
La amenaza de , además de su implicación, prácticamente en todas las sociedades occidentales, tiene a su vez un complicado escenario geoestratégico. Un mapa regional, con múltiples lazos, entrelazos y los más grave, con intereses que dificultan la conformación de una verdadera y sólida coalición que combata al Estado Islámico en su propio terreno.
Comenzando por Turquía, que le parecía que Daesh, no era ni tan malo, por cuanto le permitía a Ankara mantener a los Kurdos amarrados. Sin hablar, que Daesh les vendía petróleo a un precio que desafía toda competencia. Por su parte, Arabia Saudita y el resto de las monarquías del Golfo, encontraban a Daesh como una fuerza eficiente y suficiente para sacar a Bachar del poder en Damasco. Un régimen, el sirio, aliado de Irán y así mataban dos pájaros al debilitar a la media luna chiita. A los rusos, también les parecía que Daesh tenía su lado positivo. La prueba, Moscú, sus primeros bombardeos los hizo contra lo que quedaba de las fuerzas rebeldes sirias.
De esa manera, Bachar y Daesh, mantenían el equilibrio del terror. Pero quien degollaba occidentales ante las cámaras y quien hacía atentados en Francia, era Daesh. Bachar solo le lanzaba armas químicas a su pueblo. Por lo que, la realpolitik, tardó en hacerle comprender a París que el enemigo era Daesh y no Bachar. Se perdió mucho tiempo, y muchas vidas, tratando de conformar una coalición mundial, cuya prioridad era sacar a Bachar del poder, para luego ocuparse de Daesh.
Los asesinos de Daesh insistieron para que fueran tomados en cuenta, como prioritarios. A tales fines, derribaron el Airbus ruso en el Sinaí. Poco importó que Putin no tuviera opinión pública a la cual rendirle cuentas. Hasta que un F16 turco derribó, otro avión ruso, ésta vez un Sukhoi. De esa manera quedaba patente que el sueño de una coalición contra Daesh se había vuelto una pesadilla.
Bataclan mediante, Hollande, le gritó al mundo que estábamos en guerra. Así finalmente éste viernes, en Berlín, los diputados aprobaron de forma masiva la participación militar de Alemania en la coalición. Participación que también, aprobó el pasado miércoles el Parlamento británico.
En el presente, el arsenal militar de la coalición contra Daesh adquirió proporciones inéditas. La coalición arabo-occidental contra el Estado Islámico cuenta hoy con la participación y el aporte de más de 60 países.
Por su parte la otra coalición contra Daesh, la conforman principalmente los que apoyan a Bachar. Es decir, Irán y el Hezbollá libanés y ahora en gran medida Rusia. Es en esa coalición que Venezuela estaría llamada a participar.
Así pues, estamos ante un escenario muy complejo y en consecuencia lejos, muy lejos, queda la solución.
@LDeLION



