TRAS EL ESTRUENDOSO FRACASO en el último partido del Mundial que sacó al equipo argentino del juego con la aplastante derrota de 4 goles de Alemania la suerte de Diego Armando Maradona sigue siendo una incógnita.
La presidenta Cristina lo invitó a la casa de gobierno junto a la selección recién llegaron de Sudáfrica. Ella quiere que siga al frente del equipo nacional. Su marido también sabe que este personaje por más controversial que sea es la figura icónica más grande de la Argentina de hoy. Saben que en cualquier momento renace de las cenizas y vuelve a ser el “admirado Diego” que más de una vez ha sido.
Pero ante la situación del segundo gobierno “K” el jugador tendrá que ser más precavido, como ya una vez lo advirtió. Los Kirchner juegan todo por la política esperando que Néstor pueda ser reelecto cuando termine Cristina. Sin embargo hay opiniones.
Luis Majul lo escribió hoy en la Nación:”Maradona no es político, pero conoce muy bien cómo funcionan los políticos. Lo supo desde la época de la dictadura, cuando Jorge Rafael Videla insistió en sacarse una foto con él cuando levantó la Copa del Mundial Juvenil en Japón. Lo sufrió durante el gobierno de Carlos Menem, cuando se preocuparon en hacer público un asunto privado para desviar la atención de la corrupción imperante. Además, el ídolo se jacta de conocer muy bien las intenciones de Kirchner, aunque no lo dice en público porque sabe que no le conviene. De cualquier manera, hace tiempo que le hizo saber que ser técnico del seleccionado no implica hacerse kirchnerista. Lo dejó en claro cuando le pidieron, en forma indirecta, que no concediera entrevistas a los medios y periodistas a los que el Gobierno considera sus enemigos. Experto en el trato con la prensa, les mandó a decir: “No voy a dejar de hablar con gente a la que respeto solamente porque ustedes los pusieron en una lista negra”.
Los Kirchner lo aceptaron, porque saben que pelearse con Diego es uno de los peores negocios que pueden hacer.



