Gobierno impone paquete a cuentagotas

El economista Álvaro Fernández señaló que el impuesto a las transacciones en dólares traerá consecuencias que se verán reflejadas directamente en el incremento de los precios
Las estrategias de supervivencia que están aplicando la mayoría de los venezolanos son una respuesta adaptativa a un medio absolutamente hostil creado por el régimen, afirma el sociólogo Francisco Coello
El politólogo Pablo Andrés Quintero explica que las condiciones no están dadas  para un estallido social: “No ha sido estimulado o incentivado por algunos sectores, no hay movimientos sociales espontáneos en Venezuela que lo permitan y, algo muy importante, es que no existe la suficiente presión dentro del ambiente y del entorno para que la gente estalle y este estallido sea transformado en un movimiento político”
El economista Luis Arturo Bárcenas afirma que es cierto que en el país ha habido una recuperación económica “real y evidenciable”, pero afirma que es muy probable que no sea sostenible en el tiempo

@Yeannalyfermin 

 

Las políticas económicas del Gobierno de Nicolás Maduro han dado un gran viraje con el pasar de los años. Atrás quedaron aquellas de corte ideológico enfocadas en brindarle “bienestar del pueblo”, para ahora implementar unas más pragmáticas en donde la restricción del gasto público y el cobro de servicios que antes no eran considerados como ingresos sustanciales para el Estado, están haciendo la diferencia. 

A juicio del economista Álvaro Fernández, el gobierno de Maduro está tomando este tipo de decisiones porque es lo que determinan las circunstancias, pues la reducción del gasto público no ha sido una prioridad en su objetivo de política económica. 

Este paquete económico a cuentagotas incluye una reforma a ley de registros y notarías, el aumento al impuesto a las transacciones en dólares, el incremento y dolarización de la gasolina, la elevación nunca anunciada de tarifas de agua, energía eléctrica, CANTV y gas; el incremento en el costo de la tasa de salida para vuelos nacionales e internacionales. Todas con incidencia directa en el bolsillo de los venezolanos. 

“Aquí ocurre una particularidad, y es que cuando la política monetaria es de corte restrictivo, como lo ha venido haciendo el Banco Central de Venezuela en los últimos años, sobre todo por la vía del encaje legal aplicando tasas, lo que hace la política fiscal es servirle de contrapeso, pero si se observa tanto una como la otra, el BCV lo que ha aplicado es una política monetaria restrictiva, al punto de que ha generado más bien un problema en la dualidad de bolívar-dólar que tenemos”, explicó Fernández.

El economista aseveró que lejos de las medidas anunciadas, lo ideal hubiese sido hacer mayores esfuerzos para recuperar el valor del bolívar con un programa económico orientado en terminar de reducir la inflación. 

Sobre el impuesto que permite cobros de hasta 20 % a las transacciones en dólares, Fernández explicó que la medida está marcada por la voracidad fiscal.

“Este impuesto a las grandes transacciones financieras tiene un amplio espectro que hay que ver con mucho detenimiento, porque puede provocar una serie de perjuicios adicionales como las rutas paralelas o mecanismos alternos para evitar la situación”, dijo.  

El economista señaló que todas estas leyes traerán consecuencias que se verán reflejadas directamente en el incremento de los precios porque cualquier costo adicional que incurra a los empresarios obviamente no se va a quedar ahí, de alguna manera va a buscar de ser trasladado al consumidor y afectará negativamente a todos aquellos que no tienen acceso a las divisas.  

A toda la situación económica se le suma también la calidad de los servicios públicos, pues los más vulnerables son quienes resuelven los problemas que son competencia del Estado. A falta de agua, cisternas. A falta de gas, leña. Si no hay electricidad, los más pudientes resuelven con plantas eléctricas; y aunque el gobierno sabe que el salario mínimo (tres dólares en el sector público) es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de cualquier persona, ofrece bonos a través del carnet de la patria que no alcanzan para comprar ni siquiera el 1% de la Canasta Alimentaria Familiar que para el mes de diciembre tenía un costo de 431.71 dólares, según los cálculos del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA).

