Desafiante y agresivo regresa Chávez de Cuba premiando a quien anuncia un “Golpe de Estado” si pierde el Chavismo en el 2010

EN UNA DE NUESTRAS COLUMNAS en El Universal adelantamos hace unas semanas que el general Henry Rangel Silva estaba casi lito para ser nombrado vicepresidente de la República dada la confianza que en él tenía el presidente Hugo Chávez.

Sus declaraciones tan polémicas de días pasados al referirse a la negativa de la fuerza armada a aceptar un triunfo electoral de la oposición pues eso acabaría con la revolución en la que los militares estaban comprometidos, lo que vinieron a rematar fueron las que en un Aló Presidente el mismo Chávez anunció al repetir varias veces que si eso llegara a ocurrir debíamos prepararnos para una guerra civil contra los enemigos del proceso.

Nada diferente de lo que ratificó Rangel Silva, cuyas palabras fueron bien aprovechadas –tal y como fue planeado por Chávez desde Cuba- para distraer la atención de varias situaciones muy negativas para el régimen como eran las apresuradas medidas expropiatorias de viviendas que más bien provocaron un rechazo de hasta el 89% entre los afectados o desviarnos del cubrimiento de ese periplo cubano de casi una semana.

Con el ascenso de Rangel Silva, Chávez quiere reiterarle su apoyo y agradecimiento por su lealtad y por encima de todo afrentar a los Estados Unidos que lo metieron en una lista hace unos años de los militares que ayudan a la guerrilla y al narcotráfico en Venezuela y ahora también al Secretario de la OEA, José Manuel Insulza quien desde el día siguiente de la entrevista del militar en Ultimas Noticias lanzó su voz de alerta.

Para Insulza, como para otros observadores internacionales, la amenaza, advertencia o llamado –como se le quiera llamar- del general comprometido con el chavismo es un abierto golpe de estado anunciado con la impunidad que solo un gobierno como el de Chávez puede garantizar.

No nos extrañe que ahora ascienda o premie a todos aquellos denunciados por el narcotraficante Makled por quien el caudillo dará la batalla con Colombia para que se lo entreguen.

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EN UNA DE NUESTRAS COLUMNAS en El Universal adelantamos hace unas semanas que el general Henry Rangel Silva estaba casi lito para ser nombrado vicepresidente de la República dada la confianza que en él tenía el presidente Hugo Chávez.

Sus declaraciones tan polémicas de días pasados al referirse a la negativa de la fuerza armada a aceptar un triunfo electoral de la oposición pues eso acabaría con la revolución en la que los militares estaban comprometidos, lo que vinieron a rematar fueron las que en un Aló Presidente el mismo Chávez anunció al repetir varias veces que si eso llegara a ocurrir debíamos prepararnos para una guerra civil contra los enemigos del proceso.

Nada diferente de lo que ratificó Rangel Silva, cuyas palabras fueron bien aprovechadas –tal y como fue planeado por Chávez desde Cuba- para distraer la atención de varias situaciones muy negativas para el régimen como eran las apresuradas medidas expropiatorias de viviendas que más bien provocaron un rechazo de hasta el 89% entre los afectados o desviarnos del cubrimiento de ese periplo cubano de casi una semana.

Con el ascenso de Rangel Silva, Chávez quiere reiterarle su apoyo y agradecimiento por su lealtad y por encima de todo afrentar a los Estados Unidos que lo metieron en una lista hace unos años de los militares que ayudan a la guerrilla y al narcotráfico en Venezuela y ahora también al Secretario de la OEA, José Manuel Insulza quien desde el día siguiente de la entrevista del militar en Ultimas Noticias lanzó su voz de alerta.

Para Insulza, como para otros observadores internacionales, la amenaza, advertencia o llamado –como se le quiera llamar- del general comprometido con el chavismo es un abierto golpe de estado anunciado con la impunidad que solo un gobierno como el de Chávez puede garantizar.

No nos extrañe que ahora ascienda o premie a todos aquellos denunciados por el narcotraficante Makled por quien el caudillo dará la batalla con Colombia para que se lo entreguen.

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.