Como Richard Álvarez fue identificada la tercera persona privada de libertad que murió en el Centro Penitenciario David Viloria, conocido como cárcel de Uribana en el estado Lara.
De acuerdo con una denuncia del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), Álvarez falleció en el Hospital Central Universitario “Doctor Antonio María Pineda”, luego de presentar complicaciones de salud.
Fue el tercer fallecimiento por causas asociadas a la salud documentado por OVP en menos de cinco meses en ese penal.
La ONG informó que en abril fallecieron Henry Pastor Cristancho Becerra de 53 años, y Rosqui Norberto Escalona, de 71 años.
De acuerdo al OVP, en ambos casos habían advertido problemas de salud y dificultades para recibir atención médica durante su reclusión.
“Este centro penitenciario permanece bajo medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual ordena proteger la vida e integridad física, psíquica y moral de las personas privadas de libertad, además de adoptar medidas relacionadas con las condiciones de detención, el hacinamiento, la seguridad y la disponibilidad de personal suficiente”, expuso un comunicado en X del OVP
El OVP indicó que las constantes muertes asociadas a problemas de salud obliga a revisar qué está fallando en el suministro de atención médica dentro de la cárcel de Uribana.
Desatención médica principal causa de muerte
Según el informe del OVP correspondiente a 2025, la principal causa de muerte el año pasado fue la deficiente atención médica y las precarias condiciones de salud en los centros penitenciarios.
Según la investigación, 151 personas privadas de libertad fallecieron por complicaciones de salud, lo que equivale al 95,57% del total de casos documentados.
De la misma forma se registraron cuatro muertes por hechos violentos (2,53%), un fallecimiento por presunto suicidio (0,63%) y dos muertes accidentales (1,27%).
Entre las principales causas de muerte por salud se identificaron afecciones cardiovasculares (48 casos), causas respiratorias (39), falla multiorgánica (ocho) y shock hipovolémico (siete).
En 2025 hubo incremento en la cifra de fallecidos en comparación con 2024 (105) y con respecto a 2023 (61).
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
La reciente alianza energética entre EE. UU. y Venezuela ha desatado euforia y consternación. El acuerdo anunciado el 28 de agosto entre Estados Unidos y Venezuela contempla la operación, por parte de North American Blue Energy Partners (NABEP), de 17 campos venezolanos con aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas, una inversión proyectada de hasta 100.000 millones de dólares y una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios. Según Caracas, tendrá una vigencia de 25 años y generará alrededor de 209.000 millones de dólares en regalías e impuestos.
Washington, en cambio, habla de derechos por 100 años, una contradicción que solo podrá aclararse con la publicación de los contratos. La estructura anunciada concede al Gobierno estadounidense una participación del 35 % en la casa matriz de NABEP, el derecho a comprar a costo de producción el 20 % del crudo y preferencia sobre el 80 % restante. Todo ello bajo un modelo en el que la operadora privada asume la inversión y el riesgo, mientras los yacimientos continúan siendo propiedad inalienable de la república.
Los defensores del acuerdo la consideran un paso necesario para la reconstrucción económica; sus críticos cuestionan su legitimidad y perciben intenciones neocoloniales. Algunos han equiparado el momento actual con la danza de las concesiones mediante la cual el capital extranjero y el dictador Juan Vicente Gómez dieron vida, hace más de cien años, a la industria petrolera nacional. La pregunta es inevitable: ¿estamos ante el espectro del gomecismo del siglo XXI?
La historia permite identificar semejanzas, pero no trasplantar mecánicamente una época sobre otra. En el debate sobre este acuerdo conviene explorar las diferencias que nos separan de la Venezuela de Gómez sin omitir un punto que conecta ambos momentos: la ausencia de legitimidad democrática.
Una crítica central sostiene que el carácter ilegítimo y autoritario de las autoridades interinas vicia cualquier compromiso que estas asuman en nombre de la república. La legitimidad es, en efecto, esencial: fortalece la confianza en las instituciones, somete las decisiones estratégicas al escrutinio ciudadano y reduce el riesgo político que ahuyenta las grandes inversiones. Sin embargo, ilegitimidad política y nulidad jurídica no son necesariamente equivalentes. Los Estados mantienen obligaciones y relaciones económicas más allá de los gobiernos que los administran, incluso cuando estos carecen de origen democrático.
