Dedocracia vs. Democracia: ¿Irá unido el PSUV a su congreso o será una caja de pandora?

LOS OJOS DE LOS ANALISTAS POLÍTICOS que están pendientes del acontecer en Venezuela comienzan a fijarse -como lo han hecho algunos periodistas venezolanos que cubren los hechos nacionales enfocados en los actos del gobierno de Maduro y su brazo político- en el próximo evento del partido del Partido Socialista Unido de Venezuela que es el brazo ejecutor del llamado Socialismo del Siglo 21, propuesto por Hugo Chávez pero que aún está por convertirse en realidad ante las enormes deficiencias económicas, las erradas políticas de destrucción de las áreas productivas del país, la improvisación cotidiana en el quehacer gubernamental y la escasez de liderazgo tras la muerte de Chávez. Lo que se ha llamado un gobierno “colectivo” no da pie con bola y por el contrario las diferencias internas se manifiestan cada día. El brazo represor mostrado por Maduro y sus adláteres contra los opositores, los estudiantes y quienes piensen distinto (incluye hasta humoristas como Luis Chataing reciénteme despedido del canal privado de televisión Televen) también se ejerce internamente en el PSUV al seguir nombrando a dedo, sin elecciones, a quienes serían los candidatos con el beneplácito de la cúpula roja.

Hoy en “El Nuevo Herald” el periodista Antonio María Delgado se enfoca en el caso y coloco su reporte al igual que el del periodista Hernán Lugo Galicia de El Nacional publicado ayer domingo y el que hiciéramos en Runrun.es el jueves para poder apreciar los diferentes matices que están en juego. Hace una semana exactamente colgamos en nuestra web la carta con sus reflexiones que el ex protegido de Maduro, Temir Porras, quien fuera su viceministro de exteriores, lanzaba a los miembros del PSUV.

Tres notas para adentrarnos en el partido rojo rojito:

EL NUEVO HERALD

16 de junio 2014

Guerras intestinas minan el futuro del chavismo

Por Antonio María Delgado

Pese a mostrarse unidos ante el mundo, los dos principales grupos que conforman el chavismo se baten a muerte tras bastidores, con el ala castrista encabezada por Nicolás Maduro maniobrando para arrebatarle al nacionalista Diosdado Cabello el control que ejerce sobre el partido de gobierno y su influencia sobre los militares.

Fuentes cercanas a la máxima dirigencia del régimen dijeron a el Nuevo Herald que las fisuras internas de la Revolución Bolivariana han pasado de un período de tensa coexistencia a una etapa guerra clandestina, conflicto que desembocará en una importante batalla el mes entrante, cuando el chavismo se reúna para decidir su futuro en el III Congreso Nacional del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

“Ellos están ahorita tratando de volarse a Diosdado”, dijo una de las fuentes que habló bajo condición de anonimato en referencia a los esfuerzos de Maduro por neutralizar los bastiones de poder controlados por Cabello –actual presidente de la Asamblea Nacional– junto con otros militares que acompañaron al fallecido presidente Hugo Chávez en su intentona golpista de 1992.

“Están tratando de quitarle el partido en el Congreso del PSUV, que lo puede perder, y le están rechazando todos los nombramientos para el alto mando [militar] del 5 de julio [fecha donde tradicionalmente se realizan los ascensos y se renueva la máxima cúpula militar]”, agregó.

La ofensiva de Maduro contra el ala militar del chavismo marca el final del ordenamiento de transición pactado en La Habana por los distintos factores de poder dentro del chavismo en las semanas previas al anuncio de que Chávez había fallecido.

Ese arreglo, conocido en Venezuela como el “Pacto de La Habana”, contemplaba que las riendas del país fuesen llevadas una especie de politburó, un consejo gobernante operando bajo consenso para garantizar la estabilidad entre los múltiples, y en ocasiones enfrentados, sectores del chavismo, en la que Maduro le tocaba desempeñarse sólo como el primero entre pares.

Pero Cabello siempre lució como una amenaza latente para el sector ortodoxo de Maduro, sobre el cual el régimen de los hermanos Castro ejerce gran influencia, debido a su vasto poder económico, su control casi absoluto de la maquinaria del PSUV y su ascendencia sobre un importante número de generales activos dentro del ejército.

Ahora Maduro se dispone a dejar a Cabello de lado, quien ha estado trabajando arduamente para cohesionar en un solo bloque el ala militar del chavismo, y los primeros pasos para comenzar a hacerlo están siendo dados en el preámbulo del Congreso del PSUV, a ser realizado entre 26 y el 28 de julio en Caracas.

Según las fuentes, los ortodoxos están gastando gran cantidad de recursos dentro de las filas del chavismo para tratar de reemplazar a Cabello en la vicepresidencia del PSUV –desde donde ejerce control sobre el partido– con el actual gobernador del estado Aragua, Tareck El Aissami.

