“Ante el esperado proceso de transición democrática en Venezuela, el desafío sería evitar una falsa dicotomía entre reconstrucción y democracia. La reconstrucción física, la atención a las víctimas y la consolidación del Estado de derecho deberían avanzar de manera coordinada“. Así presentó Mercedes de Freitas, directora de la organización no gubernamental Transparencia Venezuela, la plataforma Ruta de la Ayuda, un proyecto periodístico que busca fiscalizar las donaciones de la comunidad internacional a los esfuerzos de atención humanitaria y reparación en Venezuela desde los terremotos del 24 de junio de 2026.
La ONG, vinculada a Transparencia Internacional, lanzó este 8 de julio de 2026 un sitio web para que la ciudadanía puede rastrear el origen y el destino de la cooperación internacional frente al desastre socionatural que enfrenta Venezuela.
La página web permite monitorear el origen de cada donación que ha llegado a Venezuela para atender la emergencia de los terremotos del pasado 24 de junio de 2026. Captura de pantalla tomada el 8 de julio de 2026 a las 02:00 p. m. (GMT-4)
“La comunidad internacional ha destacado eventos similares en el pasado, como los terremotos de Haití, donde el gobierno desviaba toda la cooperación internacional a través de la corrupción —agregó De Freitas—. Esta página, esta información que estamos documentando, es muy relevante en cualquier país que necesita ayuda humanitaria de ahora en adelante: van a tener que ampliar sus procesos de transparencia”.
Hasta el 6 de julio, el Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela de las Naciones Unidas ha recibido 274 millones de dólares estadounidenses, incluidos más de 32 millones procedentes del sector privado. Mientras tanto, países como Estados Unidos, han brindado aportes monetarios directos que exceden los 150 millones de dólares.
“Todos merecemos saber cómo se distribuye la ayuda tras el desastre. Los donantes tienen derecho a saber a dónde van los recursos que donan”, destacó la directora de la ONG.
Historial de corrupción
Venezuela quedó en el tercer lugar entre los Estados percibidos como los más corruptos del planeta, de acuerdo con el último Índice de Percepción de la Corrupción, un análisis que Transparencia Internacional actualizó en febrero de 2026. El país solo ha sido superado por Sudán del Sur y por Somalia, dos naciones africanas.
Pese a que el gobierno de Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro y Cilia Flores, 2 de las principales figuras de la corrupción estatal que Transparencia Venezuela ha documentado en los últimos 22 años, la estructura del autoritarismo manejado por el Partido Socialista Unido de Venezuela sigue en pie con el liderazgo de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez y de Diosdado Cabello.
“Esa corrupción no se va a parar a cuidar el dinero que viene de las donaciones, todo lo contrario. Por eso la necesidad de transparencia es imperante”, advirtió la directora de Transparencia Venezuela.
Jóvenes venezolanos distribuyen las donaciones en un centro de acopio ubicado en el Colegio Integral El Ávila, en el noreste de Caracas. Allí han recibido más de 20 toneladas de insumos, según los coordinadores del centro de acopio. Foto: Paula Brand
De Freitas reiteró que el objetivo de la ciudadanía venezolana y la comunidad internacional es evitar una falsa dicotomía entre reconstrucción después del desastre y la restitución de la democracia. “Una estrategia de reconstrucción sostenible debería incorporar la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana como componentes esenciales desde el primer día”, agregó.
Aseveró que la plataforma Ruta de la Ayuda es un programa de consulta pública, donde se puede monitorear el estatus de la ayuda humanitaria con la verificación de un grupo de periodistas dentro y fuera de Venezuela, e incluye otras bases de datos de instituciones que reciben donaciones para atender la emergencia humanitaria.
“Ante la duda que los donantes tendrán con el Gobierno de Venezuela, las cooperaciones internacionales le darán el dinero a instituciones como OCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios), pero ya se ha evidenciado que los representantes de las oficinas de las Naciones Unidas en Venezuela trabajan con complacencia del Gobierno venezolano (de Delcy Rodríguez). Por eso se necesita mucha más supervisión”, recalcó la directora de Transparencia Venezuela.
Mercedes de Freitas concluyó que la reconstrucción del país debe estar mediada por expertos para evitar que las instituciones que donan a la ayuda humanitaria en Venezuela no pierdan la confianza y mantengan el flujo de donaciones durante todo el proceso de atención humanitaria después de los terremotos.
Puedes consultar la página web del proyecto Ruta de la Ayuda en el siguiente enlace: https://www.rutadeayuda.org/index.html
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Cuando la tierra se movió con furia dos veces seguidas el 24 de junio, no solo dejó una gran devastación en Venezuela. También asestó un duro golpe al ya fallido Estado chavista y al protectorado de los Estados Unidos. Y en medio de todo, dejó en una gran incertidumbre a la ciudadanía, que vive una situación profundamente compleja.
Mientras muchos de los sobrevivientes comienzan a migrar a otras zonas del país, las cifras de fallecidos, así como la tensión social y política aumentan cada día. Al cierre de este artículo, la cifra oficial de muertos ya rebasaba los 3.300, aunque de acuerdo con reportes periodísticos, hay más de 31.000 desaparecidos y más de 16.000 personas se quedaron sin vivienda.
