El orgasmo es un tema muy recurrente entre amigas, en internet… Hay bastantes más mujeres que tienen (o dicen tener) un orgasmo que las que no lo tienen. Sin embargo… ¿Qué pasa cuando no llegamos? ¿DeberÃamos confiarnos a nuestra pareja? ¿Es tan malo fingir?
La sexóloga y psicoterapeuta, A. Héril, da las claves para actuar en este terreno tan espinoso.
¿Por qué fingimos?
Para complacer a la pareja
Explica la sexóloga: “Los hombres y las mujeres tenemos percepciones diferentes de la sexualidad, pero nuestro gran fallo es intentar establecer una analogÃa”. Resultado: “como el placer del hombre se concentra sobre todo en el momento del orgasmo, tenemos la impresión de que ocurre lo mismo en la mujer y que una relación sin orgasmo es una relación fallida”. ¿
Para no discutir
“Cuando fingimos evitamos entrar en una conversación incómoda”, explica la sexóloga.
También es frecuente que por las mujeres acceden a tener relaciones, pero ante el cansancio prefieren finger para dar término al asunto.
Sin duda alguna, no hace falta decir siempre la verdad. De hecho, muchas veces es mejor una pequeña mentira que una gran discusión. La intención es buena: sabes que tu pareja quiere darte placer y tú finges para darle placer a él…
Hacer que tu pareja se sienta seguro
Utilizada con moderación, la simulación está lejos de ser un problema. Parece incluso que podrÃa aportar algunos beneficios en el seno de la pareja.
Según la especialista, “para algunos hombres, provocar un orgasmo a su pareja es el objetivo último, ya que es lo que le hace sentirse más viril”. Y esto puede conllevar ciertas ventajas: “el hombre, que se siente más ‘macho’, se libera de inhibiciones y mejora sus ‘actuaciones’, tomando un rol más activo y audaz, lo que le podrÃa provocar más placer a la pareja”.
Excitarse: vital
Por su parte, Vanesa, de 23 años, encuentra otra ventaja al hecho de fingir: “Cuando lo estoy haciendo y no estoy muy excitada, finjo sentir mucho placer y con ello ¡consigo despertar mi libido!”
“El placer femenino es complejo”, aclara la especialista, “y se nutre a menudo de las puestas en escena, es decir, de la mente. Cuando fingimos un orgasmo estamos haciendo un papel, que puede llevarnos a meternos en situación”. La imaginación… ¡es libre!
 Bloquear el orgasmo
“Ahà está la paradoja de la simulación”, explica la sexóloga. “Imitando el orgasmo, ¡terminamos por impedir que llegue!”
Por un lado, fingir el orgasmo durante las relaciones sexuales provoca una especie de desdoblamiento: simulando el placer, terminamos por “cortar” las sensaciones. Parece como si nos viéramos hacer el amor. Cuando se toma un hábito como este, es difÃcil desconectar después y concentrarse en tener el orgasmo real.
Por otra parte, recurrir a este tipo de trucos puede dar resultado durante un tiempo, pero la situación puede prolongarse demasiado…
“En una relación sexual, el placer va naciendo de un aprendizaje en pareja, en función de las reacciones del otro. Si se frena el placer, tu pareja no recibirá las ‘señales’ correctas y no aprenderá las respuestas adecuadas”.
Sentirse culpable
¿Cuando preocuparse?
Cuando hablamos de fingir… ¿dónde está el lÃmite? Mientras finjas sólo puntualmente y esto no te impida llegar al orgasmo en otras ocasiones, no tienes por qué preocuparte.
 ¿Qué oculta el problema?
Si te sientes frustrada porque estás fingiendo, lo primero que tienes que hacer es preguntarte por qué has recurrido a esta “estrategia”.
Se suele responder a dos casos: “mujeres que han conocido el orgasmo, solas o en relaciones anteriores, pero no lo consiguen con su pareja actual, y mujeres que no lo han tenido nunca y tienen problemas de anorgasmia, es decir, que no pueden llegar hasta el final”.
Cuando se quiere mantener la relación o se teme parecer rara o frÃgida, fingir parece la mejor solución para salvar la relación. “En el fondo, cuando fingimos intentamos calmar una angustia muy profunda: la de ser abandonados. Estas mujeres suelen creer que si confiesan que no llegan al orgasmo, su pareja podrÃa abandonarles”.
Determinar la causa
Primer paso: analizar la situación. Para ello, piensa en las razones que te han llevado a esta manera de proceder. ¿Has tenido un orgasmo anteriormente? Si no es asÃ, seguramente que el problema no venga de tu pareja actual, sino por un impedimento personal. Si lo has tenido antes, pero con tu nueva pareja no llegas, el problema normalmente estará vinculado a él.  Busca ayuda profesional
“Lo mejor es acudir a un psicoterapeuta en el caso de la imposibilidad de orgasmo, o a un sexólogo, en el caso de una anorgasmia pasajera”, dice la especialista.
El objetivo es sacar a la luz las causas del problema, sean individuales o relacionales. No hables de “fracaso” ante tu pareja. Intenta usar otros términos y explicar bien tus sentimientos.
Fuente: EnFemenino.com