Si eso sucede, y simultáneamente reemplazan sus piezas dentro del Alto Mando Militar con oficiales más cercanos a Maduro, la posición interna de Cabello, y del ala militar, se vería altamente comprometida, dijeron las fuentes.

“A Diosdado le quedaría la presidencia de la Asamblea Nacional, pero cuando culmine su término en diciembre, pasaría ser sólo un diputado más”, dijo otra de las fuentes, con acceso directo al sector militar.

Los planes de acorralamiento del ala militarista también contemplan la destitución del hermano de Cabello, José David, como jefe del Servicio de Rentas Internas, conocido como Seniat, entidad que pasaría a ser encabezada por la actual ministra de Defensa, Carmen Teresa Meléndez, dijeron las fuentes.

Una de las acciones ya aplicadas fue la reciente destitución como comandante general de la Aviación Militar, del mayor general Giuseppe Joffreda, un oficial muy cercano a Cabello.

Las acciones emprendidas para debilitar Cabello y a los militares conocidos como el Grupo del 4F –dado a que muchos de ellos acompañaron a Chávez en su intentona golpista del 4 de febrero de 1992– está llevando a los distintos liderazgos dentro del sector a unirse.

“Todos han cabeceado en algún momento, pero han llegado más o menos al consenso de que o se unen o se hunden”, dijo la fuente con acceso a los militares.

Los esfuerzos de Maduro por terminar de aplastar a Cabello se producen en momentos en que el país se encuentra sumido en un período de gran agitación política y grave crisis económica que acentúa la inestabilidad del gobernante.

La aguda escasez de productos y galopante inflación, aunados al tema de la inseguridad personal y el colapso de los servicios médicos, han estado agotando aceleradamente el capital político del gobernante bolivariano, quien simultáneamente ha enfrentado casi cuatro meses sostenidos de protestas estudiantiles y se ha visto obligado a lanzar una feroz represión que ha erosionado la imagen del chavismo en el exterior.

Ante este escenario, Cabello ha mantenido una actitud de espera, aunque públicamente ha dado total respaldo a Maduro, e incluso estado entre los dirigentes chavistas que ha adoptado una de las retóricas más fuertes contra la oposición.

Pero el amor expresado en público por Maduro es un acto fingido, aseguran las fuentes.

“Diosdado lo que ha estado haciendo es esperar. Ha jugado a dejar correr el tiempo, a sabiendas de que Chávez nombró a Maduro su heredero y que contra eso no podía actuar directamente”, dijo una de las fuentes.

“Ha estado esperando que el tiempo termine demostrando que en ocasiones Chávez también se equivocaba, y dejando que Maduro se queme por su incapacidad frente a la economía […] porque en Venezuela el único que está conspirando es la crisis económica”, sostuvo.

(Link para leer mas:  http://www.elnuevoherald.com/2014/06/16/v-print/1774160/guerras-intestinas-por-el-control.html#storylink=cpy)

El domingo en El Nacional, el colega Hernán Lugo-Galicia alertaba del mismo tema en un amplio reporte:

 

“Insurgencia silenciosa” signa camino al III Congreso del PSUV

Hernán Lugo-Galicia

Se buscará reconocer a Maduro como presidente del PSUV

El partido de gobierno vive un intenso debate sobre la renovación de la dirigencia nacional y la división avanza

El 19 de mayo se activaron las alarmas en el PSUV. La dirección nacional reporta que solo 35% de las 13.683 Unidades de Batalla Hugo Chávez, UBCH, habían efectuado reuniones preliminares a la escogencia de los delegados al III Congreso del PSUV.

La cúpula, que ocultó la cifra a la prensa, resolvió recorrer el país para acabar con la apatía en las UBCH, animar a la dirigencia y pedir “disciplina revolucionaria”.

Por eso el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, asumió las riendas en Cojedes, Monagas, Falcón y otros cinco estados; Nicolás Maduro participó en una reunión en Barinas y Miranda; el alcalde Jorge Rodríguez y la jefe de gobierno Jacqueline Faria visitaron las UBCH capitalinas, y Elías Jaua se desplegó por Miranda.

El trabajo político produjo un resultado: el 2 de junio 11.908 UBCH estaban registradas en el sistema del PSUV. Y en la jornada del 8 de junio 19.781 militantes se postularon como delegados.

Críticas

En mayo surgió un debate interno sobre lo que debía discutir y decidir el III Congreso.

La primera crítica: la elección de los delegados por las UBCH sería de segundo grado; es decir, deja sin derecho de participar a los 7,3 millones de militantes que se adjudica el partido.

La segunda: de 900 delegados que tendrá el Congreso, 540 serán escogidos por las UBCH mientras los demás entrarán directamente como miembros natos: gobernadores, alcaldes y ministros.

La tercera objeción: en la instancia nacional no se escogerán las nuevas autoridades. Solo se reconocerá a Maduro como presidente del PSUV y a Chávez como “presidente honorario”.