Mientras tanto, las acciones de rescate comenzaban a menguar a medida que bajaba la esperanza de encontrar personas con vida bajo los escombros de los más de 400 edificios derrumbados y los más de 1.300 fuertemente afectados por ese doblete sísmico. Algunas estimaciones extraoficiales reportan que más de 58.000 inmuebles sufrieron daños.
¿Por qué hicieron tanto daño estos sismos? Las respuestas no están solo en la insólita magnitud de los movimientos telúricos, sino en los muchos años de corrupción del régimen. Algunos analistas, incluso, se preguntan cuántas de estas obras se realizaron sin cumplir con la normatividad existente desde hace más de medio siglo.
En Venezuela, en realidad la devastación comenzó años atrás, al tiempo con el relajamiento de las normas. Investigaciones periodísticas publicadas bajo el acompañamiento editorial de CONNECTAS demostraron que los hospitales públicos carecen de servicios mínimos y los pacientes son atendidos en condiciones sumamente precarias o tienen que pagar sumas exorbitantes para acceder a uno de los pocos quirófanos que hay en el país.
También, otro trabajo editorial mostró que debido a decisiones políticas, la producción científica en Venezuela se convirtió en la más rezagada del continente, con investigadores que sobreviven con un sueldo inferior a los cuatro dólares al mes. Varias industrias, como la de aluminio que alcanzó en 1998 un récord de producción superior a las 210.000 toneladas métricas, para 2020 ya no existían más. El gobierno remató como chatarra los restos de cientos de naves industriales y la maquinaria.
Antes de los sismos, 7,9 millones de personas ya “habían huido del país en busca de protección y una vida mejor”, informa la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Es “una de las mayores crisis de desplazados en el mundo. Personas que huían de la violencia, la inseguridad, las amenazas, la falta de alimentos y medicinas y se enfrentaban a graves peligros en su camino de huida”, describe el organismo.
En un análisis para eldiario.es, Jesús A. Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, coincide en que el actual escenario de destrucción “se explica tanto por los errores del chavismo como por el efecto de las sanciones internacionales y del intervencionismo militar de Washington”. El Producto Interno Bruto (PIB) cayó 80% en los últimos 15 años. Es “un Estado fallido, con una inflación desbocada, incapaz de garantizar el bienestar de la mayoría de su población, con una generalizada corrupción en todos los niveles de poder”, apunta el analista.
A partir del 3 de enero, cuando el gobierno de Donald Trump capturó a Nicolás Maduro, Venezuela entró en “una situación fáctica”, con autoridades carentes de legitimidad, como la define Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea).
Desde ese día, aunque Estados Unidos dejó a Delcy Rodríguez al frente del país y estableció una especie de tutelaje, Venezuela acentuó su posición de Estado “ineficaz con pocos recursos”, agrega Katrin Bennhold en The New York Times. Se volvió “vasallo” de la administración estadounidense, que “controla la mayor parte de los ingresos por exportaciones del país desde una cuenta de Citibank en Nueva York”, apunta la periodista.
📺 Trump: "Venezuela se apoderó unilateralmente del petróleo de Estados Unidos (…) Se llevaron nuestras propiedades, eran nuestras. Nosotros construimos Venezuela" https://t.co/cqXbU6Drgcpic.twitter.com/xcyxzHcaxX
Estados Unidos maneja a su antojo el flujo de caja de la venta de petróleo en Venezuela, acusa Brian Naranjo, quien fuera alto funcionario del Servicio Exterior estadounidense. “No sabemos cuánto están ganando, cómo pasa ese dinero, cómo lo utilizan dentro del país”, agrega. Se critica a la administración Trump de que, aunque donó a Venezuela más de 300 millones de dólares para la emergencia, esa cantidad resulta insignificante, comparada con lo que se ha apropiado y con lo que seguirá extrayendo en los próximos meses. Un estudio del Council on Foreign Relations estima que durante los primeros cuatro meses, Estados Unidos se llevó casi cien millones de barriles de crudo, con un valor aproximado de 8.000 millones de dólares.
Aunque la administración de Trump ha presentado reiteradamente este control como una medida beneficiosa para ambos países, no ha revelado públicamente cuánto petróleo venezolano ha vendido, cuántos ingresos ha recaudado ni cómo ha utilizado esos fondos, señala la investigación realizada por Roxanna Vigil. La recuperación del daño provocado por los sismos requerirá, según cálculos de The New York Times, al menos unos 10.000 millones de dólares.
Para el gobierno de Estados Unidos resulta prioritario que esta tragedia no provoque caos ni anarquía. Requiere que el proceso de recuperación de cuerpos y de reubicación de víctimas “salga bien”, advierte Murillo. A la administración Trump le interesa que las industrias petrolera o gasífera no resulten afectadas, ya que “necesitan seguir sacando petróleo y seguir ampliando las capacidades de producción”, afirma el funcionario de Provea.
