La inflación en Venezuela. Un sistema perverso para financiar el gasto del gobierno por Alexander Guerrero E.

La inflación es un impuesto, se le conoce como el impuesto inflacionario, su destino como tal es entonces financiar el déficit fiscal. Se encuentran comúnmente expresiones como que la inflación la producen los costos, los salarios y los impuestos, es falso; la inflación es un fenómeno monetario y político por definición de origen.

En Venezuela, la herramienta político-institucional para su propagación es el control de cambio; la imposibilidad institucional para convertir al bolívar en una moneda alternativa para protegerse ante la depreciación continua de su valor  impuesta por los gobiernos; el costo de la política, una trampa que empobrece sin piedad.

  1. 1.    Que piensa la gente de la inflación?

Muchos de nuestros lectores nos preguntan, que es la inflación, esa palabra la oye a diario, en el barrio, en el trabajo, en su casa, en los medios, en la comunidad, en el basto y supermercado, sea del gobierno o de capital privado. El concepto trillado, inclusive por no-legos es el que refiere a la inflación como un proceso de alza continua de precios, éste es el favorito, el automático.

Sin embargo, la gente sigue preguntando, pareciera que ese trillado concepto no le explica porque la “inflación” le come los reales del sueldo, los ahorros del banco y el colchón, le abarató las deudas; es decir, le arruina su vida y lo empobrece.

Conseguimos una manera más didáctica y ciertamente intuitiva para definir eso que llamaremos explosión de precios, y que es necesario que la gente aprenda que la inflación es causada por las regulaciones, los controles, y la perdida de las libertades, y que como tal es un fenómeno político, y monetario, porque son decisiones políticas las que pervierten el valor y el curso de la moneda.

Estas decisiones corren por doble vía, a saber; financiando el déficit fiscal con dinero impreso para ese  fin,  y devaluando la moneda, destruir su precio relativo, para que el banco central al devaluar imprima más dinero para ponerlo en manos del gobierno y del público, pero como este vive de su ingreso personal mucho dinero sin valor lo empobrece. Hay otros caminos por donde este proceso perverso se vierte, pero por ahora las dejaremos de lado para focalizarnos más en la experiencia venezolana.

2.    Como definimos correctamente la inflación

Con esta introducción podemos definir la inflación como un continuo proceso de depreciación del poder adquisitivo de la moneda que nos impide que con la misma cantidad de dinero podamos adquirí los bienes como lo hacíamos ayer. En otras palabras, la pérdida del poder de compra del bolívar es lo que llamaremos de ahora en adelante como inflación.

Y lo más importante, podemos encontrar la cadena de causalidad que hace que los precios crezcan, y que el poder de compra del bolívar merme. Así llegamos a dos entidades, la fiscal, el gasto público que el gobierno ejerce y que financia con impuestos y la renta del petróleo.

De manera que si el gasto excede las condiciones nocionales del ingreso fiscal, independientemente que los precios del petróleo crezcan, así como los impuestos, ni todo el dinero del mundo podrá alcanzar para financiar un gasto publico voraz que adolece de racionalidad, responsabilidad y controlabilidad, como en la Tragedia de los Comunes, lo que es de todo, administrado por la nomenclatura [privilegiada, no es de nadie, el síndrome del barril sin fondo.

  1. 3.    Fuentes y denominación de origen de la inflación

De esta manera identificamos las fuentes de la inflación, un gobierno que gasta mucho más de lo que recibe en forma de renta del petróleo más impuestos, quizás en un fifty – fifty, y  lo hace –en general- por definición y razones ideológicas, lo cual requiere de las dos palancas mencionadas arriba para multiplicar los bolívares.

La primera, restar y quitarle poder de compra a la moneda, al devaluar el bolívar, y la segunda, eliminada la autonomía del banco central, girarle instrucciones para que emita papel y dinero digital para financiar la voracidad fiscal del gobierno.

En ambos casos estamos en dos momentos del impuesto inflacionario, en esencia lo mismo. El mecanismo institucional es el control de cambio, porque ello le permite al Estado/Gobierno depredar los precios sobre los cuales se rige el sector privado de la economía, así vemos el impacto inflacionario depredar y descapitalizar al sector privado.