La gente se está adaptando

Desde el año 2015, los habitantes de la comunidad de La Dolorita, específicamente en el sector La Lira, municipio Sucre en Petare, no ven llegar el agua por las tuberías. “Tenemos más de cinco años que aquí no llega el agua, al parecer, se dañaron las bombas que mandaban el agua para el sector y nunca más las arreglaron. Las cisternas nos venden el pipote de agua en 1.5 dólares, es decir, llenar mi tanque de 10 pipotes me sale en $15 y me dura un poco más de una semana. Sabemos que esa cantidad de dinero no es nada, porque todo está caro, pero muchas veces tenemos que decidir entre comprar agua y comprar comida”, dijo Vilma Rodriguez, habitante de la zona. 

El sociólogo y profesor universitario, Francisco Coello, explica que la situación no indica propiamente que el venezolano se acostumbró a resolver los problemas que son competencia de la administración de Nicolás Maduro.

Asegura que se trata de una respuesta adaptativa a una o varias carencias que afectan a todos los sectores de la población y en consecuencia, actúa porque sabe que el gobierno no está funcionando; que lo que recibía gratis o casi gratis ya no llega; que es poco lo que puede esperar del Estado.

“La población está viendo con sus propios ojos que las únicas empresas que ofrecen productos de calidad y alguna oportunidad de recreación como por ejemplo los centros comerciales, los cines o la gente que va a Farmatodo, son las empresas privadas, es decir en estos momentos lo que genera una serie de servicios y productos que nos permiten llevar una vida medianamente civilizada a una parte de la población es la empresa privada y es ahí donde la gente se refugia”, afirmó Coello.

En esto, el politólogo Pablo Andrés Quintero coincide con Francisco Coello y afirma que no se trata de una costumbre sino de una transformación en el modo de vida de los venezolanos

“Los venezolanos se han transformado, antes los mecanismos de control social eran más efectivos por parte del gobierno y ya no. Antes la gente dependía mucho más de los programas, de las ayudas, de las dádivas, hoy en día no, y esto es producto de la dolarización de facto y de la capacidad que tienen los venezolanos de acceder a los dólares y solucionar con dólares ese tipo de cosas”, explicó.

Quintero enfatizó que la gente se ha dado cuenta y ha tratado en su propia dinámica de supervivencia de solucionar a través del dólar y se ha refugiado en eso sin esperar las dádivas del gobierno y sin esperar las promesas de la oposición.

Modo supervivencia 

En el interior del país, el problema con la escasez de gas es mucho más grave que en la capital. Jesús Millán afirma que en el pueblo Soledad de Cariaco, en el estado Sucre, pasan hasta tres meses sin gas doméstico, por lo que tienen que cocinar con leña o en cocinas eléctricas, cuando hay luz. “A veces pasamos hasta tres días seguidos sin luz y sin señal de telefonía. Mínimo una vez a la semana hay fallas eléctricas”, dijo.

Roxana Peña tiene un pequeño local donde vende comida en Filas de Mariches, municipio Sucre, en Petare. Detalla que para poder sobrevivir y mantener a dos hijos, hace uñas acrílicas, pega pestañas, corta, seca y pinta cabello. Asegura que un sueldo mínimo es insuficiente y que genera más dinero trabajando por su cuenta.

Las estrategias de supervivencia que están aplicando la mayoría de los venezolanos son una respuesta adaptativa a un medio absolutamente hostil creado por el régimen, afirma el sociólogo Francisco Coello. 

Coello sostiene que en los sectores más vulnerables la gente lo que hace es sobrevivir día tras día: “No hay empleo formal de calidad, no hay oportunidades de desarrollo personal, no hay oportunidades de negocio exceptuando algunas cosas que se han desarrollado precisamente a raíz de que el régimen ha aflojado la obsesión por el control”. 

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2021, publicada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en 2021 el 94,5% de la población en Venezuela estaba en situación de pobreza y el 76,6% en pobreza extrema.

El economista Luis Arturo Bárcenas apunta a que es cierto que en el país ha habido una recuperación económica “real y evidenciable”, pero afirma que es muy probable que no sea sostenible en el tiempo. 