En su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Donald #Trump habló sobre la importancia de #Venezuela y del petróleo para la economía de EE.UU. #cnnenespañol#EstadosUnidos
Lo anterior resulta impredecible, porque este tipo de fenómenos naturales de gran impacto suelen provocar cambios sociales, como explica la periodista June Carolyn Erlick, autora del libro Desastres naturales en América Latina. Y aunque aún es pronto para saber con precisión qué pasará en Venezuela, Erlick plantea tres escenarios hipotéticos.
El primero es que el gobierno de Rodríguez opte por reprimir aún más a la sociedad civil y a los periodistas. El segundo, que haya una cierta apertura hacia la sociedad civil, “aunque sea por necesidad” y que eso derive en una reorganización social, así como en elecciones libres y honestas. El tercero depende de que Estados Unidos inyecte el dinero suficiente para que la gente se conforme con que su vida sea un poco mejor. Ello permitiría la continuidad del régimen chavista en un plazo relativamente largo.
El carácter autoritario del régimen se hizo presente a pocas horas de ocurrido el doblete sísmico y se expresó de diferentes maneras. Murillo pone como ejemplo que, recién ocurrida la tragedia, el gobierno de Rodríguez prohibió a los periodistas extranjeros y nacionales acercarse a la zona afectada por un lapso de 48 horas.
Naranjo critica que el gobierno, en vez de enviar rescatistas a la zona de desastre, mandó soldados para dominar los accesos. Lo que quería, asegura, era “controlar la narrativa para que no saliera información tan fea o difícil para ellos”. Sin más explicación, poco después llegó una contraorden para levantar la restricción a las 24 horas de establecida.
En una rueda de prensa, el 3 de julio, Delcy Rodríguez buscó defenderse y afirmó que era “miserable, desalmado y desconsiderado” hacer críticas a su administración cuando el pueblo está “bajo angustia”. Para ella solo se trata de un intento por “perturbar y generar caos” y exigió a los periodistas “decir la verdad”.
Es que el principal reto para el gobierno venezolano será sobrevivir. Para lograrlo, la presencia de Estados Unidos tiene “una preponderancia suprema”, añade Murillo. Piensa que, si el Gobierno estadounidense “le quita la mascarilla de oxígeno al Gobierno [venezolano], este se caerá”. Ello debido a que “no tiene capacidades autónomas para preservar el poder y mucho menos para responder al tamaño de la emergencia”. Para él, en este escenario, las “tensiones preexistentes escalarán”.
El gobierno de Rodríguez enfrenta una presión más: el 3 de julio se cumplió el plazo de 180 días de ausencia del jefe del Estado, por lo que ella como presidenta sustituta debe convocar a un proceso electoral. “Estamos en un momento transicional. No sabemos si esto derivará en un modelo tecnocrático, en una tecnocracia autoritaria o en un autoritarismo a conveniencia de los Estados Unidos” o si se van “a tomar medidas concretas para establecer una ruta creíble hacia una democratización institucional del país”, señala Murillo. Pero duda que se vaya a convocar a un proceso electoral, porque a Estados Unidos no le conviene.
La crisis también significa un desafío tremendo para la oposición, y en particular para la Premio Nobel María Corina Machado. Su intento por regresar ha sido calificado como oportunismo político hasta por el propio Trump. Asimismo, como avaló el proceso de intervención de Estados Unidos, se encuentra en “una situación de incomodidad” y tiene dificultades para representar un verdadero proceso político en Venezuela, afirma Murillo.
Además, Machado cometió “un error estratégico gravísimo” al salir de Venezuela, analiza Naranjo. Este exdiplomático tampoco mira con buenos ojos el que haya entregado su Nobel a Trump y que haya realizado el anuncio de su regreso al país en Fox Morning, un domingo a las 9:45 de la mañana. “¿Quién está mirando Fox News en ese horario? Nadie. Ese es el mismo show donde antes estaba el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Fue un mensaje dirigido a una sola persona: Trump. Porque se sabe que él tiene prendido Fox News todo el tiempo”.
Por otro lado, en medio del drama, la administración Trump prefirió convocar a otra figura de la oposición, Dinorah Figuera, para regresar de su exilio en España e iniciar un proceso de negociación con Rodríguez. Según dijo la propia Figuera a la prensa, busca conformar una “autoridad electoral creíble”. Su llegada “fue un revés para María Corina que a toda luz parece haber perdido apoyo de la administración estadounidense”, interpreta Murillo.
Pero nada de lo anterior garantiza que haya un camino hacia la democracia. De acuerdo con este analista, Estados Unidos ha cambiado su plan original a partir de la tragedia, porque ahora prioriza la estabilización del país. Ello significaría “garantizar un actor político en el terreno que tenga control de las instituciones”, así como evitar la anarquía y el caos social, “producto del descontento profundo que tienen con las autoridades” y la crisis de legitimidad que se vive en Venezuela. Por ello, Murillo no descarta que Washington decida quitar las fuertes sanciones al régimen para que Venezuela se pueda incorporar a los mercados globales.
