

 

Mientras tanto, nuestra ama de casa sigue sin conseguir el detergente y si lo consigue es a unos precios astronómicos. Cabe preguntarse ¿por qué sube el precio del detergente? ¿Es acaso culpa de especuladores?

La respuesta es un rotundo ¡NO! La responsabilidad de que suban los precios es del gobierno. Para poder financiar su déficit le pidió al Banco Central que imprimiera más bolívares. El dinero así obtenido es profundamente inflacionario (High power currency). Crece la masa monetaria sin que crezca la producción de bienes y servicios. Existe en el sistema una cantidad de bolívares cada vez mayor tratando de comprar una cantidad de bienes cada vez menor. Hace su aparición la inflación.

Estamos, pues, ante un problema que tiene muchas facetas. En lugar de atacar aquellas que le competen, como sería frenar el gasto público y controlar el nivel de circulante, el gobierno pretende imponer a troche y moche todo tipo de controles al sector privado que no hacen sino empeorar la situación. El verdadero culpable no es otro que el gobierno que, como de costumbre, pretende achacarle la culpa a otros.

Un país en el que exista control de cambios, control de precios, inflexibilidad laboral, déficit fiscal, emisión de dinero inorgánico e inseguridad jurídica es un país condenado al empobrecimiento.

Mi conclusión es que en Venezuela existe efectivamente una “guerra económica”. Pero se trata de una guerra que ha sido declarada por el dogmatismo y la ignorancia oficial.

 

@josetorohardy

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Mar 31, 2015 | Actualizado hace 5 años
Cuestión de semanas por Ángel García Banchs

Inventarios

 

Debemos estar alegres, porque ahora en la relación entre la política y la economía, la política ha de pasar a ser el siervo, y no el amo, el medio y no el fin.

La situación de los inventarios en Venezuela es sumamente crítica. En semanas habrá un colapso repentino y sorpresivo del consumo, no porque no haya suficientes bolívares para financiarlo (no por la inflación), sino, fundamentalmente, por la escasez que se avecina. Será algo jamás antes visto, que poco tiempo después, estimamos, hará estallar el régimen de controles de cambio y precio, ajustándose lo político.

A finales de abril, el consumo podría literalmente desplomarse, al estar cercano a acabarse casi todo el activo real circulante de la economía nacional – i.e. los inventarios. La razón es sencilla: la demanda de consumo e inversión es acomodada en una proporción cada vez menor por la oferta, específicamente producto interno e importado, y en una proporción cada vez mayor por la desacumulación o quema de inventarios, actualmente en extinción.

El hecho es que, mientras siga la quema de inventarios (mientras haya existencias), la gente no palpará lo que trato de transmitir (lo que intento, creo fallidamente, comunicar); lógico, porque dicha quema de existencias ha jugado el rol de velo de ignorancia, haciendo creer a los políticos y al público general que actualmente la situación es mala, cuando en verdad la situación es de emergencia nacional.

Cuando ya no haya inventarios, y solo entonces, la creciente demanda de consumo, inmediatamente, tendrá que ajustarse al exacto tamaño de la escasísima y decreciente oferta de producto interno e importado, por lo que el consumo colapsará repentinamente, sorprendiendo a todos (políticos y público general).

Entonces, entenderemos que el gobierno puede que sea capaz de hacer lo que desee, imprimir dinero sin límites, subir los salarios a un ritmo mayor al de la productividad, hacer que el ratio de liquidez contra reservas del BCV y el dólar negro lleguen al infinito, pero, jamás podrá lograr lo imposible: hacer que los inventarios bajen por debajo de cero. Por primera vez en años, la economía se impondrá, y ante ella la política se postrará.

@garciabanchs