Vale recordar que la industria petrolera venezolana y parte de la modernización económica asociada a ella también comenzaron bajo una dictadura. Durante veintisiete años, Gómez controló los destinos del país y perfeccionó un Estado represivo del cual fueron víctimas miles de venezolanos. Eso no impidió que, tras su muerte, las administraciones posteriores heredaran el incipiente andamiaje petrolero y lo transformaran progresivamente. No anularon la existencia de la industria por haber nacido bajo un régimen ilegítimo: desarrollaron capacidades regulatorias, elevaron la participación fiscal del Estado y negociaron condiciones cada vez más favorables para la nación.
Idealmente, la transformación del sector de hidrocarburos debería impulsarse desde una nueva democracia, con autoridades legítimas, instituciones independientes y mecanismos eficaces de rendición de cuentas. Esa posibilidad, sin embargo, no existe hoy. Durante más de dos décadas no fue posible desplazar internamente al chavismo del poder. Ahora, con el gobierno estadounidense como actor directo en cualquier arreglo político en el país, las alternativas inmediatas son menos viables.
Reconocer esta realidad no significa defender ni legitimar todo acuerdo suscrito por un gobierno autoritario. Significa trabajar con las circunstancias existentes. Una futura democracia podrá auditar estos contratos, exigir transparencia, impugnar las cláusulas que presenten vicios jurídicos y negociar modificaciones cuando existan condiciones perjudiciales para el país. Lo que no podrá presumir es que todo compromiso desaparece automáticamente con el cambio de gobierno: una ruptura unilateral podría generar arbitrajes, indemnizaciones y nuevas cargas para la república, como ya ha pasado en este siglo. La tarea será perfeccionar lo aprovechable y corregir, por medios legales y negociados, aquello que lesione el interés nacional.
Dicho esto, existen diferencias sustanciales entre el marco petrolero actual y el de Gómez. Bajo la Ley de Hidrocarburos de 1922, el Estado otorgaba directamente a una compañía el derecho exclusivo de explotar un área hasta por 40 años, a cambio de un canon de explotación de apenas 10 % y otros tributos menores, en una época en la que todavía no existía el impuesto sobre la renta. En el modelo actual, la empresa privada opera mediante un contrato con PDVSA o una de sus filiales, asume la inversión y el riesgo, y debe devolver al Estado los activos y datos al vencimiento. Además, la regalía y el Impuesto Integrado de Hidrocarburos pueden representar conjuntamente entre el 20 % y el 35 % del valor bruto de la producción, a lo que se suma el impuesto sobre la renta. No estamos, por tanto, ante una concesión gomecista con otro nombre.
El Estado venezolano de los años veinte tampoco poseía las competencias técnicas necesarias para fiscalizar eficazmente a las concesionarias. Estas capacidades comenzaron a desarrollarse durante el propio gomecismo: en 1930 se creó el cargo de inspector técnico de hidrocarburos y en 1931 la Inspectoría Técnica General de Hidrocarburos, acompañada por programas para formar ingenieros venezolanos. Ese proceso se expandió aceleradamente con la venezolanización de la industria desde la década de 1940.
Aquel andamiaje, todavía insuficiente, fue heredado y perfeccionado por administraciones de distinto signo hasta contribuir al desarrollo de un Estado moderno y, finalmente, de la democracia establecida en 1958. Hoy Venezuela cuenta con una compañía nacional, un marco regulatorio especializado y más de cien años de experiencia técnica, jurídica y comercial. El desafío no es construir esas instituciones desde cero, sino despolitizarlas, recuperar sus capacidades y devolverles la eficiencia y la transparencia necesarias para cumplir su misión.
Otro elemento constante de nuestra historia petrolera ha sido la limitada participación del capital privado venezolano en la operación directa de los campos. Durante el gomecismo no existían los conocimientos ni los recursos financieros locales para desarrollar las concesiones. La nacionalización aprobada en 1975 y ejecutada en 1976 reservó al Estado las actividades principales, aunque posteriormente subsistieron espacios para empresas de servicios y, durante la apertura petrolera, para distintas formas de asociación con capital privado. Entre los pocos precedentes de una operadora privada nacional destaca Petrolera Mito Juan, fundada en 1965 con capital venezolano e incorporada al sector estatal una década después.
El acuerdo anunciado y la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos podrían abrir una oportunidad para el surgimiento de operadores nacionales. Pero esa apertura no debe quedar capturada por el modelo de empresario que prospera gracias a contratos opacos, relaciones privilegiadas con el poder y una capacidad camaleónica para acomodarse a cada nueva élite gobernante.