De ese modo, Donald Trump buscaría recuperar la industria petrolera, y llamar la atención de inversionistas extranjeros para aumentar las capacidades productivas y aprovecharse de las bondades geográficas de Venezuela. Pero todo hay que tomarlo con cautela porque el presidente estadounidense “es muy transaccional”, advierte Erlick. Podría ser que le brinde ayuda a Venezuela sólo si ve “que le va a producir riquezas para él y su familia, porque de eso se trata”.
Ahora todo está en el terreno de las especulaciones y las tensiones políticas, mientras miles de personas luchan por sobrevivir en el campo del desastre. Las próximas semanas serán decisivas para este país sudamericano, que vive suspendido en uno de los tiempos más oscuros de su historia.
Cada semana, la plataforma latinoamericana de periodismo CONNECTAS publica análisis sobre hechos de coyuntura de las Américas. Si le interesa leer más información como esta puede ingresar a este enlace.
Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA) señaló que el país entró en un “nuevo periodo político”, el cual está condicionado por la inversión que necesita Venezuela para su recuperación y, por otro lado, la incapacidad que demostró la administración de Delcy Rodríguez para gestionar la crisis tras el desastre natural
La presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Carolina Jiménez Sandoval, señaló que los terremotos registrados el pasado 24 de junio podrían llevar a Estados Unidos a replantear su plan de tres fases —estabilización, recuperación económica y transición—. Según la activista, las condiciones surgidas tras la emergencia natural obligarían a evaluar nuevos escenarios y prioridades.
Sandoval explicó este martes 7 de julio en el programa de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) conformada por Runrunes, TalCual y El Pitazo, que Venezuela entró en un “nuevo periodo político”, el cual está condicionado por la inversión económica que necesita el país para su recuperación y la incapacidad que demostró el gobierno de Delcy Rodríguez para gestionar la crisis tras el desastre natural.
“Las dos primeras fases difícilmente se puedan cumplir (…) estamos en un nuevo periodo político. También creo que ellos (EE. UU.) van a empezar a sentir cómo la ilegitimidad del gobierno interino comienza a golpear su propia legitimidad”, dijo.
La presidenta de WOLA comentó que, en los últimos meses, la administración de Donald Trump ha sido cuestionada por la como ha gestionado su política exterior hacia Venezuela, marcada por el respaldo público expresado hacia Delcy Rodríguez. A su juicio, el manejo de la relación bilateral en medio de la emergencia provocada por los sismos podría profundizar la desconfianza de los venezolanos hacia Estados Unidos.
“Al presidente Trump le encanta decir que a él lo quieren mucho en Venezuela, probablemente había algo de cierto en enero o febrero, cuando había una especie de agradecimiento colectivo, porque muchas personas sentían que la captura de Nicolás Maduro abría ciertas puertas para una transición. Pero a medida que pasaron los meses, que no hubo un cambio político que llevara a verdaderas aperturas democráticas, ese sentimiento hacia el gobierno de Washington fue cambiando”.
Por otra parte, señaló que congresistas estadounidenses también han manifestado críticas sobre la postura del gobierno de Trump frente a Venezuela, y han presionado para que modifique su política. En este contexto, la situación generada por los terremotos podría convertirse en un punto de debate para quienes cuestionan las decisiones de Donald Trump.
“Hay congresistas muy molestos con Donald Trump por su política hacia Venezuela. Han empezado a poner mucha presión para que cambie su actitud hacia Delcy Rodríguez (…) y que esto (la incapacidad en el manejo de la crisis) les da una plataforma adicional para quejarse y para incidir en contra de que Trump siga apoyando el rodrigato”.
Sin gobernabilidad, la reconstrucción de Venezuela enfrenta obstáculos
Sandoval insistió en la imagen que mostró el gobierno de Delcy Rodríguez frente al desastre natural: obstaculizando la ayuda humanitaria, militarizando la zona de desastre y la falta de asistencia de funcionarios hacia los lugares afectados para las operaciones de búsqueda y rescate de las víctimas.
Ante la falta de capacidad para gestionar la crisis, la presidenta de WOLA considera que la reconstrucción de Venezuela requiere, en primer lugar, condiciones de gobernabilidad que permitan a las autoridades contar con el respaldo de la ciudadanía. Esto implica que las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar legitimidad y confianza en sus instituciones, situación que no ocurre en el país.
“El país necesitaba muchísimo para llegar a la recuperación económica, imagínese la recuperación postsismo (…) la inversión que el país estaba recibiendo era a corto plazo. EE. UU. no había podido lograr realmente grandes inversiones a largo plazo, justamente por la falta de seguridad jurídica, la falta de credibilidad en las autoridades. Es muy difícil para las grandes compañías petroleras, mineras que quieran realizar inversiones multimillonarias con riesgos”, explicó.
Un Estado ausente
La presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos calificó al Estado en el contexto de la emergencia natural como el “gran ausente”, que abandonó a los afectados por los terremotos, que esperaban ayuda inmediata para rescatar a las personas que habían quedado atrapadas entre los escombros.
“No hay una víctima, un sobreviviente que diga que se sintió protegido o acompañado. Es todo lo contrario. La mayoría de las personas con las que hablé, escuché lo mismo: un terrible sentimiento de abandono y desprotección. Entonces hablamos de una primera gran falla en el rescate y, por lo tanto, en el rol del Estado en defender la vida”, recalcó.
