Gente que vale la pena, por Sebastián de la Nuez - Runrun

Gente que vale la pena, por Sebastián de la Nuez

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LA DIÁSPORA SE ACENTÚA dolorosamente mientras Leopoldo López vuelve a jugar adelantado y estropea algo que se venía construyendo. Habrá que cargar con ese mochuelo hasta el fin del chavismo. El régimen bien asesorado responde a la batallita de López con una eficaz demostración tipo “para que vean de lo que somos capaces” y secuestra al diputado Zambrano. Así están las cosas mientras el ánimo, en la calle, decae.

El abogado y escritor Pedro Rangel Mora escribe por redes sociales que de 19 personas que vivían en su edificio, en la ciudad de Mérida, quedan cinco; entre los adultos emigrantes ha contado trabajadores rasos y profesionales de prestigio, algunos con maestrías y doctorados. Muchos otros edificios de Mérida están semi-vacíos y se ven muy pocos jóvenes. Eso cuenta pero él insiste en vivir allí.

Las anotaciones del suscriptor de Facebook hablan de las noticias internacionales, siguiendo diariamente a los ciudadanos centroamericanos que por oleadas se dirigen hacia la frontera mexicana y luego a Estados Unidos, si es que lo logran. A estas oleadas se están sumando venezolanos. La diáspora ronda los 4 millones desde 2016 y parece no importar a gran parte de la comunidad internacional. Esa cifra, alega Rangel Mora, no incluye a los que se marcharon desde la llegada de Chávez al poder, que no fueron pocos, venezolanos descendientes de los que vivieron el comunismo en Europa oriental: fueron los primeros en partir pues se temían algo parecido a lo que habían visto hacía décadas en su tierra (y tenían razón). Por otra parte, hubo padres que sacaron a sus hijos del país, y estudiantes becados o sin becar que estando en el exterior decidieron no regresar.

Todo esto es un lamento desde las profundidades de un esqueleto fantasmal, la ciudad universitaria, la ciudad de los caballeros, la ciudad de un añorado festival del cine venezolano con primavera permanente y todos los tonos del verde y del azul entremezclados en un paisaje de postal. Mérida y su aeropuerto incómodo y peligroso. Mérida y Ejido. Mérida y La Azulita. La ciudad del Prado Río o del Chama, donde encontrabas en sus bajos un restaurant tan especial como Miramelindo, regentado por vascos. La ciudad del prolífico Julio Miranda, siempre empeñado en estudiar, pensar y crear. La zona donde se refugiaron docentes y escritores criollos porque allí había paz, amistad y ambiente para trabajar y prosperar.

Pedro Rangel Mora habla de los miles de venezolanos que recorren las carreteras andinas a pie, con escasos documentos y sin dinero. Muchos mueren en el camino en manos de las mafias, o en lanchas precarias en el Caribe, o son explotados vilmente. Huyen del hambre, la violencia y el despotismo de la dictadura, y ya los medios de comunicación no les dan cobertura, como si Venezuela y su tragedia hubieran pasado de moda. Pero el profesor agradece al líder de la OEA, Luis Almagro, y al Grupo de Lima y a quienes no pierden de vista la desgracia venezolana. Uno debería agregar a la activista social española Beatriz Becerra, una amiga sin dobleces del pueblo venezolano. Uno debería decir que los muchachos de El Pitazo, ese emprendimiento comunicacional criollo que está incorporando las voces ocultas de las barriadas, ha sido justamente premiado con el Ortega y Gasset por una de sus series de reportajes. Uno debería agradecerle a esta gente tan valiosa persistiendo en medio del paisaje que se ha vuelto inhóspito, desprovisto de verdes y azules. Debería agradecer la existencia de gente como Pedro Rangel Mora; como el ensayista trujillano Miguel Ángel Campos porque sus textos sobre la marca del petróleo o en torno a la figura de Francisco de Miranda siguen siendo iluminadores y lo serán por siempre; como la escritora Margarita Arribas, dueña de un precioso site de crónicas mínimas, “Escenas baratonas”, que debería leer todo venezolano y todo extranjero también.

Ellos siguen siendo el país de la esperanza y están en las redes. Internet es un peligro y una amenaza con su menú ubicuo de fake-whatever pero conecta y une a la gente mejor que CANTV, si se sigue a la gente adecuada. He destacado acá algunos ejemplos de personas preciosas en el interior del país; por supuesto, hay muchas más. Que sepan que no han sido olvidadas.

Lo demás es política y debe continuar su curso hasta que este régimen implosione, que no le falta mucho. Y con Leopoldo López habrá que arrear porque forma parte del imaginario colectivo, con todo y sus jugaditas adelantadas.

 

@sdelanuez

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