Narices de cierta oposición viscosa y adherente, por Armando Martini Pietri - Runrun

Narices de cierta oposición viscosa y adherente, por Armando Martini Pietri

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CUANDO CAMBIÓ LA DIRECTIVA DE LA Asamblea Nacional, cumpliendo pactos acordados, nadie podía imaginar que un joven ingeniero de Vargas se convertiría en referente opositor nacional e internacional.

El madurismo, consciente de que su popularidad y pueblo, no eran tales, por asesoría castrista, veterana en cinismo, procacidad, experta en desastres, aconsejó acelerar la toma de posesión, certificando un proceso electoral que dieron por bueno y la oposición por fraudulento.

Fue oportunidad para adversarios tradicionalistas, expertos en egoísmos, veteranos en fracasos y el siniestro régimen madurista, hallaran motivo, un nuevo dirigente que castro-maduristas y opositores cohabitantes consideraron de poca trascendencia, pieza de breve duración. Observen la diferencia entre reconocer al contrario y enfrentarlo, o querer gobernar con él ofreciéndoles perdón, borrón y cuenta nueva.

Cuando Juan Guaidó juró la Presidencia, los bandos desconcertados, temerosos susurraron, ese no era el acuerdo, pero a cambio, las masas recibieron ampolla de ánimo y esperanza, sin rabos de paja, ni compromisos. Los parlamentarios a los lados del nuevo mandatario arrugaron ceños convulsos, subidas de tensión, transpiraron copiosos, pero la gente desplegó alegría y grandes sonrisas. Nueva bandera de enarbolar, defender, lo mismo pensaron Washington y otras capitales del mundo, sobretodo porque el madurismo no ha dado razones para defenderlo, más allá de las deudas con Moscú y Pekín, la conveniencia geopolítica que el rico amplio territorio venezolano ofrece a terroristas de acá cerca y de allá lejos.

Fue un error precisar hechos y fechas, que llevaron a dos inmensos fracasos: el ingreso aparatoso -frustrado- de ayuda humanitaria el 23F, y el melodrama tragicómico del 30A. En ambos casos Guaidó quedó mal, la oposición peor. El madurismo, como misterioso y cruel tirano militarismo donde no se sabe, quién manda, quedó como lo que es, autocracia con megáfonos frente a los micrófonos y titiriteros en la oscuridad.

Pero en esta oportunidad alguien pensó un poco más, elaborando una estrategia posiblemente más eficaz. Que comienza por aceptar, no es un régimen con muerte anunciada, sino un mal Gobierno con un mandatario decidido por ser obediente sin pensar en su eficiencia, a quien ahora hay que cambiar; se ha convertido en un jarrón que, si bien atrae miradas y odios, está atravesado, es un obstáculo, un estorbo.

Un elemento considerado, dotar de nuevos héroes a los competidores, mártires que atraigan, generen fervores, pero incapacitados para ser útiles. No se toca a los que pueden llamar demasiada atención en países y gobiernos claves, se acosa e incluso arresta activistas que dirigen pequeños grupos, transformándolos en víctimas a los cuales se puede rezar, sin capacidad de hacer milagros, presos e incomunicados.

Otro mecanismo a utilizar, sacar de sus tumbas a mocosos sospechosos sin nada que perder y mucho que ganar, excandidatos presidenciales que avalando lucieron compitiendo sin esperanzas, insignificantes, olvidados y desprestigiados, exdirigentes de izquierda fracasados durante medio siglo, hermano de militar conservador antichavista viejo para molestar -aunque sospechoso de haber amparado a Chávez derrotado-, cristianos, sargentos, socialistas, bolichicos y oportunistas, que puedan crear una simulada oposición coautora, diferente, dialogadora, con alharacas de heroísmos inventados, siempre ávida de financiamiento clandestino, diálogos públicos y secretos -Noruega-, que les permitan llegar a la solución tramposa, engañosa de la cual tánto se habla. Descabezan el parlamento, rebanándolo, dejando sin respaldo al presidente encargado; un Tribunal Supremo de Justicia usurpador, parcial e indigno compromete responsabilidades de los diputados en la comisión flagrante de delitos, -jamás será suficiente advertir lo que significa el desprecio a la judicialización de la política-. Por si fuera poco, toman control fáctico de las instalaciones legislativas, pero desesperados buscan obligar un proceso de dialogo, que algunos convalidan disfrazados en secreto.

Pretender una transición, quizás con Guaidó, pero con partes dependientes o relacionadas con el castrismo venezolano, es la búsqueda desesperada. Si Washington perdona un general chavista, jefe de inteligencia política, puede aceptar otras figuras, montar un Gobierno cívico militar, chavista que, a la vez antichavista, y evitarse una guerra, dedicando sus esfuerzos a causas más lejanas e importantes.

De la recuperación económica, necesaria para Estados Unidos, pueden encargarse empresarios con dinero suficiente y capacidad sobrada, incluyendo sectores de enormes dimensiones que habrán de privatizarse total o parcial, petróleo, agua, telecomunicaciones, electricidad, acero, aluminio, oro, diamantes, coltán y otros rubros, arrancándolos de las garras castristas incompetentes, de nuevos ricos, narco-guerrilleros, militares, políticos corruptos, y demás abruptos.

Los abandonados, no caben en ninguna parte, por eso resienten su pequeñez, Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Iris Varela, Pedro Carreño, Freddy Bernal, Aristóbulo Istúriz y muchos otros conocen, presienten su inexorable futuro carcelario. Pero como suele decirse popularmente, todo en la vida es negociable, quienes deben estar nerviosos son los que dependen y puedan ser permutables.

@ArmandoMartini 

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