Una nueva fase postsismo
Sandoval explicó que Venezuela ha entrado en una nueva etapa posterior a los sismos, en la que la sociedad civil deberá mantener monitoreo sobre la atención que reciben los damnificados ubicados en albergues temporales habilitados por el Estado para las personas que perdieron sus viviendas.
En este contexto, señaló que es fundamental evaluar cómo se están gestionando estos espacios y cuáles son las condiciones de quienes permanecen allí, especialmente en aspectos como el acceso a la educación para los niños, la atención sanitaria, alimentaria y, a largo plazo, la garantía de una vivienda digna para las familias afectadas.
Una movilización de trabajadores, dirigentes sindicales, jubilados, pensionados y miembros de la sociedad civil se desarrolló este miércoles 8 de julio desde horas de la mañana en Caracas, en la primera protesta convocada por sectores laborales luego de los sismos registrados el pasado 24 de junio.
Los manifestantes se concentraron en Plaza Venezuela, donde expresaron su rechazo a la situación política y social del país, y anunciaron su intención de llegar a la Embajada de Estados Unidos.
ATENTOS | En Plaza Venezuela, agentes de seguridad llegaron para grabar a los ciudadanos e impedir la concentración.
“Para reprimirnos sí, pero para ayudar al pueblo de La Guaira no”.
“Contra el pueblo indefenso sí; vayan y demuestren esa misma gallardía buscando a Maduro”. pic.twitter.com/U8fX7o8La3
— Juan Pablo González 🇻🇪 (@Juanegron) July 8, 2026
Entre las consignas que corearon durante la jornada figuró la exigencia de una “junta de gobierno”, planteamiento impulsado por los participantes como parte de sus demandas de cambio político e institucional.
Los manifestantes también incorporaron reclamos relacionados con la respuesta del Estado a la emergencia ocasionada por los movimientos telúricos, especialmente en La Guaira.
Estela Romero, integrante de la Coalición Sindical Vargas, denunció la falta de atención a las comunidades afectadas y aseguró que los habitantes de la entidad atraviesan una situación de “conmoción social”. Durante su intervención, relató que perdió a su nieta de nueve años en la tragedia y que, junto a su hijo, tuvo que participar en las labores de búsqueda.
“Nosotros estamos viviendo un estado de conmoción social en Vargas y en todo el país”, afirmó Romero durante la protesta.
#Ahora | Estela Romero, de la Coalición Sindical Vargas, reclama la falta de atención del Estado a los habitantes del estado tras el doble terremoto. Romero perdió a su nieta de nueve años en la tragedia y señaló que, junto a su hijo, tuvo que escarbar con sus propias manos para… pic.twitter.com/n5WFbBH7RW
Durante la jornada, los participantes corearon consignas a favor de una “junta de gobierno” y pidieron cambios políticos e institucionales. También dirigieron mensajes al presidente estadounidense, Donald Trump, en los que cuestionaban la información que recibe sobre Venezuela y señalaban que, a su juicio, existen reportes que no reflejan la realidad del país.
— coalicionsindicatos (@coalicionsind) July 8, 2026
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Los terremotos del pasado 24 de junio tendieron un cerco invisible que hoy mantiene en vilo a varias de las comunidades de La Guaira. Sectores alejados de las zonas de desastre sufren un aislamiento forzado por la parálisis de las zonas céntricas de las cuales dependen para comunicarse y subsistir.
En estas comunidades el desastre se traduce en desabastecimiento, falta de servicios y una incomunicación que agrava sus precariedades. En el sector Mamo, una zona vecina a Catia La Mar —una de las más afectadas por los sismos— sus residentes experimentaron la angustia de quedar completamente desconectados. Julián Álvarez, habitante de la localidad, relata que las líneas telefónicas desaparecieron por casi dos semanas. Al silencio tecnológico se sumó la inmovilidad.
En entrevista con Runrun.es, Álvarez explica que el transporte quedó complemente paralizado y el acceso a las zonas comerciales se tornó tan complejo que “la manera de acceder tiene que ser incluso caminando, no se encuentra transporte de forma normal”.
Los habitantes de Mamo también intentan conseguir agua a través de camiones cisterna costosos o resignarse a recibir un suministro intermitente y turbio por las tuberías. En el interior del sector, los pequeños abastos quedaron vacíos después de las colas de los primeros días, y sus dueños aún batallan para reponer la mercancía.
Caraballeda: auxilio comunitario ante la ausencia oficial
Más hacia el este, en la Calle Real de Caraballeda, aunque en la cuadra de Daniela Figuera las viviendas solo sufrieron grietas y pérdida de algunos muros, la falta de electricidad y señal telefónica los mantuvo a ciegas los primeros dos días. Ante la ausencia inicial de las autoridades gubernamentales, la solidaridad civil y comercial activó los primeros auxilios en la zona.
Los propios vecinos que bajaron al sector asumieron la distribución de agua, mientras que los comerciantes informales andinos que venden los fines de semana repartieron verduras a la población y a los niños. A este esfuerzo se sumaron los repartidores de la empresa de delivery Yummy, que se movilizaron intensamente por la Calle Real para entregar enlatados, agua y comida seca.