“Estamos hablando de una economía que se ha recuperado de un inicio muy malo, como lo fue el año 2020 con la llegada de la pandemia. Se estima que para este 2021 haya una mayor recuperación, pero en los venideros, si persisten las fallas institucionales, la falta de gasto por parte del gobierno, las limitaciones en la oferta de crédito y la informalidad a nivel laboral, digamos que en el mediano plazo, la tendencia es que la economía siga sufriendo por las las ausencias de políticas en pro de recuperar la credibilidad del bolívar, de abatir esa hiperinflación que ahora va a pasar a ser inflación alta o inflación crónica, y por ende, que va a seguir mermando la capacidad de compra del venezolano, sobre todo si ahora la inflación se va a ver en dólares”, dijo Bárcenas.

“Digamos que estamos viendo la economía de modo supervivencia donde ha habido mucho aliciente, pero que ese modo supervivencia también tiene un tiempo de vida útil”, afirma el economista. 

Una bomba que no estalló

Jesús Rangel se dedica a hacer viajes de mudanzas. Para ello, tiene que salir de su casa ubicada en Petare a las 3:00 de la madrugada. Afirma que, aunque tiene un contacto en la bomba de El Cercado, ubicada en la localidad de Guarenas, debe llegar temprano para no quedarse sin puesto. “Es grande el peligro que corre uno en la calle a esa hora, pero lo hago porque no puedo pagar el precio del combustible en dólares”, dijo.

Desde el mes de junio de 2021, en Venezuela se manejan dos precios de la gasolina. Uno subsidiado por el gobierno, principalmente para el sector transporte, y otro estimado en 0.50 dólares, o precio internacional como también se le conoce.

Posteriormente, el pasado mes de octubre, la estatal Petróleos de Venezuela, a través de un comunicado, anunció un nuevo aumento en el precio de la gasolina, pero este aumento se produjo en medio de una profunda escasez de combustible en la mayoría de los estados del país y de la mano de la cuarta reconversión monetaria en 23 años de chavismo. 

«En virtud de la entrada en vigencia de la nueva expresión monetaria, se hace necesaria la adecuación y consiguiente actualización del precio en bolívares del combustible subsidiado, el cual, a partir del domingo 24 de octubre de 2021, se establece en la cantidad de diez céntimos (Bs. 0,10) por cada litro de combustible», señalaba el comunicado.

Con esto, un litro de combustible cuesta 0,10 bolívares (0,023 centavos de dólar), equivalente al 95% del subsidio directo establecido por el ejecutivo nacional. Sin embargo, el monto se ha ido moviendo a la tasa de cambio oficial.

El politólogo Pablo Andrés Quintero explica que por esta medida no se produjo un estallido social, debido a que las condiciones no están dadas y psicológicamente las personas no están preparadas para ello. 

“El estallido tampoco se ha producido porque no ha sido estimulado o incentivado por algunos sectores, no hay movimientos sociales espontáneos en Venezuela que lo permitan y, algo muy importante, es que no existe la suficiente presión dentro del ambiente y del entorno para que la gente estalle y este estallido sea transformado en un movimiento político. Nada de eso ocurre ni va a ocurrir en Venezuela en este momento”, afirmó Quintero.

El politólogo explicó que hace años, en 2015-2016, se dieron algunas imágenes y se tuvo la percepción de que iba a ocurrir un estallido social por el posible aumento en el precio de la gasolina, pero el gobierno tuvo controlada esa situación como un termómetro. “Actualmente, ellos (los del gobierno) midieron con ese termómetro la situación y por eso adoptaron algunas medidas de liberación y el aumento de la gasolina porque se dieron cuenta que no estaban dadas las condiciones para un estallido”, dijo. 

Sobre las mejoras del país, Luis Arturo Bárcenas señala que si los factores que están impulsando la recuperación en Venezuela no van a persistir y no van a hacer que la economía continúe creciendo en los próximos años, o no van a permitir que se recupere lo que se perdió desde 2014 para acá, esa noción de que Venezuela se arregló es algo “mentiroso o incluso miope”. 