Cabello anunció, ante las quejas, que las nuevas autoridades del PSUV serán elegidas antes del 28 de enero de 2015 y que se trataría de un proceso de abajo hacia arriba. Primero se escogerán los equipos parroquiales, municipales y regionales, y finalmente la dirección nacional.

“¡Si no les gusta cómo funciona el PSUV, vayan y hagan otro partido!”, amenazó Cabello el 9 de junio a quienes, como la militancia de la Red Nacional de Círculos Bolivarianos y el Consejo Popular Revolucionario, denuncian la falta de democracia y la imposición de cogollos dirigidos por gobernadores y alcaldes del PSUV en la postulación de delegados, así como la prohibición de criticar al gobierno y al proceso.

Cabello pidió elegir delegados que respondan “al espíritu de la UBCH y no a grupos ni sectarismo”, y descartó el “dedazo”. Sin embargo, la división avanza.

Malestar. “El PSUV implosionará en el Congreso”, pronosticó un dirigente del Consejo Popular Revolucionario y militante del partido, que no entiende cómo se convoca a un congreso para revisar los principios y estatutos, en lugar de definir directrices al gobierno.

El consejo, integrado por 12 movimientos sociales y el Bloque Popular Revolucionario, ha surgido ante el sectarismo del PSUV y como espacio para que los grupos radicales tengan un eje de acción. En los próximos meses se constituirán otros grupos.

El ex alcalde de Coro, Rafael Pineda Piña, advirtió el 3 de junio en el artículo Debate o división, en la columna “Espartaco”, en Aporrea, el malestar en las bases chavistas: “En el municipio Miranda y en algunos otros municipios existe una queja permanente en las UBCH por la poca atención dada; expresan no haber recibido documentos para la discusión y el debate; que aparecen algunos candidatos entubados con la bendición de no se sabe quién, con el cuento de que quieren dividir el partido, pero la salvación son ellos como candidatos, incluso pretenden llenar unas planillas no se sabe para qué, a lo que las bases se están negando; como consecuencia, aparecen las amenazas”.

Pineda Piña señala que la “imposición es el orden del día”, lo que desdice de la democracia participativa y protagónica: “Frente a esa situación aparece una insurgencia silenciosa que reclama atención política y a los planteamientos que hacen a las instancias, sin repuesta; claman un debate. Un debate fructífero que contribuya a la unidad. Un debate en el cual el camarada no se sienta utilizado, se respete la disidencia y cesen las expresiones despectivas de guarimbero contra quien discrepe con la macolla”.

Hernán Urbina expuso en “La Columna del Guerrillero”, del martes pasado en Aporrea, cómo veía la crisis interna: “Hasta ahora el PSUV se comporta como un apéndice del gobierno, sin la necesaria independencia para llamar la atención de los gobernantes. Al no producirse esta respuesta, ocurre, duélale a quien le duela, un hecho: la gente se está molestando y comienza a expresar su inconformidad”.

Afectada la “base social”

Las voces disidentes comienzan a expresarse y a ser reprimidas. Temir Porras Ponceleón escribió en Rebelión el artículo ¿Qué hacer en esta etapa de la revolución?, que generó polémica por  comentarios duros contra el proceso.

“La incertidumbre política originada por la fatalidad (la muerte de Chávez) se ha venido agudizando como producto de un escenario económico complejo que, por primera vez, amenaza con resquebrajar la base social de la revolución. Nadie en su sano juicio, piensa que el principal responsable de sus problemas pueda ser la oposición”, expuso el ex diplomático.

Propuso fortalecer el liderazgo de Nicolás Maduro, no creando “el madurismo” sino exigiendo que ejerza la “jefatura política”.

Porras alertó sobre las siguientes amenazas: “a.- El fantasma de la regresión social nos acecha y es imperativo exorcizarlo; b.- el mal manejo macroeconómico conspira contra los esfuerzos sociales; c.- la revolución debe buscar un mínimo de estabilidad y gobernabilidad; d.- la revolución debe reconstruir su mayoría política para volver a ser la fuerza hegemónica; e.- las instituciones y políticas deben estar en sintonía con las aspiraciones de la inmensa mayoría”.

Porras después fue separado del cargo de comisionado presidencial de asuntos estratégicos del gobierno porque la “figura no se materializó” y cesan “en consecuencia sus efectos”.

Antes había sido desincorporado como presidente del Fondo de Desarrollo Nacional y del Banco de Desarrollo Económico Social.

Javier Biardeau rechazó las críticas de Porras, en especial el hiperliderazgo: “Chávez no avaló ni un liderazgo personalista ni cualquier otro de carácter antidemocrático. Si la cultura chavista reposa en un estilo político que concentra la jefatura en un solo hombre, entonces su carácter democrático estará definitivamente sellado”.