“Lo único que yo vi fueron a los policías de Goncalves y esa gente que se andaba moviendo por esa zona y viendo quién necesitaba ayuda y quién no. De resto más nada”, relata Figuera.
Figuera recuerda cómo las ráfagas arrastraban la crisis sanitaria y humana de los edificios colapsados a solo dos cuadras: “En la noche se escuchaban los lamentos de la gente que estaba atrapada todavía en los edificios… y cada vez que ha pegado una brisa después del tercer día más o menos, el olor era horrible”.
La residente de Caraballeda añade que los cuerpos policiales locales concentraron sus esfuerzos en el dispensario cercano, adonde constantemente escuchó llegar ambulancias con las personas rescatadas de los escombros en las estructuras caídas.
Las zonas más retiradas necesitan ayuda
La situación en esta franja costera obligó a coordinar esfuerzos civiles de emergencia para romper el bloqueo. Yaraní Acosta logró movilizar un cargamento con insumos de higiene, pañales y tratamientos médicos para tres meses destinados a pacientes crónicos. Asegura que ya realiza enlaces con Caruao y Todasana, pueblos que se encuentran en idéntica situación debido a la falta de combustible, “sin afectación estructural, pero sin capacidad de abastecerse por sus propios medios porque se nutren de La Guaira”.
La ayuda recibida en Osma supuso un alivio temporal para el ambulatorio local y las familias, pero la incertidumbre respecto al futuro inmediato permanece. Carolina Molina, residente del pueblo y tía de Acosta, resumió en días pasados el sentir de una comunidad que agradeció la ayuda pero manifiesta seguir necesitándola por la incomunicación con el resto del estado:
“Necesitamos ayuda ya que nos encontramos incomunicados. no fuimos afectados en su totalidad, pero no tenemos acceso a la vía de La Guaira, donde podemos comprar medicinas, alimentos, pañales”.
La supervivencia de estos pueblos costeros depende ahora de que las rutas de asistencia humanitaria sigan llegando a los rincones más distantes del mapa guaireño.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) emitió una nueva alerta el 7 de julio sobre la situación en el centro de reclusión El Rodeo I, en el estado Miranda. Denuncian que los presos permanecen en esa infraestructura presuntamente afectada por el doble sismo registrado el pasado 24 de junio.
En un comunicado difundido en sus redes sociales, la organización afirma que ha recibido reportes de los propios reclusos sobre la existencia de columnas fracturadas y daños en las camas de cemento donde duermen, lo que, a su juicio, representa un riesgo para la integridad de lospresos.
ALERTA | El Comité por la Libertad de los Presos Políticos denuncia grave riesgo estructural y tratos crueles en el Centro de Reclusión El Rodeo I.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos emite una alerta urgente ante la comunidad nacional e internacional sobre la… pic.twitter.com/esUa5wUDcW
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) July 8, 2026
El comité asegura que recientemente un ingeniero inspeccionó las instalaciones acompañado de dos funcionarios policiales. Aunque después se informó que el recinto era “habitable“, según Clippve los presos políticos afirman que el profesional les confesó que fue coaccionado para emitir ese diagnóstico, y lo hizo por temor a represalias.
Asimismo, denuncia que, pese al supuesto deterioro de la infraestructura, las autoridades habrían decidido mantener a los internos dentro de sus celdas. De acuerdo con la organización, el viceministro de Servicios Penitenciarios notificó a los reclusos que continuarían recluidos a pesar del presunto riesgo de colapso.
Persisten restricciones para ingreso de alimentos y agua
Además de las condiciones estructurales, el comité reitera que persisten restriccionespara el ingreso de alimentos y agua potable por parte de los familiares, situación que —enfatizan— ha provocado desnutrición entre los detenidos y ha agravado la salud de quienes padecen enfermedades sin recibir atención médica oportuna.
El comité sostiene que estas situaciones vulneran las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como Reglas de Mandela, y añade que el Estado, en su condición de garante de las personas privadas de libertad, tiene la obligación de proteger su vida e integridad.
Ante este escenario, Clippve exige una evaluación estructural independiente del penal, el ingreso inmediato de alimentos y agua potable suministrados por los familiares y atención médica urgente para los reclusos enfermos.
Recuerdan que se han mantenido en vigilia y en jornadas de oración pidiendo por la liberación de los presos políticos y visibilizando las condiciones que enfrentan los privados de libertad.
VIGILIA | Ya somos 179 los que oramos por la libertad de todos los presos políticos.
Hoy también elevamos nuestras plegarias por Venezuela y por las víctimas del doble sismo ocurrido en nuestro país el pasado 24 de junio.
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) July 7, 2026
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han respondido públicamente a estas nuevas denuncias.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
Como parte de los encuentros digitales organizados por el sitio web Analitica.com, el martes 7 de julio se realizó el foro titulado “Resiliencia y salud mental: herramientas para seguir adelante”. El encuentro, moderado por el abogado y analista Emilio Figueredo, sirvió como un espacio distinto al de la agenda política habitual para abordar el equilibrio psicológico de los venezolanos luego de los terremotos del pasado 24 de junio.