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El economista Álvaro Fernández señaló que el impuesto a las transacciones en dólares traerá consecuencias que se verán reflejadas directamente en el incremento de los precios
Las estrategias de supervivencia que están aplicando la mayoría de los venezolanos son una respuesta adaptativa a un medio absolutamente hostil creado por el régimen, afirma el sociólogo Francisco Coello
El politólogo Pablo Andrés Quintero explica que las condiciones no están dadas  para un estallido social: “No ha sido estimulado o incentivado por algunos sectores, no hay movimientos sociales espontáneos en Venezuela que lo permitan y, algo muy importante, es que no existe la suficiente presión dentro del ambiente y del entorno para que la gente estalle y este estallido sea transformado en un movimiento político”
El economista Luis Arturo Bárcenas afirma que es cierto que en el país ha habido una recuperación económica “real y evidenciable”, pero afirma que es muy probable que no sea sostenible en el tiempo

@Yeannalyfermin 

 

Las políticas económicas del Gobierno de Nicolás Maduro han dado un gran viraje con el pasar de los años. Atrás quedaron aquellas de corte ideológico enfocadas en brindarle “bienestar del pueblo”, para ahora implementar unas más pragmáticas en donde la restricción del gasto público y el cobro de servicios que antes no eran considerados como ingresos sustanciales para el Estado, están haciendo la diferencia. 

A juicio del economista Álvaro Fernández, el gobierno de Maduro está tomando este tipo de decisiones porque es lo que determinan las circunstancias, pues la reducción del gasto público no ha sido una prioridad en su objetivo de política económica. 

Este paquete económico a cuentagotas incluye una reforma a ley de registros y notarías, el aumento al impuesto a las transacciones en dólares, el incremento y dolarización de la gasolina, la elevación nunca anunciada de tarifas de agua, energía eléctrica, CANTV y gas; el incremento en el costo de la tasa de salida para vuelos nacionales e internacionales. Todas con incidencia directa en el bolsillo de los venezolanos. 

“Aquí ocurre una particularidad, y es que cuando la política monetaria es de corte restrictivo, como lo ha venido haciendo el Banco Central de Venezuela en los últimos años, sobre todo por la vía del encaje legal aplicando tasas, lo que hace la política fiscal es servirle de contrapeso, pero si se observa tanto una como la otra, el BCV lo que ha aplicado es una política monetaria restrictiva, al punto de que ha generado más bien un problema en la dualidad de bolívar-dólar que tenemos”, explicó Fernández.

El economista aseveró que lejos de las medidas anunciadas, lo ideal hubiese sido hacer mayores esfuerzos para recuperar el valor del bolívar con un programa económico orientado en terminar de reducir la inflación. 

Sobre el impuesto que permite cobros de hasta 20 % a las transacciones en dólares, Fernández explicó que la medida está marcada por la voracidad fiscal.

“Este impuesto a las grandes transacciones financieras tiene un amplio espectro que hay que ver con mucho detenimiento, porque puede provocar una serie de perjuicios adicionales como las rutas paralelas o mecanismos alternos para evitar la situación”, dijo.  

El economista señaló que todas estas leyes traerán consecuencias que se verán reflejadas directamente en el incremento de los precios porque cualquier costo adicional que incurra a los empresarios obviamente no se va a quedar ahí, de alguna manera va a buscar de ser trasladado al consumidor y afectará negativamente a todos aquellos que no tienen acceso a las divisas.  

A toda la situación económica se le suma también la calidad de los servicios públicos, pues los más vulnerables son quienes resuelven los problemas que son competencia del Estado. A falta de agua, cisternas. A falta de gas, leña. Si no hay electricidad, los más pudientes resuelven con plantas eléctricas; y aunque el gobierno sabe que el salario mínimo (tres dólares en el sector público) es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de cualquier persona, ofrece bonos a través del carnet de la patria que no alcanzan para comprar ni siquiera el 1% de la Canasta Alimentaria Familiar que para el mes de diciembre tenía un costo de 431.71 dólares, según los cálculos del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA).