La jefe de El Correo del Orinoco, Vanessa Davies, también ha emitido críticas, por lo que ha sido castigada. Salió de VTV cuando le hizo una pregunta incómoda al ministro Rafael Ramírez. El miércoles pasado, en posición que fue criticada en Miraflores, se solidarizó con el humorista Luis Chataing.

La Cifra: 4% de las UBCH no se han registrado en el sistema del PSUV, aunque sí se han reunido.

(Aquí el Link : http://www.el-nacional.com/politica/Insurgencia-signacamino-III-Congreso-PSUV_0_427757334.html)

La semana pasada en esta sección de www.runrun.es presentamos una nota sobre el mismo tema:

 

¿Civiles versus militares en el congreso del PSUV? ¿Simples rumores o mar de fondo solapado?

En el  Tercer Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela,  mejor conocido como PSUV, puede haber sorpresas políticas y serias discrepancias entre sus cúpulas de poder. En algunos casos pareciera que dentro del partido de gobierno hay una especie de archipiélago donde las diferentes islas van desde el radicalismo al pragmatismo, desde el comunismo obsoleto y periclitado de un siglo atrás a los tímidos deseos de un socialismo a lo europeo, desde el planteamiento comunal nunca exitoso hasta los que añoran un país de progreso y de producción potente. Sin embargo las diferencias más marcadas parecen venir dadas en dos polos: los civiles y los militares.

Con el recuerdo de aquel dedo del caudillo eligiendo al capitán Diosdado Cabello a pesar de no haber salido electo en las votaciones de los peseuvistas van a reunirse el próximo mes durante los días 26 a 29 de julio.

Las advertencias lanzadas por miembros de las distintas corrientes internas no se han hecho esperar. Vocero de importancia ha sido el ex ministro Héctor Navarro quien siempre contó con el aval y la confianza de Hugo Chávez. En diferentes entrevistas ha venido diciendo que es necesario sancionar a los corruptos pidiendo al gobierno “tener los mecanismos de control necesarios y suficientes” en contra de este tipo de delitos. Pidió que la corrupción se ataque “instantáneamente” explicando que “si al corrupto no se le sanciona sino que se le amenaza, al final la gente termina imitando el comportamiento”” si no ve acciones del Gobierno contra la deshonestidad.

Navarro vislumbra en el II Congreso del PSUV un debate sobre el tema que “puede ayudar a mejorar las políticas gubernamentales” y a corregir que “se escuche a la gente y no se le impongan medidas”.

Ésta última sentencia dio pie para que varios dirigentes se unieran y coordinaran una postura férrea y similar a llevar al seno del congreso del partido gobiernero.

Más allá de esas denuncias está lo que podría vislumbrarse como una confrontación con el ala militar que “se ha adueñado del partido” y a la que va a enfrentar “democráticamente con los estatutos del partido en la mano”. La pregunta principal está reflejada en el planteamiento ¿Quién eligió a los directivos y vicepresidentes del PSUV que hoy están en sus cargos?

Hay cuestionamientos a la colectivización del liderazgo como algunos miembros y ex miembros del gobierno, tanto de Chávez como de Maduro han venido dejando saber en escritos y conferencias.

En torno a la seria figura de Héctor Navarro, sobre el que no hay sospecha alguna de corrupción en los cargos que ha desempeñado, se estarían uniendo otros dirigentes como los diputados Jesús Faria, Ana Elisa Osorio y Rodrigo Cabezas. Otras fuentes señalan que hasta Freddy Bernal y algunos de sus más cercanos colaboradores se añadieron al grupo que cuestionaría algunas prácticas internas estimuladas desde el más alto poder del gobierno. Pareciera que la unidad que tanto piden, por un lado Maduro a los militares y por otro Cabello a los civiles, es el punto más álgido en lo que será la primera convención rojita sin el “comandante eterno”.

El pasado 6 de junio el propio Diosdado en un acto de que sostuvo con las Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCh) en el estado Monagas señaló que  “el Congreso del PSUV sólo elige al presidente del Partido”.

Inclusive cuestionó de tal forma a quienes han criticado las formas de elección internas en el PSUV que los llamó “a irse si así lo quieren pero no a caer en divisionismo”…“Nadie, le quita el sentido de revolucionario a estos compañeros, pero parece que no son chavistas, pueden ser revolucionarios, pero chavistas no”, dijo.

Aseguró que en el partido socialista no se puede tener vicios del pasado y llamó a las bases a postular sus candidatos para el próximo Congreso del partido. Advirtió que nadie puede llamarse equipo de nadie, porque “quien lo haga está mintiendo”.

“Los mismos que critican a Maduro son los mismos que criticaron a Chávez. Que jamás ocurra lo que ocurrió en Maturín que nos dividimos y nos ganaron la alcaldía”, señaló.

¿Habrá confrontación de fuerzas o de aquí al 26 de julio, (por casualidad fecha nacional cubana) las diferencias serán superadas?