La jornada contó con la participación de los ponentes y expertos Emma Mejía, Pedro Delgado y Carlos Rasquín, quienes desglosaron y explicaron el impacto psicológico de los sismos y las herramientas indispensables para afrontar la incertidumbre y el malestar.
Heridas invisibles
Los especialistas coincidieron en que los terremotos no impactaron a una sociedad que se desenvolvía en condiciones óptimas, sino a una población que ya arrastraba heridas acumuladas por años de dificultades socioeconómicas, migraciones forzadas y problemas institucionales. Esta acumulación de adversidades incrementó de manera exponencial la vulnerabilidad del venezolano ante eventos traumáticos agudos, lo cual puede transformar el miedo en patologías delicadas si no se trata a tiempo.
“Venezuela ya llegaba a esta tragedia con profundas heridas acumuladas de años de crisis institucional, incertidumbre política, dificultades económicas, migración y separación familiar. El terremoto no creó este trauma, pero sí lo profundizó, lo hizo visible, colectivo y más doloroso”, declaró Emilio Figueredo.
Los expertos señalan que el pánico frente a las réplicas suele dar paso a cuadros de ansiedad prolongada y trastornos del sueño, lo que puede afectar de manera directa el desenvolvimiento de la población en sus rutinas diarias. La necesidad de validar el sufrimiento y ofrecer espacios de escucha activa fue uno de los temas principales del foro.
En el intercambio se enfatizó que el impacto emocional de una pérdida material no debe ser minimizado ni considerado secundario y se alertó del riesgo de que el trauma se vuelva permanente en los sectores más vulnerables, donde el acceso a servicios de salud mental es limitado o inexistente.
“La recuperación de un país no consiste únicamente en levantar edificios, restablecer servicios o reactivar la economía. También exige atender las heridas emocionales de quienes sobrevivieron, acompañar los procesos de duelo y fortalecer la capacidad de las personas y las comunidades para seguir adelante”, manifestó Figueredo.
El síndrome del superviviente
Uno de los fenómenos clínicos debatidos durante el encuentro fue el impacto del duelo colectivo y la culpa del sobreviviente. El experto Pedro Delgado explicó cómo las personas que salieron ilesas de los terremotos o cuyas pérdidas fueron menores experimentan un sufrimiento silencioso y paralizante que les impide avanzar en sus propios procesos de adaptación.
Esta situación podría aislar a los ciudadanos en un ciclo sin fin de autorreproches que les drenaría las fuerzas necesarias para el apoyo comunitario. Por esto mismo, la intervención terapéutica temprana es vital para desmontar estas estructuras de pensamiento y permitir que los afectados internalicen la experiencia de lo sucedido, siempre a través de la promoción de la esperanza y la calma.
“Promover la esperanza, mantener una perspectiva positiva, pero realista sobre el futuro, creyendo que las cosas se pueden mejorar si se trabajan adecuadamente”, aconsejó DELGADO.
Resiliencia comunitaria
Por su parte, la psicóloga Emma Mejía centró la atención en la urgencia de entender que el trauma derivado de una tragedia es altamente complejo, ya que se encuentra rodeado de circunstancias que agravan el dolor, el sufrimiento y el luto en los afectados. La especialista señaló que la resiliencia depende directamente de la interacción humana y, de acuerdo con ella, mientras más sólida sea la relación entre la comunidad, mayores serán las probabilidades de que los individuos superen las adversidades.
Esta red de apoyo social podría resultar clave para validar el dolor sin juzgar, lo que garantiza que las personas no carguen con sentimientos de vergüenza o culpas infundadas durante sus respectivos procesos de duelo.
“La resiliencia de por sí es un concepto que implica, justamente, la interacción entre las personas y la formación de vínculos de apego, no necesariamente todos de la misma naturaleza o de la misma cercanía, pero sí tener el apoyo social suficiente, el poder reivindicar los valores de la persona, el poder garantizar a la persona que no es culpable cuando está en su proceso de duelo, que no tiene por qué sentirse avergonzado o culpable”, argumentó MEJÍA.
La psicóloga agregó que el entorno social se debe complementar con acompañamiento clínico y recomendó la búsqueda de ayuda profesional para alejar los pensamientos de autodesprecio, exagerados y oscuros que suelen aparecer después de un impacto psicológico.
La reconstrucción
El cierre del foro estuvo marcado por un análisis de las perspectivas del futuro, y el experto Carlos Rasquín hizo un llamado al Estado para que el país se organice, se reestructure y sea más eficiente en hacer lo que deben hacer, que es trabajar en el bienestar de su población.
En sus palabras de cierre, Rasquín afirmó que “Si bien es verdad que nuestra tragedia para nosotros es gigantesca, si la comparamos con lo que fue la Alemania de 1945 y Japón de 1945, tanto en número de muertes como en destrucción de todo, sin embargo, esas sociedades salieron adelante”.