La gente se está adaptando

Desde el año 2015, los habitantes de la comunidad de La Dolorita, específicamente en el sector La Lira, municipio Sucre en Petare, no ven llegar el agua por las tuberías. “Tenemos más de cinco años que aquí no llega el agua, al parecer, se dañaron las bombas que mandaban el agua para el sector y nunca más las arreglaron. Las cisternas nos venden el pipote de agua en 1.5 dólares, es decir, llenar mi tanque de 10 pipotes me sale en $15 y me dura un poco más de una semana. Sabemos que esa cantidad de dinero no es nada, porque todo está caro, pero muchas veces tenemos que decidir entre comprar agua y comprar comida”, dijo Vilma Rodriguez, habitante de la zona. 

El sociólogo y profesor universitario, Francisco Coello, explica que la situación no indica propiamente que el venezolano se acostumbró a resolver los problemas que son competencia de la administración de Nicolás Maduro.

Asegura que se trata de una respuesta adaptativa a una o varias carencias que afectan a todos los sectores de la población y en consecuencia, actúa porque sabe que el gobierno no está funcionando; que lo que recibía gratis o casi gratis ya no llega; que es poco lo que puede esperar del Estado.

“La población está viendo con sus propios ojos que las únicas empresas que ofrecen productos de calidad y alguna oportunidad de recreación como por ejemplo los centros comerciales, los cines o la gente que va a Farmatodo, son las empresas privadas, es decir en estos momentos lo que genera una serie de servicios y productos que nos permiten llevar una vida medianamente civilizada a una parte de la población es la empresa privada y es ahí donde la gente se refugia”, afirmó Coello.

En esto, el politólogo Pablo Andrés Quintero coincide con Francisco Coello y afirma que no se trata de una costumbre sino de una transformación en el modo de vida de los venezolanos

“Los venezolanos se han transformado, antes los mecanismos de control social eran más efectivos por parte del gobierno y ya no. Antes la gente dependía mucho más de los programas, de las ayudas, de las dádivas, hoy en día no, y esto es producto de la dolarización de facto y de la capacidad que tienen los venezolanos de acceder a los dólares y solucionar con dólares ese tipo de cosas”, explicó.

Quintero enfatizó que la gente se ha dado cuenta y ha tratado en su propia dinámica de supervivencia de solucionar a través del dólar y se ha refugiado en eso sin esperar las dádivas del gobierno y sin esperar las promesas de la oposición.

Modo supervivencia 

En el interior del país, el problema con la escasez de gas es mucho más grave que en la capital. Jesús Millán afirma que en el pueblo Soledad de Cariaco, en el estado Sucre, pasan hasta tres meses sin gas doméstico, por lo que tienen que cocinar con leña o en cocinas eléctricas, cuando hay luz. “A veces pasamos hasta tres días seguidos sin luz y sin señal de telefonía. Mínimo una vez a la semana hay fallas eléctricas”, dijo.

Roxana Peña tiene un pequeño local donde vende comida en Filas de Mariches, municipio Sucre, en Petare. Detalla que para poder sobrevivir y mantener a dos hijos, hace uñas acrílicas, pega pestañas, corta, seca y pinta cabello. Asegura que un sueldo mínimo es insuficiente y que genera más dinero trabajando por su cuenta.

Las estrategias de supervivencia que están aplicando la mayoría de los venezolanos son una respuesta adaptativa a un medio absolutamente hostil creado por el régimen, afirma el sociólogo Francisco Coello. 

Coello sostiene que en los sectores más vulnerables la gente lo que hace es sobrevivir día tras día: “No hay empleo formal de calidad, no hay oportunidades de desarrollo personal, no hay oportunidades de negocio exceptuando algunas cosas que se han desarrollado precisamente a raíz de que el régimen ha aflojado la obsesión por el control”. 

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2021, publicada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en 2021 el 94,5% de la población en Venezuela estaba en situación de pobreza y el 76,6% en pobreza extrema.

El economista Luis Arturo Bárcenas apunta a que es cierto que en el país ha habido una recuperación económica “real y evidenciable”, pero afirma que es muy probable que no sea sostenible en el tiempo. 