Hay 45 días todavía…

 

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LOS OJOS DE LOS ANALISTAS POLÍTICOS que están pendientes del acontecer en Venezuela comienzan a fijarse -como lo han hecho algunos periodistas venezolanos que cubren los hechos nacionales enfocados en los actos del gobierno de Maduro y su brazo político- en el próximo evento del partido del Partido Socialista Unido de Venezuela que es el brazo ejecutor del llamado Socialismo del Siglo 21, propuesto por Hugo Chávez pero que aún está por convertirse en realidad ante las enormes deficiencias económicas, las erradas políticas de destrucción de las áreas productivas del país, la improvisación cotidiana en el quehacer gubernamental y la escasez de liderazgo tras la muerte de Chávez. Lo que se ha llamado un gobierno “colectivo” no da pie con bola y por el contrario las diferencias internas se manifiestan cada día. El brazo represor mostrado por Maduro y sus adláteres contra los opositores, los estudiantes y quienes piensen distinto (incluye hasta humoristas como Luis Chataing reciénteme despedido del canal privado de televisión Televen) también se ejerce internamente en el PSUV al seguir nombrando a dedo, sin elecciones, a quienes serían los candidatos con el beneplácito de la cúpula roja.

Hoy en “El Nuevo Herald” el periodista Antonio María Delgado se enfoca en el caso y coloco su reporte al igual que el del periodista Hernán Lugo Galicia de El Nacional publicado ayer domingo y el que hiciéramos en Runrun.es el jueves para poder apreciar los diferentes matices que están en juego. Hace una semana exactamente colgamos en nuestra web la carta con sus reflexiones que el ex protegido de Maduro, Temir Porras, quien fuera su viceministro de exteriores, lanzaba a los miembros del PSUV.

Tres notas para adentrarnos en el partido rojo rojito:

EL NUEVO HERALD

16 de junio 2014

Guerras intestinas minan el futuro del chavismo

Por Antonio María Delgado

Pese a mostrarse unidos ante el mundo, los dos principales grupos que conforman el chavismo se baten a muerte tras bastidores, con el ala castrista encabezada por Nicolás Maduro maniobrando para arrebatarle al nacionalista Diosdado Cabello el control que ejerce sobre el partido de gobierno y su influencia sobre los militares.

Fuentes cercanas a la máxima dirigencia del régimen dijeron a el Nuevo Herald que las fisuras internas de la Revolución Bolivariana han pasado de un período de tensa coexistencia a una etapa guerra clandestina, conflicto que desembocará en una importante batalla el mes entrante, cuando el chavismo se reúna para decidir su futuro en el III Congreso Nacional del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

“Ellos están ahorita tratando de volarse a Diosdado”, dijo una de las fuentes que habló bajo condición de anonimato en referencia a los esfuerzos de Maduro por neutralizar los bastiones de poder controlados por Cabello –actual presidente de la Asamblea Nacional– junto con otros militares que acompañaron al fallecido presidente Hugo Chávez en su intentona golpista de 1992.

“Están tratando de quitarle el partido en el Congreso del PSUV, que lo puede perder, y le están rechazando todos los nombramientos para el alto mando [militar] del 5 de julio [fecha donde tradicionalmente se realizan los ascensos y se renueva la máxima cúpula militar]”, agregó.

La ofensiva de Maduro contra el ala militar del chavismo marca el final del ordenamiento de transición pactado en La Habana por los distintos factores de poder dentro del chavismo en las semanas previas al anuncio de que Chávez había fallecido.

Ese arreglo, conocido en Venezuela como el “Pacto de La Habana”, contemplaba que las riendas del país fuesen llevadas una especie de politburó, un consejo gobernante operando bajo consenso para garantizar la estabilidad entre los múltiples, y en ocasiones enfrentados, sectores del chavismo, en la que Maduro le tocaba desempeñarse sólo como el primero entre pares.

Pero Cabello siempre lució como una amenaza latente para el sector ortodoxo de Maduro, sobre el cual el régimen de los hermanos Castro ejerce gran influencia, debido a su vasto poder económico, su control casi absoluto de la maquinaria del PSUV y su ascendencia sobre un importante número de generales activos dentro del ejército.

Ahora Maduro se dispone a dejar a Cabello de lado, quien ha estado trabajando arduamente para cohesionar en un solo bloque el ala militar del chavismo, y los primeros pasos para comenzar a hacerlo están siendo dados en el preámbulo del Congreso del PSUV, a ser realizado entre 26 y el 28 de julio en Caracas.

Según las fuentes, los ortodoxos están gastando gran cantidad de recursos dentro de las filas del chavismo para tratar de reemplazar a Cabello en la vicepresidencia del PSUV –desde donde ejerce control sobre el partido– con el actual gobernador del estado Aragua, Tareck El Aissami.