Expliquemos con algún detalle; y permítaseme una descripción intuitiva, el ciudadano y sus empresas, pagan por anticipado en la inflación, el ingreso fiscal que el gobierno recibe del BCV a cambio de disminuir el poder adquisitivo del bolívar; devaluando su capacidad de compra o emitiendo dinero para transferirlo al fisco, será de manera directa o a través de empresas públicas como PDVSA, CVG, etc. Queda así claro la transferencia al fisco –gobierno- del poder de compra de ingresos y salarios de la gente.

Como se puede observar, quedan identificados los nexos y fuentes  políticas y monetarios de la inflación, y aprendemos donde se origina, y la racionalidad económica –y política- que impone un gobierno fundado en un crecimiento sin límites del gasto público, que habiendo consumido un colosal endeudamiento en diez años, – además de los impuestos y la renta fiscal petrolera-  que toma el 66% del PIB, también acudió a la monetización del déficit fiscal, y a la devaluación, –al impuesto inflacionario– para promover una agenda redistributiva en los extremos de una política de expansión fiscal.

  1. 4.    Inflación: impuesto inflacionario y como fabricar pobres

La inflación como impuesto inflacionario es una poderosa herramienta de empobrecimiento, particularmente en un entorno socioeconómico que se retroalimenta en su propias metas fiscales. La expresión política de esa afirmación mía se puede ver en la respuesta del Ministro de Economía cuando se refiere a la “difícil lucha contra inflación”, porque en la agenda política la inflación tiene un puesto importante en la fabricación de pobres, para que estos dependan política y servilmente del gobierno, del gasto fiscal.

La distorsión redistributiva que emerge financiada con fuerte endeudamiento, con impuesto inflacionario, devaluación, en doce años dobló el gasto público en términos reales, a un 50% del PIB, sin que las condiciones sociales mejorasen efectivamente.

Durante estos últimos doce años, la inflación sostiene una buena parte del crecimiento del gasto público, y ello independiente que las reformas fiscales y monetarias del 2005 lograron mantener en fondos soberanos una buena porción del ingreso petrolero, pero sin que esterilizara como gasto público en un entorno de violencia política y de represión económica dirigida a empobrecer y empequeñecer la participación de la economía privada en el producto nacional bruto.

Así el Estado y el gobierno, desplazan al sector privado financiado por el ingreso fiscal petrolero, lo cual podemos ver en la acción que el control de cambio –como palanca institucional- ejerce en el proceso de descapitalización de las empresas privadas.

5.    Que nos trae la crisis fiscal y de balanza de pagos actual, además de la devaluación?

Con la crisis fiscal y de balanza de pagos, los dos déficits mellizos, que nos trae el fin del modelo de “transición socialista”, la inflación toma el doble rostro de aquellas sociedades que lograron imponer con violencia el socialismo o el comunismo: inflación con escasez, dos fenómenos al parecer contrapuestos pero que la expansiva política fiscal logra  conectar, de la misma manera como el déficit fiscal por caída del ingreso fiscal petrolero es una representación en el fisco del déficit en balanza de pagos por caída de las exportaciones petroleras.

En esas condiciones la devaluación del bolívar “compensa” el ingreso fiscal caído, y como caen las reservas internacionales, la devaluación envía la economía a una severa contracción económica. En estas condiciones, llegamos al umbral de la hiperinflación, con la tragedia acumulada que en Venezuela solo es indexable parte del salario, pero no se aplica universalmente ninguna regla de indexación que nos pudiera enviar rápidamente a territorios de una hiperinflación de tres dígitos.

El condicionamiento político vigente impide que el gobierno establezca las coordenadas de un esquema económico que de viabilidad en el mediano plazo a un fisco en orden, con el costo impuesto por la contracción de la economía por la crisis de balanza de pagos.

El entrampamiento político y económico no será resuelto reprimiendo la estructura productiva privada, todo lo contrario. Por ello, nada más seguro que otra maxidevaluación en el momento que el ingreso fiscal reduzca su poder de compra –una especie de círculo vicioso de la inflación en el ingreso fiscal que lo lleva a devaluar continuamente y a financiarse en el BCV, y así sucesivamente.