Venezuela no necesita sustituir el monopolio estatal por un capitalismo de conexiones, sino construir un sector donde compitan empresarios capaces, transparentes y dispuestos a invertir y asumir riesgos. Que una figura de aquel perfil ocupe un lugar central en esta alianza demuestra precisamente la urgencia de publicar los contratos, reinstitucionalizar la industria y establecer procesos de selección que privilegien la competencia, la experiencia y la honestidad.
Históricamente, Venezuela ha dependido de la dirección estatal o del capital extranjero para extraer sus hidrocarburos. Si se desarrolla con reglas claras, competencia y fiscalización efectiva, una industria formada por múltiples empresas venezolanas podría contribuir a la reconstrucción mediante empleos bien remunerados, ingresos fiscales, transferencia tecnológica y nuevas inversiones dentro y fuera del sector energético.
El tiempo dirá si este acuerdo y las inversiones privadas que puedan acompañarlo facilitan la reconstrucción económica, la transición democrática y la incorporación del empresariado nacional al desarrollo de los recursos energéticos, o si terminan frustrando esas posibilidades. Lo que ya puede afirmarse es que, pese a las semejanzas políticas entre el gomecismo y el presente, existen diferencias jurídicas, fiscales e institucionales fundamentales. Comprenderlas no obliga a celebrar el acuerdo, pero sí permite discutirlo desde la realidad y no desde una analogía histórica incompleta.
Marcus Golding es Dr. en Historia por la Universidad de Texas en Austin y fundador de Red Historia Venezuela. Su próximo libro, Foreing Petroleum Companies and National Development in Venezuela, 1936-76, será publicado por Bloomsbury en octubre de 2026 | marcus.golding.a@gmail.com
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El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) convocó a una manifestación este lunes, 7 de septiembre, en las cercanías de la Defensoría del Pueblo, en Caracas, para exigir celeridad al Gobierno interino avalado por Estados Unidos en la liberación de los más de 328 presos políticos que siguen tras las rejas en el país.
Esta protesta marcó el inicio de una serie de manifestaciones que llamarán «La ruta de las respuestas pendientes»: se reunirán por siete días en distintas instituciones gubernamentales y cárceles para exigirle a la Mesa de Diálogo [entre la Asamblea Nacional del 2025 (AN 2025)y la Asamblea Nacional del 2015 (AN 2015)] y el Poder Judicial para garantizar la transparencia sobre el proceso de liberación de los presos políticos y el estatus sobre su seguridad y su estado de salud.
«¡Delcy, libera! Las familias los esperan». Así cantaron los miembros del Clippve al cumplirse 199 días de la Ley de Amnistía, que ha acarraeado la liberación de pocos presos políticos por la redacción e interpretación amplia de la norma, según la ONG Acceso a la Justicia.
Minutos después de iniciar la concentración este #7Sep, la defensora del pueblo, Egleé González Lobato salió y afirmó que se reuniría con algunas víctimas y la institución recibiría el documento.
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) September 7, 2026
Celeridad individualizada
En varias hojas de papel bond, los familiares de los presos políticos escribían sus exigencias ante la Defensoría del Pueblo:
«Libertad para Edward Zambrano»…
«Jhofre Ibrahim Vargas Novoa. Antes Rodeo I, hoy en Yare II. Pido su libertad»…
«Libertad para el Teniente Coronel Jholmar Josué Cárdenas Camacho y para todos los demás»…
De los más de 328 presos políticos registrados por la sociedad civil y organizaciones como la ONG Foro Penal, al menos 94 siguen bajo un paradero desconocido. Desde el 2 de septiembre, Clippve ha denunciado que los han trasladado desde Rodeo I a otros sitios de reclusión sin avisar a sus familiares ni abogados.
🛡️RUTA DE LAS RESPUESTAS | Día 1 – Defensoría del Pueblo
PROTEJAN Y RESPONDAN
Las familias ya acudimos a la Defensoría. Presentamos casos, denunciamos vulneraciones y escuchamos compromisos de atención, seguimiento y protección.
— Comité por la Libertad de los Presos Políticos (@clippve) September 5, 2026
Tampoco tienen certeza sobre la cantidad ni la identidad de los presos políticos que han liberado: «Exigimos que se publique el listado de personas excarceladas tras el anuncio del programa de Paz y Convivencia Democrática sobre la [liberación] de 131 presos políticos. Hasta ahora, las organizaciones de derechos humanos y los familiares hemos podido contabilizar 92 personas excarceladas, por lo que aún queda un número sin esclarecer», denunció Clipvve en sus redes sociales.