Si eso sucede, y simultáneamente reemplazan sus piezas dentro del Alto Mando Militar con oficiales más cercanos a Maduro, la posición interna de Cabello, y del ala militar, se vería altamente comprometida, dijeron las fuentes.

“A Diosdado le quedaría la presidencia de la Asamblea Nacional, pero cuando culmine su término en diciembre, pasaría ser sólo un diputado más”, dijo otra de las fuentes, con acceso directo al sector militar.

Los planes de acorralamiento del ala militarista también contemplan la destitución del hermano de Cabello, José David, como jefe del Servicio de Rentas Internas, conocido como Seniat, entidad que pasaría a ser encabezada por la actual ministra de Defensa, Carmen Teresa Meléndez, dijeron las fuentes.

Una de las acciones ya aplicadas fue la reciente destitución como comandante general de la Aviación Militar, del mayor general Giuseppe Joffreda, un oficial muy cercano a Cabello.

Las acciones emprendidas para debilitar Cabello y a los militares conocidos como el Grupo del 4F –dado a que muchos de ellos acompañaron a Chávez en su intentona golpista del 4 de febrero de 1992– está llevando a los distintos liderazgos dentro del sector a unirse.

“Todos han cabeceado en algún momento, pero han llegado más o menos al consenso de que o se unen o se hunden”, dijo la fuente con acceso a los militares.

Los esfuerzos de Maduro por terminar de aplastar a Cabello se producen en momentos en que el país se encuentra sumido en un período de gran agitación política y grave crisis económica que acentúa la inestabilidad del gobernante.

La aguda escasez de productos y galopante inflación, aunados al tema de la inseguridad personal y el colapso de los servicios médicos, han estado agotando aceleradamente el capital político del gobernante bolivariano, quien simultáneamente ha enfrentado casi cuatro meses sostenidos de protestas estudiantiles y se ha visto obligado a lanzar una feroz represión que ha erosionado la imagen del chavismo en el exterior.

Ante este escenario, Cabello ha mantenido una actitud de espera, aunque públicamente ha dado total respaldo a Maduro, e incluso estado entre los dirigentes chavistas que ha adoptado una de las retóricas más fuertes contra la oposición.

Pero el amor expresado en público por Maduro es un acto fingido, aseguran las fuentes.

“Diosdado lo que ha estado haciendo es esperar. Ha jugado a dejar correr el tiempo, a sabiendas de que Chávez nombró a Maduro su heredero y que contra eso no podía actuar directamente”, dijo una de las fuentes.

“Ha estado esperando que el tiempo termine demostrando que en ocasiones Chávez también se equivocaba, y dejando que Maduro se queme por su incapacidad frente a la economía […] porque en Venezuela el único que está conspirando es la crisis económica”, sostuvo.

(Link para leer mas:  http://www.elnuevoherald.com/2014/06/16/v-print/1774160/guerras-intestinas-por-el-control.html#storylink=cpy)

El domingo en El Nacional, el colega Hernán Lugo-Galicia alertaba del mismo tema en un amplio reporte:

 

“Insurgencia silenciosa” signa camino al III Congreso del PSUV

Hernán Lugo-Galicia

Se buscará reconocer a Maduro como presidente del PSUV

El partido de gobierno vive un intenso debate sobre la renovación de la dirigencia nacional y la división avanza

El 19 de mayo se activaron las alarmas en el PSUV. La dirección nacional reporta que solo 35% de las 13.683 Unidades de Batalla Hugo Chávez, UBCH, habían efectuado reuniones preliminares a la escogencia de los delegados al III Congreso del PSUV.

La cúpula, que ocultó la cifra a la prensa, resolvió recorrer el país para acabar con la apatía en las UBCH, animar a la dirigencia y pedir “disciplina revolucionaria”.

Por eso el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, asumió las riendas en Cojedes, Monagas, Falcón y otros cinco estados; Nicolás Maduro participó en una reunión en Barinas y Miranda; el alcalde Jorge Rodríguez y la jefe de gobierno Jacqueline Faria visitaron las UBCH capitalinas, y Elías Jaua se desplegó por Miranda.

El trabajo político produjo un resultado: el 2 de junio 11.908 UBCH estaban registradas en el sistema del PSUV. Y en la jornada del 8 de junio 19.781 militantes se postularon como delegados.

Críticas

En mayo surgió un debate interno sobre lo que debía discutir y decidir el III Congreso.

La primera crítica: la elección de los delegados por las UBCH sería de segundo grado; es decir, deja sin derecho de participar a los 7,3 millones de militantes que se adjudica el partido.

La segunda: de 900 delegados que tendrá el Congreso, 540 serán escogidos por las UBCH mientras los demás entrarán directamente como miembros natos: gobernadores, alcaldes y ministros.

La tercera objeción: en la instancia nacional no se escogerán las nuevas autoridades. Solo se reconocerá a Maduro como presidente del PSUV y a Chávez como “presidente honorario”.