 @AlexGuerreroE 

TelegramWhatsAppFacebookX

La inflación es un impuesto, se le conoce como el impuesto inflacionario, su destino como tal es entonces financiar el déficit fiscal. Se encuentran comúnmente expresiones como que la inflación la producen los costos, los salarios y los impuestos, es falso; la inflación es un fenómeno monetario y político por definición de origen.

En Venezuela, la herramienta político-institucional para su propagación es el control de cambio; la imposibilidad institucional para convertir al bolívar en una moneda alternativa para protegerse ante la depreciación continua de su valor  impuesta por los gobiernos; el costo de la política, una trampa que empobrece sin piedad.

  1. 1.    Que piensa la gente de la inflación?

Muchos de nuestros lectores nos preguntan, que es la inflación, esa palabra la oye a diario, en el barrio, en el trabajo, en su casa, en los medios, en la comunidad, en el basto y supermercado, sea del gobierno o de capital privado. El concepto trillado, inclusive por no-legos es el que refiere a la inflación como un proceso de alza continua de precios, éste es el favorito, el automático.

Sin embargo, la gente sigue preguntando, pareciera que ese trillado concepto no le explica porque la “inflación” le come los reales del sueldo, los ahorros del banco y el colchón, le abarató las deudas; es decir, le arruina su vida y lo empobrece.

Conseguimos una manera más didáctica y ciertamente intuitiva para definir eso que llamaremos explosión de precios, y que es necesario que la gente aprenda que la inflación es causada por las regulaciones, los controles, y la perdida de las libertades, y que como tal es un fenómeno político, y monetario, porque son decisiones políticas las que pervierten el valor y el curso de la moneda.

Estas decisiones corren por doble vía, a saber; financiando el déficit fiscal con dinero impreso para ese  fin,  y devaluando la moneda, destruir su precio relativo, para que el banco central al devaluar imprima más dinero para ponerlo en manos del gobierno y del público, pero como este vive de su ingreso personal mucho dinero sin valor lo empobrece. Hay otros caminos por donde este proceso perverso se vierte, pero por ahora las dejaremos de lado para focalizarnos más en la experiencia venezolana.

2.    Como definimos correctamente la inflación

Con esta introducción podemos definir la inflación como un continuo proceso de depreciación del poder adquisitivo de la moneda que nos impide que con la misma cantidad de dinero podamos adquirí los bienes como lo hacíamos ayer. En otras palabras, la pérdida del poder de compra del bolívar es lo que llamaremos de ahora en adelante como inflación.

Y lo más importante, podemos encontrar la cadena de causalidad que hace que los precios crezcan, y que el poder de compra del bolívar merme. Así llegamos a dos entidades, la fiscal, el gasto público que el gobierno ejerce y que financia con impuestos y la renta del petróleo.

De manera que si el gasto excede las condiciones nocionales del ingreso fiscal, independientemente que los precios del petróleo crezcan, así como los impuestos, ni todo el dinero del mundo podrá alcanzar para financiar un gasto publico voraz que adolece de racionalidad, responsabilidad y controlabilidad, como en la Tragedia de los Comunes, lo que es de todo, administrado por la nomenclatura [privilegiada, no es de nadie, el síndrome del barril sin fondo.

  1. 3.    Fuentes y denominación de origen de la inflación

De esta manera identificamos las fuentes de la inflación, un gobierno que gasta mucho más de lo que recibe en forma de renta del petróleo más impuestos, quizás en un fifty – fifty, y  lo hace –en general- por definición y razones ideológicas, lo cual requiere de las dos palancas mencionadas arriba para multiplicar los bolívares.

La primera, restar y quitarle poder de compra a la moneda, al devaluar el bolívar, y la segunda, eliminada la autonomía del banco central, girarle instrucciones para que emita papel y dinero digital para financiar la voracidad fiscal del gobierno.

En ambos casos estamos en dos momentos del impuesto inflacionario, en esencia lo mismo. El mecanismo institucional es el control de cambio, porque ello le permite al Estado/Gobierno depredar los precios sobre los cuales se rige el sector privado de la economía, así vemos el impacto inflacionario depredar y descapitalizar al sector privado.