Siete días de protestas
«Hoy se ha avanzado en una coordinación entre la Defensoría del Pueblo y la Policía Nacional Bolivariana para garantizar el derecho a la manifestación pacífica el próximo 11 [de septiembre], cerca del Palacio de Miraflores», destacó el abogado Marino Alarado, miembro directivo de la ONG Provea.
Inicia la Ruta por las respuestas pendientes, una jornada para exigirle al Estado venezolano respuestas para familiares de presos políticos.
Exigimos que se publique el listado de personas excarceladas tras el anuncio del programa de Paz y Convivencia Democrática sobre la… pic.twitter.com/iDM8SZfgou
Aunque la defensora del pueblo, Egleé González Lobato, salió y afirmó que se reuniría con algunas víctimas, los miembros de Clippve continuarán su ciclo de manifestaciones: el próximo miércoles, 9 de septiembre, acudirán al Ministerio Público; el viernes expresarán sus reclamos en las cercanías de Miraflores y luego se reunirán en la cárcel El Rodeo I, en Guarenas, estado Miranda, el 13 de septiembre.
Los familiares de los presos políticos llevan más de 240 días protestando y haciendo vigilias para que el Gobierno Interino libere a todos los presos políticos.
El Comité consideró indispensable «no olvidar esta lucha y recordar que no puede existir una transición hacia la democracia si aún continúan inocentes tras las rejas».
La atención médica en zonas vulnerables se ha logrado consolidar como parte fundamental del programa de Unidades Clínicas Móviles (UCM) de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV). Por medio de estos operativos móviles, la institución facilita el acceso al diagnóstico oncológico en zonas que enfrentan vulnerabilidad o dificultad para movilizarse o acudir a centros de salud.
El director de la Clínica de Prevención de Cáncer de la SAV y gerente de las UCM, el doctor Lino Olivieri, explicó en una nota de prensa que el enfoque principal de los despliegues más recientes ha sido responder principalmente a las necesidades médicas de las personas más afectadas por el doblete sísmico del pasado 24 de junio.
“Más allá de la cifra, el logro ha sido llevar la atención médica directamente a comunidades que han quedado aún más desatendidas en materia de prevención y detección precoz”, destacó el director del centro.
Atención y hallazgos
Durante los dos meses pasados, el despliegue de estas unidades ha permitido atender cerca de 200 pacientes, entre hombres y mujeres, donde las evaluaciones se concentraron en áreas importantes para estos casos como la urología con cáncer de próstata y la ginecología con la detección del cáncer de cuello uterino.
Como resultado de estas jornadas en las comunidades afectadas, aproximadamente 20 personas de los ciudadanos examinados presentaron condiciones médicas que requieren un estudio más profundo.
“Es importante aclarar que esto no significa que las 20 personas tengan cáncer. Los factores de riesgo son los que indican la necesidad de realizar la pesquisa; posteriormente, son los resultados y hallazgos obtenidos durante esa evaluación los que permiten determinar quién requiere estudios adicionales, un seguimiento más minucioso o la derivación a un especialista. Ese es precisamente el valor de la pesquisa: identificar oportunamente posibles alteraciones y orientar cada caso hacia la atención que necesita”, enfatizó el doctor Olivieri ante la importancia de estos diagnósticos.
Los pacientes que presentaron síntomas de riesgo recibieron orientación inmediata para poder continuar con el proceso de diagnóstico dentro del SAV. Este protocolo ha permitido identificar lesiones en etapas tempranas, momento donde se pueden tener mayores posibilidades de ofrecer un abordaje oportuno y resultados exitosos del mismo.
Operativos para la salud
Para el mes de octubre, las UCM y el SAV reactivarán sus operativos con actividades dedicadas a la salud de la mujer y para poder apoyar la lucha contra el cáncer de mama, bajo la temática “Rosa no tan rosa”. Es así que para esto el programa busca ofrecer consultas ginecológicas, mastológicas y citologías, además de ultrasonidos mamarios y mamografías según lo necesario para cada paciente.
“Nuestro propósito es realizar estos estudios directamente en las comunidades, evitando que las pacientes deban desplazarse de sus entornos habituales. Esa es la esencia de las Unidades Clínicas Móviles: no esperar que el paciente llegue hasta la prevención, sino llevar la prevención oncológica hasta el paciente”, afirmó Olivieri.
