
Uno se pregunta, cómo hace la gente para aguantar una inflación que ronda el 20% mensual y pudiera llegar hasta el 1700% este año, cómo pagan un dólar a mil y cómo superan una escasez que los asfixia. No es solo eso. Sorprende además que el país mismo aguante, que no estalle. Y es que ni las cifras macroeconómicas cuadran.¿Cómo es qué Venezuela pende de un hilo y no se cae? ¿Por qué no estallan las calles? ¿Cuándo viene el golpe? La gente se pregunta … La respuesta pudiera estar en el “underground”, en la economía subterránea que resuelve y que da para todo. Hay mucho dinero en la calle. Eso es lo que está aguantando a la revolución, los secuestros, la droga, el lavado de capitales, la corrupción, el bachaqueo y la manguangua cambiaria que algunos aprovechan.
Con base en cifras de The Brookings Institution de Washington, la economía “underground” en Venezuela abarcaría sobre un 56% del PIB en 2016, eso es contra un promedio mundial del 38.7% para países en desarrollo y 16,3% en economías desarrolladas. Ahora, Brookings no incluye en sus estimaciones la criminalidad, ni la corrupción, y lo dice claramente, lo cual sugiere que en la República Bolivariana, quizás dos tercios del movimiento económico pase “por debajo de la mesa”. Solo el paralelo se ha estimado en 15% de la demanda, cosa que este año debe rondar los US$ 3,9 millardos, es decir, 2,96% del Producto Interno Bruto. Hay que ir sumando.
The Brookings Institution concluye en su estudio de cientos de países del mundo que “a mayores controles, mayor será la actividad “underground” en la economía”. Y es que -en efecto- la primera respuesta al control es la informalidad. “Cuando se hace la ley, se hace la trampa” reza el dicho popular. El paralelo es la respuesta al control cambiario. El bachaqueo es la respuesta al control de precios que genera escasez. El túnel es la respuesta a las rejas… ¿Verdad Iris?
Y súmesele que la Revolución Bolivariana ha hecho de la corrupción un modo de vida. “El hombre nuevo” es un corrupto, un enchufado, al parecer, si no, es un bachaquero. Y el crimen parece acompañarlo. Los secuestros, el robo de vehículos y hasta el lavado de narco-capitales que -de paso- se entremezclan con el paralelo, le suman todos a ese inmenso mundo que se mueve “underground”, que compra yates y viviendas en dólares, “cash”, y que hace de Venezuela un país fuera de control, una sociedad de inmoralidad desatada, y harto visible, un inmenso círculo vicioso, una economía incontrolable.
Dos investigadores de las Universidades de Zurich y Linz en efecto concluyen que “los análisis socio-económicos son sesgados, porque se basan en cifras oficiales” que en el caso de Venezuela pueden sufrir de un margen de error, maquillaje o mentira sobre el 60%. Y cuando observamos que el PIB venezolano es calculado con base en ese dólar oficial que es más falso que un billete de a tres, como dicen, no podemos sino concluir lo mismo. Vivimos una revolución de mentira, pero sufrimos una cruel realidad.
¡Paradójico! Los controles han hecho de esta una economía fuera de control.
Un estudio del Fondo Monetario Internacional precisa que “las transacciones a la sombra, en lugar de la economía oficial, mantienen los ingresos del Estado irracionalmente bajos y afectan la capacidad de producir bienes y servicios.” Si dos tercios de la economía venezolana se mueven “por debajo de la mesa”, esos pagos no producen impuestos, ni contribuciones al IVSS, ni a la política habitacional, al deporte, la ONA, nada. Y lo que es peor, es muy probable que 66% de lo que se nos informe sobre la economía no sea tan “veraz”, y tanto menos “oportuno”, sino falso porque se sustenta en ficciones como el dólar a 10.



