Maracaibo a oscuras y un testimonio de quien la padece - Runrun

Maracaibo a oscuras y un testimonio de quien la padece

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De las 96 horas transcurridas entre el viernes 10 de agosto y el lunes 13 de agosto, tuve 60,5 horas sin servicio eléctrico en mi edificio. Sufrí apagones que duraron 11, 13, 16 horas. Hoy (martes 14 de agosto) tuve uno de 14 y escribo sin saber si podré terminar este post, porque no sé cuánto tiempo tendré luz.

No toda Tierra Negra ha sufrido lo mismo. En Maracaibo, en una misma cuadra pueden convivir hasta tres circuitos distintos, por lo que puedes estar a oscuras en tu edificio y en la casa de al lado haber luz. El edificio vecino, usualmente mucho más castigado que el mío con los apagones, en esta emergencia casi no ha tenido cortes. Pero sé de otros circuitos de la misma Tierra Negra que han estado peor que el mío. Y hay partes de Maracaibo en que han pasado dos días completos sin luz y hasta más.

De viernes a domingo, además, estuve unas sesenta horas corridas sin servicio de Movilnet (ni datos ni señal). El Movistar fijo que compramos cuando se robaron los cables de Cantv en febrero (seguimos sin cables) conectaba una vez de cada mil que intentaba llamar a alguna parte. Todas las operadoras telefónicas tienen el servicio por ráfagas en este momento, así que también las transferencias bancarias son difíciles, si no imposibles. Y los puntos de venta no están funcionando o funcionan mal.

Las estaciones de servicio, ya de por sí con colas perpetuas desde hace meses, tampoco pueden surtir gasolina sin electricidad. Así que las pocas que tienen servicio eléctrico exhiben unas colas que quitan el hipo. Por eso andar buscando posada durante el apagón tampoco es viable: la mitad de las veces no puedes llamar antes de ir a casa de alguien para saber si tiene luz y no echarte el polo en vano y a esto hay que sumarle que mejor no gastas gasolina a lo loco.

El domingo salí un momento con la peregrina idea de comprar pan. Maracaibo daba miedo. Estaba solitaria, como lo está desde hace ya mucho, pero con una energía rara, borrascosa. Me costó un mundo conseguir algo abierto. Lo que estaba abierto estaba desabastecido o no funcionaba el punto de venta. En un supermercado que encontré abierto, el vigilante me advirtió nada más bajarme del carro que no había hielo, sin duda lo más buscado por todos.
En esta casa hemos perdido carne, pollo, vegetales. En el país, hemos perdido mucho más que eso, me temo.

Margarita Arribas, profesora jubilada de Comunicación Social, sobre la situación en Maracaibo con las fallas de energía.

@pimpina

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