Ante la importancia de mantener este programa, la institución hace un llamado a las empresas privadas, instituciones y organizaciones de distintos sectores a unirse a esta iniciativa con donaciones o alianzas ya que el respaldo de unos posibles aliados podría ser fundamental para poder ampliar la logística de los operativos y garantizar la sostenibilidad del programa en el tiempo. Las fechas y lugares para las próximas jornadas gratuitas se anunciarán por los portales oficiales del SAV.
Con información de Nota de Prensa.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este lunes, 7 de septiembre, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo guayoyo.
Primer sorbo: la dosis fuerte de información para abrir los ojos
Los acuerdos petroleros anunciados sorpresivamente por los gobiernos de los Estados Unidos y Venezuela han producido un sorpresivo estremecimiento que ha pillado fuera de lugar a casi todo el estamento político nacional. La firma de estos convenios, televisada en el Palacio de Miraflores, generalizó la regla del off side. Nada es lo que antes era.
El gobierno chavista de Delcy Rodríguez presenta como “un logro de la diplomacia” unos acuerdos petroleros consecuencia de una decisión militar que arrestó a su máximo dirigente, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero. El enemigo público numero uno de la narrativa chavista ocupa un lugar en Caracas “por la razón o la fuerza”, y arrincona la antigua influencia china, rusa e iraní en el país.
En la oposición venezolana la molestia es mayoritaria, aunque en casi todos sus componentes prima la prudencia en el trato declarativo ante Washington. No son demasiados los políticos opositores alzando su voz ante las implicaciones de este acuerdo. Lo hacen rezongando en privado.
“Tenemos mucho poder de influencia sobre Venezuela. Controlamos la venta de petróleo fuera de su país. Así que. ahora mismo, se ven obligados a trabajar en asociación con nosotros y lo están haciendo”, sostuvo el secretario de energía de ee.uu., Chris wright.
Lo que rompe en redes
«Todavía tenemos el grillete, aunque no sea visible». Aranza Hernández, una joven de 19 años que pasó siete meses presa tras ser involucrada en el caso Plaza Venezuela por ser hermana del teniente Cristian Hernández (en el exilio), exigió la libertad plena de los presos políticos.
«Todavía tenemos el grillete, aunque no sea visible». Aranza Hernández, involucrada en el caso Plaza Venezuela por ser hermana del Tte. Cristian Hernández (en el exilio), exige la libertad plena de los presos políticos, incluyendo a los excarcelados con medidas cautelares. pic.twitter.com/BqcVcMVT4K
¿Qué pasó después de los dos terremotos del 24 de junio? ¿El sueño de vivir en Los Palos Grandes se agrietó? Mira este episodio del programa “Valen de viaje”, de Valentina Quintero
La entrevista en la que el actor Edgar Ramírez reveló que fue novio durante dos años de la también actriz y locutora Ana María Simmons.
🧔💘El actor venezolano Edgar Ramírez sorprendió este miércoles a la audiencia al revelar un secreto guardado por más de dos décadas: "fuimos novios dos años", confesó al recordar el romance que sostuvo con la locutora y actriz Ana María Simón durante sus tiempos universitarios.… pic.twitter.com/a5MpkZmbRw
Hay cosas en las que no he estado de acuerdo con María Corina Machado. No es ningún secreto. Pero una cosa es discrepar y otra muy distinta es negarse a reconocer cuando alguien dice algo que merece ser escuchado. Y escuchado con atención. Esta vez, pienso que María Corina tiene razón. Vi su video completo y estoy totalmente de acuerdo con ella.
El petróleo venezolano no es propiedad de un gobierno, sea cual sea. Mucho menos de un gobierno cuya legitimidad democrática está en discusión. El petróleo pertenece a los venezolanos, no al gobierno de turno. Y si algún día vamos a reconstruir la industria petrolera —y habrá que hacerlo, porque la destrucción ha sido monumental— tendrá que ser con reglas claras, transparencia, licitaciones abiertas, seguridad jurídica, instituciones profesionales y rendición de cuentas. No debería ser tan difícil entenderlo.
Pero en la Venezuela de hoy parece que estamos pasando de un extremo al otro sin detenernos a pensar. Durante veintisiete años tuvimos a un régimen que convirtió al Estado en una finca particular. Chávez y Maduro hicieron y deshicieron con el patrimonio nacional como si fuera suyo. Empresas públicas, petróleo, electricidad, minas, tierras, dinero: todo terminó sometido al poder político, a la corrupción y al capricho de quienes mandaban.