“Estamos hablando de una economía que se ha recuperado de un inicio muy malo, como lo fue el año 2020 con la llegada de la pandemia. Se estima que para este 2021 haya una mayor recuperación, pero en los venideros, si persisten las fallas institucionales, la falta de gasto por parte del gobierno, las limitaciones en la oferta de crédito y la informalidad a nivel laboral, digamos que en el mediano plazo, la tendencia es que la economía siga sufriendo por las las ausencias de políticas en pro de recuperar la credibilidad del bolívar, de abatir esa hiperinflación que ahora va a pasar a ser inflación alta o inflación crónica, y por ende, que va a seguir mermando la capacidad de compra del venezolano, sobre todo si ahora la inflación se va a ver en dólares”, dijo Bárcenas.

“Digamos que estamos viendo la economía de modo supervivencia donde ha habido mucho aliciente, pero que ese modo supervivencia también tiene un tiempo de vida útil”, afirma el economista. 

Una bomba que no estalló

Jesús Rangel se dedica a hacer viajes de mudanzas. Para ello, tiene que salir de su casa ubicada en Petare a las 3:00 de la madrugada. Afirma que, aunque tiene un contacto en la bomba de El Cercado, ubicada en la localidad de Guarenas, debe llegar temprano para no quedarse sin puesto. “Es grande el peligro que corre uno en la calle a esa hora, pero lo hago porque no puedo pagar el precio del combustible en dólares”, dijo.

Desde el mes de junio de 2021, en Venezuela se manejan dos precios de la gasolina. Uno subsidiado por el gobierno, principalmente para el sector transporte, y otro estimado en 0.50 dólares, o precio internacional como también se le conoce.

Posteriormente, el pasado mes de octubre, la estatal Petróleos de Venezuela, a través de un comunicado, anunció un nuevo aumento en el precio de la gasolina, pero este aumento se produjo en medio de una profunda escasez de combustible en la mayoría de los estados del país y de la mano de la cuarta reconversión monetaria en 23 años de chavismo. 

«En virtud de la entrada en vigencia de la nueva expresión monetaria, se hace necesaria la adecuación y consiguiente actualización del precio en bolívares del combustible subsidiado, el cual, a partir del domingo 24 de octubre de 2021, se establece en la cantidad de diez céntimos (Bs. 0,10) por cada litro de combustible», señalaba el comunicado.

Con esto, un litro de combustible cuesta 0,10 bolívares (0,023 centavos de dólar), equivalente al 95% del subsidio directo establecido por el ejecutivo nacional. Sin embargo, el monto se ha ido moviendo a la tasa de cambio oficial.

El politólogo Pablo Andrés Quintero explica que por esta medida no se produjo un estallido social, debido a que las condiciones no están dadas y psicológicamente las personas no están preparadas para ello. 

“El estallido tampoco se ha producido porque no ha sido estimulado o incentivado por algunos sectores, no hay movimientos sociales espontáneos en Venezuela que lo permitan y, algo muy importante, es que no existe la suficiente presión dentro del ambiente y del entorno para que la gente estalle y este estallido sea transformado en un movimiento político. Nada de eso ocurre ni va a ocurrir en Venezuela en este momento”, afirmó Quintero.

El politólogo explicó que hace años, en 2015-2016, se dieron algunas imágenes y se tuvo la percepción de que iba a ocurrir un estallido social por el posible aumento en el precio de la gasolina, pero el gobierno tuvo controlada esa situación como un termómetro. “Actualmente, ellos (los del gobierno) midieron con ese termómetro la situación y por eso adoptaron algunas medidas de liberación y el aumento de la gasolina porque se dieron cuenta que no estaban dadas las condiciones para un estallido”, dijo. 

Sobre las mejoras del país, Luis Arturo Bárcenas señala que si los factores que están impulsando la recuperación en Venezuela no van a persistir y no van a hacer que la economía continúe creciendo en los próximos años, o no van a permitir que se recupere lo que se perdió desde 2014 para acá, esa noción de que Venezuela se arregló es algo “mentiroso o incluso miope”. 

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