Cabello anunció, ante las quejas, que las nuevas autoridades del PSUV serán elegidas antes del 28 de enero de 2015 y que se trataría de un proceso de abajo hacia arriba. Primero se escogerán los equipos parroquiales, municipales y regionales, y finalmente la dirección nacional.

“¡Si no les gusta cómo funciona el PSUV, vayan y hagan otro partido!”, amenazó Cabello el 9 de junio a quienes, como la militancia de la Red Nacional de Círculos Bolivarianos y el Consejo Popular Revolucionario, denuncian la falta de democracia y la imposición de cogollos dirigidos por gobernadores y alcaldes del PSUV en la postulación de delegados, así como la prohibición de criticar al gobierno y al proceso.

Cabello pidió elegir delegados que respondan “al espíritu de la UBCH y no a grupos ni sectarismo”, y descartó el “dedazo”. Sin embargo, la división avanza.

Malestar. “El PSUV implosionará en el Congreso”, pronosticó un dirigente del Consejo Popular Revolucionario y militante del partido, que no entiende cómo se convoca a un congreso para revisar los principios y estatutos, en lugar de definir directrices al gobierno.

El consejo, integrado por 12 movimientos sociales y el Bloque Popular Revolucionario, ha surgido ante el sectarismo del PSUV y como espacio para que los grupos radicales tengan un eje de acción. En los próximos meses se constituirán otros grupos.

El ex alcalde de Coro, Rafael Pineda Piña, advirtió el 3 de junio en el artículo Debate o división, en la columna “Espartaco”, en Aporrea, el malestar en las bases chavistas: “En el municipio Miranda y en algunos otros municipios existe una queja permanente en las UBCH por la poca atención dada; expresan no haber recibido documentos para la discusión y el debate; que aparecen algunos candidatos entubados con la bendición de no se sabe quién, con el cuento de que quieren dividir el partido, pero la salvación son ellos como candidatos, incluso pretenden llenar unas planillas no se sabe para qué, a lo que las bases se están negando; como consecuencia, aparecen las amenazas”.

Pineda Piña señala que la “imposición es el orden del día”, lo que desdice de la democracia participativa y protagónica: “Frente a esa situación aparece una insurgencia silenciosa que reclama atención política y a los planteamientos que hacen a las instancias, sin repuesta; claman un debate. Un debate fructífero que contribuya a la unidad. Un debate en el cual el camarada no se sienta utilizado, se respete la disidencia y cesen las expresiones despectivas de guarimbero contra quien discrepe con la macolla”.

Hernán Urbina expuso en “La Columna del Guerrillero”, del martes pasado en Aporrea, cómo veía la crisis interna: “Hasta ahora el PSUV se comporta como un apéndice del gobierno, sin la necesaria independencia para llamar la atención de los gobernantes. Al no producirse esta respuesta, ocurre, duélale a quien le duela, un hecho: la gente se está molestando y comienza a expresar su inconformidad”.

Afectada la “base social”

Las voces disidentes comienzan a expresarse y a ser reprimidas. Temir Porras Ponceleón escribió en Rebelión el artículo ¿Qué hacer en esta etapa de la revolución?, que generó polémica por  comentarios duros contra el proceso.

“La incertidumbre política originada por la fatalidad (la muerte de Chávez) se ha venido agudizando como producto de un escenario económico complejo que, por primera vez, amenaza con resquebrajar la base social de la revolución. Nadie en su sano juicio, piensa que el principal responsable de sus problemas pueda ser la oposición”, expuso el ex diplomático.

Propuso fortalecer el liderazgo de Nicolás Maduro, no creando “el madurismo” sino exigiendo que ejerza la “jefatura política”.

Porras alertó sobre las siguientes amenazas: “a.- El fantasma de la regresión social nos acecha y es imperativo exorcizarlo; b.- el mal manejo macroeconómico conspira contra los esfuerzos sociales; c.- la revolución debe buscar un mínimo de estabilidad y gobernabilidad; d.- la revolución debe reconstruir su mayoría política para volver a ser la fuerza hegemónica; e.- las instituciones y políticas deben estar en sintonía con las aspiraciones de la inmensa mayoría”.

Porras después fue separado del cargo de comisionado presidencial de asuntos estratégicos del gobierno porque la “figura no se materializó” y cesan “en consecuencia sus efectos”.

Antes había sido desincorporado como presidente del Fondo de Desarrollo Nacional y del Banco de Desarrollo Económico Social.

Javier Biardeau rechazó las críticas de Porras, en especial el hiperliderazgo: “Chávez no avaló ni un liderazgo personalista ni cualquier otro de carácter antidemocrático. Si la cultura chavista reposa en un estilo político que concentra la jefatura en un solo hombre, entonces su carácter democrático estará definitivamente sellado”.