¿Y ahora qué? Ahora tenemos un rey: Donald Trump. Se está comportando como alguien que cree que puede decidir el destino de un país ajeno porque tiene la fuerza suficiente para hacerlo. El acuerdo petrolero anunciado entre Estados Unidos y Venezuela es de una magnitud que debería estremecer a cualquier venezolano. Según Reuters, la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), controlada por Alejandro Betancourt, tendrá acceso durante cien años a 17 campos petroleros con reservas estimadas en unos 65.000 millones de barriles. Estados Unidos tendrá una participación del 35 % en la empresa matriz y derechos preferenciales sobre parte de la producción.
Cien años. Repítanlo conmigo: cien años. Yo estoy a favor de la inversión extranjera. Venezuela necesita capital, tecnología, conocimiento, infraestructura y empresas capaces de volver a poner a producir una industria petrolera devastada.
Pero inversión extranjera NO significa entregar el país. Y mucho menos significa entregárselo a quien tenga el mejor acceso a la Casa Blanca. Porque hay otro nombre en esta historia que resulta particularmente incómodo: Alejandro Betancourt.
Betancourt no apareció ayer en Venezuela. Se hizo conocido durante el chavismo, cuando Derwick Associates y sus socios obtuvieron contratos para construir plantas eléctricas en medio de la emergencia energética. Investigaciones periodísticas, entre ellas las publicadas por The New York Times, señalaron que fueron contratos por unos 5000 millones de dólares y que varios fueron adjudicados sin procesos competitivos de licitación. Las acusaciones sobre sobrecostos y la calidad de algunas instalaciones fueron objeto de investigaciones y disputas judiciales. Betancourt y Derwick han negado las irregularidades, aunque todos los venezolanos sabemos que aquellos negocios ocurrieron mientras Venezuela se hundía en una crisis eléctrica que terminó convirtiendo la oscuridad en parte de la vida cotidiana.
Y la oscuridad no fue solamente una metáfora. Los apagones tuvieron consecuencias humanas. Hospitales sin electricidad, pacientes dependiendo de equipos que dejaron de funcionar, tratamientos interrumpidos, personas que murieron en medio del caos. No hace falta atribuirle personalmente una muerte a Betancourt para recordar algo elemental: cuando se hacen negocios millonarios alrededor de una emergencia pública, la pregunta sobre qué se hizo, cuánto costó, qué se entregó y quién respondió por ello no puede desaparecer debajo de la alfombra.
El empresario, entretanto, ha construido una fortuna y una extraordinaria capacidad de supervivencia política. Chávez lo convirtió en uno de los llamados “bolichicos”. Después cayó en desgracia con el régimen. Más tarde apareció vinculado a sectores de la oposición. Y ahora es una pieza central de la nueva política energética de Washington en Venezuela. ¡Qué admirable capacidad para cambiar de escenario!
Lo verdaderamente extraordinario es que, mientras Estados Unidos dice estar construyendo una nueva Venezuela, uno de los hombres que prosperó haciendo negocios durante el chavismo aparece nuevamente en el centro de la mesa. ¿No era precisamente eso lo que queríamos cambiar? Y aquí la historia se vuelve todavía más incómoda:
Betancourt ha estado bajo investigación en Estados Unidos, España y Suiza por asuntos relacionados con presunto lavado de dinero. No ha sido condenado ni formalmente acusado en Suiza, y él ha negado reiteradamente cualquier conducta ilícita. El asunto ha sido documentado por medios internacionales como The Washington Post, The New York Times y El País, y los medios venezolanos Armando Info, Efecto Cocuyo, El Pitazo y Runrunes lo han investigado enjundiosamente y publicado los resultados de esas investigaciones.
La cosa se pone aun peor cuando aparece otro personaje conocido: Rudy Giuliani. En 2019, Betancourt contrató a Giuliani como abogado. El abogado de Trump desde abril de 2018… ¿casualidad? Según investigaciones periodísticas publicadas entonces, Giuliani intervino ante funcionarios del Departamento de Justicia estadounidense en relación con las investigaciones que involucraban al empresario.
Ahora, años después, Betancourt no solamente está de vuelta. Está sentado en primera fila. Y tiene al Pentágono como socio. Hay algo profundamente perturbador en todo esto, porque si el argumento para cambiar Venezuela era acabar con los privilegios, ¿por qué los privilegios cambian de dueño, pero no desaparecen?
Si denunciábamos que el chavismo repartía el país entre amigos, testaferros, empresarios favoritos y operadores políticos, ¿qué nombre debemos darle ahora a un sistema en el que un empresario venezolano, cuestionado durante años por sus negocios anteriores, termina siendo el intermediario indispensable para una operación petrolera histórica respaldada por Washington? ¿Acaso no hay otra persona, al menos una?