El especialista concluyó su intervención asegurando que no cree de ninguna manera que este sea un reto imposible para el pueblo, pues lo que se requiere es mucha unidad de los venezolanos, mucho ánimo y disposición de construir un mejor país, y que esta es la oportunidad que permite reconstruir sobre bases mucho más firmes.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
El gobierno de facto del rodrigato, respaldado desde el pasado 3 de enero de 2026 por una potencia extranjera, pretende utilizar el impacto devastador del terremoto del 24 de junio para mantenerse en el poder.
Manipula la situación de emergencia nacional ante la tragedia que estremece a todo el país, con el fin de continuar su repudiada gestión, que violenta el orden constitucional.
La magnitud de la tragedia, en cifras
Las cifras del impacto brutal de la naturaleza crecen día a día y no dejan dudas sobre la crisis humanitaria. La cifra oficial del doble terremoto asciende a 3535 fallecidos. El número de ciudadanos que perdieron la totalidad de sus viviendas escaló a 17 854 personas. Otras 6462 han sido rescatadas con vida. Agencias internacionales calculan que hay más de 50 000 desaparecidos y estiman que la tragedia afecta a unos 7 millones de personas en todo el país.
Voces que exigen un cambio constitucional
Estas cifras aterradoras se agravan por la negligencia de un Estado incapaz de afrontar el apocalipsis que sufre la población. Al mismo tiempo, distintas asociaciones de expertos y academias exigen el restablecimiento del orden constitucional. Proponen declarar la vacante absoluta, designar un gobierno interino y convocar después a elecciones.
Entre las voces de defensores de la nación oprimida destacan las recientes propuestas del Comité «Cúmplela» en defensa de la Constitución. El comité resalta que la vida de la nación atraviesa momentos extremadamente críticos y que es necesario encontrar una vía para su reconstrucción.
Un patrón de incumplimiento constitucional
Los gobiernos ilegítimos de Nicolás Maduro y de Delcy Rodríguez incumplen de manera permanente la Constitución. La muestra más evidente es el desconocimiento de la decisión de la mayoría del pueblo venezolano, que votó a favor de un cambio de gobierno y de una transición hacia la democracia, tal como ocurrió el 28 de julio de 2024. Esa decisión fue desconocida de nuevo con el acto usurpador de Nicolás Maduro del 10 de enero de 2025.
Frente a esta alevosía contra el orden constitucional, el Comité «Cúmplela» en defensa de la Constitución se dirige a todas las organizaciones sociales, políticas y religiosas, así como al pueblo venezolano en general. Propone un gran acuerdo nacional que permita restablecer el orden constitucional, en especial el artículo 5, que consagra el respeto a la soberanía popular, y el artículo 333, que faculta a los ciudadanos para restablecer su efectiva vigencia.
Una catástrofe agravada por la negligencia
El cataclismo producido por el terremoto del pasado 24 de junio confluyó con la pérdida de miles de vidas humanas, con daños estructurales y con la corrupción y el abandono técnico acumulados durante muchos años. A ello se suma la total carencia de dirección y la absoluta incapacidad de quienes ocupan ilegítimamente el poder para desplegar acciones inmediatas.
Todo esto ocasionó la peor catástrofe humana, moral, social y económica que ha vivido nuestra república, y profundizó el sufrimiento de un pueblo ya golpeado desde hace años por el deterioro de sus condiciones de vida. Entre otros factores, ese deterioro se explica por el congelamiento de los salarios y de los convenios colectivos, que las autoridades mantienen desde hace más de cuatro años.
La urgencia de un gobierno legítimo
Esta coyuntura pone de relieve la necesidad urgente de desconocer al actual régimen de facto, algo que ya se evidencia en las claras manifestaciones de desobediencia civil de ciudadanos en los últimos días. También urge conformar un gobierno legítimo que asuma la conducción del país.
Esto solo se logrará con nuevas elecciones presidenciales y legislativas, convocadas por un nuevo poder electoral independiente, confiable, éticamente irreprochable y técnicamente capacitado, que ratifique la decisión soberana de nuestro pueblo expresada el 28 de julio de 2024.
La solidaridad ciudadana frente al abandono oficial
La tragedia también puso al descubierto, una vez más, la capacidad solidaria, creativa y organizativa de nuestra heroica ciudadanía. En este trágico momento de nuestra historia, la sociedad civil asumió de inmediato su autodefensa y expresó, con un ímpetu sin precedentes, su voluntad de salvar vidas, aun sin herramientas ni recursos.
Debemos resaltar, además, que el apoyo solidario de toda la nación y las ayudas internacionales llegaron antes que el apoyo de las Fuerzas Armadas Nacionales y que la acción oficial. Esta última brilló primero por su ausencia y luego por la obstaculización de la movilización de los equipos de salvamento y por el bloqueo de la ayuda humanitaria organizada por la sociedad civil venezolana y la comunidad internacional.
Hoy se percibe un silencio sobrecogedor y un dolor profundo en las calles de Venezuela. El luto por la tragedia es global: lo comparten la diáspora y todos aquellos que aman el gentilicio venezolano. Como lo expresó un rescatista chileno: «Yo no soy un héroe; los héroes son los miles de venezolanos que nos apoyaron en nuestra labor de salvar vidas».