La jefe de El Correo del Orinoco, Vanessa Davies, también ha emitido críticas, por lo que ha sido castigada. Salió de VTV cuando le hizo una pregunta incómoda al ministro Rafael Ramírez. El miércoles pasado, en posición que fue criticada en Miraflores, se solidarizó con el humorista Luis Chataing.

La Cifra: 4% de las UBCH no se han registrado en el sistema del PSUV, aunque sí se han reunido.

(Aquí el Link : http://www.el-nacional.com/politica/Insurgencia-signacamino-III-Congreso-PSUV_0_427757334.html)

La semana pasada en esta sección de www.runrun.es presentamos una nota sobre el mismo tema:

 

¿Civiles versus militares en el congreso del PSUV? ¿Simples rumores o mar de fondo solapado?

En el  Tercer Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela,  mejor conocido como PSUV, puede haber sorpresas políticas y serias discrepancias entre sus cúpulas de poder. En algunos casos pareciera que dentro del partido de gobierno hay una especie de archipiélago donde las diferentes islas van desde el radicalismo al pragmatismo, desde el comunismo obsoleto y periclitado de un siglo atrás a los tímidos deseos de un socialismo a lo europeo, desde el planteamiento comunal nunca exitoso hasta los que añoran un país de progreso y de producción potente. Sin embargo las diferencias más marcadas parecen venir dadas en dos polos: los civiles y los militares.

Con el recuerdo de aquel dedo del caudillo eligiendo al capitán Diosdado Cabello a pesar de no haber salido electo en las votaciones de los peseuvistas van a reunirse el próximo mes durante los días 26 a 29 de julio.

Las advertencias lanzadas por miembros de las distintas corrientes internas no se han hecho esperar. Vocero de importancia ha sido el ex ministro Héctor Navarro quien siempre contó con el aval y la confianza de Hugo Chávez. En diferentes entrevistas ha venido diciendo que es necesario sancionar a los corruptos pidiendo al gobierno “tener los mecanismos de control necesarios y suficientes” en contra de este tipo de delitos. Pidió que la corrupción se ataque “instantáneamente” explicando que “si al corrupto no se le sanciona sino que se le amenaza, al final la gente termina imitando el comportamiento”” si no ve acciones del Gobierno contra la deshonestidad.

Navarro vislumbra en el II Congreso del PSUV un debate sobre el tema que “puede ayudar a mejorar las políticas gubernamentales” y a corregir que “se escuche a la gente y no se le impongan medidas”.

Ésta última sentencia dio pie para que varios dirigentes se unieran y coordinaran una postura férrea y similar a llevar al seno del congreso del partido gobiernero.

Más allá de esas denuncias está lo que podría vislumbrarse como una confrontación con el ala militar que “se ha adueñado del partido” y a la que va a enfrentar “democráticamente con los estatutos del partido en la mano”. La pregunta principal está reflejada en el planteamiento ¿Quién eligió a los directivos y vicepresidentes del PSUV que hoy están en sus cargos?

Hay cuestionamientos a la colectivización del liderazgo como algunos miembros y ex miembros del gobierno, tanto de Chávez como de Maduro han venido dejando saber en escritos y conferencias.

En torno a la seria figura de Héctor Navarro, sobre el que no hay sospecha alguna de corrupción en los cargos que ha desempeñado, se estarían uniendo otros dirigentes como los diputados Jesús Faria, Ana Elisa Osorio y Rodrigo Cabezas. Otras fuentes señalan que hasta Freddy Bernal y algunos de sus más cercanos colaboradores se añadieron al grupo que cuestionaría algunas prácticas internas estimuladas desde el más alto poder del gobierno. Pareciera que la unidad que tanto piden, por un lado Maduro a los militares y por otro Cabello a los civiles, es el punto más álgido en lo que será la primera convención rojita sin el “comandante eterno”.

El pasado 6 de junio el propio Diosdado en un acto de que sostuvo con las Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCh) en el estado Monagas señaló que  “el Congreso del PSUV sólo elige al presidente del Partido”.

Inclusive cuestionó de tal forma a quienes han criticado las formas de elección internas en el PSUV que los llamó “a irse si así lo quieren pero no a caer en divisionismo”…“Nadie, le quita el sentido de revolucionario a estos compañeros, pero parece que no son chavistas, pueden ser revolucionarios, pero chavistas no”, dijo.

Aseguró que en el partido socialista no se puede tener vicios del pasado y llamó a las bases a postular sus candidatos para el próximo Congreso del partido. Advirtió que nadie puede llamarse equipo de nadie, porque “quien lo haga está mintiendo”.

“Los mismos que critican a Maduro son los mismos que criticaron a Chávez. Que jamás ocurra lo que ocurrió en Maturín que nos dividimos y nos ganaron la alcaldía”, señaló.

¿Habrá confrontación de fuerzas o de aquí al 26 de julio, (por casualidad fecha nacional cubana) las diferencias serán superadas?

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