¿Realpolitik? Puede ser. De hecho, funcionarios estadounidenses han defendido la necesidad de contar con socios que conozcan el terreno venezolano y han señalado que la experiencia de Betancourt pesó en la decisión, pese a las controversias que lo han acompañado. Pero la realpolitik tiene una peligrosa costumbre: cuando se practica sin principios, termina pareciéndose demasiado a aquello que decía combatir.
María Corina Machado ha pedido algo que debería ser obvio: que la reconstrucción petrolera de Venezuela se haga con transparencia, licitaciones abiertas, instituciones técnicas, seguridad jurídica y arbitraje internacional. No está pidiendo que se quede el petróleo bajo tierra. No está diciendo que no vengan las grandes compañías petroleras. No está rechazando la inversión estadounidense. Está diciendo algo mucho más sencillo: Venezuela no puede pasar de un dueño a otro. ¿Cómo no estar totalmente de acuerdo con ella?
Porque una cosa es sacar a Venezuela de las manos de una dictadura y otra, muy diferente, es permitir que una potencia extranjera decida cuánto vale nuestro petróleo, quién lo explota, durante cuánto tiempo y quiénes serán sus socios venezolanos. La soberanía no consiste en poner una bandera encima de un pozo. Consiste en que los venezolanos podamos decidir, mediante instituciones legítimas, qué hacemos con nuestros recursos.
No quiero que Venezuela vuelva a ser la finca de un hombre. ¿Vamos a regresar al gomecismo cien años después? No quiero que mi país sea de nadie. De ningún presidente. De ningún empresario. Ni de ningún gobierno extranjero. Y mucho menos quiero que, después de haber pasado décadas luchando para recuperar una república, terminemos descubriendo que simplemente cambiamos de amo.
Antes teníamos un dictador. ¡Ahora tenemos un rey!
Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, reveló en entrevista con Margaret Brennan para el espacio “Face The Nation” de CBS que “habrá elecciones, ya se avecinan” en Venezuela, pero no precisó una fecha concreta.
La periodista le consultó qué tan sostenible sería un acuerdo con un gobierno que no fue resultado de una elección popular y considerado como ilegítimo, a lo que Wright: “Habrá elecciones, por supuesto, eso está por venir“. La periodista insistió en indagar cuándo, pero el funcionario de Trump eludió la interrogante y se limitó a responder que el acuerdo beneficiará a cualquier gobierno que asuma en el futuro en Venezuela porque aumentará la producción de crudo, las inversiones, los ingresos fiscales y generará empleos.
“Es una gran victoria, no creo que dependa tanto de cuál gobierno está en el poder si ese acuerdo es beneficioso o no”, insistió.
Wright resaltó que hay un diálogo en curso con los líderes del Parlamento de 2015, electos durante la “última consulta justa” celebrada en el país y que Venezuela necesita mejorar temas como el padrón electoral, el Estado de derecho y liberar a los presos políticos para crear las condiciones de unas elecciones “libres y justas”.
🇻🇪 Wright: habrá elecciones en Venezuela pero se necesitan garantías democráticas
🎙️ En entrevista con Margaret Brennan para "Face The Nation" de CBS News, el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, aseguró que "habrá elecciones, ya se avecinan" en Venezuela, sin ofrecer un… pic.twitter.com/3uYCN8t7tO
En la misma entrevista, resaltó que el acuerdo petrolero firmado con Delcy Rodríguez no implicará inversiones de Estados Unidos ni el uso de dólares de sus contribuyentes y garantizó que, por el contrario, su país obtendrá “grandes cantidades de petróleo con precios rebajados” y una participación en la producción.
¿Por qué firmar acuerdos con un gobierno señalado de “dictadura socialista”?
Chris Wright justificó en otra entrevista con ABC por qué el gobierno de Donald Trump está firmando acuerdos petroleros con Delcy Rodríguez, la gobernante interina de Venezuela que ellos apoyan tras capturar a Nicolás Maduro en enero.
Consultado en la conversación sobre por qué confían en quien fue vicepresidenta de un gobierno que la propia administración Trump ha calificado como una “dictadura socialista”. Wright aclaró que él no fue quien negoció el trato y reveló que los llevó a firmar.
“Tenemos mucho poder de influencia sobre Venezuela. Controlamos la venta de petróleo fuera de su país. Así que. ahora mismo, se ven obligados a trabajar en asociación con nosotros y lo están haciendo”, sostuvo el secretario de energía.