Expliquemos con algún detalle; y permítaseme una descripción intuitiva, el ciudadano y sus empresas, pagan por anticipado en la inflación, el ingreso fiscal que el gobierno recibe del BCV a cambio de disminuir el poder adquisitivo del bolívar; devaluando su capacidad de compra o emitiendo dinero para transferirlo al fisco, será de manera directa o a través de empresas públicas como PDVSA, CVG, etc. Queda así claro la transferencia al fisco –gobierno- del poder de compra de ingresos y salarios de la gente.

Como se puede observar, quedan identificados los nexos y fuentes  políticas y monetarios de la inflación, y aprendemos donde se origina, y la racionalidad económica –y política- que impone un gobierno fundado en un crecimiento sin límites del gasto público, que habiendo consumido un colosal endeudamiento en diez años, – además de los impuestos y la renta fiscal petrolera-  que toma el 66% del PIB, también acudió a la monetización del déficit fiscal, y a la devaluación, –al impuesto inflacionario– para promover una agenda redistributiva en los extremos de una política de expansión fiscal.

  1. 4.    Inflación: impuesto inflacionario y como fabricar pobres

La inflación como impuesto inflacionario es una poderosa herramienta de empobrecimiento, particularmente en un entorno socioeconómico que se retroalimenta en su propias metas fiscales. La expresión política de esa afirmación mía se puede ver en la respuesta del Ministro de Economía cuando se refiere a la “difícil lucha contra inflación”, porque en la agenda política la inflación tiene un puesto importante en la fabricación de pobres, para que estos dependan política y servilmente del gobierno, del gasto fiscal.

La distorsión redistributiva que emerge financiada con fuerte endeudamiento, con impuesto inflacionario, devaluación, en doce años dobló el gasto público en términos reales, a un 50% del PIB, sin que las condiciones sociales mejorasen efectivamente.

Durante estos últimos doce años, la inflación sostiene una buena parte del crecimiento del gasto público, y ello independiente que las reformas fiscales y monetarias del 2005 lograron mantener en fondos soberanos una buena porción del ingreso petrolero, pero sin que esterilizara como gasto público en un entorno de violencia política y de represión económica dirigida a empobrecer y empequeñecer la participación de la economía privada en el producto nacional bruto.

Así el Estado y el gobierno, desplazan al sector privado financiado por el ingreso fiscal petrolero, lo cual podemos ver en la acción que el control de cambio –como palanca institucional- ejerce en el proceso de descapitalización de las empresas privadas.

5.    Que nos trae la crisis fiscal y de balanza de pagos actual, además de la devaluación?

Con la crisis fiscal y de balanza de pagos, los dos déficits mellizos, que nos trae el fin del modelo de “transición socialista”, la inflación toma el doble rostro de aquellas sociedades que lograron imponer con violencia el socialismo o el comunismo: inflación con escasez, dos fenómenos al parecer contrapuestos pero que la expansiva política fiscal logra  conectar, de la misma manera como el déficit fiscal por caída del ingreso fiscal petrolero es una representación en el fisco del déficit en balanza de pagos por caída de las exportaciones petroleras.

En esas condiciones la devaluación del bolívar “compensa” el ingreso fiscal caído, y como caen las reservas internacionales, la devaluación envía la economía a una severa contracción económica. En estas condiciones, llegamos al umbral de la hiperinflación, con la tragedia acumulada que en Venezuela solo es indexable parte del salario, pero no se aplica universalmente ninguna regla de indexación que nos pudiera enviar rápidamente a territorios de una hiperinflación de tres dígitos.

El condicionamiento político vigente impide que el gobierno establezca las coordenadas de un esquema económico que de viabilidad en el mediano plazo a un fisco en orden, con el costo impuesto por la contracción de la economía por la crisis de balanza de pagos.

El entrampamiento político y económico no será resuelto reprimiendo la estructura productiva privada, todo lo contrario. Por ello, nada más seguro que otra maxidevaluación en el momento que el ingreso fiscal reduzca su poder de compra –una especie de círculo vicioso de la inflación en el ingreso fiscal que lo lleva a devaluar continuamente y a financiarse en el BCV, y así sucesivamente.

 @AlexGuerreroE 

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.