Añadió que estos acuerdos petroleros están atrayendo “miles de millones de dólares” en inversión y están convirtiendo “una región de conflicto en una región de comercio”.
🚨 | ¿Por qué trabajar con Delcy, si fue la VP de Maduro y es igual una comunista?
La respuesta del secretario de Energía, Wright:
“Tenemos mucho poder de influencia sobre Venezuela. Controlamos la venta de petróleo fuera de su país. En este momento, se ven obligados a trabajar…
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
En una entrevista publicada en Revista Semana este 6 de septiembre de 2026, el ministro de Defensa, general (r) Jorge Mora; el comandante de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez, y el director de la Policía Nacional, general Alejandro Barrera, hicieron fuertes declaraciones sobre Venezuela, relativas al refugio de grupos criminales colombianos y la necesidad de cooperación de Estados Unidos.
En la conversación, el comandante de las Fuerzas Militares, general Erik Rodríguez, aseguró formalmente que los máximos comandantes del ELN y de la Segunda Marquetalia están escondidos en Venezuela. Mencionó específicamente que figuras como Pablito, Silvana Guerrero, Pablo Beltrán, Antonio García e Iván Márquez se localizan en ese territorio.
“El liderazgo del ELN, por ejemplo, todo el liderazgo en su totalidad principal (…) nO SOLO ESTÁN EN EL ÁREA FRONTERIZA CON COLOMBIA, HAN EXPANDIDO SU ÁREA DE INFLUENCIA DELICTIVA A TRAVÉS DEL ESTADO AMAZONAS, HACIA EL ORIENTE, Y YA HAY ESTRUCTURAS DEL elN EN GUYANA Y EN FRONTERA ENTRE VENEZUELA Y GUYANA. MUY GRAVE, ES UNA ORGANIZACIÓN TERRORISTA TRASNACIONAL QUE YA NO ES UNA AMENAZA SOLO PARA COLOMBIA Y LOS VENEZOLANOS, SINO PARA TODA LA REGIÓN”, DENUNCIÓ.
Al ser interrogados los militares sobre si Estados Unidos podría en algún momento bombardearlos, el director de la Policía Nacional de Colombia, general Alejandro Barrera, dijo que esa decisión corresponderá al gobierno de Trump dentro de su jurisdicción internacional: “Ya lo hicieron y ellos dentro de su jurisdicción lo podrían hacer”.
Barrera insistió en la expansión del problema a la región y recalcó que detrás de estas organizaciones criminales hay un sistema y economías criminales que buscan lo mismo: narcotráfico y extracción ilícita de recursos de yacimientos.
“La intención de ellos es apoderarse del control territorial, como ha sido la intención en Colombia, hacerlo en Ecuador; en Venezuela, donde ya lo han hecho en parte del territorio, y ahora en Guyana”, reiteró Barrera.
Sobre la presencia del ELN en Venezuela, el director de la policía nacional colombiana dijo que seguían de forma “clandestina” y no necesariamente en zonas rurales.
“Ya no están en áreas campamentales, sino en zonas donde tienen las comodidades de un área urbana, en casas, casas fincas. Son personas que tienen una madurez de edad que requieren de mayor cuidado y confort”, agregó.
El general colombiano Erick Rodríguez indicó que "el liderazgo del ELN en su totalidad" está en Venezuela.
Por supuesto, bajo el resguardo de la dictadura de Delcy Rodríguez.
Por su parte, el ministro de Defensa, Jorge Mora, reveló que el gobierno colombiano ha pedido el apoyo de Estados Unidos para intervenir en la situación.
Informó que le solicitó explícitamente al secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ejercer una firme presión sobre Venezuela para que controle su territorio y ataque los campamentos criminales asentados allí.
“Tuvimos en Panamá suscribiendo la adición de Colombia al A3C, coalición contra carteles y tuvimos la oportunidad de hablar con el secretario de guerra, estuvimos ministros de Defensa de Ecuador, El Salvador y Panamá, y entre todos le pedíamos que a través de Estados Unidos que ejerza presión sobre Venezuela para que retome el debido control y ataque los campamentos que se encuentren en su territorio. Les pedimos ayuda y que, de una u otra manera, replicaran lo que hicieron contra el cabecilla del Tren de Aragua. Porque de nada sirve que empecemos a recuperar el territorio colombiano y hacer un gran esfuerzo si ellos tienen la libertad de maniobra de estar moviéndose sin ningún problema”, recalcó Mora.
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